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Acerca de
Javivi para los amigos, soy un leganense nacido en febrero de 1982. Desde hace muchos años he tenido aspiraciones cinematográficas y televisivas, aunque quién sabe si se cumplirán o me dedicaré a ser crítico de cine. Me gusta el cine, la buena TV (que la hay), los grandes cómics... Puedo presumir de grandes amigos/as, y también puedo arrepentirme de enormes fracasos. Qué se le va a hacer, la vida está llena de contrastes...
Sindicación
 
Goodbye, my friends.
El final de una época, eso significará si lo veo…

Veréis, creo que me estoy comportando de una forma algo absurda. Resulta que ya hace tiempo han emitido el último capítulo de “Friends”, esa gran serie que tanto nos gusta. Y además es que tengo en el ordenador toda la décima y última temporada, para poder verla cuando quiera. El caso es que ya he visto todos los episodios… excepto el último. ¿Y por qué no lo he visto aún, cuando hace más de dos meses que vi el penúltimo? Pues, sencillamente, porque ya no me quedará ninguno más por ver. Siempre he tenido más y más episodios por ver aún, temporadas enteras. Pero ya no. Se ha terminado.


Durante diez años, hemos seguido las aventuras de estos geniales personajes. Hemos reído con las audiciones de Joey, escuchado las horribles canciones de Phoebe, probado las cenas de Acción de Gracias de Monica, hemos ido de compras con Rachel, aprendido sobre dinosaurios con Ross e imitado los chistes de Chandler (al menos yo, ¡es mi favorito!). Pero, sobre todo, hemos presenciado las bodas (Ross se lleva la palma ¿eh?), las miserias, las pérdidas, los nacimientos y los malentendidos que se han producido en esos diez años de sus vidas, de nuestras vidas. ¿Recordáis cuando se cambian los pisos al jugar a un concurso? ¿y cuando Chandler y Monica se lían por primera vez en Londres? ¿y cuando Phoebe tiene a sus trillizos? ¿y cuando Joey y Chandler tienen porno gratis? ¿Y cuando…?...

Creo que uno de estos días, voy a ver por fin el último episodio. Tendré que cerrar los diez años que unos estupendos guionistas nos han regalado. Cuando vaya a Nueva York, buscaré el “Central Perk”.

PD: Menos mal que aún nos quedan las andanzas de Sidney Bristow, Jack Bauer, los vecinos de Wisteria Lane... ¡Vivan las series USA!
 
"Jiji, es que como no me llamo nunca..."
Empezaré diciendo que trabajo en un videoclub. Sí, pertenezco a esa rara especie de seres humanos que trabajan cuando tooodos los demás están o de vacaciones, o cenando tranquilamente en casa, o en el cine, o en un bar... pertenezco a LOS DEPENDIENTES.

No trabajo de lo mío, al menos no directamente. Yo he estudiado Realización de Audiovisuales y Espectáculos, pero como no he encontrado nada (malditas cadenas de TV), pues eché un currículum en un videoclub y me eligieron (¿bajo qué criterio? es un misterio). Lo bueno de mi curro es que las pelis, pues hombre, me las veo gratis. ¡Faltaría más! ¿Lo malo? Un horario horrible y por pedir, me gustaría un mejor sueldo, claro. Por suerte hay buenas compañeras allí (las que están y las que estuvieron), que quieras que no currar en un buen ambiente ayuda bastante. Así que, en lugar de hacer películas, yo las distribuyo a los demás.

El título del post se refiere a un aviso que quiero haceros a todos, estimados lectores de este humilde blog. En los videoclubs, al menos en el mío, al entregar el carnet de socio se os pregunta el número de teléfono para comprobar que eres el titular. Pues bien, yo, en representación de todos mis compañeros dependientes del videoclub del mundo, os digo: ¡¡No respondais con una sonrisilla la frase "Ay, pues no me acuerdo, es que como no me llamo nunca..."!! ¡Aargh! La primera vez vale, te dices a ti mismo que es un argumento lógico. La segunda que bueno, es una frase bastante común. Pero ya a partir de la tercera vez que la oyes, desearías saltar el mostrador y partir en dos al cliente con un sable láser. Así que repito: NO ES UNA FRASE GRACIOSA, no nos miréis esperando que secundemos vuestra risita, ya que NO NOS HACE GRACIA.

Para el resto de mis estimados clientes, un saludo, pequeños, os espero en el videoclub con suculentos estrenos.

Ay, que a gusto me he quedado...
 
¿Cómo comenzar un Blog?
Es lógico preguntarse esto cuando empiezas a escribir uno. Y es que, ¿cómo debería empezarlo? ¿Con una declaración de intenciones, para dejar claro lo que vais a encontrar aquí? No, muy típico. ¿Debería hacerlo con una frase ingeniosa que arranque una sonrisa al lector? Uf, ahora mismo no se me ocurre ninguna. ¿O con mis impresiones sobre la última película de Spielberg? Tranquilos, de esas cosas ya hablaré un montón, pero no en mi primer post.

Entonces, ¿qué demonios escribo? Puedo decir, por ejemplo, que parte de la culpa de la existencia de este blog es de Javito, nuestro gaitero-científico favorito. A mí ya me picaba la curiosidad el poder expresarte libremente para que los demás puedan leerte y comentarte sobre lo acertado o no de tus pensamientos, pero no me animaba a hacerlo. Así que gracias a la insistencia de este amiguete, me puse a investigar cómo se hacían estas cosas. La verdad es que tras dos webs fallidas, este me parecía un paso bastante apropiado para conseguir lo que yo quería: unas actualizaciones fáciles de hacer, con bastante periodicidad y donde poder dar rienda suelta a mi complejo (como el de todos, supongo) mundo interior.

No me quiero extender mucho más, que supongo que tendréis muchas páginas porno por visitar aún en internet (cada día hay actualizaciones tan interesantes… jeje). Así que sólo me queda pediros que si os apetece pasaros de vez en cuando por este blog seréis bienvenidos, y si me dejáis algún comentario, ¡mejor que mejor!

Un saludo a todos… comenzamos.