Blogs.ya.com Quitar publicidad
la vida exagerada
la vida ES exagerada. Mucho más que yo.
Acerca de
Acerca de mi, pues todo mi blog, que para eso es mío.
Sindicación
 
hipersomnia
Desde que decidí que un esguince no es un esguince, y un herpes, (ay, herpes que llegaste a destiempo), es una evidente crisis de estress, mi cuerpo no es sólo mi espejo sino mi coartada. Antes de irme a Portugal, mi pierna izquierda se salió de su lugar, avanzó un centímetro sin mi y me dolía "por dentro" en la cadera, rodilla, al andar, al sentarme (inciso..."doler por dentro" pertenece al rosario de síntomas creativos. Otros son, por ejemplo, "burbuja en el corazón", "tirón de menta en el cuello" o "cuchillo en el ojo")...a ver, ya no me duele, ay, ahora sí. Me fui llena de dudas y amor y con la pierna reclamando atención. Fueron cuatro días de amor y dudas y pierna reclamando atención. Ni sentada ni de pie, quejidos y búsqueda de mimos, ni estirada ni encogida, sin espacio, así sí, ya no me duele...es tan tan metafórico que me dan ganas de partirme en dos de la carcajada. Por si no me vale con mi incisivo e inagotable análisis de mi y de los otros, mi cuerpo se inventa metáforas graciosas con que recordarme que, hasta que yo no me coloque, la pierna no volverá a su lugar. Pero a veces mi cuerpo me defiende. En la sección femenina de mi familia, casi todas hemos sido bendecidas con una especie de hipersomnia nerviosa. Mi madre se duerme de pura preocupación, mi tía se desliza por el cuarto de estar y se hunde en el sillón cuando peor van las cosas. Yo oigo la palabra Israel y me caigo redonda, como en el anuncio de Flex. Supongo que por eso la última noche de este viaje a Portugal me metí en la cama con un virtual chute de morfina. Mi parte adulta me tiraba de los pies, aún tienes tanto que decirle, que tocarle, no te duermas, idiota, aún no te has tomado el postre, no te has acabado el vino, aún hay mucho cuerpo y muchos besos y lágrimas, algunas, y aún hay que pronunciar algunas preguntas y callarse algunos miedos y decir te quiero trescientas veces más, aún hay que articular planes pequeñitos y dar gracias, nombrar el milagro, aprovecharla, aprovecharte, estar despierta, despierta, despierta. Me dormí. Mi cuerpo decidió que era suficiente por esos cuatro días. Y me trajo sana y salva a esta casa de este lado de la península. Hoy casi no me duele la pierna. Y mi sueño tenía razón, ya te diré que te quiero por la mañana, ya nos acabaremos el vino, ya sabes quién soy, ya sabes cuánto y de qué manera te quiero. Cuando me entra el miedo, bostezo. Pienso en Palestina, y apago la luz.
 
Comentario:
Yo a veces pienso que me duelen los ovarios. Luego recuerdo que soy un chico, pero, ¿y qué? a mí los ovarios me duelen, te lo juro, una vez al mes. Será que me crié con mujeres y también tengo días de esos.

Mi cuerpo es así.
 
Comentario:
Desde la muerte feliz de mi Vincent, sin ruido. Te escribo desde el parto angustioso de un Joaquin al borde del derrame cerebral o, quien sabe, de la felicidad.
Tengo poco nuevo que decirte despues de leer tu texto de ayer: que es un honor para mi conocerte y quererte, que me siento a veces como si "muchos años mas tarde" pudiera contar a los nietos que no tendré, que conocí y quise a García Marquez, Yourcernar, Loles Leon, Veronica Forqué, o a Marta Belenguer.
Que la vida te debe aún mucho para llegar a compensarte porque, por fortuna, ella te tiene a ti.
Mil besos, mi niña.
No