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Acerca de
Javivi para los amigos, soy un leganense nacido en febrero de 1982. Desde hace muchos años he tenido aspiraciones cinematográficas y televisivas, aunque quién sabe si se cumplirán o me dedicaré a ser crítico de cine. Me gusta el cine, la buena TV (que la hay), los grandes cómics... Puedo presumir de grandes amigos/as, y también puedo arrepentirme de enormes fracasos. Qué se le va a hacer, la vida está llena de contrastes...
Sindicación
 
Una hora de mi vida.
Ha sido hoy durante un segundo, tan sólo un segundo, cuando me he sentido agobiado.

Y es que, al saber que posiblemente tenga que trabajar un par de días de la semana que viene, mi mente ha sufrido un milimétrico colapso de responsabilidad. Por primera vez en años, he sentido la necesidad de lanzar un pequeño pero liberador exabrupto. ¡Lo siento, lo necesitaba!

La verdad es que aunque perversa necesidad de vacaciones ya lo haya aceptado, lo que me preocupa ahora es el hecho de haber llegado a ese punto. ¿Por qué he tenido la necesidad de descargar esa pizca de tensión? Y ahora, cuando han pasado varias horas (y cuando me han machacado la espalda en el fisioterapeuta por tercera vez), he llegado a una conclusión. No me encuentro bien desde el domingo pasado, sentía que algo raro desestabilizada mi capacidad de pensamiento. Y todo esto es porque, como a todos vosotros, me han robado una hora de mi vida. "A las dos, serán las tres", nos dijeron el sábado por la noche. Vale, perfecto, y ¿quién se queda con esa hora, con mis sesenta preciados minutos? Con todas las horas que trabajo de lunes a viernes, encima me quitáis un pedazo de fin de semana?

No es justo, me siento engañado. Podría haber sido una hora fundamental en mi vida, y nunca lo voy a saber. ¡Maldita sea! Y es que durante esa hora que nos arrebataron, podría haber...

... imaginado cómo me tumbaba al sol en un prado verde durante horas sin ninguna preocupación.

... descubierto la motivación del personaje de "Antonio" en el guión del corto que tengo atravesado desde hace años.

... escuchado la canción que tanto me recuerda a mi época de campamentos juveniles.

... escrito en el blog el post más sincero que hayáis leído jamás.

... visto un final feliz para Jack Bauer.

... tomado un vaso de leche tibia con nesquick y un montón de galletas.

... inventado una historia tan divertida que no me costara nada escribir.

... descifrado el mayor enigma de humanidad: ¿Existe Buffy realmente?

... leído de nuevo los relatos que escribía cuando tenía quince años.

... encontrado las palabras que no supe decir en ese momento.

... recordado por qué me gusta hacer reír a los demás.

... planeado mi viaje soñado a Nueva York.


No os preocupéis, terminaré por acostumbrarme y seguro que incluso me olvido de todo este razonamiento absurdo. Pero lo que más me duele, lo que me hace sentir tan incompleto y decepcionado, es que durante esa hora podría haber soñado...

... podría haber soñado contigo.

 
Dolor infernal
Tengo la espalda jodida y, desgraciadamente, no es por haber practicado la postura del mono loco del kamasutra. Así que tras varios días de estar trabajando casi como Stephen Hawkings con un cronómetro en las manos, decidí ir a la clínica de fisioterapia que hay cerca de mi casa.

Nada más entrar en aquella clínica, la primera visión fue la de una mujercita de unos 25 años de muy buen ver. Rizos dorados, mirada alegre, sonrisa angelical... Pensé que me había tocado la lotería y que aquella dulzura iba a darme un agradable y reconstituyente masaje. “¿Tu nombre?”, me preguntó. “Javier Velasco, pequeña, para servirte todos y cada uno de los días que pasemos juntos en esta vida o en la siguiente”, pensé. “¿Tu nombre, por favor?”, repitió. “Ah, esto, Javier Velasco”, contesté, esperando que el hilo de baba que caía de la comisura de mis labios no fuera visible. “Muy bien, espera aquí que voy a ver si hay alguna sala libre”. “Valeclaroporsupuestoatusórdenes”, musité mientras me sentaba. Sí, amigos, mi poco moldeado cuerpo iba a ser manoseado por una jovencita a la que, además, después tenía que pagar. ¡Las lecturas de morbo se salían de las gráficas! Ya me imaginaba la escena que me esperaba: velas, incienso, ropa por el suelo, música de Kenny G de fondo...

La chica abrió la primera puerta, y dijo “Berni, ahí tienes al chico de las 20.00, ¿te falta mucho o te espera en otra sala?”. Un momento. ¡¡Stop!! ¿Berni? ¿Quién demonios era Berni? “No te preocupes, enseguida me pongo con él”, respondió una voz masculina.

¡CRASH!

Eso que acabáis de escuchar fue el sonido de mis ilusiones haciéndose pedazos en el suelo de la clínica. No iba a hacerse realidad mi fantasía con aquella chiquilla. Snif. Pero lo peor no era eso, queridos lectores, ni mucho menos. Lo peor llegó cuando el propietario de aquella voz masculina salió a recibirme. Quitadle a esta imagen la armadura y colocadle una bata blanca. Os presento a Berni.



Mi madre me acompañó al interior de aquella sala y, por primera vez desde que tengo uso de razón, tuve ganas de coger su mano y decirle “Tengo miedo, mami, monstruo malo”. Tal vez debí haberlo hecho, pero cuando quise darme cuenta ya estaba tumbado boca abajo con los pantalones bajo los glúteos y la cara en un agujero de la camilla que daba al suelo. “Que brusco, y sin invitarme a una copa al menos” Sonreí con mi ocurrencia. Entonces, aquel tipo me aplastó los riñones con sus antebrazos y olvidé hasta el mismo significado de la palabra “sonrisa”.

“¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHH!!!”

Jamás había sentido tanto dolor. Lo que yo creí que sería un masaje relajante, se convirtió en jugar al tetris con los músculos de mi espalda. “Tienes la espalda muy mal”, me decía mientras deformaba mis trapecios. ¡CABRÓN PUES DEJA DE HACERME TRIZAS! Llegué a un punto en el que ya ni escuchaba ni sabía si respiraba. El dolor era tan enormemente intenso que ocupaba toda mi percepción. Aprovechaba los escasos segundos que tardaba en colocarse para llegar a una nueva zona de espalda como si fueran soplos de vida, un corto instante de recuperación que se esfumaba cuando Berni volvía a machacar mis indefensos músculos. Ahora sé cómo se siente el asfalto aún candente cuando la apisonadora le pasa por encima; o la masa de pizza cuando un estudiante de veterinaria que busca costearse tanto sus estudios como sus setas alucinógenas trabajando en un telepizza pasa el rodillo por su blanquecina textura; o Paula, cuando Olarte pasa por encima de ella mientras retozan en el almacén de la cafetería en un interesante giro de los acontecimientos.

Así, lo único que yo podía hacer era cerrar los ojos con fuerza y gritar mentalmente de dolor. Cuando pensaba que una zona de mi cuerpo no podía soportarlo más, ahí estaba el simpático Berni que seguía desgastándola. Y más pasadas, más estiramientos, más nervios destrozados... Sinceramente no sabía si ese horrible ser quería curarme o arrancarme el código genético a dentelladas. Y, para colmo, en ese instante entró en la sala la atractiva joven que me había abierto la puerta de la clínica. ¿Y cómo creéis que me vio? Pues apretando las nalgas y las piernas en alto mientras aquel mastodonte estiraba todas las células de mis hombros a la vez que decía “Lo notas ¿verdad? Sé que te duele”... Efectivamente, jamás tendré posibilidades con aquella muchacha.

Poco después, se retiró unos pasos y pensé que todo había pasado, que era libre. Pero nada más lejos de la realidad. “Date la vuelta y ponte boca arriba”, me pidió. Yo, como ya no tenía voluntad, obedecí. “Al fin descansará mi pobre espaldita”, atiné a pensar cuando mis conexiones neuronales se regeneraban “¿Que más querrá hacer? Aquí no hay nada que le interese destrozar... un momento, ¿porque me coge del brazo?......... ¡¡hijoputaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!” Imaginaos a vosotros mismos cuando escurrís el agua de una bayeta. Bien, pues yo era la Bayerina. Me estaba retorciendo el brazo como si fuera de plastelina, y lo más gracioso es que me decía “Mira, esto que notas son los tendones, que están montados”. “Amable señor, pues déjelos como estaban por favor”, quise decir. Pero no pude porque una nueva oleada de dolor me hizo odiar todo rastro de existencia humana sobre la tierra. Así que entonces mi mente decidió desconectarse. No podía pensar, sólo marchaban las funciones básicas. Me ahorraré los detalles de cuando me cogió de los brazos y me levantó de la camilla haciendo que me crujieran todas las putas vértebras. Coged una pulsera de perlas (además, sabéis que son falsas) y tirad con cada mano de un extremo. El efecto que sentí es el mismo.

Total, que terminando con mi relato, saqué en claro varias cosas:

Primero, que jamás podré ser un espía. Si el bando contrario me captura y me intentan torturar, con sólo atarme a una silla ya estaré cantando hasta el código PUK del móvil del Presidente.
Segundo, que cualquier terapeuta me diría que hay cierta perversión en el hecho de que pague para que me inflijan el más absoluto de los dolores.
Y tercero, que tengo una nueva meta en la vida. Voy a ir a natación, voy a hacer ejercicios de cuello y voy a cuidar mi alimentación. ¿Para que el dolor de la espalda no vuelva jamás? No, para ponerme fuerte y buscar a Berni a la salida de su trabajo para darle una paliza.

Me vengaré. Pegaso dame fuerzas...

PD: El viernes que viene vuelvo al fisioterapeuta. No he pasado treinta minutos en el infierno para dejarlo a medias. Aún tengo las contracturas. ¡Doctor House, déme Vicodina!
 
COMING SOON
estoy escribiendo, estoy escribiendo.... esta noche habrá nuevo post.
 
1. INT. CUARTEL GENERAL FUERZAS ARMADAS. MAÑANA (DÍA 1)
El CORONEL MACAHAN está sentado en su despacho, firmando unos documentos. Toques en la puerta.

CORONEL MACAHAN
Adelante.

El CABO MYERS abre la puerta y entra. Lleva una capeta marrón bajo su brazo izquierdo. Se detiene ante el Coronel y se cuadra.

CABO MYERS
Se presenta el Cabo Myers.

CORONEL MACAHAN (levantando la mirada)
Descanse, Cabo. Siéntese.

CABO MYERS
Gracias, señor (cierra la puerta y ocupa una de las dos sillas que hay frente al escritorio).
Antes de empezar, me gustaría agradecerle que me haya elegido para esta misión. Es un
honor trabajar con usted, Coronel Macahan.

CORONEL MACAHAN
No me lo agradezca, Cabo. Si le he seleccionado ha sido por sus excelentes referencias.

CABO MYERS
¿En serio, señor?

CORONEL MACAHAN (suspira)
Pues no. Tengo que aceptarle porque su padre me ha amenazado con publicar las fotos
en las que aparezco lamiéndole el perineo a una tortuga si no contaba con usted para
este trabajo.

CABO MYERS (sonriendo levemente)
Exacto, y tiene los negativos a buen recaudo, señor.

CORONEL MACAHAN
Dejémonos de charla. Como sabe, esta misión es clasificada, así que en caso de
exposición pública, el gobierno negará todo conocimiento.

CABO MYERS
Lo entiendo, señor.

CORONEL MACAHAN
Pues bien, le pondré en antecedentes. Nuestras Fuerzas Armadas han conseguido un
permiso gubernamental para la eliminación de todo aquel individuo cuya herencia
genética vaya a convertirse en un problema.

CABO MYERS
Me temo que no le sigo, señor.

CORONEL MACAHAN
Significa que podemos matar a cualquier persona que creamos que vaya a ser
problemática para el secreto Régimen que estamos preparando en la sombra. Realmente
aún estamos a unos cincuenta años de hacernos con el poder total del planeta, pero en
ese momento no queremos encontrarnos con ningún rebelde que agite las conciencias
en nuestra contra.

CABO MYERS
¿Por eso se me asignó la vigilancia de una de esas personas?

CORONEL MACAHAN
En efecto. Se le encomendó la misión de recopilar toda la información sobre uno de ellos
para asegurarnos de que dentro de cincuenta años no habrá ningún descendiente suyo
luchando contra nuestros planes. Él lo haría si hoy se produjera nuestra Ascensión, por lo
que si deducimos que tiene posibilidades de procrearse, procederemos a su eliminación
inmediata.

CABO MYERS
Pero ¿no es arriesgado eliminar a alguien por algo que ni siquiera ha hecho aún?

CORONEL MACAHAN
Cabo, ha visto demasiadas veces "Minority Report". Aquí nosotros somos la Ética.

CABO MYERS (asimilando)
Sí, señor.

CORONEL MACAHAN
Comencemos. Usted lleva dos semanas siguiendo al sujeto "Javier Velasco" para completar
el informe. Tras esta reunión decidiremos si debe o no ser eliminado. ¿Qué ha
encontrado?

CABO MYERS(abre la carpeta y extiende unos papeles al Coronel)
Pues el sujeto es algo desconcertante, señor. Tiene varias cualidades que pueden atraer
al sexo femenino.

CORONEL MACAHAN (echando un vistazo a los documentos)
¿Como cuáles?

CABO MYERS
Pues, por ejemplo, es capaz de llorar con algunas películas.

CORONEL MACAHAN (deja los papeles sobre la mesa, y escucha con atención)
Demonios, eso es una imán para las mujeres. Les atrae la sensiblidad que pueda demostrar
un hombre. ¿Con qué películas se ha emocionado?

CABO MYERS
Pues con varias, señor. Entre ellas, "American Beauty", "Beautiful Girls", "Million Dollar
Baby", "El retorno del Rey"...

CORONEL MACAHAN
¿La última de "El Señor de los Anillos"?

CABO MYERS
La misma, señor.

CORONEL MACAHAN
Que tipo tan raro. Da igual, esa práctica es peligrosa para nuestros intereses. ¿Qué más
tenemos?

CABO MYERS
Además es un apasionado de su trabajo. Su máxima aspiración es llegar a dirigir y escribir
películas como las que admira fervientemente. Y desde que trabaja en la televisión no
puede evitar ir por ahí hablando de ello. Me imagino que llegado el caso podría
intercambiar información sobre su serie por algún tipo de encuentro sexual...

CORONEL MACAHAN
Sí, podría usarlo... Maldita sea. Siga.

CABO MYERS
No le gusta el fútbol. De hecho, durante la retransmisión del último partido Real Madrid -
Atlético de Madrid, él estuvo viendo en su habitación la película "Donnie Darko".

CORONEL MACAHAN (suspirando)
Mal lo lleva este joven. Eso también es un importante cebo para ellas. Eso significaría
menos tiempo para estar en el bar viendo los partidos...

CABO MYERS
Es que tampoco suele estar en bares, señor. Prefiere una sesión de cine, hablar de
cómics, ver un par de capítulos de "Heroes" o quedarse hablando en el banco de un
parque antes de encerrarse en un bar. Y no digamos salir de fiesta...

CORONEL MACAHAN
¿Tampoco le gusta salir de fiesta?

CABO MYERS
Digamos que no es de los que se tiran toda la noche bailando. No le gusta demasiado ir a
un local en el que no se pueda hablar por el alto volumen de la música. Además no fuma e
incluso pertenece a una especie que está casi en extinción...

CORONEL MACAHAN
¿Y cuál es?

CABO MYERS
Es abstemio, señor.

CORONEL MACAHAN (ojiplático)
¿Que es abstemio? ¿No bebe alcohol? Cabo, le doy treinta segundos para que me dé una
una razón por la cual no deba matar a ese imbécil con mis propias manos en este preciso
instante.

CABO MYERS
Quédese tranquilo, Coronel. Puede usted tener la certeza de que este sujeto jamás se
procreará.

CORONEL MACAHAN
¿Piensa eso después de todo lo que me ha dicho? Vamos, es que no sé por qué con esas
cualidades no tiene hordas de mujeres corriendo detrás suya...

CABO MYERS
Por sus sábanas, señor.

CORONEL MACAHAN (sin entender)
¿Cómo dice?

CABO MYERS
Por sus sábanas sé que jamás tendrá descendencia. ¿Usted cree que "Javier Velasco"
conseguiría llevarse a la cama a una mujer teniendo estas sábanas puestas?

El CABO MYERS le extiende una fotografía que saca del interior de la carpeta.



CORONEL MACAHAN
Excelente trabajo, Cabo. Acaba de ahorrarle a las Fuerzas Armadas un cadáver del que
preocuparse. Nuestro futuro Régimen no se verá afectado por este sujeto.

CABO MYERS (sonríe)
Gracias, señor.

CORONEL MACAHAN
Ahora, si me disculpa, tengo unos informes importantes que revisar.

CABO MYERS
Sí, señor. A sus órdenes.

El CABO MYERS se levanta y con aire marcial sale del despacho. El CORONEL MACAHAN se levanta y se dirige a un discreto mueble bar. Lo abre, y en su interior aparece una televisión y un reproductor de DVD. Busca en un cajón y saca el DVD de la película de "Las tortugas Ninja". Lo abre, e introduce el disco en el reproductor. Se da la vuelta y vuelve a sentarse. En la televisión, comienza la película.

CORONEL MACAHAN (mientras se desabrocha la cremallera del pantalón)
Oh sí, nenes, venid con papá... ¡Cowabuuungaaaa!