esnortá
Qué raro estar en el sur y que me guste. Qué raro estar diciendo esto, cuando en realidad siempre me han gustado las paredes blancas, la cerveza fría, que no se haga nunca de noche. Y sin embargo me gusta más bajar que subir, ir que volver, el norte que el sur. Aquí, en este sur, oí por primera vez la expresión "esta tía está esnortá", sin norte, completamente fuera, perdida, colgando con una sola mano del fino hilo del equilibrio, y balanceándose. Hay algo en esa expresión que hace que sonría. La gente que sabe muy bien dónde está el norte me da un poco de miedo. Un miedo simpático, un miedo extraterrestre, un poco de admiración callada supongo. Allí van, mirando al frente y esquivando nubes y agujeros con más o menos pericia. No sé si basta encontrar el norte para echar a andar por cualquier camino. No sé si es mejor tener un mapa antes de empezar a caminar. No sé si es necesario identificar siquiera el camino. No sé si el norte es una flecha o un círculo concéntrico al ahora que nos rodea y protege como un amuleto. Sé que nadie puede ser el norte de nadie, y nada debería serlo de nada, porque siempre hay un norte más allá del norte.
Pero también tengo un lujo privado, un gusto intemporal por las cartulinas blancas y los rotuladores y las ceras y las tijeras y los cachitos de tela, y me gusta dibujar, y me gustan los mapas. Y me gusta que norte sea el nombre de un lugar que existe. Un lugar que ya he dibujado y que le llegó a mi amor por correo una tarde de primavera. Y me gusta que nos uniera, entre otras muchas cosas, un mapa. Y me gusta caminar hacia ese norte en el que está el norte, y en el que estás tú, y ahora siento, aunque esté esnortá, que el amor puede ser tan sencillo y tan enorme como compartir el mapa. El mismo mapa. Y a quién le importa dónde está el norte, si me pierdo contigo. Círculos concéntricos que nos protegen como un amuleto, y el mismo mapa. Eso es.
Pero también tengo un lujo privado, un gusto intemporal por las cartulinas blancas y los rotuladores y las ceras y las tijeras y los cachitos de tela, y me gusta dibujar, y me gustan los mapas. Y me gusta que norte sea el nombre de un lugar que existe. Un lugar que ya he dibujado y que le llegó a mi amor por correo una tarde de primavera. Y me gusta que nos uniera, entre otras muchas cosas, un mapa. Y me gusta caminar hacia ese norte en el que está el norte, y en el que estás tú, y ahora siento, aunque esté esnortá, que el amor puede ser tan sencillo y tan enorme como compartir el mapa. El mismo mapa. Y a quién le importa dónde está el norte, si me pierdo contigo. Círculos concéntricos que nos protegen como un amuleto, y el mismo mapa. Eso es.

Comentario:
Ay chave, leí lo de esnortá y me vinieron a la mente aquellos bichejos ¿amarillos? que vivían en el fondo del mar y que tenían en la cabeza una especie de chimenea que creo recordar les servía de antena. Y si se llamaban esnorkels lo de esnortá significaría algo así como estrangulá o sofocá o revirá, qué sé yo. Ya, ya, ida de olla total. Pero no tanto. Porque tras pisparme de mi desoriente y rendirme al calor de tus letrimentas (letras que alimentan) pensé que entre ellas y mi desvaríe había puente, que tú, que yo, a falta de norte –y quién se agarra a un norte cuando muchas veces estamos a merced de las mareas y éstas a los caprichos de la luna lunera- tenemos antena que olisquea, previene y besa, antena que dice: por aquí, por aquí, y no por allí, antena sabia que a veces sentimos fraudulenta, la pobre, y es cuando decimos que estamos esnortás y que la antena menuda lianta porque dice demasiadas cosas a la vez y demasiado deprisa, que sí, que no, que norte, que sur, que contigo pero sin ti... y la cabeza dando vueltas como una chimenea y los tres pies del gato encontrados y ppjvfdfdfc... ay mare, vaya lío, cómo apañárselas con tanta flecha. Pues se me ocurre que quizás es el momento adecuado para deshollinar cabezas, antenas y chimeneas del ruido de las interferencias -siempre este deseo de poner orden- aprendiendo a sentarnos francas y calmas y entregadas a la simple tarea de respirar. Creo que entonces la vocecilla se oiría clara y la necesidad de norte desaparecería porque sabríamos que somos mapa camino meta norte ahora tú yo todos siempre. Se me ocurre.
Comentario:
SIIII!!!!
Esnortá?
Esnortá yo, pero completamente vaya...
Esnortá?
Esnortá yo, pero completamente vaya...
Comentario:
No deja comertar?
Comentario:
?
Comentario:
esto es sólo una prueba, que me ha dicho mi joana rita que no le han dejado poner un comentario....ayayay...eso me pasa por toquetear en la plantilla sin tener ni idea...vamos a ver si eso de "restablecer" funciona...