Ayer soñé que mientras paseaba por la calle,
aquel desconocido con quien me encontré en un paseo de la avenida en la que sólo estuve durante unos segundos, reaparecía en mi vida. Fue extraño, porque ni siquiera recuerdo el momento en que la mirada de aquel señor de edad temprana decidió reposar en mis ojos para interrumpir, de forma súbdita, mis espacios privados de descanso. Tal y como sucedió ayer ,mientras miraba las estrellas de la revista en la sala de espera de mi (con permiso de su esposa e hijos)
otorrinolaringólo.