cuántas
Por ejemplo, esa que acaba de desayunar en Moscú, y va a pasar el día en un parque, porque después de tanto tiempo viviendo allí ha acabado por adorar los parques, la intemporalidad de los parques semi desiertos de Rusia pensados para acoger masas, pensados para enseñar inventos... parques que se descongelan despacito. Y después del paseo, supongo que esa mujer también ha adquirido algo de la cadencia del ritmo eslavo, y de la extensión de sus calles, y pasea durante horas por una ciudad sin bares, y lo que es más asombroso aún, habla ruso. Entiende ruso, habla ruso, lee en ruso, y aún se maravilla con la caligrafía asombrosa y con que el vodka no deje resaca .Hay otra. Se quedó en Madrid y es profesora de español, que no está tan mal, y tiene amiguitos y amiguitas en el curro, alumnos decepcionantes y otros magníficos, y gana un sueldo y cada día se dice que merece la pena, cuando sale de HyM con el vestido perfecto o no mira los camper como si pertenecieran a otro mundo, como si nunca fueran ya a caber en sus pies. Puedo ver hasta sus sueños, porque cuando está cansada se dice que de este año no pasa, pide un lectorado o se mete ya en el cervantes.
En cambio otra se quedó en Coimbra, y vive cerca, más cerca, de su amor, y gana y pierde todos los días, supongo, algo del lustre de la vida cotidiana, y mantiene ese jardín casi sin regarlo, y siente quizás que ese es el lugar, ese y no otro, porque esa mujer también es infinitamente más madura que otras.
Por ejemplo. Por no remontarnos a todos los espejos rotos que reflejaron un día lo que supongo, decidí que quería ser. La que queda, la que siempre resiste y convive con sus otras lentes paralelas, guarda el equilibrio con la ayuda de un paraguas y unos zapatos planos. Y mirando para atrás, se encuentra con decisiones tomadas por la negativa. Rusia no, Madrid no, Coimbra no. Por eso cuando encuentro un sí, cuando atesoro cualquier afirmación inamovible, tengo ganas de gritar y bañarme en el mar y dar una voltereta lateral, que me encantaban.
Sí, a todos mis nortes, adorables amiguitos y amiguitas.
Sí, a mi amor, cada día mejor, cada día más tú y más yo, cada cosa colocándose en su sitio, y cada día más mi casa, nuestra casa.
Sí a las becas, a los doctorados en extinción, a la incertidumbre sin taquicardia.
Y me imagino porque quiero imaginármelo, que desde Moscú, Coimbra, y un Madrid adulto y constructivo, las que no soy pero fui me miran sonriendo y aplauden mis negativas y me empujan hacia lo que voy a ser sin morderse los labios.
Comentario:
Uff!
Comentario:
Vincent está de vacaciones! Es algo como cansancio del cansancio. Nos dicen que empieza a agotar por fin la esclavitud de su última coherencia (ya sabes, "personaje perfectamente trascendental, existencialista, decadente y monomaniático"). Los rumores apuntan a que cada vez le sienta mejor el viento fresco, el sol que anuncia la poca ropa, el mar gritando a lo lejos. La cabra tira al monte. A la playa, en este caso. Pero para desconcierto general, nos llega un sms desde su Costa Dormida...
Ya no sabemos qué pensar. En cualquier caso, tú carta de hoy nos lo trae de nuevo a la memoria, y por eso decidimos dejarte una copia del mensaje de Vincent:
"Y si los aciertos con los que me justifico son en realidad errores lujosos, joyas de escarcha con las que enmascarar el deterioro y la caída de los sueños... Sé que existe una vida distinta, los dias son un burbujeo luminoso de estímulos, descubrimientos, paisajes abiertos, y nuevos idiomas con los que describirlos. Definitivamente, lo importante no es si existe vida después de la vida. Lo que realmente importa es saber cuánto durará esta vida antes de la vida".
Insistimos, no sabemos qué pensar. Bueno, igual resulta fácil salir de vacaciones, dejar la ciudad y mirar para otro lado, y, sin embargo, no será tan fácil salir de sí mismo sin cambiar de una vez por todas los vicios, la piel.
En todo caso, confiamos en la vuelta festiva de un nuevo Vincent Cohen.
TE QUEREMOS.
Ya no sabemos qué pensar. En cualquier caso, tú carta de hoy nos lo trae de nuevo a la memoria, y por eso decidimos dejarte una copia del mensaje de Vincent:
"Y si los aciertos con los que me justifico son en realidad errores lujosos, joyas de escarcha con las que enmascarar el deterioro y la caída de los sueños... Sé que existe una vida distinta, los dias son un burbujeo luminoso de estímulos, descubrimientos, paisajes abiertos, y nuevos idiomas con los que describirlos. Definitivamente, lo importante no es si existe vida después de la vida. Lo que realmente importa es saber cuánto durará esta vida antes de la vida".
Insistimos, no sabemos qué pensar. Bueno, igual resulta fácil salir de vacaciones, dejar la ciudad y mirar para otro lado, y, sin embargo, no será tan fácil salir de sí mismo sin cambiar de una vez por todas los vicios, la piel.
En todo caso, confiamos en la vuelta festiva de un nuevo Vincent Cohen.
TE QUEREMOS.