oh, jerusalén jerusalén
Llegué, sana y salva. Mi cuerpo llegó ayer, y mi cabeza está en ello. Aún sueño en palestino y mi aparato digestivo sigue vigilado de cerca por el sionismo internacional. Mañana me pongo manos a la obra con la crónica del viaje más intenso, extraño, familiar y místico que he hecho hasta ahora. Estoy entera, y sólo fui ligeramente ultrajada en la terminal cuatro de barajas. Mañana más. Qué bien me lo he pasado, y qué bien estar ya de vuelta.