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Acerca de
Javivi para los amigos, soy un leganense nacido en febrero de 1982. Desde hace muchos años he tenido aspiraciones cinematográficas y televisivas, aunque quién sabe si se cumplirán o me dedicaré a ser crítico de cine. Me gusta el cine, la buena TV (que la hay), los grandes cómics... Puedo presumir de grandes amigos/as, y también puedo arrepentirme de enormes fracasos. Qué se le va a hacer, la vida está llena de contrastes...
Sindicación
 
OUT OF HOME 02: de hábitos raros y suspensos.
Al fin, consigo abrirme paso entre la maleza. Muevo con brío el machete láser, cortando sin remordimientos la espesa vegetación que me cierra el paso en esta selva. Planto un pie un la carretera mientras me deshago de los últimos restos de helechos que se pegan a mi camiseta de “Sin City”. Consigo respirar un poco de aire contaminado. Uf, ¡cuánto lo he echado de menos! A lo lejos, fábricas enormes que expulsan sin rubor columnas de humo a la atmósfera. Sonrío. “Sí, esta es la sociedad que se está suicidando poco a poco... estoy en casa.”.
Unos metros más adelante, apoyado en su Opel Corsa, se encuentra mi contacto. Camino hacia él mientras le saludo con la mano. No intercambiamos frase alguna, ya sabemos lo que debemos hacer. Le tiendo la memoria USB que he llevado hasta allí, y lo recoge mientras tira su cigarrillo al suelo. Tras un leve movimiento de cabeza, se introduce en el coche y arranca el motor. Observo cómo se aleja hacia la ciudad. Cuando me giro en silencio, piso el cigarrillo aún humeante. No voy a ser yo el que permita que se queme esta selva en la que vivo desde hace unas semanas. Amigo lector, si lees esto es que mi contacto ha hecho bien se trabajo, ha encontrado un acceso a Internet y ha publicado la actualización que estás leyendo. Desde que me trasladé temporalmente a una casa a la que no puedo llamar hogar no puedo hacerlo yo mismo, sino que dependo de mis aliados en esta lucha por la supervivencia. Esto es todo lo que, de momento, puedo ofrecerte.

1. Vale, se me ha ido la olla (cuidado con las rimas). El rollo de antes me ha salido sólo, ¡lo juro! No ha sido producto de ninguna droga (a no ser que esos ricos turrones de chocolate con almendras que como sin parar sea considerado como tal). Me he puesto a escribir y ha salido no sé qué de una selva... y todo para recordaros que mientras dure la obra en mi casa, vivo de alquiler y no puedo meterme en internet. Así que mis actualizaciones son pocas, y desgraciadamente no puedo contestaros a muchos emails o a vuestros blogs como yo quisiera. Perdonadme, oh fieles seguidores... Pero bueno, ¡al tema!

2. En los comentarios del anterior blog, Shayuri me retó a escribir los cinco hábitos más raros que pudiera tener. Una nueva cadena se extiende por la blogosfera, y esta vez me ha llegado también a mí. Vaya por dios, y qué pongo yo ahora.... ¡Sin rencores, Shayuri! jeje. La verdad es que antes tenía más hábitos estúpidos que ahora, que poco a poco se van yendo tras un pensamiento de “¿Y por qué huevos hago yo esta gilipollez?”. Para hacerlo más entretenido, entre los cinco hábitos he colado uno que es mentira... ¡os reto a adivinar cuál es!
- Hábito raro 1: cuando hojeo un libro, cómic o periódico, casi lo primero que hago es acercármelo a la nariz y olerlo, tal vez para saborear el olor a imprenta, a tinta... joder, elegí un mal día para dejar de esnifar un libro... MENSAJE PARA MORA: Sí, me he metido contigo años porque siempre has hecho esto. Desde aquí me sincero: yo también lo hago.
- Hábito raro 2: cuando hay una pila de periódicos en un kiosco y voy a comprarme uno (“El País”, of course), nunca cojo el primero de ellos. Lo que hago es levantarlo y hacerme con el segundo o el tercero. ¿Que por qué lo hago? Y yo que sé, por eso es un hábito raro.
- Hábito raro 3: esto lo comparto con miles de jugadores de videojuegos del mundo (vaya, a lo mejor por eso deja de ser raro...). Cuando estamos viciándonos como cosacos a shooters en primera persona (véase “Doom”, “Halo”, “Call of Duty” o el increíble “Half Life”) y nos acercamos a una esquina, lo que hacemos es movernos nosotros mismos en la silla para intentar asomarnos por allí y ver al enemigo. Vamos, como si nosotros fuéramos el puto personaje del juego. Cuando nos damos cuenta, simplemente movemos el ratón y conseguimos ver lo que queríamos. ¿Seremos tontos? A lo mejor nos creemos que todo eso real... Oh no, ¡tengo que conseguir una recortada para detener la invasión alienígena!
- Hábito raro 4: cuando voy al cine (menos veces de las que quisiera), la verdad es que soy bastante maniático. Como buen cinéfilo, odio que se pueda comer en la sala. ¿Por qué se permite? Malditos beneficios económicos derivados de su venta... pero es que además hay gente ahora que come nachos, doritos... ¿algo que cruja más, por favor? joder, casi se llevan ya hasta un microondas para calentarse un plato de lentejas. Aunque lo que más me molesta de los cines son las varillas luminosas que colocan en los escalones. ¡Aaarrrggg, es que distraen un montón! Es horrible, por lo que siempre evito sentarme en los pasillos. Menos mal que mis amigos son comprensivos y a ellos no les molesta. Bueno, también odio la señal luminosa de Salida de Emergencia, pero por desgracia esa no la puedo quitar... aunque mejor que no me cabreen mucho...
- Hábito raro 5: cuando me encuentro en el despacho de la universidad y se me acerca un misterioso personaje, lo primero que hago siempre es preguntarle si es un alto cargo del maldito Tercer Reich. Muchas veces me miran extrañados, pero es que no son ni una ni dos las veces que me han contratado para buscar un resto arqueológico con identidades falsas y luego me llevo la sorpresa cuando intentan matarme. Ah, menos mal que siempre cuento con mi fiel látigo...
Pues éstos son mis cinco. No voy a pedir a nadie que continúe con esto, porque sin internet no sé si lo habéis escrito ya en vuestros blogs/flogs... perdonad que rompa la cadena, ¡no me matéis!

3. No os he podido contar casi nada de mis avances con las prácticas del coche. La verdad es que ya llevo un montón de clases (37 o 38) y más o menos ya estaba yo suelto con el volante y el demoníaco embrague, cuando este viernes día 20 me he presentado al examen práctico. Bueno, ahí tengo que matizar... ¡¡¡y es que el (...insultos omitidos para no herir la sensibilidad del lector...) de mi profesor me metió en la lista de examen sin consultármelo!!! ¡Joder! Me enteré el martes, tres días antes, que el viernes a las 13.30 era mi examen. Dioooos. Ese día me pillé un bonito cabreo y pensé que ni de coña, que fingiría tener un gripazo o la lepra, pero que no me presentaría ese día porque no me veía preparado aún. Total, que fui el martes a hacer las prácticas y resulta que no me salieron nada mal. Comprobé que con un poquito más de esfuerzo y concentración, aquello podría funcionar. Y acepté presentarme, ilusionado con mis nuevas habilidades de conducción. Ya no pensaba que mi futuro era ser conductor de una capítulo de “El equipo A”, donde todos los coches acababan volcados... ¡podría ser incluso Michael Knight (aunque sin ese pelo a lo afro)!
El caso es que el día 20, a las 13.30, comenzó mi examen. Primero lo tocó conducir a mi compañera de autoescuela, que realizó con bastante acierto su examen (aprobó) y aparcó en Alcorcón mientras el examinador (un calvo con voz de poco amigos) me decía que era mi turno. Me senté confiado frente al volante e inicié la marcha. Bien, amigos, desde aquí os lanzo una recomendación muy importante a la hora de conducir: aseguraos de quitar el puto freno de mano... (pausa para risas humillantes). Jodeeeer, ¡nunca me había pasado! Mi profesor se echó las manos a la cabeza mientras intentaba decir con disimulo “ejem-elfrenodemano-ejem”. Aunque claro, con un profesor que habla como Colombo, eso puede significar cualquier cosa, como “me pica la nalga izquierda”. A la segunda vez que lo dijo, entendí el mensaje y miré el piloto rojo que me avisaba de mi error... Horror, soy un inútil. En resumen, y para ahorrarme daros más motivos para reíros de mi torpeza, se me caló un par de veces y cometí algún error más. Resultado: he suspendido (si hubiera aprobado lo hubiera puesto orgullosamente en el título y con tamaño de letra 150). Pero, para mi sorpresa, el parte del examinador no refleja mi incidente con el freno de mano... ¿será que no lo vio? ¿Será que no escuchó a mi profesor avisarme ruidosamente? ¿Será que el único examinador de la DGT que pertenece a la ONCE? En fin... pero que no me desanimo, noooo... el próximo intento será el día 30 de Enero. Confío en que la Fuerza me guíe esta vez...

4. He descubierto que en la puerta de enfrente de mi no-casa vive un matrimonio joven, ¡¡e incluso tienen niños!! Así que la media de edad de la casa de Cocoon baja ligeramente. Los ví hace unos días, cuando yo salía hacia el trabajo y estaba cerrando mi puerta. El caso es que también tienen un perro (no me preguntéis la raza, a mi los perros me dan grima) con una cara tan fea que podría ser el mismo Belcebú. Y el bichejo, sin más, se me acercó y demostró con su imperturbable rostro la intención de devorarme... bueno, tal vez sólo se acercó a olerme el pie, pero es que yo siempre confundo sus intenciones. Total, que cerré los ojos y pensé “De acuerdo, monstruo, arráncame una pierna y cométela... total, aún me quedan otras dos”. En ese momento, su dueña se acercó hacia él y le obligó a meterse en su casa. Suspiré aliviado. Había salvado mi vida por los pelos.

5. La semana pasada, y tras una clase práctica de coche algo desastrosa, decidí levantar mi ánimo (sin segundos sentidos, enfermos) con una palmera de chocolate y con una visita a la tienda de cómics de mi barrio. Me gasté 30 euros en un abrir y cerrar de ojos. Os digo esto para recomendaros los dos pedazos de cómics que me compré, en mi afán por instruiros en las artes frikis que tanto hacen falta entre tanto Gran Hermano y tanta leche. Si fuera profesor, haría a mis alumnos que pasaran de Lope de Vega y que se compraran el tomo recopilatorio de “Spiderman, por Straczynski”. ¡¡Por dios, que pedazo de guionista!! Quien me diga que eso no es cultura, que me lo diga en la calle (bueno, no os lo toméis al pie de la letra porque seguro que me daría una buena paliza). Además, me compré el “Singularity 7”, escrito y dibujado por el genial Ben Templesmith. Si no lo conocéis, deciros que es el dibujante de la saga de vampiros “30 días de noche”; y si seguís sin conocerle, pues es que soy demasiado friki... me encanta.

6. Un aviso importantísimo por si alguien no se ha enterado aún. Si alguien os preguntara qué es lo que más ha marcado vuestra infancia, no mintáis... Fue “Humor Amarillo”. Bien, pues nuestras plegarias han sido escuchadas, porque “CUATRO” VA A EMITIR DE NUEVO “HUMOR AMARILLO”. ¿No es la mejor noticia de la historia desde que el nacimiento de Joss Whedon? Así que los sábados y domingos, creo que a las 14.20, todos delante de la pantalla para recordar nuestra más tierna infancia... Ah, el chino Cudeiro...

7. Un inciso: hoy me he ido a cortar el pelo, y he descubierto que el peluquero que me ha atendido realmente nunca quiso trabajar en esto. Realmente su vocación es la de forense. O eso o es que no conoce la diferencia entre "déjame el pelo cortito" y "ábreme el cráneo para ver mi cerebro". En fin, que me lo ha cortado un montón... que crezca rápido...

8. Para terminar, os muestro la imagen que se ve a través de la ventana de mi nueva no-habitación. Sí, eso son barrotes... ¡¡que alguien me saque de aquí!!



 
OUT OF HOME 01: Los nuevos vecinos.
La espera ha terminado, queridos lectores/as. He aquí una nueva ración de Javivi en su salsa para que, si os apetece, os enteréis de qué jaleos tengo en casa... bueno, en mis casas...

1. ¿Habías soñado alguna vez con pasar de la terraza al cuarto de baño o a la habitación de vuestros padres atravesando las paredes? La verdad es que yo tampoco... pero el caso es que ahora mismo en mi casa puede hacerse. El primer día de obra ya echaron abajo los tabiques que sobraban, y me ofrecieron así la oportunidad de emular a la mutante Kitty Pride.
Para quien no lo sepa, la obra consiste en lo siguiente: levantar todos los suelos, cambiar la instalación de la calefacción, pintar las paredes, crear dos cuartos de baño, unir el salón con lo que antes era la terraza, instalar el aire acondicionado, reformar por completo la habitación de mis padres, construir en la puerta un foso con caimanes del Amazonas, crear un microclima en el patio en el cual poder reproducir mediante técnicas de clonación genética animales extintos y construir un pequeño parque temático llamado “Patio Jurásico”... Vale, vale, las dos últimas cosas son proyectos que mis padres rechazaron incomprensiblemente... Aún así, hemos secuestrado al presentador de Bricomanía y le hemos dicho que tenemos secuestrado al pelos ése de la jardinería, y que hasta que no acabe con nuestra obra no vamos a darle de comer. Se va a enterar el barbas éste, tanta taladradora último modelo y tanta hostia... Os presento, en completa exclusiva, el actual estado de mi querido hogar:



2. Ante la total imposibilidad de convivir en mi casa con las obras (y me niego a encontrarme con albañiles en gayumbos, como me decíais en los comentarios), me he trasladado durante un par de meses a una casa en alquiler, situado a unos 400-500 metros de mi casa. No parece una gran distancia, es cierto, pero hay un montón de factores a tener en cuenta. Ahora, por ejemplo, ya no voy a comprar el pan a mi panadería de siempre (lo siento Kary, ahora solo dependes del Tato), sino a un horno que me queda bastante más cerca. ¡Y tampoco iré a mi kiosco de al lado de casa! Eso me jode más, porque han sido años de aprendizaje sobre el mejor ángulo de colocación para que no te vean escudriñando entre las portadas de las revistas porno que tienen expuestas. Kiosco nuevo, ángulo nuevo.

Durante los numerosos viajes que tuvimos que hacer desde mi casa hasta el piso para transportar cajas y bolsas que nos harían falta durante estos dos meses, ya me empecé a dar cuenta de un hecho bastante triste. Y a los dos días de convivencia allí, se confirmaron mis peores sospechas: ahora vivimos en la casa de “Cocoon”. Digamos que la edad media de mis nuevos vecinos es, aproximadamente, de 130 años. ¡Por favor! Tan sólo me he trasladado unos cientos de metros, y he viajado en el tiempo varias decenas de años atrás... un día de éstos voy a probar una cosa. Golpearé el portal con fuerza y subiré las escaleras corriendo y gritando “¡Los grises, que vienen los grises!”. Y a ver qué pasa... jujuju, mi maldad no conoce límites.

Además, es divertido ver las reacciones de la gente que, como aún no te conoce, no sabe lo que se puede encontrar. El otro día, por ejemplo, estaba yo ejerciendo de buen samaritano sujetando la puerta para que mis ancianas vecinas pasaran sin problemas, cuando una de ellas me miró de arriba abajo y puso cara de susto (hecho verídico). Entonces me preguntó “¿Qué ha pasado?”, a lo que yo respondí con un “¿Qué?... La señora volvió a repetir la pregunta “Pero, ¿Qué ha pasado?”. Entonces, cuando observé que la pobre mujer se había fijado en el pantalón de mi chándal, comprendí. “Ah, no, nada señora, jeje, no se preocupe que es que este chándal es mío.” Ella suspiró aliviada “uuuuf, que susto”. Es lo que tiene que tu padre sea bombero y que yo me ponga el chándal en el que puede leerse con unas amenazantes letras de color rojo BOMBEROS... ¡Me habían confundido con uno de ellos! Ahora sé que mi nula aptitud física puede resultar intrascendente... La verdad es que mi hermano y yo pensamos en gastarle alguna broma del tipo “Señora, lo siento muchísimo, pero no hemos podido hacer nada... ¿le gustan sus hijos muy hechos o en su punto?”, pero qué demonios, no nos pareció oportuno en el primer día de convivencia.

3. Este año, la verdad, ha empezado de momento como acabó el anterior, con bastante pesimismo a ratos. Qué le voy a hacer, a los que nacemos con diez meses de gestación ya no nos quedan muchas cosas por elegir. Sólo quedaba o pesimismo o miopía... y a mí las gafas es que no me quedan bien. Encima, para colmo, me estoy leyendo el cómic “Crisis en tierras infinitas”, que trata sobre la destrucción total del multiverso, sin que todos los superhéroes del pasado, futuro o habitantes en dimensiones alternativas puedan hacer nada. Es que soy la hostia...

4. ¡Por cierto! Que ese cómic me lo regalaron los Reyes (parece que no se han cabreado demasiado tras leer el furioso post que les escribí). Y como hace mucho que no podía escribir, no os he dicho lo que me trajeron. Aplacad vuestra curiosidad con la siguiente lista de regalos:

-Películas en DVD:
o “Salvar al soldado Ryan”. Una edición IMPRESCINDIBLE para todo el mundo. Es una caja que contiene, aparte de un estupendo digipack con el doble disco de la peli, unas magníficas postales y dos documentales sobre la II Guerra Mundial. ¿A qué esperáis para comprarlo? ¡Son sólo 30 euros! Con un finde que no vayáis de botellón, ya lo tenéis ahorrado.
o “Abyss”. Una de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos, en una versión extendida que añade 28 minutos más de metraje. James Cameron en estado de gracia, como casi siempre.
o “Perdidos”. La primera temporada completa ya está en mis manos. Ya no puedo añadir nada más sobre esta serie... Si no la habéis visto ya, vosotros sabréis.
- Libros:
o “La historiadora”. Un best-seller en el que estoy deseando zambullirme. ¿Y si en la tumba de Vlad el Empalador (Drácula) hubiera algo más? Se me hacen los colmillos agua.
o “Cómo crear personajes inolvidables”. Uno de esos manuales sobre los guiones cinematográficos que espero poner en práctica una vida de éstas.
- Cómics:
o “Crisis en tierras infinitas”. Pues eso, una pequeña biblia en la historia de los cómics. Un tocho de casi 400 páginas en los que todos los superhéroes de la editorial DC tienen su minutito de gloria. “Mundos vivirán, mundos morirán... El universo nunca será igual”.
o “Sin City: Mataría por ella” y “Sin City: Valores familiares”. Dos cómics que esperan su adaptación en las sucesivas películas que ya se están preparando. Amantes de Frank Miller y Robert Rodríguez, nos queda cuerda para rato...
- Regalos menores: así es como yo llamo a los regalos que no pertenecen al mundo del frikismo, pero que se aceptan igualmente. Entre estos presentes se encuentran una camiseta, dinero para unos vaqueros (un pantalón, no unos señores de campo) y un simpático ratoncito con una pinza en la que enganchar papeles varios. Me vendrá bien para recordar dónde demonios guardo siempre dos cosas que pierdo siempre: mi DNI y las ganas de currar.

5. Hablando de currar, las fiestas en la tienda han sido un pequeño infierno. Bueno, realmente el año pasado hubo muchísima más gente y producto, pero la tienda se ha llenado como hacía meses que no ocurría. La piratería es un poderoso enemigo, me temo. El caso es que me ha tocado currar todas las fiestas: Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo, día de Reyes... -ACTIVADO MODO SARCASMO- ¡y me ha encantado trabajar todos esos días! ¿Para qué iba yo a descansar el 1 de Enero, como en un principio me tocaba? ¡Bah! Mucho mejor estar en la tienda atendiendo a las decenas de maravillosos niños y niñas que corretean felices mientras descolocan todas las películas que yo acababa de colocar. Ver a sus padres con caras sonrientes mientras piensan “Qué alegre dependiente, reparte felicidad y ocio... no hay nada mejor” me llena de gozo y enriquece mi espíritu. -FIN MODO SARCASMO-. En fin que, como veis, hemos pasado estos días lo mejor que hemos podido/querido:

6. Lo que tampoco han parado en todo este tiempo han sido mis prácticas de coche. Gente del mundo: conducir es una responsabilidad muuuuy grande. Los que conducen bebidos o pasándose por el forro los límites de velocidad, es que son gilipollas (que mi padre no lea esto, por dios... que no va bebido ¿eh?, pero su entendimiento de los límites de seguridad es un tanto abstracto a veces). Cada clase voy aprendiendo un poquito más, y cogiendo más confianza, pero hay días en los que la cago sin remedio. Como hoy, que he cometido tantos errores que a punto ha estado el profesor de cortarse las venas: casi me meto por el carril contrario ignorando una mediana, me ha faltado poco para pasarme más de un desvío, si el profesor no mueve el volante me rozo con un camión en una incorporación, he hecho dos aparcamientos desastrosos, casi hacen un sándwich de Javivi dos autobuses de la EMT... Si, pero ¡Eh! ¡No se me ha calado ni una sola vez!....... Bueno, en mi defensa diré que mi profesor habla como Colombo, de tanto que fuma el jodío, y en ocasiones creo entender “growuewfnmk” cuando en realidad dice “No pases a ese carril aún que a ese coche te lo tragas”. ¡Así no hay quien pueda! Aunque, al menos, mi profesor no se tira pedos en el coche (ejem ejem, no lo digo por nadie... jijijiji).

Así que el martes, y tras ese cúmulo de despropósitos al volante, al bajar del coche me tuve que pasar por la autoescuela. Y es que tenía una llamada de la Casa Blanca. George W. Bush me ha incluido, junto a Irán y Gadafi, en el Eje del Mal. Cielos, necesito más prácticas.... que la Fuerza os acompañe.

¡Seguiré informando!