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la vida exagerada
la vida ES exagerada. Mucho más que yo.
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Acerca de mi, pues todo mi blog, que para eso es mío.
Sindicación
 
Ordenar el universo

“Cuando una mujer ordena su casa, ordena el universo”. En una semana, he ordenado mi cuarto dos veces, y los muebles han bailado de una a otra pared, a ritmo de Ani, de Madonna y hasta de Bach. Las ventanas han estado siempre abiertas, yo siempre llevaba un pañuelo en la cabeza, y siempre hubo la pausa necesaria para fumar un cigarro asomada al Mondego. Pero cada vez fue diferente. Se notaba en el suave deslizar del aspirador, o en la furia con que sacudía las alfombras, que culminó con la caída de una de ellas a los adoquines de mi calle. Se notaba también en la delicadeza con que limpiaba algunas fotos un día, o en la falta de tacto con que traté mis libros llenos de la ceniza que quedó del verano en que Coimbra ardió, otro día diferente. Una vez, era el universo entero preparado para ser ordenado. La otra, era el universo adolescente y rebelde que siente que cada cambio es a peor – incluso cuando se trata de comprar unas zapatillas nuevas, ahora que las all star están entrañablemente viejas y mugrientas…-
Hoy estoy en orden, todo está en orden. Huele a limpio en mi cuarto, los muebles perece que nacieron y crecieron exactamente donde están ahora, y puedo asegurar que ha dejado de llover. Cuando una mujer se toma el trabajo de ordenar el universo, lo menos que puede pedir es que no llueva, que no dure tanto este domingo de veinticinco horas que nos roba una preciosa hora de luz. Claro que yo ahora estoy a favor de que se apaguen todas las luces. A favor de la duración indiscriminada de la oscuridad, de las texturas intermedias, de la instauración de la noche por decreto. Yo, que siempre he sido eminentemente diurna, hace exactamente diez días que sonrío en la oscuridad aunque nadie me vea pero todos lo sospechen. El día está lleno de postales, de universos que una no puede dejar de intentar arreglar, limpiar, ordenar. Por la noche se hacen las paces con las estrellas y la señorita luna, y una mujer puede descansar hasta de si misma, hasta de su propio universo, aunque sea entrando de puntillas a otro. De noche, con premeditación y alevosía. El cuarto está ordenado. El universo está limpio. Que se apaguen las luces, entonces.


 
Comentario:
Y ¿qué pasa si yo tengo la casa (como siempre) patas arriba? ¿me haces un rinconcito un rato?....
A tomar viento (me he comedido) las viejas zapatillas ¡Vete a por una nuevas!, que estoy deseando verlas, y olerte el limpio de tu casa ordenadita y ver las paces de esas estrellas y ver más gente linda que se ría con los ojos, a pares… tengo más ganaaas.
No