OUT OF HOME 04: Un carnet y 24 años
1. Hoy era el día señalado. Los Holocrones Jedi ya vaticinaban que el 15 de febrero de 2006 se produciría el acontecimiento que haría temblar los cimientos de la mismísima Estrella de la Muerte. Lo diré sin rodeos, queridos lectores.
¡¡¡¡¡Sí!!!!!! Ya puedo decir que soy conductor de dos cosas: de la electricidad y de cualquier coche. Ahora, que el que dijo que a la tercera iba la vencida no sabía que a la segunda había que renovar papeles y pagar una pasta extra, el muy cabrón… No quiero ni pensar el dineral que me he gastado en este rollo, entre las cuarenta y pico clases prácticas y las continuas tasas de tráfico. Pero qué demonios, yo reclamo mi parte en la emisión de gases contaminantes que nos lleve a la destrucción de la capa de ozono. La tierra está acabada desde el momento en que nació el puto George W. Bush, amigos, ya no hay nada que hacer. Así que cuanto antes acabemos con este planeta, antes comenzaremos con la terraformación de los que nos rodean. Pero esa es otra historia, y hasta que consiga el permiso para pilotar una Firefly o un carguero corelliano, me conformo con el nuevo carnet por puntos.
Para mí, el día ha comenzado a las 06.15 de la mañana. Hacía eones que no madrugaba tanto, pero el examen era a las 8.00. Al salir a la calle, todo el mundo me miraba y me daba ánimos: “Vamos, campeón, que esto te lo sacas con la gorra”, “No te conozco de nada, pero hoy vas a tener suerte”, “Javivi, poséeme salvajemente en mi cama de agua, soy toda tuya”, y cosas así. Vamos, lo típico de un miércoles por la mañana. Hasta ese perro que hacía sus necesidades en el césped me decía “que tengas suerte bípedo, guau guau… ¿me pasas el papel higiénico?”. Nada más subir al coche, me coloqué concienzudamente y coloqué los espejos con precisión. Sí, aquel era mi día. Arranqué y metí la primera con toda la ilusión cuando…
- Así no puedes circular.
¿Qué? Joder, ¿mi profesor ya bebía por la mañana temprano o qué? ¿Qué pasaba?
- ¿Es que piensas circular así?
No, no, no me jodas… el día del examen no me hagas esas preguntas, cabrón… Repasé mentalmente todos los pasos a la hora de arrancar: quitar el freno de mano (aprendí de mi primer suspenso), pisar el embrague, meter primera, poner el indicador de dirección a la izquierda. ¡Lo había hecho todo! Los espejos estaban bien colocados, las luces de los demás coches me daban en plena cara y… Hostias. Las luces. Entonces caí en la cuenta de la nueva situación. Aún era de noche y yo… ¡nunca había conducido de noche! ¿Dónde coño estaban las luces que yo jamás había utilizado? Mi propuesta de sacar el brazo por la ventanilla con una linterna no fue bien recibida por el profesor, así que investigué la inexplorada parte que quedaba a la izquierda del volante. Bingo. Suspiré aliviado, conecté las luces de cruce y avancé al fin… El destino me aguardaba en el horizonte. Por las ventanas, mis vecinos aplaudían y vitoreaban. Algunas terrazas mostraban pancartas de “Vas a aprobar con dos cojones” o de “Se vende”. Toneladas de confeti y una banda de música que entonaba himnos en mi honor acompañaban a mi Opel Corsa por las calles de Leganés; una niña me paró y me dio un trébol de cuatro hojas… Ay, Leganés es así… ¿no os lo creéis? ¿Estabais allí o que? Pues entonces a callar y a seguir leyendo, jeje.
Bueno, al llegar al centro de exámenes y tras una corta visita a la cafetería, mi profesor y yo nos sentamos en el coche a la espera de que el sorteo de examinadores hubiera sido benévolo con nosotros. Ya se había hecho de día, así que no debía poner las luces y tendría una excusa menos para no ver las señales de giro obligatorio a la derecha que tanto odio desde el anterior examen. De pronto, apareció mi examinador. Me quedé boquiabierto cuando vi su figura amenazante dirigirse hacia nuestra posición. Tenía una pesada capa negra con una capucha que ocultaba ligeramente su cadavérico rostro, roído por los gusanos que aún surcaban su carne putrefacta. Su cráneo mostraba retazos de pelo canoso y alborotado. Por las mangas, asomaban dos garras aguileñas con afiladas uñas que sostenían el parte de examen. Y me fijé en que no andaba… avanzaba flotando. Las hierbas que atravesaba en su lenta levitación perecían bajo sus extremidades, llenando de muerte todo lo que tocaba.*
Acojonado, comencé la marcha escuchando la ronca voz no de un simple examinador, sino del coordinador de los examinadores de la DGT de Móstoles, según me dijo mi profesor al terminar el examen. Diantres, todo estaba en mi contra, así que decidí cerrar los ojos y escuchar la voz de Obi-Wan en mi cabeza: “Joven Javivi… confía en la Fuerza”.
- Joven, - me dijo el examinador - deje de confiar en la Fuerza y reinicie la marcha, que el puto semáforo ya está en verde.
- Señor, sí señor, no devore mi alma por favor – bueno, esto sólo lo pensé.
Resumiendo, que el trayecto que hice me lo sabía de memoria, ¡y me salió bastante bien! He tenido una falta leve y otra deficiente, pero eso es un aprobado como el castillo de Grayskull. ¿La deficiente? Pues el aparcamiento, que al realizar la maniobra en batería me hice la minga un lío con las referencias que tenía que coger y acabé ocupando dos plazas. Puse mi mejor cara a través del espejo interior y le pedí clemencia en silencio. Mientras terminaba de comerse una rata que traía en un tupper, el examinador me devolvió la mirada y me ordenó arrancar y continuar con el examen. ¡Parece ser que tuve éxito!
Al terminar el examen, mi profesor me dio la mano y me felicitó. Uuuuuffffff…. Una pesada carga se me evaporó al fin. Lo había conseguido. Se acabó… Ahora voy a por todos vosotros, jujuju, no olvidéis que me he estado preparando con el GTA…
2. Otra buena noticia, ¡al menos para mí! Este será, seguramente, el último OUT OF HOME que escribiré, ya que la obra en mi casa ya está terminada y solo queda limpiar, ordenar, colocar muebles…. Vamos, una paliza. ¡Pero me da igual! Ayer vi la casa y ha quedado genial, será la envidia de Radio Patio. Ya colgaré fotos para saciar vuestra curiosidad. Así que volveré a mi hogar, a mi habitación, a mi conexión a Internet… oh si, amiguetes, esta tortura llega a su fin. Mi renovada casa y el Messenger me esperan… ¿vosotros también estaréis ahí? ;)
3. Hoy, para terminar con este post repleto de anuncios, os comunico a los que no lo sepáis que
Y en este momento digo “Adiós casa de respuesto, recuérdame como lo que fui… un puto friki”.
* NOTA: la descripción del examinador es, evidentemente, exagerada. Realmente tenía más pelo del que he dicho y lo tenía bien peinado, dejando la raya a la izquierda.
HE APROBADO EL EXAMEN PRÁCTICO DE CONDUCIR.
¡¡¡¡¡Sí!!!!!! Ya puedo decir que soy conductor de dos cosas: de la electricidad y de cualquier coche. Ahora, que el que dijo que a la tercera iba la vencida no sabía que a la segunda había que renovar papeles y pagar una pasta extra, el muy cabrón… No quiero ni pensar el dineral que me he gastado en este rollo, entre las cuarenta y pico clases prácticas y las continuas tasas de tráfico. Pero qué demonios, yo reclamo mi parte en la emisión de gases contaminantes que nos lleve a la destrucción de la capa de ozono. La tierra está acabada desde el momento en que nació el puto George W. Bush, amigos, ya no hay nada que hacer. Así que cuanto antes acabemos con este planeta, antes comenzaremos con la terraformación de los que nos rodean. Pero esa es otra historia, y hasta que consiga el permiso para pilotar una Firefly o un carguero corelliano, me conformo con el nuevo carnet por puntos.
Para mí, el día ha comenzado a las 06.15 de la mañana. Hacía eones que no madrugaba tanto, pero el examen era a las 8.00. Al salir a la calle, todo el mundo me miraba y me daba ánimos: “Vamos, campeón, que esto te lo sacas con la gorra”, “No te conozco de nada, pero hoy vas a tener suerte”, “Javivi, poséeme salvajemente en mi cama de agua, soy toda tuya”, y cosas así. Vamos, lo típico de un miércoles por la mañana. Hasta ese perro que hacía sus necesidades en el césped me decía “que tengas suerte bípedo, guau guau… ¿me pasas el papel higiénico?”. Nada más subir al coche, me coloqué concienzudamente y coloqué los espejos con precisión. Sí, aquel era mi día. Arranqué y metí la primera con toda la ilusión cuando…
- Así no puedes circular.
¿Qué? Joder, ¿mi profesor ya bebía por la mañana temprano o qué? ¿Qué pasaba?
- ¿Es que piensas circular así?
No, no, no me jodas… el día del examen no me hagas esas preguntas, cabrón… Repasé mentalmente todos los pasos a la hora de arrancar: quitar el freno de mano (aprendí de mi primer suspenso), pisar el embrague, meter primera, poner el indicador de dirección a la izquierda. ¡Lo había hecho todo! Los espejos estaban bien colocados, las luces de los demás coches me daban en plena cara y… Hostias. Las luces. Entonces caí en la cuenta de la nueva situación. Aún era de noche y yo… ¡nunca había conducido de noche! ¿Dónde coño estaban las luces que yo jamás había utilizado? Mi propuesta de sacar el brazo por la ventanilla con una linterna no fue bien recibida por el profesor, así que investigué la inexplorada parte que quedaba a la izquierda del volante. Bingo. Suspiré aliviado, conecté las luces de cruce y avancé al fin… El destino me aguardaba en el horizonte. Por las ventanas, mis vecinos aplaudían y vitoreaban. Algunas terrazas mostraban pancartas de “Vas a aprobar con dos cojones” o de “Se vende”. Toneladas de confeti y una banda de música que entonaba himnos en mi honor acompañaban a mi Opel Corsa por las calles de Leganés; una niña me paró y me dio un trébol de cuatro hojas… Ay, Leganés es así… ¿no os lo creéis? ¿Estabais allí o que? Pues entonces a callar y a seguir leyendo, jeje.
Bueno, al llegar al centro de exámenes y tras una corta visita a la cafetería, mi profesor y yo nos sentamos en el coche a la espera de que el sorteo de examinadores hubiera sido benévolo con nosotros. Ya se había hecho de día, así que no debía poner las luces y tendría una excusa menos para no ver las señales de giro obligatorio a la derecha que tanto odio desde el anterior examen. De pronto, apareció mi examinador. Me quedé boquiabierto cuando vi su figura amenazante dirigirse hacia nuestra posición. Tenía una pesada capa negra con una capucha que ocultaba ligeramente su cadavérico rostro, roído por los gusanos que aún surcaban su carne putrefacta. Su cráneo mostraba retazos de pelo canoso y alborotado. Por las mangas, asomaban dos garras aguileñas con afiladas uñas que sostenían el parte de examen. Y me fijé en que no andaba… avanzaba flotando. Las hierbas que atravesaba en su lenta levitación perecían bajo sus extremidades, llenando de muerte todo lo que tocaba.*
Acojonado, comencé la marcha escuchando la ronca voz no de un simple examinador, sino del coordinador de los examinadores de la DGT de Móstoles, según me dijo mi profesor al terminar el examen. Diantres, todo estaba en mi contra, así que decidí cerrar los ojos y escuchar la voz de Obi-Wan en mi cabeza: “Joven Javivi… confía en la Fuerza”.
- Joven, - me dijo el examinador - deje de confiar en la Fuerza y reinicie la marcha, que el puto semáforo ya está en verde.
- Señor, sí señor, no devore mi alma por favor – bueno, esto sólo lo pensé.
Resumiendo, que el trayecto que hice me lo sabía de memoria, ¡y me salió bastante bien! He tenido una falta leve y otra deficiente, pero eso es un aprobado como el castillo de Grayskull. ¿La deficiente? Pues el aparcamiento, que al realizar la maniobra en batería me hice la minga un lío con las referencias que tenía que coger y acabé ocupando dos plazas. Puse mi mejor cara a través del espejo interior y le pedí clemencia en silencio. Mientras terminaba de comerse una rata que traía en un tupper, el examinador me devolvió la mirada y me ordenó arrancar y continuar con el examen. ¡Parece ser que tuve éxito!
Al terminar el examen, mi profesor me dio la mano y me felicitó. Uuuuuffffff…. Una pesada carga se me evaporó al fin. Lo había conseguido. Se acabó… Ahora voy a por todos vosotros, jujuju, no olvidéis que me he estado preparando con el GTA…
2. Otra buena noticia, ¡al menos para mí! Este será, seguramente, el último OUT OF HOME que escribiré, ya que la obra en mi casa ya está terminada y solo queda limpiar, ordenar, colocar muebles…. Vamos, una paliza. ¡Pero me da igual! Ayer vi la casa y ha quedado genial, será la envidia de Radio Patio. Ya colgaré fotos para saciar vuestra curiosidad. Así que volveré a mi hogar, a mi habitación, a mi conexión a Internet… oh si, amiguetes, esta tortura llega a su fin. Mi renovada casa y el Messenger me esperan… ¿vosotros también estaréis ahí? ;)
3. Hoy, para terminar con este post repleto de anuncios, os comunico a los que no lo sepáis que
MAÑANA, DÍA 16 DE FEBRERO, ES MI CUMPLEAÑOS.
Felicitadme, oh fieles seguidores de mis mundanas aventuras. Cumplo 24 años, así que id preparando las rimas para el año que viene, ejem ejem.Y en este momento digo “Adiós casa de respuesto, recuérdame como lo que fui… un puto friki”.
* NOTA: la descripción del examinador es, evidentemente, exagerada. Realmente tenía más pelo del que he dicho y lo tenía bien peinado, dejando la raya a la izquierda.
OUT OF HOME 3: I miss my dear home.
Oh si nena, sigue así, no pares... dios, eres increíble...ahí, sabes que me gusta ahí... Que gusto... espera preciosa, que te dejo en la repisa y me pongo un poco de aftershave... Uy, perdonad, queridos lectores, me habéis pillado afeitándome. Sí, es que desde que me mudé temporalmente a mi no-casa he estado afeitándome con esas malditas cuchillas desechables, porque perdí mi maquinilla habitual. Y al primer uso tienen un pase, pero a partir del segundo es como si te afeitaras con un tenedor. Así que decidí hace un par de días comprarme una nueva maquinilla de afeitar decente. Dios bendiga a Gillette Match 3, afeitarse con ella es un placer pseudo-orgásmico. Y después de esta estúpida introducción, os cuento:
1. Ya os anuncié que el día 30 me volvía a presentar al práctico de coche. Ni que decir tiene que si hubiera aprobado ya lo habría escrito aquí el mismo lunes pasado... Pero no pudo ser. Y, si la primera vez me lo tomé bastante bien, en esta ocasión sí que me pillé un cabreo importante... “¿Y qué te pasó esta vez, niño melón?”, os preguntaréis. Pues que me estaba saliendo un examen perfecto, destinado a incluirse en los primeros puestos de la lista de los mejores exámenes prácticos del mundo: carriles controlados, caja de cambios como si fuera un brazo más, no atropellé a ningún peatón, y hasta quité el freno de mano al arrancar el coche... Pero no vi esa señal. ¡¡Joder!! Cuando estaba a punto de terminar el examen pero aún estaba callejeando por Móstoles, me encontré con un cruce que tenía una señal de giro obligatorio a la derecha. ¿Y qué hice yo? Pues seguir de frente. Así, como un perfecto gilipollas. Y aunque sólo tenía dos faltas leves, no hacer caso a esa señal es una eliminatoria como la copa de un pene (estooo, de un pino). ¿Resultado? Tengo que renovar papeles y me vuelvo a presentar el 15 de febrero. Es un día antes de mi cumpleaños, así que ese dios en el que no creo ya se puede ir poniendo las pilas parar impedir que llueva, nieve, haya un terremoto o una invasión alienígena... ¡tengo que aprobar por huevos! Ah, y cuando apruebe voy a tardar mucho tiempo en volver a Móstoles, porque le estoy cogiendo una manía... Aunque es posible que vuelva para destrozar cierta señal de giro obligatorio...
2. Tras un mes fuera de mi casa, estoy llegando al punto en el que ya deja de ser algo “nuevo” vivir en otra casa, y empieza a ser considerado como un “que se acabe ya por dios”. Así, estoy llegando a la fase de echar muuucho de menos mi casita de siempre. Quiero mi ducha, mi sofá, mi habitación, mi conexión a internet, mi muñeca hinchab... estoo... en fin, que echo de menos todo. Por suerte parece que las obras van bastante bien, que los albañiles respetan los plazos que nos dijeron y todo eso. Seguramente el mes de marzo ya lo empiece viviendo en mi casa ¡Ojalá!
3. No os asustéis por lo que voy a deciros, pero me veo en la obligación moral de comunicároslo: creo que deseo la aniquilación de la especie humana. ¡Eh, no me juzguéis! Me explicaré... Me acabo de leer un libro apasionante, un clásico de la ciencia ficción. Su título es “El juego de Ender”, de Orson Scott Card, y trata sobre el adoctrinamiento militar de un niño que es la última esperanza del ser humano para combatir a los insectores, una raza alienígena que al parecer prepara un nuevo ataque contra la Tierra. Bueno pues ¡me ha encantado! No os destripo nada más, porque la historia tiene varios giros interesantes que enganchan más que la autobiografía de Celia Blanco (glll); tanto es así que me he leído sus 500 páginas en solo 3 días. Pues pensando en lo mucho que me había gustado, comencé a recordar muchas de las historias que me han apasionado en mi vida: “La guerra de los mundos”, “Buffy”, “V”, “Soy leyenda”, ataques masivos de zombies... y en todas ellas, la especie humana pasa muchos, pero que muchos, apuros para sobrevivir... ¿Por qué me gusta tanto? ¿Me fijo en la lucha por la supervivencia o en la grandiosidad de la destrucción? ¿Estoy enfermo? ¿Me convertiré en el futuro en uno de esos megalómanos a los que James Bond detiene constantemente? No lo entiendo... yo no es que os odie (bueno, al inventor del reggaeton tal vez sí), pero es que están tan bien contadas esas historias.... A todo esto, ¿¿a alguien le gusta el nuevo James Bond??
4. Quiero comprarme un coche. Cuando por fin tenga el carnet quiero hacerme con uno de segunda mano para ir a por el pan y todas esas cosas. Pero como yo no tengo ni la más mínima idea de coches, os llamo a vosotros, oh venerados lectores, para que me recomendéis alguno. Ahí va una lista con las cosas que me gustaría que tuviera, y si conocéis algún modelo parecido, hacédmelo saber:
- Puertas que se abren hacia arriba, como las del Delorean.
- Que hable en plan irónico, como el Coche Fantástico.
- Que dé graciosos botecitos cuando está contento, como Herbie.
- Que pueda correr por los tejados y atravesar muros, como el Batmóvil de “Batman Begins”.
- Que de vez en cuando conduzca sólo, como el de Will Smith en “Yo, robot”.
- Que atraiga a tantas chicas como el de Vin Diesel en “A todo gas”.
- Que tenga una sirena irritante, como la del ECTO- 1.
Creo que con esto sería suficiente. A poder ser que esté bien cuidado y con un precio razonable... ¿conocéis algún vendedor interesado?
Y por hoy poco más, amiguetes, ya sabéis que cuando tenga mi casita podré contestaros a todos como merecéis (no sé si eso es bueno o es malo, jeje). Yo, de momento, lo que voy a hacer es unirme a la tripulación del capitán Malcom Reynolds, que me ha prometido un montón de aventuras y un camarote junto al de Kaylee...
...Ay, ¡adoro Firefly!
1. Ya os anuncié que el día 30 me volvía a presentar al práctico de coche. Ni que decir tiene que si hubiera aprobado ya lo habría escrito aquí el mismo lunes pasado... Pero no pudo ser. Y, si la primera vez me lo tomé bastante bien, en esta ocasión sí que me pillé un cabreo importante... “¿Y qué te pasó esta vez, niño melón?”, os preguntaréis. Pues que me estaba saliendo un examen perfecto, destinado a incluirse en los primeros puestos de la lista de los mejores exámenes prácticos del mundo: carriles controlados, caja de cambios como si fuera un brazo más, no atropellé a ningún peatón, y hasta quité el freno de mano al arrancar el coche... Pero no vi esa señal. ¡¡Joder!! Cuando estaba a punto de terminar el examen pero aún estaba callejeando por Móstoles, me encontré con un cruce que tenía una señal de giro obligatorio a la derecha. ¿Y qué hice yo? Pues seguir de frente. Así, como un perfecto gilipollas. Y aunque sólo tenía dos faltas leves, no hacer caso a esa señal es una eliminatoria como la copa de un pene (estooo, de un pino). ¿Resultado? Tengo que renovar papeles y me vuelvo a presentar el 15 de febrero. Es un día antes de mi cumpleaños, así que ese dios en el que no creo ya se puede ir poniendo las pilas parar impedir que llueva, nieve, haya un terremoto o una invasión alienígena... ¡tengo que aprobar por huevos! Ah, y cuando apruebe voy a tardar mucho tiempo en volver a Móstoles, porque le estoy cogiendo una manía... Aunque es posible que vuelva para destrozar cierta señal de giro obligatorio...
2. Tras un mes fuera de mi casa, estoy llegando al punto en el que ya deja de ser algo “nuevo” vivir en otra casa, y empieza a ser considerado como un “que se acabe ya por dios”. Así, estoy llegando a la fase de echar muuucho de menos mi casita de siempre. Quiero mi ducha, mi sofá, mi habitación, mi conexión a internet, mi muñeca hinchab... estoo... en fin, que echo de menos todo. Por suerte parece que las obras van bastante bien, que los albañiles respetan los plazos que nos dijeron y todo eso. Seguramente el mes de marzo ya lo empiece viviendo en mi casa ¡Ojalá!
3. No os asustéis por lo que voy a deciros, pero me veo en la obligación moral de comunicároslo: creo que deseo la aniquilación de la especie humana. ¡Eh, no me juzguéis! Me explicaré... Me acabo de leer un libro apasionante, un clásico de la ciencia ficción. Su título es “El juego de Ender”, de Orson Scott Card, y trata sobre el adoctrinamiento militar de un niño que es la última esperanza del ser humano para combatir a los insectores, una raza alienígena que al parecer prepara un nuevo ataque contra la Tierra. Bueno pues ¡me ha encantado! No os destripo nada más, porque la historia tiene varios giros interesantes que enganchan más que la autobiografía de Celia Blanco (glll); tanto es así que me he leído sus 500 páginas en solo 3 días. Pues pensando en lo mucho que me había gustado, comencé a recordar muchas de las historias que me han apasionado en mi vida: “La guerra de los mundos”, “Buffy”, “V”, “Soy leyenda”, ataques masivos de zombies... y en todas ellas, la especie humana pasa muchos, pero que muchos, apuros para sobrevivir... ¿Por qué me gusta tanto? ¿Me fijo en la lucha por la supervivencia o en la grandiosidad de la destrucción? ¿Estoy enfermo? ¿Me convertiré en el futuro en uno de esos megalómanos a los que James Bond detiene constantemente? No lo entiendo... yo no es que os odie (bueno, al inventor del reggaeton tal vez sí), pero es que están tan bien contadas esas historias.... A todo esto, ¿¿a alguien le gusta el nuevo James Bond??
4. Quiero comprarme un coche. Cuando por fin tenga el carnet quiero hacerme con uno de segunda mano para ir a por el pan y todas esas cosas. Pero como yo no tengo ni la más mínima idea de coches, os llamo a vosotros, oh venerados lectores, para que me recomendéis alguno. Ahí va una lista con las cosas que me gustaría que tuviera, y si conocéis algún modelo parecido, hacédmelo saber:
- Puertas que se abren hacia arriba, como las del Delorean.
- Que hable en plan irónico, como el Coche Fantástico.
- Que dé graciosos botecitos cuando está contento, como Herbie.
- Que pueda correr por los tejados y atravesar muros, como el Batmóvil de “Batman Begins”.
- Que de vez en cuando conduzca sólo, como el de Will Smith en “Yo, robot”.
- Que atraiga a tantas chicas como el de Vin Diesel en “A todo gas”.
- Que tenga una sirena irritante, como la del ECTO- 1.
Creo que con esto sería suficiente. A poder ser que esté bien cuidado y con un precio razonable... ¿conocéis algún vendedor interesado?
Y por hoy poco más, amiguetes, ya sabéis que cuando tenga mi casita podré contestaros a todos como merecéis (no sé si eso es bueno o es malo, jeje). Yo, de momento, lo que voy a hacer es unirme a la tripulación del capitán Malcom Reynolds, que me ha prometido un montón de aventuras y un camarote junto al de Kaylee...
...Ay, ¡adoro Firefly!