En un lugar de la Mancha
Y cuando Alonso Quijano abrió los ojos, los políticos aún seguían alli. Leyendo El Quijote en voz alta un lluvioso 23 de abril.
- Despierta, mi buen Sancho. Mira ese grupo de haraganes, no me faltan ganas de ensartarles con la lanza .
- No se pierda, mi señor, no se pierda...
Pero el ingenioso hidalgo ya avanzaba pica en ristre, buscando un rejoneo glorioso...
- Despierta, mi buen Sancho. Mira ese grupo de haraganes, no me faltan ganas de ensartarles con la lanza .
- No se pierda, mi señor, no se pierda...
Pero el ingenioso hidalgo ya avanzaba pica en ristre, buscando un rejoneo glorioso...





