<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[la vida exagerada]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[la vida ES exagerada. Mucho más que yo.]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[jacaranda]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_91.htm]]></link><description><![CDATA[Esta palabra siempre me había sonado a discoteca pija, a los ochenta, a los jerseys privata y cosas así. Por eso  cuando llegué a Faro y se me llenaron los ojos de lila y mi tía me dijo que se llamaban así, jacarandás, sonreí, y me sonó a carcajada, y como a mandrágora y sandía, palabras todas que te llenan la boca de agua. Y entendí la primavera. Y entender algo, en el momento en que me encuentro, pertenece al género de los milagros, casi. Sin el casi. Me encuentro en mi ene crisis positiva, como diría Bryce. Y son positivas porque, si miro hacia atrás, siempre he conseguido salir de ellas caminando. Un poco despeinada, con el rimel corrido, pero caminando. Haciendo eses, sí. Pero...eso. <br/>Dónde quiero vivir...en qué trabajar...El otro día abrí mi cuaderno y escribí en un diagrama de arbol VIDA 1, VIDA 2, VIDA 3, VIDA 4.... casi todas acababan tachadas con la palaba ABSURDA. Y nada de esto me da miedo. Empezar de (casi)  cero una vez más me la trae al pairo, la verdad. Me preocupa, sí, no conseguir más que describir círculos alrededor de tu recuerdo. <br/>Tendríais que verme. Quedo con ellas. Son guapas, son simpáticas, están locas como cabras o son tímidas como niños dando la mano a una desconocida. Son valientes y mentirosas, sinceras, perversas. Y yo sonrío. Hago un esfuerzo enorme, no os creais. Echo cada día a lavar mi autoestima y  mi confianza en el futuro y las tiendo y me las pongo aunque aún estén húmedas. Y estornudo. Y voy al baño y me agarro al lavabo y me duele la mandíbula de tanto sonreir. Cada día ordeno y dispongo y me expando. Cada día desordeno y repliego y ensucio lo que pasé a limpio. Son y sin embargo. No hay mariposas. Salgo a la calle y no hay acera suficiente para mis tacones. Tintinean mis pendientes cuando se levanta el viento. Tengo el aspecto de saber a dónde voy, tengo el aspecto de ser dueña de mi cuerpo y ya no fumo y tengo el culo como una piedra de tanto correr y parece que podría tenerlo todo y sin embargo. Tú. Podría ser cualquiera de ellas, y sin embargo ellas no son más que la medida en que no son tú. Y me asquea oirme decir esto. Y espero de corazón que el tuyo esté intacto y lata tictactic como un reloj que mira siempre hacia la calle por la que yo nunca paso.  Y que no me veas, como te veo yo, que parece que llevo parada en la misma esquina un año, jugueteando con las migas que dejamos encima del mantel. <br/>Lo intento, os juro que lo estoy intentando :) <br/><img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/images.jpg" alt="" border="0" width="143" height="143"/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[lo más]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_89.htm]]></link><description><![CDATA[Todos los días veo "lo-mas-bonito-de-hoy". Lo más bonito de hoy ha ocurrido cuando el sol brillaba ya flojito, y esa chica ha pasado realmente embarazadísima. Jovencísima, preñadísima y con tres claveles blancos en la mano como quien empuña un premio. Una sabe que ya ha visto "lo-más-bonito-de-hoy" cuando se pregunta:<br/>- Si hubiera sabido al levantarme que me esperaba esto, que a eso de las seis iba a ver esto, y durante el resto del día nada, si todo fuera nada y al final sólo esto, ¿habría merecido la pena levantarse?<br/>Y la respuesta siempre es sí.<br/>Todos los días encuentro una respuesta a la pregunta involuntaria que es levantarme cada día. Una como mínimo. Con un poco de suerte te basta saber que vas a encontrarla para sonreir como una boba.<br/>Lisboa está llena de "lo-más-bonito-de-hoy". Parece como si esta ciudad hubiera estado esperándome y ahora me cayera como lluvia finita todo lo que pasó cuando aún no vivía aqui.<br/>Seguro que esa chica de hoy ya tiene un bebé. Una niña que se llama Dorotea y que nació en Japón. El año pasado, embarazada, llevaba los tres claveles blancos a su mejor amiga para celebrar que esta se acababa de enamorar. <br/>Dorotea ya chapurrea ma-ma-ma. La mejor amiga de su mamá sigue enamorada como el primer día. La primavera pasada yo estaba llorando en Madrid, y no servía para nada. Nunca hubiera podido ser "lo-más-bonito-de-hoy" para nadie.<br/>Como en un regalo educativo y de los que hacen pensar,  en Lisboa nunca sé si lo que pasa ya pasó o está a punto de suceder. <br/>Pero la respuesta siempre es sí. <br/><img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/thumb_20051225202614_dscn5454_fk.jpg" alt="" border="0" width="50" height="50"/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[chimeneas]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_88.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/mafalda.jpg" alt="" border="0" width="99" height="116"/><br/><br/>Sin que sirva de precedente, y ya que explica las cosas infinitamente mejor que yo, aquí va un pedacito de sabiduría de Lorrie Moore, (de su libro "Pájaros en América"). Sobra decir que hoy  estoy completamente de acuerdo con ella:<br/>"<b>La lección que  sacar de los líos amorosos "- dice Simone- "es que son como tener mapaches metidos en la chimenea".<br/>- Ay, la historia de los mapaches no- se queja Cal.<br/>- A veces tenemos mapaches en la chimenea- explica Simone.<br/>- Mmmmm- digo sin sorprenderme.<br/>- Y un buen día intentamos ahuyentarlos con humo. Encendimos la chimenea, sabiendo que ellos estaban ahí, pero esperando que el humo hicera que se escabullesen por arriba y que nunca más volviesen. En vez de eso, les ardió el pelo y comenzaron a estrellarse por la sala, completamente chamuscados y en llamas, corriendo como locos por todos lados hasta caer muertos-. <br/>Simone bebe un poco de vino. - "Los líos amorosos son todos asi", dice, "todos así</b>." <br/><br/>(pido perdón por la traducción rápida del portugués, a su vez traducida del inglés).]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[berlín, tra la lá, tra la lí.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_87.htm]]></link><description><![CDATA[Estaba premenstrual, así que todo daba un poco lo mismo. De entre todos los terrores que, parece, empiezan a los treinta, aquí hay uno que es real: la menstruación muta, amigas. Era larga, será corta, no te dolía? prepárate. Mi pre- menstruación, en este caso, se ha convertido en un viacrucis. Crezco a lo ancho. Mis tetas, en fin...se merecen estos puntos suspensivos: son omnipresentes. Me las encuentro hasta en los bolsillos de los vaqueros, detrás de la oreja, en la punta del dedo gordo. Y luego está la autoestima:  no está. Como estaba en Berlín, digamos que la autoestima ya queda ligeramente dañada al lado del estandar-germánico-femenino...me metía en el provador de H&M con unos pantalones de la talla 34 y un abrigo de la 46: quiero decir, da igual. La talla que me quepa me dará la medida de mi cuerpo: yo me rindo. Soy un elefante y una perdiz. Por eso cuando me senté en el sillón de mi primo y le dije que no salía, no estaba exagerando. Hacía tres días que no me miraba al espejo(podía tener un trozo de espinaca pegada al moflete y no enterarme), mi ropa era un insulto y el plan de esa noche era ir a un bar a conocer a Silvia, la amiga de una amiga. Y yo pensaba, "pobre". Y también "qué pereza", y luego "menudo retaquito, jau-ar-yu", "va a salir corriendo". Porque además el alemán es el nuevo chino, y mi neurona en modalidad "lengua extranjera" va directamente al portugués, por lo que mi inglés (nunca lo suficientemente bueno) es ahora una especie de papilla con grumos lingüística.  Así que mi única esperanza era que ella fuera un pibón. Una guapa de belleza innegable, una extraterrestre de piernas interminables, rubia y moderna, un alien, una alta altísima con acento del Village, en fin, una mujer tan ajena, tan lejana, tan borrosa como el futuro. Una partida imposible. Como intentar jugar al parchis con un alfin. Como tener un botón en vez de un dado. <br/>Pero no. Silvia era, es, perfecta. Es una mujer terrestre. Es el ahora. Es, en realidad, como un verano en un lago. Es como despertarse cada día el primer día de toda tu vida por delante. Silvia tenía, tiene, unos ojos en los que dormirse y arroparse y crecer y morirse. Una vida posible. Una altura aceptable, el cuerpo perfecto. La ví y respiré. La miré un poco más y se me calentaron los pies, recuperé mi estatura y mi peso, me encontré.<br/>Después se fue. Y no pasó nada. Y ella ni se enteró de que, entre una cerveza y otra, yo había pronunciado una frase que pertenecía al reino de lo inimaginable. Así, mirándola, sin ninguna vergüenza:<br/>"¿sabes? a lo mejor me equivoco, sabes, quizás esté exagerando pero...¿será posible que me haya enamorado de tí?".<br/>Qué cosas. Berlín es lo que tiene.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[brommmmmmmmmm]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_86.htm]]></link><description><![CDATA[Tormenta. A ti te daban miedo las tormentas. Y yo te consolaba y/o te abrazaba y/o te hacía reír y/o te acariciaba y/o te contaba un cuento. Cada vez que hay tormenta me acuerdo de ti. Vas a marcar el resto de las tormentas de mi vida. Y me gustaría mucho que ya no te dieran miedo las tormentas. Que eso, exactamente eso, fuera diferente. Y que ya no te diera miedo la suma de lluvia y viento y rayos y truenos y centellas. <br/>Si ya no te dieran miedo las tormentas no me sentiría tan desaprovechada en días como hoy. <br/><img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/lluvia3.jpg" alt="" border="0" width="110" height="170"/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[camarero?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_85.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/50958705.jpg" alt="" border="0" width="133" height="170"/><br/>Qué pesadita, no? Me releo y me canso muchísimo de mi autoanálisis permanente, "hoy estoy bien, arcoiris patatín arcoiris patatán", "qué tristeza, donde está el arcoiris patatín, me arrastro por las calles patatán". Uf, de verdad os lo digo. Tengo muchísima más gracia en mi cabeza, dónde va a parar. Por ejemplo, cada día dedico un rato a pensar (como los bocadillos de Axterix y Obelix cuando se enfadan, con espirales, almohadillas y exclamaciones) en el ABISMO que me separa de mis acogedores y adorados portugueses. En fin, parecemos tan iguales, no? Yo es que en Lisboa me siento en casa, por eso se me pone esta cara de gilipollas cuando doy un paso en falso y aaaaaaaaaaahhhhhhhh (esa soy yo, gritando y arañando el aire mientras caigo en el abismo cultural, profundo como sólo puede serlo en las pesadillas). El tema es eterno. Continuará. Valga como aperitivo el desencuentro más cotidiano y reiterativo:<br/>- El  concepto "caliente":  presuponiendo que hay comida que se sirve caliente (vease sopa, arroz, en fin....), cuando la clienta española dice, por decimosegundo día consecutivo "muito quente muito quente muito quente", sonriendo y como pidiendo perdón, da para entender que: A. tiene algún tipo de neurosis cuyo tratamiento aun no es, claramente, su prioridad y B. que quiere la sopa caliente. <br/>La sopa, es evidente, nunca llega a la mesa caliente. Vuelve atrás (la española sonríe aún más, y da un poco de miedo verla así, pero la calientan otra vez). Vuelve fría. La española sonríe pensando "es increíble el poder evocador de los sabores. Esta sopa es, así, exactamente el repugnante puré de verduras del colegio que solía acabar: A. en la jarra de agua. B. dentro del recipiente del yogurt. C. extendido por toda la bandeja del comedor. D. envuelto en una servilleta que, a su vez, iba a parar al montón de servilletas rellenas de puré que poblaban el suelo". Evidentemente, sonrío al señor y me como la sopa a la velocidad de la luz, dejando un reguero de gotas en El País (diario global en español) que me recuerdan mi viacrucis durante todo el día. Genial. <br/>Un día mandé una quiche de verduras a la cocina tres veces, y las tres veces la quiche llegó al estado de ebullición antes de lo previsto, convirtiéndose en una crema para ser servida en plato sopero. Cuando el jefe (desesperado), volvió a mandar la quiche a la basura con un gesto, tuve que levantarme a ROGAR que me dieran la quiche deconstruida, pero caliente, POR FAVOR. Que no me importa. Que de verdad que no. Que me la des, joder! (tipo vale, es medio lerdo, pero es mi hijo!)<br/>Lo dicho. Continuará. Podéis hacer peticiones, porque de casi todas las situaciones cotidianas tengo la particular visión de una española mirando la particular forma de  hacer de un portugués.<br/>(aprovecho para agradecer cada uno de vuestros comentarios, algo que nunca hago, pese a las lagrimas de alegría que llenan mis ojos cuando os leo ;)]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[mmmmm!!!!!!!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_84.htm]]></link><description><![CDATA[Está un sol y una manga corta... y unas mariposas en el estómago.... y unas ganas de tener más pecas, y quemarme la espalda (quemarme, en realidad, me suelo quemar el escote...Una vez me dijeron "ten cuidado porque esa piel es muy sensible y te van a salir muchas arrugas"). Já, pensé yo. Arrugas, pensé yo. <br/>Ayer salí a comprar en manga corta, sólo con las llaves y un billete de cinco euros en la mano. Feliz. Los arcoiris que me estoy perdiendo deben estar ya en otra estación que no es esta. La chavela que se quedó contigo debe estar tomándose un café con la chavela que adoraba los inviernos. Poco me falta para irme a la biblioteca con el bañador debajo del vestido. Anoche me desperté con el edredón en los pies y he decidido que ya ha llegado el verano. Miro las carpetas de mi investigación cada vez más gordas y el sol  cada vez más grande y me vuelvo cada vez más loquita. <br/>Y colorín colorado, aquí se acaba este post, me voy a un banco a leer rodeada de jubilados con mi  escote prematuramente arrugado ;)<br/> <img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/75488838.jpg" alt="" border="0" width="361" height="473"/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[horizonte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_83.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/gloria_swanson.jpg" alt="" border="0" width="94" height="128"/><br/>Llueve  y hace sol. En algún lugar debe haber salido un arcoiris impresionante. Estoy segurísima. Pero desde donde estoy no lo veo. La calle es demasiado estrecha. El horizonte son los tejados y alguna antena de televisión, la ropa tendida en el quinto piso. Ya no sé cuánto tiempo llevo así. Sabiendo que hay un arcoiris impresionante, pero siendo incapaz de verlo. Y quejándome en voz alta porque el arcoiris nunca está donde debe. En mi calle. Como si no fuera mi culpa. <br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[disfraces.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_81.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>"El General, que hablaba con lo que a uno se le antojaba autoridad, siempre insistía en que, si consigues preservar adecuadamente el mito de tu persona, no hay mucho más en la vida que importe. Lo significativo no es lo que les ocurre a las personas, sino lo que creen que les ocurre".<br/>                                                                                    Anthony Powell. <br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/e69746facdb7c302452ef4fc47d0268a_0.jpg" alt="" border="0" width="425" height="447"/><br/>A veces salgo a la calle exclusivamente a cultivar el mito de mi persona. Lisboa es perfecta para eso, mi propio anonimato es perfecto para eso. A veces creo que ya me he olvidado de ella (es siempre mentira, no me olvido, aún sueño contigo, aún puedo asustarme y gritar tu nombre, aún puedo suspirar dormida y llamarte, aún me visitas, aún hay tantas páginas en blanco). A veces creo que nunca me voy a olvidar de ella (y no me olvido, pero ya no estás cada día, ya puedo mirar mi cuerpo sin sentir que es tu patrimonio, ya no lloro más, hay tantas tachaduras en tantas páginas). A veces acabo de llegar aquí y descubro que caben innumerables ciudades en esta ciudad (el otro día, sin ir más lejos, encontré París y una esquina de San Sebastian cerca de casa, y un bar de Berlín a diez minutos andando). A veces llevo toda mi vida viviendo aquí, y estoy harta del metro, de mi trabajo, de hacer la compra y de limpiar la casa.  A veces tengo los teinta y un años que tengo, y todo por hacer (yupi!!!). A veces tengo los treinta y un años que tengo, y todo por hacer (uf). A veces hago para deshacer después. Y me encantaría tirar por la ventana toda mi ropa y empezar desde cero. Y a veces salgo a la calle y pienso ¿pero cómo es posible que sea tan bonito este vestido que levo puesto?<br/>En Lisboa, a veces llueve y a veces hace sol. De ahí esta ciclotimia. Y de ahí que cada día me ocurran cosas asombrosas. Cultivando el mito de mi persona. Para seguir siendo irresistible. Inasequible al desaliento. Desastrosamente esperanzada. Desesperadamente dramática. Definitivamente exagerada. <br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item><item><title><![CDATA[esperanza]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/c_80.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/lavidaexagerada/files/alfiler799606.jpg" alt="" border="0" width="493" height="371"/><br/>El otro día entré en una estúpida página de internet que supuestamente te decía qué había ocurrido el día exacto de tu nacimiento. Supuse que tendría gracia. La verdad es que era una engañifa que te remitía a la wikipedia, y que te hacía una especie de retrato según tu horóscopo y demás. Para completar, detallaba los meses, semanas y días que llevabas viva. Genial. Eran mogollón de días, una cantidad escandalosa de horas, la verdad. Vale. Es inevitable pensar, pues, que con tal cantidad de días, hay enormes posibilidades de que alguno sea como el día de hoy, o como la noche de ayer. Un día triste. Y no será tampoco por días tristes. Desde que he llegado a Lisboa he llorado por varias cosas, ninguna con especial relevancia: una excursión de niños vestidos de carnaval (me resistí hasta que vi a un niño chino disfrazado de chino, y la duodécima niña vestida con el mismo disfraz de princesa. Y lloré). Lloré cuando creí que había perdido la carpeta con todo el inicio de mi investigación. En fin, os ahorro esta retahíla porque bien podría haber llorado por el vuelo torcido de una paloma, o por la soledad de una mandarina abandonada en la acera. Pero hoy, en mi escapada a Cascais (desde que me he levantado he notado que el techo de mi casa tenía todo el aspecto de caérseme encima, y he huido), he llorado un poco cuando me han puesto delante el plato de lulas a la brasa… Está bien, ya sabemos que hay una innumerable sucesión de días, y hay días en los que hay que  tenerse un poco de lástima, sin darle mayor importancia. Llega, por ejemplo, ese plato de calamares con patatas cocidas y te da muchísima pena haber pedido eso, te da pena comer sola, te da pena poner cara de interesante un día más, poner cara de no me importa un día más, poner cara, tener cara, te da pena. Y esperas. Te tragas la patata y nada, la patata sigue ahí. Y te das cuenta de que se te atraganta otra cosa. El nudo es un caso agudo de esperanza. Yo tengo una bonita relación con la esperanza. Es uno de esos conceptos con los que nunca tengo que hacer tratos, es una idea limpia y embellecedora, una palabra que entiendo, perfectamente dibujada con mi verde preferido. Pues aquí va un hallazgo, que supongo que es como descubrir los números impares: la esperanza, a veces, espero que sólo en días como hoy (porque cada día cuenta aunque haya muchos-muchos-muchos), la esperanza, digo, a veces duele. Duele en el mismo sitio que duele el primer día de colegio, la segunda vez que te rompen el corazón, el tercer abandono, el cuarto “nunca más” que decides creerte. Con la esperanza, se me ocurre hoy, ocurre como con todos los sentimientos grandes. Hay que cogerlo con alfileres, porque a veces explota delante de un plato de lulas con patatas cocidas. Y te mancha el vestido.  Y te quedas ahí como una mandarina abandonada en la acera. Como un niño con el disfraz equivocado.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(chavelao)]]></author></item></channel></rss>
