verano navideño

Hay cuatro puntos cardinales en el paso del tiempo: navidad, mi cumpleaños, verano, y cualquier minuto entre el atardecer y la noche de casi todos los días. El verano son muchas cervezas y risas y alegría, pero a veces oigo como un villancico, un reiterativo olor a nostalgia, una especie de ola enorme de veranos pasados que me deja tiritando como
-cuando una vuelve del primer campamento de su vida y siente que la vida podría acabarse ya porque no te imaginas cómo puedes seguir adelante sin todas esas personas que no has vuelto a ver en tu vida.
-cuando caía la primera tormenta de verano en Rascafría y tenían sentido los pantalones cortos y el jersey. No sólo tenía sentido, sino que jurarías que nunca nunca has vuelto a estar tan guapa como entonces.
-cuando pasaba las horas haciendo que estudiaba y nunca llegaba septiembre, y nunca acababa la carrera, y nunca nunca imaginaba cómo de grande era el salto al vacío después de dejar de estudiar. Por eso en octubre vuelvo a estudiar. Yupi.
-cuando la pena de un amor perdido de otra era la tuya, la separación de dos era propia, las cosas se vivían con la gravedad del otoño que llegaría, orgulloso, para ponernos a todos el abrigo y llevarnos suavemente del brazo hacia el invierno, como si nos repitiera bajito "confía en mi, el tiempo, o sea yo, lo curo todo".
El verano me deja tiritando porque, con o sin polvorón, se repite con sus ajetreos y trampas y lujurias y azoteas desde que tengo memoria, y siempre sabe a poco, como la primera cerveza, como bañarse en el río, como la sal en tu piel.
Comentario:
Bueno, ya tienes "eso" puesto no? Cómo es la niña???
Buen viaje? al final ni te llamé... cómo se puede ser lo peor con quien es lo mejor?
Buen viaje? al final ni te llamé... cómo se puede ser lo peor con quien es lo mejor?
Comentario:
Juraría que este año en Rascafría, sin tormenta pero con jersey, yo te ví más guapa que nunca. ¿Por qué sería?
Tu verano navideño puede competir con el mío descolorido. Soy como una metafora ambulante de los misterios de mi lavadora. ultimamente siempre que meto mis camisetas rosas, verdes y azules, nunca se de qué color van a salir, eso sí, siempre más descoloridas, con tontos grises, amarillos, azulones... Así está siendo mi verano también. Qué le vamos a hacer.
Tu verano navideño puede competir con el mío descolorido. Soy como una metafora ambulante de los misterios de mi lavadora. ultimamente siempre que meto mis camisetas rosas, verdes y azules, nunca se de qué color van a salir, eso sí, siempre más descoloridas, con tontos grises, amarillos, azulones... Así está siendo mi verano también. Qué le vamos a hacer.