Historia de un rapto anunciado.
perdón por el exhibicionismo pero tengo algo que decir muy alto, porque estoy en Berlín, y a la vez al oído de una persona... que te echo mucho de menos. Que te quiero.... que que que... que voy a robarte...os explico...
Este libro es una recopilación de artículos -post?- (ay futuro, futuro, con tu lenguaje infernal), publicados en los blogs de unas cuantas mujeres...entre las que me incluyo... ejem... Para poder tener más información, pinchais en la portada y enlazais con la página donde se habla más de este embarazo y esta niña que nace hoy, y nacerá muchos otros días. Muchas gracias por todo, y muchas gracias Nuria, editora incansable y paciente... besos.
Tú.
"largo tiempo permanecimos así, olvidados de nosotros mismos, en tierna contemplación, y ninguno sabía qué nos pasaba, hasta que la alegría se desbordó en mí y entre lágrimas y gemidos de dicha recuperé también mi perdido lenguaje, y mi silenciosa exaltación despertó de nuevo por completo a la existencia"
F.Hölderin. Hiperión.
Ya sé que me voy a poner cursi, y me voy a poner tonta, y me voy a poner obvia, pero es que cada vez que me separo de tí, o sea cada vez que estoy contigo y luego tengo que coger el metro o coserme un botón o ver el telediario, me parece que estoy recién levantada, y lo que me apetece es desayunarte, y leerte en el periódico de hoy, y cocinarte y dormirte la siesta. Cuando me despierto de tí, en realidad es como si me durmiera. Porque resulta que cuando el espacio que me sobra lo ocupas tú, estimulas mis sentidos como sólo puede ocurrir cuando estás recién llegada a la consciencia, fuera de la anestesia de los días que es lo único que hace soportable que llueva, que se quemen las tostadas, que te pite un coche. Así que el resto del día, de los días, los paso dormidita, abrazada a tí, pidiendo indulgencia con los ojos entrecerrados, chocándome contra las señales y deseando que tu cara sea lo primero que veo al despertarme. Lo primero que veo al dormirme. Después de estar contigo, tengo los bolsillos tan llenos que es natural que cierre los ojos, haga un ocho con mi cuerpo y me haga la tonta, o la dormida, porque hay mucho que hacer con tanta vida, con tanto amor. Y la lucidez se me vuelve sueño, y la alegría me aletarga, y te beso mejor siempre con los ojos cerrados, sin más luz que la tuya, que mezclas todo hasta que hueles a mirada, sabes a caricia, suenas a piel.
F.Hölderin. Hiperión.
Ya sé que me voy a poner cursi, y me voy a poner tonta, y me voy a poner obvia, pero es que cada vez que me separo de tí, o sea cada vez que estoy contigo y luego tengo que coger el metro o coserme un botón o ver el telediario, me parece que estoy recién levantada, y lo que me apetece es desayunarte, y leerte en el periódico de hoy, y cocinarte y dormirte la siesta. Cuando me despierto de tí, en realidad es como si me durmiera. Porque resulta que cuando el espacio que me sobra lo ocupas tú, estimulas mis sentidos como sólo puede ocurrir cuando estás recién llegada a la consciencia, fuera de la anestesia de los días que es lo único que hace soportable que llueva, que se quemen las tostadas, que te pite un coche. Así que el resto del día, de los días, los paso dormidita, abrazada a tí, pidiendo indulgencia con los ojos entrecerrados, chocándome contra las señales y deseando que tu cara sea lo primero que veo al despertarme. Lo primero que veo al dormirme. Después de estar contigo, tengo los bolsillos tan llenos que es natural que cierre los ojos, haga un ocho con mi cuerpo y me haga la tonta, o la dormida, porque hay mucho que hacer con tanta vida, con tanto amor. Y la lucidez se me vuelve sueño, y la alegría me aletarga, y te beso mejor siempre con los ojos cerrados, sin más luz que la tuya, que mezclas todo hasta que hueles a mirada, sabes a caricia, suenas a piel.cuántas
Por ejemplo, esa que acaba de desayunar en Moscú, y va a pasar el día en un parque, porque después de tanto tiempo viviendo allí ha acabado por adorar los parques, la intemporalidad de los parques semi desiertos de Rusia pensados para acoger masas, pensados para enseñar inventos... parques que se descongelan despacito. Y después del paseo, supongo que esa mujer también ha adquirido algo de la cadencia del ritmo eslavo, y de la extensión de sus calles, y pasea durante horas por una ciudad sin bares, y lo que es más asombroso aún, habla ruso. Entiende ruso, habla ruso, lee en ruso, y aún se maravilla con la caligrafía asombrosa y con que el vodka no deje resaca .Hay otra. Se quedó en Madrid y es profesora de español, que no está tan mal, y tiene amiguitos y amiguitas en el curro, alumnos decepcionantes y otros magníficos, y gana un sueldo y cada día se dice que merece la pena, cuando sale de HyM con el vestido perfecto o no mira los camper como si pertenecieran a otro mundo, como si nunca fueran ya a caber en sus pies. Puedo ver hasta sus sueños, porque cuando está cansada se dice que de este año no pasa, pide un lectorado o se mete ya en el cervantes.
En cambio otra se quedó en Coimbra, y vive cerca, más cerca, de su amor, y gana y pierde todos los días, supongo, algo del lustre de la vida cotidiana, y mantiene ese jardín casi sin regarlo, y siente quizás que ese es el lugar, ese y no otro, porque esa mujer también es infinitamente más madura que otras.
Por ejemplo. Por no remontarnos a todos los espejos rotos que reflejaron un día lo que supongo, decidí que quería ser. La que queda, la que siempre resiste y convive con sus otras lentes paralelas, guarda el equilibrio con la ayuda de un paraguas y unos zapatos planos. Y mirando para atrás, se encuentra con decisiones tomadas por la negativa. Rusia no, Madrid no, Coimbra no. Por eso cuando encuentro un sí, cuando atesoro cualquier afirmación inamovible, tengo ganas de gritar y bañarme en el mar y dar una voltereta lateral, que me encantaban.
Sí, a todos mis nortes, adorables amiguitos y amiguitas.
Sí, a mi amor, cada día mejor, cada día más tú y más yo, cada cosa colocándose en su sitio, y cada día más mi casa, nuestra casa.
Sí a las becas, a los doctorados en extinción, a la incertidumbre sin taquicardia.
Y me imagino porque quiero imaginármelo, que desde Moscú, Coimbra, y un Madrid adulto y constructivo, las que no soy pero fui me miran sonriendo y aplauden mis negativas y me empujan hacia lo que voy a ser sin morderse los labios.






