Calma...
Mi Salud, que es la mía y también amiguita del alma, pues me acaba de dejar unos apuntes sobre "pensamientos automáticos", que no son revelaciones ultrasensoriales ni brujería, sino nada más que esas molestas frases que, con nuestra voz más regañona, asustada o injusta, nos dicen cosas como te-va-a-salir-mal, o que relacionan un me-pica-un-pie con una enfermedad degenerativa. Yo, gran hipocondriaca, creo que reconozco bastante bien mis pensamientos automáticos, lo que no quiere decir que los controle...nonono...no por ahora. Hace poco estaba en casa y empezó a dolerme la mandíbula...taquicardia, momento de calma, quito la tele para concentrarme en el dolor, empiezo a pensar en derrames y tumores de veinticuatro horas, en tétanos... me pongo de pie, me regaño, abro y cierro la boca cual cocainómano en crisis, jadeo un poco, cruzan por mi cabeza enfermedades sueltas que son resquicios del EGB como escorbuto ( que me hacen recordar la pinta la niña y la santa maría y que no tiene nada que ver con la mandíbula) o gota o gangrena...sigo con taquicardia...la cabeza me late una cosa mala... voy al cuarto de baño a mirarme al espejo con cara de "amiga mía, aquí se acaba todo...sí sí, no me mires con los ojos desencajados...", hasta que me doy cuenta de que llevo una diadema. Una diadema que compré en H&M sección niños y que no esta hecha para el craneo de una mujer de veintinueve años... Pero aún no me río...me parece un intento patético de moribunda desechar tan rápido una enfermedad y echarle la culpa a una diadema de siete centímetros de diámetro. Casi arrodillada frente al lavabo me quito la diadema... automaticamente vuelvo al reino de los vivos... la presión desaparece, me curo de tétanos y escorbuto y doy gracias a las diosas por no haberme fulminado con un rayo divino por gilipollas. Por eso, desde hace una semana, cada vez que pienso automaticamente en cualquiera de mis innumerables agobios, me digo "quítate la diadema, chave..." Ahora, además de la diadema, tengo otro pensamiento automático. Tu nombre. Que me cura y me salva y abre las ventanas. Cuando no, tu nombre dice sí, y cuando respiro, tu nombre. Digo tu nombre, y me quito la diadema...
un poquito más...
Voy a ponerme recalcitrantemente enamorada, porque entre recalcitrantemente enfadada, cínica, irónica, jactanciosa o lúcida, tremendamente dramática o hipocondriaca...pues al menos supongo que casi todos aguantamos un overthose de almibar, y nadie se me va a enfadar.... y ya que hay polémica blogera sobre la cursilería, reivindico el bonus de empatía de todos los recalcitrantemente enamorados que me leen. Y entre los que no....indulgencia.
El amor mio pues no se lo tengo que explicar a nadie más que a mi amor, pero en cambio existen mil y una pequeñas cosas que tienen que ver conmigo, y que me convierten en:
-La que a veces pronuncia su nombre bajito sin ton ni son sólo para pronunciarlo, y para oirlo en voz alta, y porque como dice mi Joana Rita, el nombre es mucho más que el nombre, y por eso también mi amiga Isabel no sabe aún como llamar a una niña que va a nacer yayaya...Escuchar mi nombre en la boca de mi amor me hace preguntarme ¿pero yo me llamo así? dicho por ti parezco otra cosa, otra mujer, otro nombre el mío, o por fin ese nombre, esa mujer, por fin mi nombre...
- Me convierten también en una trabajadora de Telefónica sin derecho a seguridad social ni días libres. Todo lo que trabajo es para ellos, mi única domiciliación bancaria, las cartas cada vez más abultadas en el buzón, la incógnita diaria sobre el precio de cada mensaje... Esta empresa que representa lo peor y que me ha hecho llorar de rabia es el puente de lata que sirve de camino para encontrarme con el otro lado de la frontera. Compromiso tarifa plana, plan tarde, abusones...
- Me convierten en una maga que se pasa las noches programando los días, como una especie de Penélope Cruz en su etapa Nacho Cano, llevando mi energía en puntitos de luz de un lado a otro de mi cuerpo para que le lleguen en forma de te quiero-te cuido-te abrazo...
- Me convierten en la que ya nunca quiere comer pasta, porque mi amor hace la mejor pasta que he probado y probaré, así que hundirme en un plato de spaguetti es literalmente eso, hundirme con espaguettis que se enrrollan en mis muñecas y me arrastran hacia abajo en un plato hondo lleno de pasta cruda, de pasta cocida, de pasta que nunca está al dente. Mi amor, dame hoy la pasta nuestra de cada día.
- También soy la que ya casi no oye música, daños colaterales de la ausencia, casi cualquier música me lleva al secarral inmundo de los bares de carretera en el camino hacia Coimbra, donde nunca estoy yendo a buscarte sino alejándome de tu lado, siempre volviendo de donde no quiero irme, así que si quitamos Ani di Franco y opá, yo viacé un corrá (canción esta que nos separa por una cuestión de idiosincrasia pura), lo cierto es que casi casi vivo sin música, al menos cuando estoy sola, al menos cuando me da por pensar...
- Soy la que se despierta por la noche y da un respingo porque "dónde estás" y luego otro porque "me estoy volviendo loca" y luego una sonrisa porque "hay que ver qué pronto se acostumbra una a dormir acompañada", y porque en ese recorrido todo, estás tú tú tú sonriéndo también como si eso fuera com-ple-ta-men-te normal...Pues claro que sí.
Y ahora que me he encendido un cigarro y he logrado despegar los dedos llenos de miel del teclado, pues aprovecho para acabar la incontable sucesión de cosas que me convierten en esto, en esta, en...di mi nombre, anda...
El amor mio pues no se lo tengo que explicar a nadie más que a mi amor, pero en cambio existen mil y una pequeñas cosas que tienen que ver conmigo, y que me convierten en:
-La que a veces pronuncia su nombre bajito sin ton ni son sólo para pronunciarlo, y para oirlo en voz alta, y porque como dice mi Joana Rita, el nombre es mucho más que el nombre, y por eso también mi amiga Isabel no sabe aún como llamar a una niña que va a nacer yayaya...Escuchar mi nombre en la boca de mi amor me hace preguntarme ¿pero yo me llamo así? dicho por ti parezco otra cosa, otra mujer, otro nombre el mío, o por fin ese nombre, esa mujer, por fin mi nombre...
- Me convierten también en una trabajadora de Telefónica sin derecho a seguridad social ni días libres. Todo lo que trabajo es para ellos, mi única domiciliación bancaria, las cartas cada vez más abultadas en el buzón, la incógnita diaria sobre el precio de cada mensaje... Esta empresa que representa lo peor y que me ha hecho llorar de rabia es el puente de lata que sirve de camino para encontrarme con el otro lado de la frontera. Compromiso tarifa plana, plan tarde, abusones...
- Me convierten en una maga que se pasa las noches programando los días, como una especie de Penélope Cruz en su etapa Nacho Cano, llevando mi energía en puntitos de luz de un lado a otro de mi cuerpo para que le lleguen en forma de te quiero-te cuido-te abrazo...
- Me convierten en la que ya nunca quiere comer pasta, porque mi amor hace la mejor pasta que he probado y probaré, así que hundirme en un plato de spaguetti es literalmente eso, hundirme con espaguettis que se enrrollan en mis muñecas y me arrastran hacia abajo en un plato hondo lleno de pasta cruda, de pasta cocida, de pasta que nunca está al dente. Mi amor, dame hoy la pasta nuestra de cada día.
- También soy la que ya casi no oye música, daños colaterales de la ausencia, casi cualquier música me lleva al secarral inmundo de los bares de carretera en el camino hacia Coimbra, donde nunca estoy yendo a buscarte sino alejándome de tu lado, siempre volviendo de donde no quiero irme, así que si quitamos Ani di Franco y opá, yo viacé un corrá (canción esta que nos separa por una cuestión de idiosincrasia pura), lo cierto es que casi casi vivo sin música, al menos cuando estoy sola, al menos cuando me da por pensar...
- Soy la que se despierta por la noche y da un respingo porque "dónde estás" y luego otro porque "me estoy volviendo loca" y luego una sonrisa porque "hay que ver qué pronto se acostumbra una a dormir acompañada", y porque en ese recorrido todo, estás tú tú tú sonriéndo también como si eso fuera com-ple-ta-men-te normal...Pues claro que sí.
Y ahora que me he encendido un cigarro y he logrado despegar los dedos llenos de miel del teclado, pues aprovecho para acabar la incontable sucesión de cosas que me convierten en esto, en esta, en...di mi nombre, anda...

actualmente...
actualmente todo me importa, que es como decir que todo me da lo mismo. Trabajar y no, encontrar en mi la impaciencia y la calma, leer este libro o el otro. Y sin embargo, algo se mueve en este inicio de verano, porque una no puede pasarse permanentemente los lunes al sol...
En unos días que ya puedo contar con una mano, me marcho a ver a mi amor al otro lado de la península, y si este blog fuera un cristal estaría lleno de suspiros porque está triste... por eso estoy como la loquita que enciende el cuarto cigarro esperando el autobús, estoy con una pierna ya al otro lado de la frontera, estoy sin estar en mi...
y mientras, como decían todos los sabios que me rodean, las cosas van saliendo, salen trabajitos de debajo de las piedras, como si fueran perlas o escorpiones o el motivo exacto para dejar de pasar los lunes al sol...
Me tiño el pelo para que el sol sea más sol aún a través de la cortina de un flequillo inventado... Me corta el pelo jelen para estar más fresquita los martes al sol. Entro y salgo con determinación de ama de casa a hacer recados los miércoles, y el jueves hay buenas noticias, y el viernes un concierto que sustenta el sábado, y el domingo siempre hace sol, y me encuentro contigo que es encontrarme conmigo, y siempre hace sol y estoy en paro y en honor a la verdad, mi madre me regaló hace dos días unos camper...
Yo soy esa parada, enamorada, con unos zapatos bañados en lágrimas de gratitud, que camina rápido atenta a las piedras los días de la semana en que hace sol. Y todo me importa, y sospecho que casi todo me da lo mismo...ay.
En unos días que ya puedo contar con una mano, me marcho a ver a mi amor al otro lado de la península, y si este blog fuera un cristal estaría lleno de suspiros porque está triste... por eso estoy como la loquita que enciende el cuarto cigarro esperando el autobús, estoy con una pierna ya al otro lado de la frontera, estoy sin estar en mi...
y mientras, como decían todos los sabios que me rodean, las cosas van saliendo, salen trabajitos de debajo de las piedras, como si fueran perlas o escorpiones o el motivo exacto para dejar de pasar los lunes al sol...

Me tiño el pelo para que el sol sea más sol aún a través de la cortina de un flequillo inventado... Me corta el pelo jelen para estar más fresquita los martes al sol. Entro y salgo con determinación de ama de casa a hacer recados los miércoles, y el jueves hay buenas noticias, y el viernes un concierto que sustenta el sábado, y el domingo siempre hace sol, y me encuentro contigo que es encontrarme conmigo, y siempre hace sol y estoy en paro y en honor a la verdad, mi madre me regaló hace dos días unos camper...
Yo soy esa parada, enamorada, con unos zapatos bañados en lágrimas de gratitud, que camina rápido atenta a las piedras los días de la semana en que hace sol. Y todo me importa, y sospecho que casi todo me da lo mismo...ay.