ay...
"a lo largo de la semana" es algo parecido a "nunca me lo había pasado tan bien" o "este ha sido el peor vuelo de mi vida"...frases hechas, ¿no? Mañana es viernes, y aún no sé si podré alquilarme un apartamento, o si compartiré casa -uf, qué pereza y que treintañera y mileurista me siento al imaginarme repartiendo baldas de la nevera-. Podré responder "tengo una beca de investigación durante un año" a la pregunta ¿pero qué vas a hacer con tu vida?... quién sabe. Catarina seguro que lo sabe. Me pregunto qué hará la joven Shamira, india, de Goa, a la que la beca le cambia la vida rrradical. Si Salute y yo andamos que si me compro un billete a lisboa que si no, que si para qué si aún no sé nada, qué será de los posibles becarios no europeos... Me paso las tardes buscando casas en internet -y cotilleando apartamentos inalquilables sólo por el gusto de colarme en casas ajenas- y actualizando mi hotmail, y tiro porque me toca. Hoy, además, he perdido mi centro. Después de un paseo en barco, pelo al viento y qué bonita es la ría -soportable- ha llegado el momento vamos a pescar, bañarnos, disfrutar del mar aquí anclados...el barco se para, y empieza la fiesta. Mareo? qué va. Ha sido más bien un pulso a muerte con la boca del estómago, un ejercicio de no-vomites-chavela, un sonriente -estoy-bien-pero-VAMONOS... fatal. Flotando enmedio del mar, no pudiendo dar ni un sorbo a la cerveza, se me han acabado los porfavores. Por favor que al volver esté ya la beca....no. Por favor que deje de moverse el mar...no. Por favor que deje de moverme yo que ya son las ocho y media de la tarde...pues tampoco. Perdón por el vaivén. Mañana vuelvo a un Madrid que se asa en medio de la jodida meseta. Pongo a dios por testigo que la indiecita y yo nos enteramos mañana de la beca...por favor....?
catarina II.
Hoy he hablado con Catarina. He cogido el movil, me he salido a la calle con un cigarro y he hablado con ella. Aún tenía, ella, la voz ronca de los excesos del fin de semana, y un tono entre sonriente y cansado. Sí, es verdad que van un poco retrasados con las listas de los candidatos a la beca. Sí, Manuel, digo Maria Isabel, pero a lo largo de esta semana te diremos el resultado. A lo largo de esta semana de playa y sol, de vacaciones (se me habia olvidado lo dificil que es estar de vacaciones, por cierto) un día llegaré a mi bandeja de entrada y tendré las cosas muuucho más fáciles, o no. Así que paciencia, me digo, una vez más, sólo unos cuantos días más, paciencia. ¿De verdad que hoy es sólo lunes?

vengaporfavor
Catarina ha madrugado hoy. Entra a trabajar a las ocho y media, y como vive en Sintra, tiene que caminar diez minutos, llegar a la estación -de un salto se toma un café en la barra del bar-, perder o no el tren de las 8.07, y entonces coger el de las 8.13, y llegar resoplando a su silla a eso de las 8.42 o 9.01. Pese al retraso, Catarina es la primera en llegar a la oficina. Y además hoy es día veinte y salen por fin las becas del instituto. Su jefa le ha mandado los resultados por intranet a eso de las once, justo cuando ella estaba en el aseo. Hoy está histérica. Catarina. Así que ha vuelto por decimonovena vez a la bandeja de entrada de su correo, y allí estaba él. Su dirección de correo. Por fin, demasiado tarde, siempre a tiempo, el mensaje que llevaba días, meses esperando. Vuelve a leerlo. Baja hasta el primer mensaje nuevo "resultado de las candidaturas a las becas de investigación" -sí, vale, sí-, "te ocupas de colgarlo en la página y mandar un mail a los becarios para darles la enhorabuena?-. que sí, joder, que sí..., y después manuel, en minúsculas, sin asunto. Coge un cigarro y el mechero y mira alrededor y se lo enciende, es que me da igual, estoy harta de no poder fumar, estoy loca. Abre el mensaje. Sonríe, lo lee en diagonal, rescata palabras como "café-aeropuerto-dos horas libres-mucho que hablar-verte-tantos besos". Garabatea un post-it "vuelvo en diez minutos". Sale a la calle aún fumando. Se suelta el pelo. Llama a un taxi y ahora va camino del aeropuerto, porque Catarina y Manuel se quieren.
Que estas largas horas, largos días, futuro incierto, tengan una explicación tan prosaica como esta!
Catarina, sáltale al cuello, cómetelo a besos, llénale el equipaje de mano de líquidos para que se quede! Haz lo que sea, pero encárgale a alguien que cuelgue los resultados de la beca por ti!!!!
Y así, esperando esperando.....aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh
Que estas largas horas, largos días, futuro incierto, tengan una explicación tan prosaica como esta!
Catarina, sáltale al cuello, cómetelo a besos, llénale el equipaje de mano de líquidos para que se quede! Haz lo que sea, pero encárgale a alguien que cuelgue los resultados de la beca por ti!!!!
Y así, esperando esperando.....aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh
and the winner is...
Un día antes de que me den o no la beca, sonrío. Ayer pasé dos horas en Portugal y volví a sentirme en casa. Digamos que hay mucho trabajo por hacer, claro, están esas sílabas o esos chasquidos, los olores, la música de un idioma que es básicamente su voz, y eso sin entrar en el patrimonio específico de Lisboa... Digamos que va a ser difícil, tanto como que me den la beca, pero pese a todo o quizás precisamente por eso, Lisboa!!!!


ay, uf, grrr....
Hay días peores que otros, y otros que son mejores que algunos, y días sin gloria, porque ahora casi todos tienen más pena que otra cosa. Visito mis recuerdos más invadidos sin protección (así me quemo como me quemo), porque creo que si no los mantengo a raya, si no los paseo, los leo, los escucho como se merecen, se harán grandes y malvados y podrán atacarme cuando menos me lo espere. Por eso últimamente me doy muchos golpes absurdos, casi todos en el dedo gordo del pie, y sin querer se me caen dos lagrimones y ya estoy llorando y entonces Grecia, Rascafría, Coimbra, Lisboa... Te lloro y me lloro y creo que todo está donde debería estar, en su sitio, y no como antes, los primeros días, en que un café con leche y un vaso de agua podían matarme en medio de mi turno de trabajo. He aprendido a dosificarme, a dosificarnos. Te visito y soy esa visita silenciosa que se va como llegó, y que lleva los bosillos vacíos, y que ya no comete el error de quedarse dormida en un sillón. Es una pena calladita, constante y con cuentagotas, grande y sorda y pesada, pero no tengo prisa. No tengo prisa, y echar de menos es como respirar, y algo me falta, algo me falta...

y...
...resultó que ella estaba en todas partes.
Y el verano no acababa de llegar nunca.
Y sin embargo, sonreía.

Y el verano no acababa de llegar nunca.
Y sin embargo, sonreía.
