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la vida exagerada
la vida ES exagerada. Mucho más que yo.
Acerca de
Acerca de mi, pues todo mi blog, que para eso es mío.
Sindicación
 
últimamente.
Hoy tenía que llover, porque el verano hubiera sido un insulto a mi inmovilidad, los talones clavados en el suelo cada vez más caliente de Madrid, la cabeza siempre medio girada para ver si aparece, y todo acaba de empezar una vez más. El verano era un límite difuso y ya está aquí, aunque me de pereza depilarme o aún pueda ponerme sandalias con medias. Pero lo peor es que no hay mucha literatura para mi situación de ahora mismo. Si yo fuera un cuento, ya no digo una novela, ya me habría abandonado. Esta inaguantable situación de agonía enfadada a la que ya no le queda paciencia para derivar en cualquier acción irreflexiva. Ni paciencia para una resignación de terremoto. Ni paciencia para ser una viudita lánguida que necesita consuelo. Ninguna paciencia para nada que no sea esta dejadez absurda. Sólo de noche, últimamente, me despierto unas quinientas veces, y el teléfono nunca parpadea, y yo sí, hasta que empiezo a ver los contornos de los muebles de mi cuarto, la luz que entra por el balcón, y una voz muy bajita que dice "duérmete, no te vayas a desvelar ahora!". Porque de noche todo es posible, hasta la paciencia. De noche suelo explicarme hasta lo inexplicable, me vuelvo listísima o mejor profundamente subnormal, y me da por entenderlo todo, aguantarlo todo, como si todo mereciera la pena por nada. Prefiero, ultimamente, el día. De día, sobre todo si es verano, sabes que no tardarás mucho en bañarte en el mar aunque te de pereza, y en depilarte (uf), y que nunca, eso desde luego, nunca, tendrás ni un gramo más de paciencia con ese espacio abandonado que antes era la ciudad en la que querías vivir. Nubes y claros. En verano, andando rápìdo y con determinación, sin girar nunca nunca nunca la cabeza hacia ciudades que ya no existen.
No