sin título
Estoy tan rara que malditas las ganas de escribir nada de nada. Al final, este desequilibrio que empieza a ser una especie de cruz que llevo con tanta gracia como unos zapatos que aún no sabes si te van a hacer daño, supongo que no es incompatible con seguir comiendo, bebiendo, trabajando. Me he vuelto, como si me diera miedo moverme mucho, absolutamente monotemática y monomusical. Que desde Jerusalén sólo escuche Jack Johnson no parece nada grave (acabaré odiándolo, pero a quién le importa ahora, cuando aún le adoro), pero en cambio si sé que he dicho demasiadas veces que quiero que llegue ya junio ( y con el tono de voz chillón de ¡quiero que vengan ya los reyes magos!). Respondo tres o cuatro veces al día a la pregunta "qué tal?" con la misma secuencia "regular, bueno mal pero mejor". No me pongo todos los días el mismo vestido porque la cantidad de humo de tabaco que se adhiere a mis prendas en el trabajo es inconmensurable, y un día podrían prenderme fuego, por eso puedo jurar que no es por presumir. Dadme un uniforme de franquicia y hacedme feliz! Odio mi ropa, odio tener que vestirme cada día, y responder regular-bueno-mal-pero-mejor, y no, aún no detesto a Jack Johnson pero dadme tiempo. Tengo los ojos puestos en el viaje a Berlín, apuntando muy alto y muy lejos, pero por debajo hay todo un festival de nostalgia, muy cerca y muy bajito, lleno de pancartas con mensajes en portugués, toneladas de recuerdos y unos montículos de cesped que disimulan mal las toneladas específicas de planes de futuro que enterré a patadas antes de que lloviera por primera vez esta primavera. Ultimamente no estoy muy orgullosa de mi misma. Como que no me reconozco, lo que indica una enorme confianza en mi misma, grandes expectativas sobre lo que se supone que soy que no sé si puedo cumplir...
Esperar no me favorece. Estoy infinitamente más guapa cuando hago maletas, y coger un avión resalta mis ojos y me hace parecer más alta.
Esperar no me favorece. Estoy infinitamente más guapa cuando hago maletas, y coger un avión resalta mis ojos y me hace parecer más alta.

Carretera secundaria
Para no invadir mi blog con mi viaje a Jerusalén, he creado otro que espero visitéis donde os cuento mis aventurillas por segunda vez (la primera vez ocurrió ahí, en directo, cuando en medio del pánico os llamaba a gritos. Es broma). Espero que os guste y espero también no ser perezosa y contároslo antes de que se me olvide. Glups. Mil besos.
www.ohjerusalenjerusalen.blogspot.com
Me he puesto en la sección adorándoos, para que podáis ir al enlace directamente. A vuestra izquierda. Más besos.
www.ohjerusalenjerusalen.blogspot.com
Me he puesto en la sección adorándoos, para que podáis ir al enlace directamente. A vuestra izquierda. Más besos.
oh, jerusalén jerusalén
Llegué, sana y salva. Mi cuerpo llegó ayer, y mi cabeza está en ello. Aún sueño en palestino y mi aparato digestivo sigue vigilado de cerca por el sionismo internacional. Mañana me pongo manos a la obra con la crónica del viaje más intenso, extraño, familiar y místico que he hecho hasta ahora. Estoy entera, y sólo fui ligeramente ultrajada en la terminal cuatro de barajas. Mañana más. Qué bien me lo he pasado, y qué bien estar ya de vuelta.