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Lee y destruye
Blog sobre el fanzine lee y destruye. Textos literarios por encima de lo moral e inmoral.
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Esto es el blog de un fanzine llamado "Lee y destruye". Se publica en Zaragoza y se intenta distribuir lo mas lejos posible. Si te gusta y estas interesado en recibirlo periodicamente (cada mes mas o menos) o quieres criticar un articulo mandanos un mensaje.
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NUNCA DIGAS NUNCA
Visto que los textos gustan y que el numero que en teoria salia esta semana se retrasa hemos decidido poner articulos de otros fancines anteriores. Los iremos añadiendo de uno en uno hasta hasta que salga el proximo.
Ya podeis visitar la pagina web. En la seccion de fanzines podeis pinchar en el numero uno para entrar en el primer fanizne. El resto aun no estan colgados.

Este texto salio en el numero cuatro.



NUNCA DIGAS NUNCA

Cada uno vive a su manera, cada uno elige su manera de vivir. Algunos eligen vivir la vida, otros eligen esperar a la muerte, o siempre hay quién que desconoce el significado de elegir algo en la vida, pero al fin y al cabo todos vivimos. Hoy en dia es muy difícil usar la palabra “vida” dándole el significado verdadero que posee, ya que a parte de la subjetividad que tienen todas las palabras, y más las abstractas, estamos hablando de algo que perdió su significado hace ya mucho tiempo y que se volvió menos abstracto y más controlado a los deseos más abstractos de hombres, que aun siendo de la misma calaña que los demás seres vivos, se creen con derecho a dirigir el rumbo hacia la muerte de los demás. El poder es lo que tiene.

Hay quien vive haciendo la calle, otros barriéndola, a otros, sin embargo, les da por hacer calles. A menudo, muchos hombres hacen de la calle su trabajo, explotándola con bombas de creatividad que no dejan de sorprender a los viandantes, que se quedan atónitos preguntándose el porqué de esas acciones y no se dan cuenta de que ellos mismos, al preguntárselo, están redundando en el porqué de esas explosiones, que acaban en cierta manera con la rutina.
Hay personas de todo tipo, puedes encontrarte a gente buscando en los contenedores, comprando caviar en unos grandes almacenes, tocando la flauta, haciendo churros, limpiando botas, gobernando países, haciendo guerras y un largo e inigualable etc. Es todo un revuelo.

Yo decidí mi manera de vida, y acepté ésta como la mejor, o por lo menos la que más se saciaba mis necesidades. Y mi primera elección fue, vivir en el subsuelo. En el subsuelo se vive mejor. No en cualquier subsuelo, todo hay que decirlo. Hay que elegir bien, no te puedes agarrar a lo primero que veas. Tienes que verlo claro. Es una sensación en la que las dudas no tienen cabida, y es esa sensación, la cual no sabría definir, la que comprende tus exigencias y decide tu elección.
Un día que iba a buscar trabajo vi a una chica que me sorprendió. Agarraba los ojos de los hombres como si de perros se tratasen. La correa que utilizaba estaba bien curvada, bien presentada, olía muy bien y gustaba estar atado a ella. Por desgracia o por fortuna, mi carácter asexual me privó de ser agarrado. Lo que me sorprendió fue, que tirara un chicle que mascaba con gran solera, por la rendija del ascensor. Esto me dio que pensar. ¿Habría alguien allí abajo aprovechándose de ese chicle? Era factible pues si hay hueco para estar y no tienes nada más, lo más seguro es que lo acabaras mascando. Nadie te iba a decir nada, no te iban a mirar mal, no te iban a detener, estarías solo y todos sabemos lo que es eso. Sería vivir en libertad entre cuatro paredes que sostienen un par de metros cuadrados a lo largo y ancho del espacio.

Decidí bajar hasta donde no llegaba el ascensor. Se estaba muy bien, esa sensación de la que antes he hablado estaba aflorando. Era un lugar fresco e iluminado. Tenía las vistas que yo quería tener, vivía con quien yo quería vivir y tenía lo que nadie quería tener. Me di cuenta por fin cual era mi lugar en la vida. Era igual de valida que cualquier otra forma de vida. No se pueden imaginar lo que tira la gente que lo tiene todo, es algo sorprendente. Desde ese día me instale allí. Era difícil vivir sin emociones. Nunca sabes lo que te van a tirar, nunca sabes si vas a acabar formando parte íntegra de los metros cuadrados, ya que el movimiento del ascensor te hacía pensar en eso. Era ilusionante, creativo, divertido, esperanzador, era la libertad que siempre había querido tener y que la encontré gracias a un chicle y a un hueco de ascensor.

Ahora hago viajes, y me traslado de ascensor en ascensor por todo el mundo. No necesito mucho para ello. Nunca se donde voy a ir a parar, pero siempre sé donde estoy. No olvidéis saludarme, si la rendija os hace recordar mis palabras, y no olvidéis que lo que tiréis por esa rendija me dará ilusión y la vida
 
Comentario:
Me ha gustado mucho el texto aunk tengo k decir k lo del hueco del ascensor me ha dado mucha angustia, sólo imaginarme allí.

Realmente es curioso en lo k nos fiajmos y lo k nos llama la atención.

Un saludo
No