<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/rss20.xml"><title><![CDATA[la voz de mego]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[ahora te toca a ti]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_38.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_37.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_36.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_35.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_34.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_33.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_32.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_31.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_27.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_28.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_38.htm"><title><![CDATA[<FONT COLOR="red">191 </FONT>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_38.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Presiento que hoy  puede ser un gran día</b>. El sol brilla más que nunca. Es marzo. El mes más encantador y mágico del año. Las flores empiezan a lucir sus atuendos veraniegos. La luz empieza a trasnochar; Y mi piel va cogiendo color como agradecimiento a esos extras solares.<br/><br/>Me asomo al balcón para confirmar mis sospechas. El tráfico, como casi todos los días en Madrid, es mortal. Pero hoy nada va a estropear este día tan perfecto. Cogeré el tren. Rápido, seguro y económico. Además, si no hay demasiada gente podré echar una cabezadita hasta el trabajo. Con la música, y el olor a tostadas recién hechas es fácil encontrar entre los vagones una buena cuna.<br/><br/>Es jueves, sólo queda un día y medio para que empiece el fin de semana. Lo he planeado todo cuidadosamente, hasta el más mínimo detalle. Nada puede fallar. Sadyh y yo cogeremos mañana por la tarde un avión hacia El Cairo. Una escapada romántica. Camellos, pirámides, oasis, exotismo... El lugar idóneo para pedirle a toda una arqueóloga que se case conmigo. <br/><br/>Sé que es la mujer de mi vida. Quiero formar una familia con ella. Despertar todos los días a su lado. Poder acariciar su cuerpo siempre y pedirle cada noche que le regale a mis sueños una de sus perfectas sonrisas. Definitivamente hoy es un día inmejorable.<br/><br/>Con tanta inopia había olvidado que todavía he de cumplir un horario laboral. Tendré que correr un poco hasta la estación si quiero coger el tren ¡Hace tanto que no subo al transporte público que no recuerdo las paradas! Si la memoria no me falla éste tiene parada en la estación de El Pozo, a un minuto de la oficina. Pero he de acelerar el paso que ya lo oigo llegar.<br/><br/>¡Madre mía, cuanto niño! No sabía que los pequeños había aprendido a utilizar el transporte férreo para los desplazamientos cortos. <br/><br/>¡Cuántas cosas han cambiado desde que yo era joven!  Sin darme cuenta mi vida ha pasado por delante de mi. De hecho, si todo sale bien en breve podré estar celebrando una boda. Y un poco más adelante un bautizo. Tendré un niño precioso, con los ojos de ella y ese pelo tan negro que a veces me da miedo tocar por si pierde el brillo. Seré un buen padre. Tendré a mi niño en brazos siempre que pueda. Y no dejaré que le pase nada nunca. Lo acunaré como esa madre que amamanta a su niño en el asiento de enfrente. Seremos una familia ejemplar. Creo que es un buen momento para escribir un mensaje: <br/><br/> <h2><tt><i><h12>&#8220</h12>Cielo, voy de camino al trabajo. Hoy voy en tren. Me siento tan minúsculo entre tanta gente que no he podido evitar echarte de menos. Si estuvieras ahora junto a mi seríamos la envidia de los adolescentes que a mi lado juegan a quererse. Eres mi vida. No sabría vivir sin ti. Buenos días, preciosa.<h12>&#8221</h12><br/></i></tt></h2> <br/>Dos bombas que explosionan casi simultáneamente hacen estallar el tren de cercanías segundos antes de llegar a la estación del Pozo. 67 muertos. Casi al mismo tiempo el mismo suceso se repite en la estación de Atocha, calle Téllez y la estación de Santa Eugenia. En total 10 bombas. 191 muertos. Más de dos mil afectados. La causa: Un atentado terrorista. Sólo eso se sabe con certeza. El resto de datos vendrán con retraso.<br/><br/>Mientras, una mujer de 28 años llamada Sadyh prepara un viaje romántico de fin de semana en la peluquería. Había pedido hora el lunes para poder ser la primera. No deseaba que su periplo se viera enturbiado por algunas puntas abiertas y ciertos conocidos que habían crecido demasiado deprisa. Con las prisas y el despiste matutino había olvidado el móvil en casa. De todas formas estaba de vacaciones y nadie debía interrumpir su parentesis.<br/><br/>En el mismo instante en que David, su peluquero, se disponía, diestramente, a atacar los mechones rebeldes del pelo de Sadyh; Una de las doce bombas activadas por Al Qaeda acababa con la vida del único hombre que la amó como sólo ella podía entender.<br/><br/>Todo auguraba un día perfecto. No hizo falta Dios. Sólo un grupo de gente dispuesta a ser la mano del destino. Amigos, novios, padres, madres, niños, abuelos, abuelas, tíos, tías, hermanos, hermanas y mil vidas que se cruzaron para oír las últimas fallas. La última mascletà. El último estruendo de violencia gratuita.<br/><br/>Tal día como hoy fueron 191 las víctimas mortales, pero siguen sumando. El libro rojo del terrorismo sigue contando triunfos. Mientras, la impotencia es testigo mudo de los actos. La indignación se revuelve entre las cenizas de sus muertos y sólo queda la esperanza de la lógica racional. <br/><br/>Luchemos con armas de paz para que la guerra quede indefensa antes sus ataques. Que el escándalo verbal no acalle nuestro borde silencio. <br/><br/><i><b>“No podría vivir si ti”</b></i>.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/lavozdemego/files/carreteraymanta.gif" alt="" border="0" width="400" height="300"/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_37.htm"><title><![CDATA[Gota a Gota me meo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_37.htm]]></link><description><![CDATA[Era el momento más importante de la noche, un instante en que se decidiría si definitivamente iba a quedarme en aquel maldito puesto de trabajo o por fin ascendería e iniciaría mi nueva vida. Mi apuesto jefe Sin Rostro me miraba con una sonrisa cómplice, llenando mi cabeza de pajaritos y por supuesto de efectivas esperanzas. De repente la aglomeración de personal que esperaba expectante los resultados del examen, empezaron a moverse aleatoriamente. <br/><br/>Empujones, nervios, gritos, sollozos. El misterio y la aproximación a la resolución empezaba a ponerme nerviosa, a agitarme en demasía. Inicie la <i><b>marcha tonta</b></i>, esa que caracteriza a los padres primerizos. Izquierda. Izquierda. Izquierda. Persona. Otra, esta no se aparta. Sigo a la izquierda. Me estoy alejando de la puerta, a este paso no voy a poder oír los resultados. Cambio de dirección, derecha. Derecha ¿Se puede saber qué coño hace toda esta gente? ¿Por qué no se están quietos? Derecha. Derecha. De esa puerta sigue sin salir nadie y estoy empezando a desesperarme. La tripa empieza a dolerme. La garganta se me seca. Todo me molesta. El reloj me presiona demasiado la muñeca y encima parece haberse roto. No avanza. <br/><br/>Izquierda. Izquierda. Izquierda. Tengo prisa. Acelero. Me estoy meando ¿Es posible? No puedo ir al servicio está demasiado lejos de la dichosa puerta ¿Y si salen y no me localizan? ¡Qué se pare esta gente, por favor! Me meo. Empiezo a votar. Fantástico ahora me he convertido en el centro de atención. Normal con tanto vote y tanto correr de un lado a otro, estoy empezando a ofrecer síntomas de demencia.<br/><br/> Me duele la tripa. Me meo. Corre. Corre. Sería maravilloso que súbitamente saliera alguien de esa puerta, envuelto en humo, con una noticia apremiante para mis oídos, como si de un concurso de antaño se tratara. Sal, sal. No. Mejor me siento. Ahora no puedo dejar de mover mi pierna. Me incomodan estas mantas. Me impiden moverme libremente ¿He dicho mantas? ¿De dónde ha salido tanto calor, y la gente? ¿Quién ha apagado la luz? Ah! Era <b>otro </b>sueño. Pero sí que es cierto que me meo. Ahora ya no hay excusa para esperar. Aunque me pesan los ojos y se está tan bien aquí dentro. <br/><br/>Uff… No aguanto más, un salto y al baño…De prisa, de prisa que hay prisa. Bájate los pantalones. Ainns… Tengo la sensación de que no voy a poder aguantar mucho más ¡Ah! ¡Mierda! ¡Qué fría está la maldita taza del w.c! ¡Pues meo de pie! Lo prefiero…Qué relajante sentir como se vacía mi vejiga de la acumulación de líquidos nocturna. Siento como se va desinflando gota a gota… ¿Y ese ruido? <br/>¡Un momento! Ese ruido no lo hago yo. Yo orino a chorro, no gota a gota. Cuando logre reincorporarme buscaré el origen de tan inquietante sonido. Ahora tengo prisa por acabar. El mundo cambiante. Ahí me incluyo yo.<br/><br/>¡Cómo no! El grifo. Alguien olvidó apretar fuerte el grifo.<br/><br/>El sonido de las gotas que escapaban de sus tuberías era algo parecido a una danza alegre. Invitaba a rumbear un poco. Rápido y constante. Este apunte meramente anecdótico no pretende sino reforzar la idea de que <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/experiencias/c_2.htm#comment_1"><b>se estaba derrochando gran cantidad de agua</b></a> de una forma tan alegre y jovial que en cualquier otro contexto podía haberse convertido en la melodía de un festival.<br/><br/>Apreté los grifos y reflexioné sobre la suerte de todo el agua derramada hasta ese momento.<br/><br/>A partir de ese instante mis sueños se  centraron en un único pensamiento: Los desagües; Como cementerio acuoso. Por eso, hoy , al levantarme he construído un mausoleo para estas gotas perdidas. Ahí, donde anoche, lucen ahora un lazo negro y un ramillete de flores perfumado (básicamente porque el lugar lo requería). Es pero que con este gesto el señor <b>Medio Ambiente </b>sea capaz de emocionarse y retrase un poco más su muerte. <br/><br/>Desde aquí propongo a todos hacer lo mismo en sus casas. En todos esos grifos inocentes que derraman agua debido a nuestra torpeza al cerrarlos. Réquiem por las caídas y pérdidas en <b>el valle del despilfarro</b>.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/lavozdemego/files/cortesdepallas.gif" alt="" border="0" width="200" height="150"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_36.htm"><title><![CDATA[<FONT SIZE=6 COLOR="purple">¡</FONT><FONT SIZE=6 COLOR="purple">Y</FONT> <FONT SIZE=4 COLOR="purple">un</FONT> <FONT SIZE=6 COLOR="purple">E</FONT><FONT SIZE=4 COLOR="purple">spejo de</FONT> <FONT SIZE=6 COLOR="purple">C</FONT><FONT SIZE=4 COLOR="purple">ristal y </FONT> <FONT SIZE=6 COLOR="purple">M</FONT><FONT SIZE=4 COLOR="purple">írate</FONT><FONT SIZE=6 COLOR="purple">!</FONT>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_36.htm]]></link><description><![CDATA[Los ojos que hoy me miran desde el otro lado del espejo, saben que hoy es un día especial. Han decidido, por su cuenta, vestirse de gala y deslumbrar a la vida. <br/><br/>Una vela, otra más y allá en el fondo, donde parece que nadie puede verla, otra más. Porque todas son representativas, porque todas luchan, porque todas viven. <br/><br/>El viento huracanado de estos días anteriores ha calmado hoy su furia, se ha rendido ante el calor. Ha brillado el sol, a juego con mis ojos y mis velas hoy se mantienen erguidas, fuertes, incapaces de caer. <br/><br/>Un ocho de marzo, tal día como hoy, un grupo de mujeres fallecieron, asfixiadas, reducidas a cenizas por su propia libertad. Por su propia dignidad. Por el derecho a ser tratadas como seres humanos, con la responsabilidad que ello conlleva pero sin la desigualdad que el sexo implica.<br/><br/>Algunos años después Clara Zethin, como portavoz, decidió convertir este hecho en un símbolo que Naciones Unidas inmortalizaría en 1977 como <i>“El día de la Mujer Trabajadora”</i>.<br/><br/>Durante este mismo día miles de mujeres son maltratadas a manos de hombres neandertales cuya única meta reside en competir contra sus <i>colegas</i> por ver quien es poseedor del falo más grande y cual de ellos es capaz de revolucionarse más veces en un mismo día. Intenciones que desembocan en una actitud simplista comparable a la del capitalismo exacerbado: <i>cantidad frente a calidad</i>.<br/><br/>Otras muchas han cambiado sus ojos por los de una tela semi opaca cubierta de rejillas de metal al que denominan <i>burka</i>. A través de esta ventana contemplan y juzgan el mundo que las rodea sin poder pronunciarse. Mudas; ante la injusticia de haber nacido sin pene.<br/><br/>En sus casas mujeres limpias de agresiones físicas se esconden tras un delantal o un uniforme obrero porque la ignorancia de sus superiores no supo apreciar su valía. Ante su presencia, las deseadas curvas femeninas comportaban suficientes inaptitudes para ser relegadas a la retaguardia o enviadas de nuevo a su casa introducidas en paquetes de urgencia.<br/><br/>Por todas ellas y aquellas cuyas manos todavía no reflejan huellas de vida, hoy grito fuerte <b>¡Felicidades! </b>Porque a pesar de todo somos mujeres; Porque a pesar de todo, pensamos, caminamos, hablamos, observamos, reímos, follamos, hacemos el amor, bebemos, bailamos, respiramos, vivimos… TRABAJAMOS. Con estos credenciales ¿Quién dice que no somos fuertes?<br/><br/>Vuelvo a mirar a través de un cristal transparente, esta vez son mis pupilas, convertidas en mil ojos diferentes, las que luchan por verse reflejadas. Las que desde el otro lado sueñan con estar aquí y ahora. Don de yo estoy. Como yo estoy. No hay duda, soy mujer. Mi libertad, su libertad, ella, yo, tú. Hagamos perfecto este día. NOSOTRAS TRABAJAMOS PROTEGIDAS POR LA LUNA; SIN MIEDO. <br/><br/>La noche me dice que el sueño de mi ayer es el futuro de su mañana y mi presente debe hacerlo realidad.<br/><br/>Un beso a todas las princesas.<br/><br/>           <img src="http://blogs.ya.com/lavozdemego/files/8_de_Mar3_copiar.jpg" alt="" border="0" width="595" height="847"/><br/><i>by <a target="_blank" href="http://www.espaiguillemet.blogspot.com/">Guillem Ninyoles</a></i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_35.htm"><title><![CDATA[<h4>Iracundos</h4>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_35.htm]]></link><description><![CDATA[Lo he hecho, nunca quise hacerlo, me prometí que ella no. Me gustaba como sonaba en labios de Sabina, cuán tajante era cuando algún texto se hacía eco de su voz, que diversidad de juegos verbales encajaban en mis conversaciones tomando su nombre como impropio. Era mi juguete, mi secreto prohibido.<br/>El otro día quise presentarla ante un millón de estrofas, realizar con su significado ideológico una bella y hermosa poesía. Que se encontraran sus vocales como quien encuentra un céntimo perdido en la calle: con indiferencia, con fe, con admiración, con desprecio, con diversión… ante todo, con ingenuidad. Era un buen aliado para momentos de desesperación.<br/>Me encantaba despedazarla…inventar con ella, crear, soñar…y después desecharla en el baúl de los imposibles, de los obsoletos ¡Sonaba tan novencentista en mi cabeza! Me hacía viajar hacia un pasado tan lejano y utópico que su simple pronunciación me resolvían un día ajetreado e incoherente.<br/>Estoy intentando adivinar por qué motivo he cogido el diccionario con la intención de averiguar definitivamente su significado. Simplemente me acerqué, como cada día a la estantería y ahí estaba mi brillante y nuevo diccionario de dudas y significados de la Real Academia Española. Lo cierto es que su definición no me planteaba ninguna disyuntiva, ni creo que lo hiciera en su momento ante los miles de escritores que la han utilizado y han hecho de su uso una palabra común. Aún así estuve pasando las páginas riéndome con diversos significados, es un entretenido juego para los que no lo habéis probado nunca. Y de pronto, sin más explicación, he decidido cambiar de ejemplar. Buscaba un significado concreto. Me sentía preparada para descubrir el secreto.<br/>Es absurdo, pero por un momento he presentido que iba a destapar la caja de Pandora. Quizá con el resultado todos mis juegos perderían cualquier significado. Y no obstante, pese a los avisos mentales, <i>la curiosidad mató al gato</i>. Cotilla, como el resto de seres mundanos, no he podido reprimir la fuerza sobrenatural que se ha apoderado de mi cabecita en ese momento y he sucumbido a los encantos de lo desconocido. <br/>Decepción. He descubierto que aquello que durante tanto tiempo se presentaba como el más grande de los secretos nunca lo fue. Su definición, fue siempre clara para mí. Supe descifrarla desde el primer día que la oí. Esto es algo que debería hacerme sentir orgullosa, he pensado. Y sin embargo, ¿Por qué tengo la sensación de haber roto un bonito espejo? Fue tan fácil conquistarla, tan fácil penetrar en ella, que quise y deseé complicarla. Se veía tan inalcanzable que localizar su sentido más profundo tan cerca de la orilla fue motivo suficiente para aprender a endiosarla. Y ahora, tras conocerla íntimamente me siento tan <b>iracunda</b>, desde hoy con minúsculas...<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/lavozdemego/files/bebida.jpg" alt="" border="0" width="314" height="390"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_34.htm"><title><![CDATA[Uno de sus sinónimos es humor (LÁGRIMA)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_34.htm]]></link><description><![CDATA[En el más oculto de los infiernos he visto lágrimas de plata recogidas en vasos de oro y cristal de bohemia tallados. Pregunté, Al aire, al vacío. A ese hombre de rostro cubierto que vigila desde la más profunda de las ocuridades , A esa figura de mujer viril que danza desafiante entre los vientos ¿Para qué quiere lágrimas el infeliz averno? Una carcajada por respuesta estremece el salón del fuego. Se derrite el sol. Se quema la luna. Se incineran las estrellas. Las cenizas despiertan alegres a los muertos jugando entre sus manos con gotas envueltas en luz. <br/>-"La lágrima es la representación de la vida. Nace del corazón y muere en la propia piel. Sigue un recorrido indefinido y poco a poco y a su paso va dejando una tímida huella en el rostro"...Cada vez más alejado, pero sigo ollendo el tip-tap del agua. <br/>Regreso de las cavernas futuras para observar de nuevo el cristal empañado de mi coche. Un dibujo mal creado me recuerda la carrera mortal de una gota de lluvia hace tan solo unos segundos. Levanto la vista. Quiero poder oír su lamento. Ver sus infinitos ojos y adivinar de donde provienen. Emprendo de nuevo mi camino dejando que el viejo metal de mi vehículo recoja los despojos de un lamento vital. Tip-tap,tip-tap,tip-tap...las luces de las calles iluminan diminutos suicidas que buscan sus vasos acristalados. La gente en sus ínfimos esfuerzos por recuperar la vida, acolcha el duro cemento con paraguas de tela. Avispados, esos seres inhertes de agua han hecho de su cama un tobogán que les ayuda a regalar emoción a sus últimos momentos. <br/>Las marismas de sangre incolora repartida  por toda la carretera es arrollada por los transeuntes ciegos que no adolecen su pérdida, por los insensibles camiones que remueven sus tiernos cadáveres. <br/>Paro. Abandono mi Clio. Camino sobre el recorrido de la vida. En la cuenca de mi mano deposito unas cuantas de esas pequeñas corredoras. Me siento. He mojado mi cuerpo con la sangre de aquellas que fueron más veloces todavía. Y ellas ríen en mi vaso de oro y cristal de bohemia. La sombra me protege. Y lloro al fin porque estoy viva. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_33.htm"><title><![CDATA[Trocitos de esperanza]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_33.htm]]></link><description><![CDATA[Correr, correr, adelantar, seguir ...hacia un destino desconocido seguir a tientas una ventana deslumbrante. Me dijeron que no había torre tan alta que pudiera alcanzarla, que no encontraría escalera capaz de llegar a su alfeizar. Aquí sigo corriendo, adelantando, sin esperanzas de subir, sin esperanzas de alcanzar lo que está por encima de mis posibilidades. "Tampoco es tan alto", comentaba aquel mudo cristal que mira con altivez a sus semejantes. Corro…Corro…Corro…el cristal, la sangre, el ruido. Que duro es alcanzar aquello que no se espera y no saberlo disfrutar porque la realidad se presentó cruel. Me corté. Me rasgué mis escasas vestiduras y ahora, desnuda, sólo puedo llorar por haberme asomado al resplandor lejano.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_32.htm"><title><![CDATA[<a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_2.htm#comment_1 "><img src="files/Suenyos_VI.jpg" alt="" border="0" width="436" height="60"/></a>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_32.htm]]></link><description><![CDATA[Fui testigo mudo de una noche de invierno. Aislado en el más oscuro de los mundos me adentre en el perfume de un calor más ardiente que el mío. Acaricie con mis torpes e invisibles manos el calor más profundo del ser humano. Mientras en el exterior el color blanco de diciembre enmarcaba su postal, a mi lado, dos personas se unían carnalmente para celebrar mi muerte. Mi corta vida logró llenarse de intensidad durante unas horas. Se apagaba mi brillo al mismo ritmo que la luz de la habitación en que esbocé mi último suspiro. Mi casa en llamas había perecido algunos minutos antes permitiéndome una huida perfecta para poder así, yacer en la suave alfombra del comedor de un albergue. Nadie sospecha nunca del <i>voyeur</i> inerte que goza bajo el disfraz de un trozo de leña seca. Sin embargo aquella noche, mi última noche, la vida me regaló la excitación límite del ver sin ser visto. Pude imaginar cada caricia. Pude desear cada beso. Y lo hice. Balanceé mis últimos sollozos de vida al ritmo de profundos gritos de placer.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_31.htm"><title><![CDATA[<h3>Carrera contra el tiempo</h3>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_31.htm]]></link><description><![CDATA[Decía mi madre que está harta de que no llegue nunca a tiempo a ninguna parte ¿Qué prisas! Desde pequeña recuerdo como nuestras idas y venidas de la escuela se convertían siempre en un caótico maratón de imposibilidades: Me obligaba a levantarme rápidamente cuando el reloj estaba a punto de tocar las ocho y media, para vestirme velozmente, coger mi mochila <i>nunca</i> preparada del día anterior y bajar corriendo las escaleras para desayunar por el camino. Mientras ella arreglaba de mi ropa esos pequeños detalles que no había persona capaz de captar y que, sin embargo, a mi madre le quemaban los ojos: El cuello, las puñeras, el yérsey vuelto… Al salir de la escuela las prisas continuaban. Mi pobre abuelo se veía obligado a recuperar sus piernas adolescentes para que sus nietos llegaran puntuales a todas partes. Todo esto mientras nos hacía comernos la merienda por el camino. Lógicamente siempre llegábamos tarde.<br/><br/>    A pesar de los esfuerzos sobrehumanos de mi madre porque cumpliera un horario estricto, soy incapaz de llegar a hora a todas partes. Por eso, cuando el otro día fui a visitar a mi antiguo profesor me acordé de todos aquellos retrasos que tuve que lamentar avergonzada ante todos mis compañeros de clase. Al llegar al umbral de la puerta, experimenté un repentino ataque de vergüenza, aún sabiendo que mi profesor se encontraba solo: llegaba tarde. Su sonrisa comprensiva y el ceño fruncido me trasladaron de nuevo a mi infancia. Por un momento, sonrojada sentí la tentación de pedir perdón ante los pupitres vacíos. La anécdota sirvió para romper la barrera del tiempo entre aquel señor <i>ligeramente</i> envejecido y la pequeña que ahora se sentaba a contarle todos los cambios que se habían producido en su vida. Del mismo modo que antaño sus experiencias nos dejaban atónitos, ahora mis relatos enmudecieron a aquel viejo profesor. Al acabar afirmé  con precaución “Nunca cambiaré” y entonces como si despertara de un profundo sueño, miró su reloj y asintió añadiendo “Yo tampoco”, y se fue corriendo dejándome como única despedida un hasta luego lejano y apresurado que me acompañó durante el camino a casa.<br/><br/>   El eco de aquella confesión permaneció en mi cabeza durante los días posteriores, hasta hoy. Esta mañana, mientras tomaba una taza de té asomada a mi ventana observé anonadada como, una intrépida mujer, retaba a un vehículo a una carrera por alcanzar en el mínimo tiempo posible el extremo opuesto del paso de cebra. Por suerte, no ocurrió ningún incidente lamentable entre ambos protagonistas; Sin embargo, la improvisada carrera me llevó a fijarme en la reacción de los demás transeúntes. Nada. La impasibilidad era absoluta ¡Una mujer había estado a punto de atropellar un coche y nadie parecía asombrado! Todo el mundo continuaba con su misma rutina. Ellos tampoco cambiarían nunca. Para todos los actores de mi particular escenario matutino el tiempo pasaba más deprisa de lo que ellos pudieran asimilar. Igual que para mí, igual que para mi admirado profesor de infancia quien todavía sigue corriendo al salir de clase.<br/><br/>Por cierto, ganó la señora.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_27.htm"><title><![CDATA[Tortas de maíz]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_27.htm]]></link><description><![CDATA[<b>“Lo quiero, lo quiero, lo quiero es mío”. </b>El enervante llanto que ha roto con el pacífico silencio es producido por un niño de estatura media que observa desafiante a su madre. A medida que los segundos se hacen más intensos y las miradas de curiosos se van añadiendo a la escena unas gotas de agua traslúcida se dejan entrever en los ojos grisáceos del infante. La madre cada vez más avergonzada reclama el auxilio entre sus semejantes con el débil temblor de sus manos y el fuerte latir de su corazón que contienen un grito ensordecedor y una palmada de castigo.<br/>   <br/>     Finalmente la compasión de los más ancianos y la dosis de regocijo en la desgracia ajena obligan a la desafortunada madre a ceder ante los caprichos del niño ¡Malcriado! Ha de oír por debajo la dama. <b>Mejor eso que la cárcel.</b><br/><br/>     Todos sabemos juzgar, Normalmente optamos por criticar, en este caso, a la madre y cuestionar sus técnicas educativas. Otras simplemente, desde un placentero rincón maldices al niño por interrumpir un momento de deleite mientras sonríes por no pertenecer a dicha familia. Y a lo lejos siempre se oye <b>“Si fuera mío esa criatura llegaba caliente a casa”. </b>Hoy ya no puedes decir estas cosas demasiado alto.<br/> <br/>     Realmente el tema de la educación infantil me reserva ciertas dudas apocalípticas. No me llego a imaginar que un niño incapaz de distinguir el bien del mal este apto para entender una charla acerca de lo irreverente y maleducado que puede resultar dar cuatro berridos en mitad de un complejo público. La meta, si mal no recuerdo, es conseguir lo que se desea, cuanto antes, al precio que sea. El precio a sacrificar se aprende pronto.<br/><br/>    Nadie nos enseña a educar a una criatura y sin embargo, en situaciones críticas todo el mundo se autoproclama mejor educador que cualquiera. Malo es consentirle y malo es darle una palmadita para que aprenda. No abogo por los malos tratos (¡todo lo contrario!) pero justifico un cachete en un momento de tensión como el explicado, sin que por ello tenga que acontecer delito alguno.<br/><br/>    En mi infancia he recibido muchos cachetes y ninguno de ellos lo he memorizado como acto de maltrato. De hecho creo que han contribuido beneficiosamente a mi actual educación. Oportunamente puedo pensar que sin ellos podría haber obtenido los mismos resultados con una grata conversación psicológica. Pero olvidamos en este punto un minúsculo detalle. Mis padres, muy a su pesar, no son psicólogos, ni sociólogos, ni psiquiatras en última estancia. Sólo sabían con certeza indiscutible que deseaban tener hijos y criarlos. (Un viva por ellos que decidieron un objetivo demasiado duro y alejado de mis expectativas). Este detalle no podemos obviarlo a la hora de juzgar el papel paterno (materno). Ante mis ojos unos padres son merecedores de mi admiración si dan el máximo de sus posibilidades por sus hijos.<br/><br/>      Tampoco es conveniente olvidar el maltrato psicológico, y ese pasa desapercibido ante nuestra mirada crítica. Más condenable que una palmada oportuna puede resultar unas palabras dolosas.<br/>         <br/>     Finalmente una única reflexión sobre terreno resbaladizo <b>¿Quienes somos el resto de mortales de un emplazamiento público para juzgar una inocente reprimenda sin haber padecido el sufrimiento de ser padres? </b>    <br/>        Hagas lo que hagas. Sacrifiques lo que sacrifiques nadie te va a garantizar nunca que ese niño podrá estar orgulloso de ti el día de mañana. Nadie te va a prometer que nunca hará nada de lo que debas arrepentirte. Porque nadie, salvo él/ella puede elegir su destino. Como padres uno solo puede guiarle y enseñarle sus experiencias. Al final la imagen paterna queda siempre grabada en una foto acompañada de mil sentimientos diferentes motivados o no por alguna acción del pasado. No hay comprensión. El amor, como los sentimientos, duerme sobre sedimentos pasionales.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/lavozdemego/files/fotoplaya.gif" alt="" border="0" width="200" height="160"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_28.htm"><title><![CDATA[<h3>Evanescencia, Fugacidad, Inmediatez...</h3>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lavozdemego/c_28.htm]]></link><description><![CDATA[I què fa al carpe diem? Pensava l ´altre dia sobre el tema aquest i hem recorde ilusionant-me mentre pensava que podia existir. Que va existir de fet durant una època molt intensa. Però realment no sé si es tracta d´una filosofia que es puga mantenir tota una vida.<br/><br/>A mi m´agrada pensar en el present com quelcom passatger. Com un visitant oportú que sempre aplega i mai no saps bé quan pots tirar-ho de casa. Només sé que obri la porta i el rep, li salude i li felicite. Però aplega un moment en que el cos demana certa estabilitat. <i>L´edat</i> diuen els més nodrits en aquestes questions. I si és aixina és perquè deixa de haver-hi un present inmediat. <br/>Tinc un tio que sempre ha sigut molt altruista. Molt bohemi, que diuen els meus pares. Ha viscut per a viure. Sense preocupar-li res que li fora a passar demà. Ha sigut sempre el meu mite. El meu símbol a imitar. Però l ´altre dia mentre parlava en ell hem va dir “Tens que saber que la llibertat és bonica durant un cert temps... Després cal estabilitzar-se i possar-li fre al temps”. De veres? Hem vols dir que aplegarà un dia en que voldré formar una família, quedar-me a casa i deixar que el temps passe mentre mire tristament per la finestra com les gotes d´aigua continuen la meva vida? Hem vols dir que abans d´acabar de viure al mon el mon s´hem quedarà gran.<br/>I els somnis? Què ocorre amb els somnis? NO. Hem negue a pensar que un dia els segons deixaran de ser vida. Els ressuscitaré, com ho faig en tot. Res no pot quedar pendent com un malson que es repeteix constantment. Ben bé que en saps que les pitjors turmentes venen quan menys plou. Que no m´estime viure eternament. Només vull poder sentir, apassionadament com si demà el foc de la meva sang en cremara la pell. No hi podria ser més trist que les coses es repetiren eternament com en la pel•lícula del dia de la marmota. No hem puc imaginar el que seria viure en un rellotge capficada. Què més té que fora jove eternament...mai no podria saber el que va viure el meu llallo al no tornar a vore´s jove. I el que es enamorar-se a la vellea. Ni el que és dir allò mític de “quan jo era jove...”<br/>Ara soc jove, i ara només puc dir que vull lluitar, vull conèixer els segons. No vull tenir que lamentar mai el <i>tempus fugit.</i><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
