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La vida al sol
Cada momento vivido es irrepetible: comunícalo.
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La vida transcurre como también lo hace el sol que le da soporte. Comunicar aquello que nos gusta o que nos destroza, pero que -al fin y al cabo- nos acontece, puede ser una buena experiencia.
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Delenda est Cartago
En España hay muchas fiestas. De hecho, a los extranjeros les sorprende un montón la cantidad de fiestecillas, juergas, puentes y acueductos que coleccionamos por aquí. Y en cada Comunidad Autónoma, ciudad o pueblecito que se precie, nos lucimos con eventos a mayor gloria del patrón de la zona y para solaz de la gente del lugar y de los foráneos que nos visitan.

En el Arco Mediterráneo, al que me honro en pertenecer, somos muy dados a fabricarnos actividades lúdico-festivas en las que intervienen fuerzas antagónicas que luchan y se enconan representando batallas y escaramuzas acaecidas tiempo atrás. Lo más habitual es que en esos fastos aparezcan las fuerzas moras y cristianas rivalizando, antes en sus bélicos esfuerzos, ahora en riqueza de ropajes y suntuosidad de desfiles y recintos festeros. Todo ello se acompaña de grandes alardes pirotécnicos, arropados de inefables espectáculos de luz y sonido.

Pues bien, a finales de Septiembre le tocó el turno festero a mi ciudad. Claro que por aquí no usamos de los clonados "Moros y Cristianos" que tan amplia difusión tienen. En esta bendita y anciana tierra costera nos hacemos eco de la respuesta bélica de la imperial Roma al púnico atrevimiento del desafiante general cartaginés Aníbal. Sí. Hablo de aquel militar de Cartago (Túnez, por cierto), que plantó cara al augusto imperio (anticipándose a Astérix y Obélix) y, con elefantes incluidos, cruzó los Alpes y derrotó a las casi invencibles legiones en Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas, antes de pagar su agotada insolencia en la batalla de Zama.

Vengo con esto a deciros que en Cartago Nova se juega a "Cartagineses y Romanos", conmemorando que hace algo más de 2.200 años Escipión el Africano tuvo que poner en juego toda la potencia conjunta de Legiones y Armada de Roma para conquistar este trocito de Hispania que "resistía aún al invasor". Y lo celebramos con desfiles, brillantes armaduras, vibrantes desembarcos, rudas batallas, circo romano, bodas púnicas, campamento festero, música, juerga, comida y alcohol ... Comm'il faut, c'est vrai.

Todo es perfecto. Viva la diversión. Pero a mí me sigue acojonando, entre divertido e irónico, la extraña figura que apareja el funcionario pequeñito, tímido y de huidiza mirada que me atendiera hace pocos días en un organismo oficial, convertido por mor de la vorágine histórica en un tonante Tribuno bajo cuyo encendido y marcial verbo las tropas parecen a punto de escalar las murallas. O quedo convertido en estatua de sal al percibir a la comedida secretaria del arquitecto vecino, transformada en feroz Amazona de Uxama, sedienta de sangre romana, arengar a sus huestes enarbolando la refulgente falcata ibérica y con los ojos poseídos de venganza.

Ya sé que cualquier desmadre o relajo son legítimos y sientan de maravilla para salir un poco del delirium cotidiano. Conozco igualmente que nos encanta disfrazarnos de lo que sea, rememorando un eterno Carnaval que invirtiese la realidad con la ficción.

Pero como siempre, como cada año, me acabo preguntando quién constituye la verdadera faz de nuestra vida, si el funcionario y la secretaria o el tribuno y la amazona. ¿Sabremos algún día si es bueno ser quienes aparentemente somos ... o quienes desearíamos ser?

Es posible que haya algo en la propia vida que nos obligue a ir transitándola "con el freno puesto", sin permitirnos exhibir nuestra auténtica condición, nuestra alma verdadera. O que sea necesario ser "muy hombre" (o muy mujer ... sin acritud) para dar ese paso adelante y quitarnos la otra máscara, la falsa. O que nos dé miedo hacerlo ... o qué sé yo, corazones.

Pero veo el reflejo del Tribuno y de la Amazona ... Y si yo fuese Roma, tendría miedo.

Un deslumbrante par de besazos cartagineses para todos, dreamers.

Ave, romanos. Temblad. He vuelto ;-))))
 
Comentario:
Buena pregunta, imposible de contestar, pero buena. Como saber cual es nuestro verdadero yo, si hay veces que creo que hasta mi mente tiene mente propia.
Me alegro de verte de nuevo y en forma.
Petons
 
Comentario:
Ya era hora!!!!!!! claro que si has estado en pleno desmadre, se entiende que no hayas escrito ;)
Lo que no sé es si tú eres cartaginés o romano...
Aunque no estamos mal con las máscaras puestas, quitarlas suele ser fuente de disgustos ;)
Un beso
 
Comentario:
Qué delicia que estés de nuevo on the road, querido maestro.

Es el precio de lo que llamamos civilización, ¿no? El mismo atávico impulso que reprimimos al comer con cubiertos o al retirarnos a la intimidad para representar los ritos reproductivos.

Y sí, amigo mío: temblamos, pero de placer.

Estás de nuevo aquí. Levanto mi copa por ti.
 
Comentario:
No encuentro la respuesta, ahbra que dejarlo en funcionario-tribuno y secretaria-amazona. Ahora bien si hay que elegir me quedo con la amazona-secretaria.

Un placer, aunque te has dado unas vacaciones blogeras tremendas. ¿Todo bien?, espero que si. Un besazo, que cojones.
 
Comentario:
En vez de mascara yo uso hábito, ¿quien es el verdadero? ¿el fraile de internet o el consultor informático? a veces llego a dudarlo.
Bendiciones conventuales
 
Comentario:
aghhhhhhhhhhhh ¡¡pero si has vuelto!! ¡¡y yo con estos pelos!! jajaja, cuanto me ha alegrado ver tus comentarios y ver que has posteado. Se te echaba de menos, querido Doc.
Besos sin máscaras
 
Comentario:
Pero al final del todo ¿cuál es la máscara? ¿la que usamos todos los días o la que solo utilizamos en esas fiestas?

Besos de una maia (ya era hora verte por aquí)
 
Comentario:
Regreso con lección de Historia incluida. Este blog promete!! ;)
No