Desvarío
Pasamos por el pueblo como en un suspiro dejando allí el aire. Desde entonces ya nada volvió a ser. Como vegetales sin espíritu trepamos por los días agotados desde la mañana. La rueda infinita que nos mece con el compás descompensado de esto es lo que parece, no me sorprende, da igual.
Si te unieses a este desvarío aún podría esperar el roce de las horas. Poder bailar pegados sobre el sueño en el tejado, mientras los girasoles se abren y se ofrecen con su fragancia a nuestra piel.
Si te unieses a este desvarío aún podría esperar el roce de las horas. Poder bailar pegados sobre el sueño en el tejado, mientras los girasoles se abren y se ofrecen con su fragancia a nuestra piel.





