el mundo al revés
Debajo de la lluvia y detrás de la tempestad, estaba una playa de arena transparente y agua de rio, y un sol caliente arropado por un edredón de nubes negras. En vez de terrazas a la sombra y vasos de cerveza llenos de gotitas, había chaquetas y kleenex y jarabe para la tos. En vez de fotos en el partenon con gorra y botella de agua había melenas al viento y caramelos de menta, japoneses abrigados, niebla en el Pireo. El barco se movía más de lo normal, pero en lugar de marearme me cosí una vez más a la mano de mi amor y me dormí en tierra firme. No es que fuera exactamente el mundo al revés, era el mundo como era si en Grecia siempre hiciera viento, si Creta siempre fuera una islita azotada por el temporal. Detrás de el café con leche, del bracito colgado del grifo de cerveza, del mal humor con que atiendo a los niños mimados que vienen al bar, de los cortes con el cuchillo del limón, de los pedidos de seis mojitos, dos bombón descafeinados y un té verde con sacarina y un poco de leche fría y dos vasos de agua, estoy yo comprando un billete a Portugal, escogiendo ventana -quién me lo iba a decir a mí, la reina del pasillo para poder escapar en caso de catástrofe-, y si alguien estudia en una mesa del bar donde trabajo, también yo el día ocho empiezo mi doctorado, y restauro el orden de mi mundo y me juro que es la barra que me falta para guardar el equilibrio ahora que sé que este año vuelve a tocarme tener paciencia. Porque si alguien se besa en el bar en el que trabajo, también me digo que yo ya no sé dónde poner tantos besos que me diste y todos los que aún tenemos que darnos, y me pongo a moler café o a rellenar azucareros y me juro que mi amor es también a veces la red y a veces la barra y a veces la propia cuerda sobre la que camino. El mundo al revés es más bien el otro lado del espejo, la siguiente capa de piel, la segunda mirada atenta al mismo paisaje. En Grecia hacía sol, el descafeinado de máquina con leche templada me acerca cada día un poco más a la vida que elijo, y el doctorado va a salvarme del deterioro neuronal casi irreversible que la ingestión de cerveza Mythos ha dejado en mi organismo. Y en cualquiera de los dos lados del espejo tu sonrisa sigue siendo esa, sigue siendo la misma y diferente, sigues siendo tú, tierra firme.

Comentario:
Ay, Chavelita! Qué bien que has vuelto!
Y justo hoy, mi regreso a "dentro de la barra", te leo y, claro, estoy deseando meterme, porque parece que en vez de a currar me voy a un cuento a parecerme a ti! MUAS!
Y justo hoy, mi regreso a "dentro de la barra", te leo y, claro, estoy deseando meterme, porque parece que en vez de a currar me voy a un cuento a parecerme a ti! MUAS!
Comentario:
Me muero..... si tengo que exagerar la vida como tú, te leo y así sin más en éste minuto muero (porque los aplausos no imprimen tanto efecto creo yo). Me encantan estas líneas que son claramente el escurrir (tu coco, cien por cien Chavela) de la balleta que pasas por la barra, sin duda millones de veces al día....
Adorandote te cuento, en nada estoy ahí, así que ve haciéndome un hueco preciosa.
Puñados de besos...
Adorandote te cuento, en nada estoy ahí, así que ve haciéndome un hueco preciosa.
Puñados de besos...
Comentario:
Cómo de maravilloso es todo? Y cuándo me vas a contar el viaje? Y cómo de larga puede ser una semana?
Besos mil
Besos mil