¡Qué noche la de aquel día!
Tras mi ralentización "voluntaria" del posteo bloggero, debida en buena medida al intenso chaparrón de trabajo que me ha caído estos días y que me ha hecho replantearme la forma de llevar esta wappa actividad, pensaba que mi vuelta al mundo del blog sería gloriosa, exuberante, llena de inspiración y de renovadas fuerzas.
Haría, estaba claro, un "artículo" pleno de inteligencia y sagacidad, con gracia a raudales, excelente manejo del vocabulario y propenso a epatar al vecino, para que se viese nítidamente quién llevaba los galones aquí. Y por supuesto la cagué.
Esta historia comienza el pasado día 19 por la mañana. Recibí un angustiado telefonazo de mi chica desde Murcia, pidiéndome si podía hacerme cargo de su padre, que lo trasladaban de urgencia a un hospital en Cartagena, porque todos los indicadores de su escasa salud estaban bajo mínimos y tenían que transfundirle entre 4 y 6 bolsas de sangre, además de sondarlo y hacerle mil análisis y perrerías.
Pensé comentarle no sé qué acerca de cómo habrían adivinado en las altas esferas el día que era hoy, que mañana finalizaba un plazo de presentación de impuestos y que tenía trabajo para regalar a toda la Unión Europea y lo que no me sobraba precisamente era tiempo para irme de juerga. No lo hice porque, a pesar de ser todo cierto, resultaba de una grosería innecesaria y por un súbito atisbo de prudencia.
Dicho esto, es evidente que me acerqué al hospital en cuestión y me ocupé de la recepción del enfermo y de los primeros trámites, mientras esperaba la llegada de Pilar para empezar a comernos el marrón que sabíamos se avecinaba.
Ella se quedó con su padre toda la tarde, con los nervios aposentándose en su cuerpo y tragando sapos y culebras porque -ah, ¿es que no os lo había dicho?- él es el peor paciente de España y parte del extranjero. Os lo juro.
Yo salí tarde del trabajo. Me ocupé de la casa, de la cena, del enano y del perrillo, aunque no recuerdo exactamente en qué orden, y cuando ví que estaba todo más o menos controlado, volví a pasarme por el hospital para darle un relevo a my love y pasar la noche con el enfermo.
Dormí poco, tal que un par de horas mal contadas y de forma discontínua. Estuve pendiente de los goteros, de la máscara de oxígeno, de los suspiros incontrolados y de las ganas de compañía que tenía mi “suegro”. A las ocho y media de la mañana, relevo, una ducha y al trabajo, que era día 20 y ningún cliente entiende de asuntos familiares graves, sino de su propio negocio y de sus relaciones con la Hacienda Pública.
Gracias a Internet, una vez cierran los Bancos y la Agencia Tributaria a mediodía, puedes seguir presentando impuestos a través de la red, con lo cual mi trabajo se extendió hasta bien entrada la tarde. A eso de las seis y media terminé y, lo confieso, me conecté al blog para leeros un poquillo, que ya hacía bastante tiempo que no disfrutaba con vuestras ocurrencias.
Hice las compras necesarias para el hogar. Ya sabéis que tenemos la manía de comer todos los días, y para eso están los Mercadonas y los Carrefour de este mundo. Llegué a casa y repetí la rutina de trabajo del día anterior. Al terminar, me vine nuevamente al “hospi”: chicos, estoy de turno de noche nuevamente.
Esta tarde papá la ha pasado quejándose de todo, gruñendo y con un humor de perros. Se ha llegado a arrancar la sonda (increíble, pero cierto), ha tirado los goteros por el suelo y ha llevado de culo al personal de planta. O sea, que lo consideran un “cliente modelo” y están encantados con él y con su comportamiento.
Y en medio de esta movida aterrizo yo ante la mirada desesperada de mi chica, que me dice como despedida que está hasta el gorro del asunto, pero con palabras más contundentes. Me he traído un par de revistas de Informática y una agenda electrónica (un PDA de Dell Computer) en la que estoy escribiendo este extraño post con el Pocket Word. Pili le ha pedido a su papi que me deje dormir un poco, que me hace falta un poco de sueño para poder rendir el día 21 en el despacho.
Vana ilusión. A las dos de la madrugada ha intentado montarme otro show con la sonda, intentando arrancársela otra vez, pero yo he sido algo más rápido y he conseguido pararlo. Se ha dado cuenta que ha sido peor el remedio que la enfermedad, ya que los enfermeros le han hecho más daño resituándosela que si se la hubieran puesto de nuevo. He intentado razonar con él, explicarle el por qué de todos los aditamentos que le han enchufado y de las cosas que puede y que no puede hacer. Parece que, dentro de su neblina mental, he abierto en su mente una brecha de conocimiento y comienza a hacerme caso.
A eso de las cuatro de la mañana cambia de táctica. Ahora se lamenta diciendo que se va a morir, que se encuentra fatal, que no puede respirar (y es cierto, le están chutando Oxígeno a 5.0 de presión, que es una animalada) y yo permanezco en vela, sin dormir, mientras escucho sus pulmones luchando contra lo que acabará siendo inevitable. Reconozco que me ha puesto los pelos de punta cuando me ha hecho estar con él, a su costado, cogiéndole la manita como a una novia. Lo que intenta es compartir su miedo y su angustia con alguien, sindicar con otra persona la amargura que le atenaza la garganta. Y no es agradable, pero es el tipo de cosas que se hacen sin planteártelas ni pensarlas.
Yo le hablo de que aprenda a respirar relajándose, que se concentre en aprovechar el oxígeno que le llega, que no se preocupe porque estoy a su lado y no le voy a dejar solo … de mil y una cosas para que aparque sus sombríos pensamientos y se sienta acompañado en este trance nocturno.
Y con el amanecer, un poco antes de las siete, llegan las consabidas rutinas de un centro hospitalario: la toma de temperatura, el análisis de glucosa, la analítica de sangre, el cambio de sueros y de bolsas para la sonda, la tanda de pastillas para el desayuno, … Me pide que le ponga la TV y se queda viendo programas sobre el nuevo Papa, discusiones parlamentarias e informaciones sobre la marcha del Plan Ibarretxe. Joé, qué saque tiene el tío.
A las ocho y media, llega mi relevo. Nos pasamos las últimas noticias y me vengo a trabajar a la Oficina, desde donde vuelco lo que tenía escrito en la agenda electrónica al ordenata, lo concluyo y me dispongo a colgarlo del blog. No es agradable contemplar las maniobras previas al abandono de este mundo, y menos si te tocan muy de cerca, pero es lo que hay y tengo que asumirlo.
Durante la mañana, recibo varias llamadas de los hermanos de mi chica. Parece que algo flota en el aire, porque todos me hablan de disposiciones a tomar, papeles a tramitar, consultas a efectuar, formas de encarar el último treap del viejo … Y entonces caigo en la cuenta que se dirigen a mí y no a Pilar, quizás porque ellos están a bastantes kilómetros de aquí y porque no desean enfrentarse a la ira de my love ni contestar preguntas acerca de su “culpable” ausencia. Qué putada.
Y ahora, cansado porque hoy no he dormido nada salvo un par de cabezadas, voy a publicar este post anómalo y, releyéndolo se me ocurre que espero que os gusten los Beatles, porque, joder, “It’s a hard days night”, o no literalmente, ¡uffff qué noche la de aquel día!.
Os veo en el Sunset si es que sigo despierto. Guardadme una miqueta d’Absolut con Coca-Cola de la normal, con cafeína por si acaso, que nunca se sabe, dreamers.
Haría, estaba claro, un "artículo" pleno de inteligencia y sagacidad, con gracia a raudales, excelente manejo del vocabulario y propenso a epatar al vecino, para que se viese nítidamente quién llevaba los galones aquí. Y por supuesto la cagué.
Esta historia comienza el pasado día 19 por la mañana. Recibí un angustiado telefonazo de mi chica desde Murcia, pidiéndome si podía hacerme cargo de su padre, que lo trasladaban de urgencia a un hospital en Cartagena, porque todos los indicadores de su escasa salud estaban bajo mínimos y tenían que transfundirle entre 4 y 6 bolsas de sangre, además de sondarlo y hacerle mil análisis y perrerías.
Pensé comentarle no sé qué acerca de cómo habrían adivinado en las altas esferas el día que era hoy, que mañana finalizaba un plazo de presentación de impuestos y que tenía trabajo para regalar a toda la Unión Europea y lo que no me sobraba precisamente era tiempo para irme de juerga. No lo hice porque, a pesar de ser todo cierto, resultaba de una grosería innecesaria y por un súbito atisbo de prudencia.
Dicho esto, es evidente que me acerqué al hospital en cuestión y me ocupé de la recepción del enfermo y de los primeros trámites, mientras esperaba la llegada de Pilar para empezar a comernos el marrón que sabíamos se avecinaba.
Ella se quedó con su padre toda la tarde, con los nervios aposentándose en su cuerpo y tragando sapos y culebras porque -ah, ¿es que no os lo había dicho?- él es el peor paciente de España y parte del extranjero. Os lo juro.
Yo salí tarde del trabajo. Me ocupé de la casa, de la cena, del enano y del perrillo, aunque no recuerdo exactamente en qué orden, y cuando ví que estaba todo más o menos controlado, volví a pasarme por el hospital para darle un relevo a my love y pasar la noche con el enfermo.
Dormí poco, tal que un par de horas mal contadas y de forma discontínua. Estuve pendiente de los goteros, de la máscara de oxígeno, de los suspiros incontrolados y de las ganas de compañía que tenía mi “suegro”. A las ocho y media de la mañana, relevo, una ducha y al trabajo, que era día 20 y ningún cliente entiende de asuntos familiares graves, sino de su propio negocio y de sus relaciones con la Hacienda Pública.
Gracias a Internet, una vez cierran los Bancos y la Agencia Tributaria a mediodía, puedes seguir presentando impuestos a través de la red, con lo cual mi trabajo se extendió hasta bien entrada la tarde. A eso de las seis y media terminé y, lo confieso, me conecté al blog para leeros un poquillo, que ya hacía bastante tiempo que no disfrutaba con vuestras ocurrencias.
Hice las compras necesarias para el hogar. Ya sabéis que tenemos la manía de comer todos los días, y para eso están los Mercadonas y los Carrefour de este mundo. Llegué a casa y repetí la rutina de trabajo del día anterior. Al terminar, me vine nuevamente al “hospi”: chicos, estoy de turno de noche nuevamente.
Esta tarde papá la ha pasado quejándose de todo, gruñendo y con un humor de perros. Se ha llegado a arrancar la sonda (increíble, pero cierto), ha tirado los goteros por el suelo y ha llevado de culo al personal de planta. O sea, que lo consideran un “cliente modelo” y están encantados con él y con su comportamiento.
Y en medio de esta movida aterrizo yo ante la mirada desesperada de mi chica, que me dice como despedida que está hasta el gorro del asunto, pero con palabras más contundentes. Me he traído un par de revistas de Informática y una agenda electrónica (un PDA de Dell Computer) en la que estoy escribiendo este extraño post con el Pocket Word. Pili le ha pedido a su papi que me deje dormir un poco, que me hace falta un poco de sueño para poder rendir el día 21 en el despacho.
Vana ilusión. A las dos de la madrugada ha intentado montarme otro show con la sonda, intentando arrancársela otra vez, pero yo he sido algo más rápido y he conseguido pararlo. Se ha dado cuenta que ha sido peor el remedio que la enfermedad, ya que los enfermeros le han hecho más daño resituándosela que si se la hubieran puesto de nuevo. He intentado razonar con él, explicarle el por qué de todos los aditamentos que le han enchufado y de las cosas que puede y que no puede hacer. Parece que, dentro de su neblina mental, he abierto en su mente una brecha de conocimiento y comienza a hacerme caso.
A eso de las cuatro de la mañana cambia de táctica. Ahora se lamenta diciendo que se va a morir, que se encuentra fatal, que no puede respirar (y es cierto, le están chutando Oxígeno a 5.0 de presión, que es una animalada) y yo permanezco en vela, sin dormir, mientras escucho sus pulmones luchando contra lo que acabará siendo inevitable. Reconozco que me ha puesto los pelos de punta cuando me ha hecho estar con él, a su costado, cogiéndole la manita como a una novia. Lo que intenta es compartir su miedo y su angustia con alguien, sindicar con otra persona la amargura que le atenaza la garganta. Y no es agradable, pero es el tipo de cosas que se hacen sin planteártelas ni pensarlas.
Yo le hablo de que aprenda a respirar relajándose, que se concentre en aprovechar el oxígeno que le llega, que no se preocupe porque estoy a su lado y no le voy a dejar solo … de mil y una cosas para que aparque sus sombríos pensamientos y se sienta acompañado en este trance nocturno.
Y con el amanecer, un poco antes de las siete, llegan las consabidas rutinas de un centro hospitalario: la toma de temperatura, el análisis de glucosa, la analítica de sangre, el cambio de sueros y de bolsas para la sonda, la tanda de pastillas para el desayuno, … Me pide que le ponga la TV y se queda viendo programas sobre el nuevo Papa, discusiones parlamentarias e informaciones sobre la marcha del Plan Ibarretxe. Joé, qué saque tiene el tío.
A las ocho y media, llega mi relevo. Nos pasamos las últimas noticias y me vengo a trabajar a la Oficina, desde donde vuelco lo que tenía escrito en la agenda electrónica al ordenata, lo concluyo y me dispongo a colgarlo del blog. No es agradable contemplar las maniobras previas al abandono de este mundo, y menos si te tocan muy de cerca, pero es lo que hay y tengo que asumirlo.
Durante la mañana, recibo varias llamadas de los hermanos de mi chica. Parece que algo flota en el aire, porque todos me hablan de disposiciones a tomar, papeles a tramitar, consultas a efectuar, formas de encarar el último treap del viejo … Y entonces caigo en la cuenta que se dirigen a mí y no a Pilar, quizás porque ellos están a bastantes kilómetros de aquí y porque no desean enfrentarse a la ira de my love ni contestar preguntas acerca de su “culpable” ausencia. Qué putada.
Y ahora, cansado porque hoy no he dormido nada salvo un par de cabezadas, voy a publicar este post anómalo y, releyéndolo se me ocurre que espero que os gusten los Beatles, porque, joder, “It’s a hard days night”, o no literalmente, ¡uffff qué noche la de aquel día!.
Os veo en el Sunset si es que sigo despierto. Guardadme una miqueta d’Absolut con Coca-Cola de la normal, con cafeína por si acaso, que nunca se sabe, dreamers.
Comentario:
cómo me alegro Doc, cómo me alegro.
De hecho venía pensando en dejarte un comentario para ver cómo estaba la cosa, y ya me has respondido.
Pa'lante los tres, a saber: el viejo, tu chica y cómo no, tú mismo, cosa guapa.
Muchos besos, ánimo, y si acaso tómate un reconstituyente de esos, que parece uan tontería pero no.
Cuídate Doquecito, mucho, mucho... ein?
De hecho venía pensando en dejarte un comentario para ver cómo estaba la cosa, y ya me has respondido.
Pa'lante los tres, a saber: el viejo, tu chica y cómo no, tú mismo, cosa guapa.
Muchos besos, ánimo, y si acaso tómate un reconstituyente de esos, que parece uan tontería pero no.
Cuídate Doquecito, mucho, mucho... ein?
Comentario:
No hace falta que se publiquen post por obligación. Se escribe mejor cuando estás inspirado y te gusta de lo que hablas...Escribir por escribir no te lo recomiendo y más cuando es de obligacíón. Porque hay dias en los que te puede pasar cualquier cosa y no tienes ganas de hacer ná.
un saludo
la dama de shalott
un saludo
la dama de shalott
Comentario:
Sólo una contestación general para todos. Hemos pasado el finde capeando el temporal, y parece que el viejo va a tener otra oportunidad.
Vamos a estar tres o cuatro días haciéndole unas pruebas (gasometría, colonoscopia, ...) y si todo sale bien lo sacaremos del hospital.
Ya ha sacado p'alante 5 match-ball como este último en un año. Lo que pasa es que te deja exhausto, porque es como si pasara un ciclón por encima de tu agenda y de tu vida.
Gracias por vuestros ánimos y vuestras palabras. de corazón.
Nos vemos, compañeros. Snif.
Vamos a estar tres o cuatro días haciéndole unas pruebas (gasometría, colonoscopia, ...) y si todo sale bien lo sacaremos del hospital.
Ya ha sacado p'alante 5 match-ball como este último en un año. Lo que pasa es que te deja exhausto, porque es como si pasara un ciclón por encima de tu agenda y de tu vida.
Gracias por vuestros ánimos y vuestras palabras. de corazón.
Nos vemos, compañeros. Snif.
Comentario:
Es muy duro acompañar a una persona que quieres al anden sin retorno. Pero es mas duro saber que hizo ese paso solo. El tiene suerte de teneros a vosotros a su lado.
Sonriele Doc, lo necesita.Enseñale el reflejo que dejara en tu espejo.
Un cafe bien cargadito para mi.
Un besazo i petonets.
Sonriele Doc, lo necesita.Enseñale el reflejo que dejara en tu espejo.
Un cafe bien cargadito para mi.
Un besazo i petonets.
Comentario:
Parece que cuando algo va mal, cuando más tiempo necesitamos, el universo se confabula para hacer que las cosas se compliquen más. Son los momentos menos agradables.
Un montón de besos y abrazos desde aquí, cargados de ánimos y aguante.
Besotes, Doc.
Un montón de besos y abrazos desde aquí, cargados de ánimos y aguante.
Besotes, Doc.
Comentario:
Venga, te doy una pasadita relajante por tu cuerpo serrano.
Eres estupendo Doc.
Abrazos
Eres estupendo Doc.
Abrazos
Comentario:
Ánimo, Doc!
Hay que pasar por situaciones estresantes de este tipo, por desgracia..
mucho ánimo!
Saludos!
Se te echa de menossssssssss
Hay que pasar por situaciones estresantes de este tipo, por desgracia..
mucho ánimo!
Saludos!
Se te echa de menossssssssss
Comentario:
Haz el favor, Wolffo, si su niña se harta de él, nos casamos los tres. Joer, siempre discriminando.
Nchst.
Nchst.
Comentario:
Doc, compadre,
los beatles es una de las pocas cosas que quedanque me gustan más que leer tus posts.
It's been a hard day's night,
and you've been working like a dog
It's been a hard day's night,
you should be sleeping, not in your blog,
But when I get home to you
and find the things that you do,
you know, I feelall right.
Es decir, que después de una noche así, deberías estar durmiendo y no bloggeando, pero cuando me asomo a tu bitácora y veo las cosas que haces, ya sabes, me haces sentir bien.
Eres un prodigio, Doc. Si la Pili se harta de ti y te da la patada, ¿querrás casarte conmigo?
Muchos abrazos para todos, pero en especial a ti, amigo, que tienes una pinta tremenda de ir a comerte el marrón.
Bye!
los beatles es una de las pocas cosas que quedanque me gustan más que leer tus posts.
It's been a hard day's night,
and you've been working like a dog
It's been a hard day's night,
you should be sleeping, not in your blog,
But when I get home to you
and find the things that you do,
you know, I feelall right.
Es decir, que después de una noche así, deberías estar durmiendo y no bloggeando, pero cuando me asomo a tu bitácora y veo las cosas que haces, ya sabes, me haces sentir bien.
Eres un prodigio, Doc. Si la Pili se harta de ti y te da la patada, ¿querrás casarte conmigo?
Muchos abrazos para todos, pero en especial a ti, amigo, que tienes una pinta tremenda de ir a comerte el marrón.
Bye!
Comentario:
Muchos besos Dock, muchos besos.
Muchos besos más para los 3..
:'(
Muchos besos...
Muchos besos más para los 3..
:'(
Muchos besos...
Comentario:
Tendras algún día la plena satisfacción que hiciste lo que tenias que hacer, los hermanos de Pilar, no se...
Me ha gustado ese parrafo con tu suegro se nota que a pesar de lo mal enfermo que es, se encontraba desamparado y solo y necesitaba la voz cariñosa de alguien cercano. Me ha gustado la forma que lo has puesto, porque aquí el verdaderamente jodido es él.
Cuidaros los dos. Un abrazo Doc.
Me ha gustado ese parrafo con tu suegro se nota que a pesar de lo mal enfermo que es, se encontraba desamparado y solo y necesitaba la voz cariñosa de alguien cercano. Me ha gustado la forma que lo has puesto, porque aquí el verdaderamente jodido es él.
Cuidaros los dos. Un abrazo Doc.
Comentario:
Besitos muy cariñosos y un abrazo largo larguísimo.
Muchos besos más
Muchos besos más
Comentario:
glups, dockof, sé lo absorbente que es tener a alguien querido en un hospital, lo que aún no he experimentado, y toco madera, es hacerlo con la convicción de que sea de las últimas cosas que vas a poder hacer por esa persona... Ánimo y un beso.
Comentario:
¿Por qué será que siempre les toca a los mismos cargar con esas situaciones? Y no es que piense que tú o tu chica ibais a dejar de hacerlo porque otros os echasen una mano, pero por lo menos, uno se siente más acompañado. En fin, Dock, paciencia y ánimo. Ya sabes que tienes todo mi cariño.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
"Un Ser Humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiercol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza, luchar eficientemente.
Robert A. Heinlein"
La vida es jodida.
Robert A. Heinlein"
La vida es jodida.
Comentario:
Vaya... no sé qué decir. Espero que todo salga lo mejor posible (frase sin sentido, ya sé).
Comentario:
ayss jop, venga animo!!!
todo mi cariño desde aqui
y mis besitos salados
todo mi cariño desde aqui
y mis besitos salados
Comentario:
Fuerza para todos, tú, tu mujer y tu suegro. Eso sí, para mi gusto y bajo mi humilde punto de vista, la foto sobra ...
xxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxx
Comentario:
Con razón cariño, con razón...
qué mal me siento por pedirte que escribieras, vale que no sabía nada, pero qué mal me siento.
De hospitales sé un rato, créeme, y como no hay (absolutamente cierto) consejos ni ánimos que valgan, me temo que todo esto caiga en saco roto, pero, extrañamente Doc, estamos contigo, signifique lo que signifique eso, ay Doc, ten fuerzas, aguanta y ama mucho a tu chica.
Un beso de verdad.
qué mal me siento por pedirte que escribieras, vale que no sabía nada, pero qué mal me siento.
De hospitales sé un rato, créeme, y como no hay (absolutamente cierto) consejos ni ánimos que valgan, me temo que todo esto caiga en saco roto, pero, extrañamente Doc, estamos contigo, signifique lo que signifique eso, ay Doc, ten fuerzas, aguanta y ama mucho a tu chica.
Un beso de verdad.
Comentario:
Un buen montón de besos a repartir de una maia, ojalá pudiera echar una mano. Entiendo muy bien la situación. (Aunque resulta tan fácil decirlo por aquí).
Y la satisfación de saber que estáis haciendo lo apropiado.
Y la satisfación de saber que estáis haciendo lo apropiado.
Comentario:
Pues tienes varios besos y dos docenas de abrazos de mi parte para aguantar el tirón. Son a repartir con tu chica, que también se merece lo suyo. Piensa que, por mucho sacrificio que os suponga estar con él en estos momentos, más adelante os compensará. Quizá los demás no valoren esa satisfacción, pero vosotros sí. Por esos sois vosotros, los que tenéis algo más blandito que una piedra dentro del pecho, los que estáis ahora con él.
Más besos :-)
Más besos :-)





