VAMOS AL CINE
NO HAY FRONTERAS
Esta semana me gustaría hablaros sobre Babel, la nueva película del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Para mí Iñárritu es uno de los mejores directores actuales. Sus dos películas anteriores Amores perros y 21 gramos son extraordinarias, y con Babel no ha decepcionado.

Su última película cuenta cuatro historias distintas, que se desarrollan en tres continentes diferentes, y que se relacionan unas con otras a raíz de un acontecimiento desafortunado: una turista norteamericana es disparada en el desierto de Marruecos. Babel es una película de claros tintes universales, llena de personajes acorralados, al límite de sus vidas. Cada uno de ellos tienen una vida diferente en lugares remotos, su idioma no es el mismo, sus condiciones morales o físicas tampoco, pero a todos les une un mismo sentimiento: la desesperación, el dolor, el sufrimiento. Babel es un filme que nos habla de la diversidad cultural, y que reflexiona acerca de los nexos culturales y las fronteras que nos separan a todos los seres humanos. Las historias de Babel son duras. Iñárritu las lleva al límite, y de este modo es capaz de emocionar y hacer llorar a cualquiera. El mexicano consigue que nos emocionemos con sus historias de la manera más mágica, pero para nada lo hace de una manera sensiblera. Para mí, la historia más bonita y más dura de las cuatro es la de los niños marroquíes. Además, la actuación de los actores de esta parte de la historia es magnífica. En cambio, la historia de la chica japonesa, que es un tanto desconcertante, no por lo que cuenta (en realidad es asombrante ver como esta chica vive, por su condición de sordo-muda, y ver como se desarrolla la vida en un país como Japón), sino más bien porque parece que no acaba de cuajar del todo en el conjunto de la película. Aunque no cabe duda de que el guion de Babel está muy trabajado, esta historia no acaba de hilar bien con el resto de la película. Sin embargo, si algo hay que destacar de Babel es la dirección por encima de todas las cosas, porque el guión aún siendo bueno no es del todo brillante, pues la unión entre las cuatro historias parece estar cogida por los pelos, detalle que en realidad no importa demasiado porque las cuatro historias son fascinantes. Además, técnicamente y artísticamente es una película impecable. Y en cuanto al trabajo de los actores, cabe decir que para sorpresa de mucha gente, en esta película Brad Pitt no hace simplemente el papel de chico guapo y ha demostrado que puede ser un buen actor.
Esta semana me gustaría hablaros sobre Babel, la nueva película del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Para mí Iñárritu es uno de los mejores directores actuales. Sus dos películas anteriores Amores perros y 21 gramos son extraordinarias, y con Babel no ha decepcionado.

Su última película cuenta cuatro historias distintas, que se desarrollan en tres continentes diferentes, y que se relacionan unas con otras a raíz de un acontecimiento desafortunado: una turista norteamericana es disparada en el desierto de Marruecos. Babel es una película de claros tintes universales, llena de personajes acorralados, al límite de sus vidas. Cada uno de ellos tienen una vida diferente en lugares remotos, su idioma no es el mismo, sus condiciones morales o físicas tampoco, pero a todos les une un mismo sentimiento: la desesperación, el dolor, el sufrimiento. Babel es un filme que nos habla de la diversidad cultural, y que reflexiona acerca de los nexos culturales y las fronteras que nos separan a todos los seres humanos. Las historias de Babel son duras. Iñárritu las lleva al límite, y de este modo es capaz de emocionar y hacer llorar a cualquiera. El mexicano consigue que nos emocionemos con sus historias de la manera más mágica, pero para nada lo hace de una manera sensiblera. Para mí, la historia más bonita y más dura de las cuatro es la de los niños marroquíes. Además, la actuación de los actores de esta parte de la historia es magnífica. En cambio, la historia de la chica japonesa, que es un tanto desconcertante, no por lo que cuenta (en realidad es asombrante ver como esta chica vive, por su condición de sordo-muda, y ver como se desarrolla la vida en un país como Japón), sino más bien porque parece que no acaba de cuajar del todo en el conjunto de la película. Aunque no cabe duda de que el guion de Babel está muy trabajado, esta historia no acaba de hilar bien con el resto de la película. Sin embargo, si algo hay que destacar de Babel es la dirección por encima de todas las cosas, porque el guión aún siendo bueno no es del todo brillante, pues la unión entre las cuatro historias parece estar cogida por los pelos, detalle que en realidad no importa demasiado porque las cuatro historias son fascinantes. Además, técnicamente y artísticamente es una película impecable. Y en cuanto al trabajo de los actores, cabe decir que para sorpresa de mucha gente, en esta película Brad Pitt no hace simplemente el papel de chico guapo y ha demostrado que puede ser un buen actor.





