despedida
Y digo yo, que menos mal que no se me ocurrió llamar a este blog "idas y venidas de una camarera" o más tipo Blasco Ibañez "cañas y barras", porque el empleo me duró exactamente las nueve horas de mi primera jornada laboral. Podría decir que es mi trabajo más corto, pero mentiría porque dificilmente podré superar, aunque lo que venga siempre sea peor, las dos horas de contrato con Randstaad repartiendo publicidad en la Universidad privada de Nebrija. El autobús hasta allí y la botellita de agua que me regalé me costaron más que lo que gané. Pero aprendí una barbaridad sobre el ser humano. El caso es que en este curro me esperaban horarios terribles, el justo maltrato del nofumesnobebas, un dia libre a la semana - ya veremos cuando, vale? porque al principio aquí vamos a currar como hijos de puta, vale? y eso no nos lo quita ni diosss-, y un sueldo pues tirando a "qué-poca-verguenza", pero a quién le importa y sobre todo quién puede elegir. Pero vamos, que me echaron. Por lenta y porque una ración de huevos rotos con chistorra bajó a la cocina y subió a la barra unas diez veces. La culpa era, obviamente, de la pringada a la que dificilmente se le veía la coronilla desde la ventana de la barra, la del metro cincuenta y dos con uniforme de invierno-cuello-mao, la que suda, la que pide por favor "esa comanda guárdala que es la cuarta vez que me pones los p.. huevos, porfa". Me echaron, y entonces me volví aún más bajita, aún más lenta y más licenciada en filología eslava que nunca, y durante la media hora de trabajo que me quedaba, en la que mi prioridad era no llorar, sólo conseguía verme camino del gimnasio cada mañana hasta entonces, para hacer brazos mientras Eva, mi monitora, me animaba gritando "la bandeja!, piensa en la bandeja!". La bandeja se la hubiera metido en la boca al jefecillo que mientras me mandaba a la puta calle me decía "te quiero un montón, chave, no es nada personal". Puede que sea verdad, que la forma de querer sea no desear para los otros la mierda que te comes tú, claro que si el que te quiere te hará sufrir, podía haberme propuesto más horas en lugar de despedirme. Porque yo, tarde o temprano, hubiera dejado ese trabajo. Y no por falta de fuerza en mis biceps, triceps y deltoides, sino porque eso no hay ser humano que lo resista si puede evitarlo. Y yo puedo evitarlo. Pero lo hubiera pasado tan mal para irme, hubiera pasado tanta verguenza, tanta pena, tanta angustia, porque estoy tan pero tan loquita en esas cosas...
Escribo ahora desde un pueblecito cerca de Madrid, rodeada de pinos y disfrutando de una sala de internet de esas financiadas por la comunidad europea, y sospecho que me van a pasar muy pocas cosas dignas de mención. Pero aún tengo que hablaros de mi compi de terraza aquella noche, una especie de inversión de la superwoman, el delirio hecho carne, el no-va-más de la hosteleria, la camarera total. Y como en un fresco costumbrista, por qué no detenernos también en el cocinero politoxicómano y su carta, o en el organigrama que parece regir todos los bares y restaurantes, en el que el más inutil cobra siempre el triple, como en una maldita broma de Dios.
Así que mañana más, aunque no puedo irme sin compartir las reservas que me invaden cuando pienso en este proyecto blog. Soy virgo, y el desorden es un sabor ácido al final del paladar. Una molestia puñetera y soportable, pero imposible de ignorar. Quiero decir, que en este blog, ahora, circunstancialmente, hostelería. Y muchas cosas más. Eso espero.
Escribo ahora desde un pueblecito cerca de Madrid, rodeada de pinos y disfrutando de una sala de internet de esas financiadas por la comunidad europea, y sospecho que me van a pasar muy pocas cosas dignas de mención. Pero aún tengo que hablaros de mi compi de terraza aquella noche, una especie de inversión de la superwoman, el delirio hecho carne, el no-va-más de la hosteleria, la camarera total. Y como en un fresco costumbrista, por qué no detenernos también en el cocinero politoxicómano y su carta, o en el organigrama que parece regir todos los bares y restaurantes, en el que el más inutil cobra siempre el triple, como en una maldita broma de Dios.
Así que mañana más, aunque no puedo irme sin compartir las reservas que me invaden cuando pienso en este proyecto blog. Soy virgo, y el desorden es un sabor ácido al final del paladar. Una molestia puñetera y soportable, pero imposible de ignorar. Quiero decir, que en este blog, ahora, circunstancialmente, hostelería. Y muchas cosas más. Eso espero.
Comentario:
Hello, nice site!Thanks!
Comentario:
Me meo, no sabes lo que me he reído. Me imagino al tío Chave. Muy bueno. Ánimo. Me alegro tanto de poder leerte. Mil besos
Comentario:
Aún me acuerdo de mi último trabajo de hosteleria con un jefe adorador de los deltoides y look príncipe de las galletas de chocolate (que mal me lo hizo pasar) cuando me despidió hizo llamar a toda su tropa... como disfrutaba la reina mandando cortar cabezas... y de ahí al museo del arte(se llamaba así?) y de ahí... bueno de precaria a precaria y tiro por que ya va siendo hora...un besazo guapa
Comentario:
Que les den guapa, que mas hubieras perdido en agnos de vida y salud mental que el dinero que te pudieran dar. Casi que te han hecho un favor, con lo mal que lo pasa uno teniendo que dimitir si tiene algo de echenique-ripoll en las venas. Eres la mejor, no lo olvides. Un besazo





