Encuentro
Te encontré paseando por el lago, las manos en los bolsillos, la mirada más allá del horizonte. Las cumbres blancas, brillantes, los perros olisqueando el territorio inexplorado y nuestros ojos que se cruzan. Se cruzan y se mantienen el tiempo justo para hacer enloquecer el corazón. Siento el peso del aire que antes era tan liviano y me pregunto si es un sueño. Y en el lago el agua que en este instante es más oscura, más espesa y los olores que ahora me huelen a tu piel. La fina línea que separa el equilibrio en mi mente del espacio más oscuro se agita al viento esta tarde en la montaña. De mí depende toda continuación. Tú te paras y sonriendo me esperas. Los sueños rotos se pueden reconstruir.





