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la vida exagerada
la vida ES exagerada. Mucho más que yo.
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Acerca de mi, pues todo mi blog, que para eso es mío.
Sindicación
 
esperanza

El otro día entré en una estúpida página de internet que supuestamente te decía qué había ocurrido el día exacto de tu nacimiento. Supuse que tendría gracia. La verdad es que era una engañifa que te remitía a la wikipedia, y que te hacía una especie de retrato según tu horóscopo y demás. Para completar, detallaba los meses, semanas y días que llevabas viva. Genial. Eran mogollón de días, una cantidad escandalosa de horas, la verdad. Vale. Es inevitable pensar, pues, que con tal cantidad de días, hay enormes posibilidades de que alguno sea como el día de hoy, o como la noche de ayer. Un día triste. Y no será tampoco por días tristes. Desde que he llegado a Lisboa he llorado por varias cosas, ninguna con especial relevancia: una excursión de niños vestidos de carnaval (me resistí hasta que vi a un niño chino disfrazado de chino, y la duodécima niña vestida con el mismo disfraz de princesa. Y lloré). Lloré cuando creí que había perdido la carpeta con todo el inicio de mi investigación. En fin, os ahorro esta retahíla porque bien podría haber llorado por el vuelo torcido de una paloma, o por la soledad de una mandarina abandonada en la acera. Pero hoy, en mi escapada a Cascais (desde que me he levantado he notado que el techo de mi casa tenía todo el aspecto de caérseme encima, y he huido), he llorado un poco cuando me han puesto delante el plato de lulas a la brasa… Está bien, ya sabemos que hay una innumerable sucesión de días, y hay días en los que hay que tenerse un poco de lástima, sin darle mayor importancia. Llega, por ejemplo, ese plato de calamares con patatas cocidas y te da muchísima pena haber pedido eso, te da pena comer sola, te da pena poner cara de interesante un día más, poner cara de no me importa un día más, poner cara, tener cara, te da pena. Y esperas. Te tragas la patata y nada, la patata sigue ahí. Y te das cuenta de que se te atraganta otra cosa. El nudo es un caso agudo de esperanza. Yo tengo una bonita relación con la esperanza. Es uno de esos conceptos con los que nunca tengo que hacer tratos, es una idea limpia y embellecedora, una palabra que entiendo, perfectamente dibujada con mi verde preferido. Pues aquí va un hallazgo, que supongo que es como descubrir los números impares: la esperanza, a veces, espero que sólo en días como hoy (porque cada día cuenta aunque haya muchos-muchos-muchos), la esperanza, digo, a veces duele. Duele en el mismo sitio que duele el primer día de colegio, la segunda vez que te rompen el corazón, el tercer abandono, el cuarto “nunca más” que decides creerte. Con la esperanza, se me ocurre hoy, ocurre como con todos los sentimientos grandes. Hay que cogerlo con alfileres, porque a veces explota delante de un plato de lulas con patatas cocidas. Y te mancha el vestido. Y te quedas ahí como una mandarina abandonada en la acera. Como un niño con el disfraz equivocado.
 
Comentario:
qué ilusión saber que aún existes tú y tu blog!!! Ayer terminé de leer el libro "De otro planeta?" y le comentaba a la que me lo regaló -entre otras cosas- que me habían emocionado tus post, que me habían encantado... quizás tb porque eran de los últimos que leí? (pq en general me cautivaron todos...). No lo sé, pero me gustaste..

Vi las direcciones al final del libro pero no se me ocurrió entrar... Pero hoy, "enredando" por el blog de Marga me encuentro un enlace a tu blog y pincho y... "bualá" :)

Vendré más a leerte... Un besote y disfruta de... Lisboa?
 
Comentario:
Te entiendo(no sabes cuanto)y sí, me confieso tan exagerada como mucho de lo que te leo decir. Un abrazo.
 
Comentario:
POR FAVOR... QUIÉN ERES??? SÍ TÚ, LA PERSONA QUE ENTRA DESDE ITALIA. POR FAVOR, DI ALGO, DEJA ALGUNA PISTA, ANDAAAAA....
 
Comentario:
Pues es como llevar un jersey que pica.
Si te hace sentir guapa, compensa.
Miles de besos
 
Comentario:
Mandarinita linda, vamos por ti...
 
Comentario:
la esperanza, como tantos otros, es un sentimiento exagerado

un fallido: casi escribo

"la esperanza, como tantos otros, es un sentimiento equivocado"

como todos los disfraces
No