Estoy temblando
Estoy temblando, pero estoy contenta. Puede parecer raro verme sonreír tumbada, sin poder levantarme de un suelo encharcado en un callejón oscuro, pero es así. Conozco a muchas que les paso lo mismo y ya nunca abrieron los ojos. Por eso estoy contenta. Ya se que no intentan matarnos, incluso se preocupan de no marcarnos y que todas esas chicas muertas fueron accidentes. Una vez muertas solo nos pueden utilizar un par de veces y luego se tienen que deshacer de nosotras. El problema es que nadie te asegura que no seas tú el próximo accidente. Por eso estoy contenta. Por que aunque no pueda moverme puedo pensar y eso significa que no estoy muerta.
Los primeros días lo pasaré mal. Con moratones y cojeando no puedes aspirar a grandes clientes. Una vez también se pensaron que me había quedado con dinero y me hicieron lo mismo. Estuve una semana tirándome a yonkis con los brazos amoratados, viejos que apestaban a podrido y animales que les gusta escupirte mientras te follan y te insultan. Esa semana le metí la mano dentro de los pantalones a un hombre con bigote y note algo granulado. Cuando la saque vi toda mi mano llena cosas blancas y me penetro un fuerte olor a orín. Un temblor me recorrió la espalda y las piernas me fallaron haciéndome caer al suelo. No pude contener las nauseas y comencé a vomitar en el suelo mientras el hombre me insultaba indignado pegándome patadas en el estomago. Entonces llegaron ellos y me salvaron. No se que habría pasado si no hubiesen estado vigilando.
Lo que peor me sabe del tiempo que no puedes buscar buenos clientes es que los malos pagan poco y ellos se quedan todo el dinero. Así no lograre ahorrar nunca. Todas las mañanas, antes de acostarme, me gusta pasear pop Gran Vía y ver si hay algún local que se traspase. Si encuentro alguno, me quedo mirándolo desde el escaparate imaginándomelo con sus secadores de pelo, sus sillas de peluquería, las mujeres esperando con las revistas del corazón y yo me veo guapísima haciéndole un gran peinado a una señora mientras me habla de la vecina que vive encima suyo y los señores que suelen visitarla. Me dice que no tiene vergüenza y yo le contesto que tiene razón. Igual que yo tampoco la tengo. Perdí la vergüenza as los trece años, al mismo tiempo que la virginidad. Vivía sola con mi madre y ella me enseño lo único que sabia hacer.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que me dejaron en el callejón. He dejado de temblar y ya no tengo frío. La vez anterior solo pasaron dos horas desde que me dejaron hasta que me recogieron. Hoy no se que habrá pasado. Igual han tenido una pelea, les ha detenido la policía o simplemente me quieren dar un escarmiento, aunque esto ultimo no lo creo. En el fondo saben que yo no robe el dinero, simplemente tuve una mala noche, pero el negocio es duro y nos dan alguna paliza de vez en cuando para que sepamos quien manda y evitar que los robos sean de verdad.
Se escuchan sirenas. Parece que se acercan. Han parado al fondo del callejón y se acercan cuatro personas corriendo con una camilla y un botiquín. Han llegado a mi lado y durante tres segundos se han quedado paralizados mirándome. La chica rubia se ha llevado la mano a la boca que se le hija abierto al verme de cerca. ¿Tan fea me han dejado? Ella en cambio es preciosa. Me hubiese gustado ser como ella y llegar corriendo con mi camilla para salvar la vida a chicas como yo, que no tuvimos la misma suerte que ella. Me ha cogido la mano y una lágrima asoma por su ojo. Yo también quiero llorar y apretar su mano, pero no puedo hacer nada. No tengo fuerzas para moverme. Los otros tres están intentando reanimarme, pero siento que es imposible. Parece que todo se ha acabado. Al final se levantan tristes, pero la chica rubia sigue cogiéndome, ahora con las dos manos y sus lágrimas escapan de sus ojos con más fuerza que antes. ¿Por qué no he podido ser como tu? ¿Qué he hecho para acabar así? Al rato noto como me meten en una bolsa y suben la cremallera hasta la cabeza. Entonces solo veo la cara de la chica rubia llorando sobre mí. Siento como sus manos cierran mis ojos y un par de lágrimas caen sobre mi rostro rasgando mis mejillas. La cremallera se acaba cerrando dejándome aislada con las lágrimas de la chica que nunca fui y el recuerdo de su rostro. Todo había acabado y pensándolo bien, nunca tendría que haber empezado.
Los primeros días lo pasaré mal. Con moratones y cojeando no puedes aspirar a grandes clientes. Una vez también se pensaron que me había quedado con dinero y me hicieron lo mismo. Estuve una semana tirándome a yonkis con los brazos amoratados, viejos que apestaban a podrido y animales que les gusta escupirte mientras te follan y te insultan. Esa semana le metí la mano dentro de los pantalones a un hombre con bigote y note algo granulado. Cuando la saque vi toda mi mano llena cosas blancas y me penetro un fuerte olor a orín. Un temblor me recorrió la espalda y las piernas me fallaron haciéndome caer al suelo. No pude contener las nauseas y comencé a vomitar en el suelo mientras el hombre me insultaba indignado pegándome patadas en el estomago. Entonces llegaron ellos y me salvaron. No se que habría pasado si no hubiesen estado vigilando.
Lo que peor me sabe del tiempo que no puedes buscar buenos clientes es que los malos pagan poco y ellos se quedan todo el dinero. Así no lograre ahorrar nunca. Todas las mañanas, antes de acostarme, me gusta pasear pop Gran Vía y ver si hay algún local que se traspase. Si encuentro alguno, me quedo mirándolo desde el escaparate imaginándomelo con sus secadores de pelo, sus sillas de peluquería, las mujeres esperando con las revistas del corazón y yo me veo guapísima haciéndole un gran peinado a una señora mientras me habla de la vecina que vive encima suyo y los señores que suelen visitarla. Me dice que no tiene vergüenza y yo le contesto que tiene razón. Igual que yo tampoco la tengo. Perdí la vergüenza as los trece años, al mismo tiempo que la virginidad. Vivía sola con mi madre y ella me enseño lo único que sabia hacer.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que me dejaron en el callejón. He dejado de temblar y ya no tengo frío. La vez anterior solo pasaron dos horas desde que me dejaron hasta que me recogieron. Hoy no se que habrá pasado. Igual han tenido una pelea, les ha detenido la policía o simplemente me quieren dar un escarmiento, aunque esto ultimo no lo creo. En el fondo saben que yo no robe el dinero, simplemente tuve una mala noche, pero el negocio es duro y nos dan alguna paliza de vez en cuando para que sepamos quien manda y evitar que los robos sean de verdad.
Se escuchan sirenas. Parece que se acercan. Han parado al fondo del callejón y se acercan cuatro personas corriendo con una camilla y un botiquín. Han llegado a mi lado y durante tres segundos se han quedado paralizados mirándome. La chica rubia se ha llevado la mano a la boca que se le hija abierto al verme de cerca. ¿Tan fea me han dejado? Ella en cambio es preciosa. Me hubiese gustado ser como ella y llegar corriendo con mi camilla para salvar la vida a chicas como yo, que no tuvimos la misma suerte que ella. Me ha cogido la mano y una lágrima asoma por su ojo. Yo también quiero llorar y apretar su mano, pero no puedo hacer nada. No tengo fuerzas para moverme. Los otros tres están intentando reanimarme, pero siento que es imposible. Parece que todo se ha acabado. Al final se levantan tristes, pero la chica rubia sigue cogiéndome, ahora con las dos manos y sus lágrimas escapan de sus ojos con más fuerza que antes. ¿Por qué no he podido ser como tu? ¿Qué he hecho para acabar así? Al rato noto como me meten en una bolsa y suben la cremallera hasta la cabeza. Entonces solo veo la cara de la chica rubia llorando sobre mí. Siento como sus manos cierran mis ojos y un par de lágrimas caen sobre mi rostro rasgando mis mejillas. La cremallera se acaba cerrando dejándome aislada con las lágrimas de la chica que nunca fui y el recuerdo de su rostro. Todo había acabado y pensándolo bien, nunca tendría que haber empezado.
Comentario:
ese javi mola bastante el texto no se como has podido meterter en el papel pero parece que se aproxima mucho. un saludo. kate hechos de polvoooooooooooo
Comentario:
Buah este texto me pone los pelos de punta, pero es que está tna genial escrito...
Un saludo!
Un saludo!
Comentario:
pedazo texto ke se sacó el Ja vi errrr





