Si estuviera "Lost"...

Mientras me hacía esta fotografía, rodeado de personas que pensaban “¿Qué hace este trozo de avión en Atocha? ¿Y ése chaval con perilla haciendo el tonto? ¿Será Ramón García el último replicante?” no pude evitar ponerme en la piel de los personajes de la serie y me pregunté qué es lo que me llevaría a una isla desierta. Aunque ya os digo que si me pusiera en la piel de Kate, me llevaría el libro “Kamasutra para lesbianas: como montártelo con la rubia pija”.
Así, tras una intensa reflexión durante todo el fin de semana, interrumpida por la lectura del número 4 de Civil War y por la certeza de que John McTiernan jamás debía haber dejado su jungla de cristal en manos de otros, creo que he conseguido una lista de lo que recopilaría antes de subirme al vuelo 815 de esa famosa aerolínea. ¿Estáis listos? Bien, allá va:
1. La BSO de “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra”. Si voy a vivir en una isla desierta rodeado de peligros y aventuras, nada mejor que las notas de Klaus Badelt para ambientarlas. Y si no encuentro una reserva oculta de ron, al menos escuchar 642 veces las mismas canciones seguro que me vuelven tan loco como al señor Sparrow.
2. Una espada láser. Porque sí.
3. A George W. Bush. Esto lo hago por vosotros, y es que si consigo llevarme al mayor imbécil del mundo a un lugar en el que no pueda abrir la boca, el karma me lo agradecerá. Además, necesitaré cebo para pescar.
4. Mi cámara de vídeo. Venga, decid la verdad, ¿a que pagaríais por ver las imágenes de mi estancia en la isla? Ante la posibilidad de un NO abrumador, os adelanto que tendría episodios como “Javivi convence a un cangrejo y a una iguana que el sexo interracial puede ser divertido” o “Cómo distinguir a una víbora venenosa de tu propio pene”.
5. El cerebro de Joss Whedon. Seguro que con tanto tiempo libre, lograré hallar una forma de fusionar su cerebro con el mío. Así podría escribir aquel episodio perdido en el que Buffy y Faith combaten en una charca de barro para cerrar la Vagina del Infierno.
6. El periódico “La Razón”. La soledad en una isla desierta no está reñida con la higiene, y a mí las hojas de palmera siempre me han irritado la zona anal.
7. Un microondas. Y es que con algo tendré que calentar los cocos para, tras hacerle un agujero en una de las puntas, disfrutar de un poco de sexo. Oh vamos, sé que pensáis que es mucho mejor llevar a un montón de mujeres para disfrutar de sexo salvaje, pero seguro que no sería tan excitante como parece: “Cariño, Candy, Lucy y las demás hemos decidido que no nos satisfaces y que como Macho Alfa dejas bastante que desear, así que vamos a abandonarte y a crear nuestra propia civilización de hembras autosuficientes regidas por los mandamientos de Sarah Jessica Parker”. No, no y no, amigos. Buscad un buen coco y un microondas con auto-frost...
8. Un cuaderno y un bolígrafo. Porque, si pasan los años y no me rescatan, me gustaría que las generaciones futuras conocieran la historia de cómo una persona normal sobrevivió en una inhóspita isla desierta... y de cómo disfrutó viendo a George W. Bush siendo devorado por velociraptor mientras gritaba que Christopher Lambert era un gran actor. Joder, por si lo de la guerra de Irak fuera poco...
Y hasta aquí mi particular lista, queridos lectores. Por supuesto, admito todo tipo de sugerencias e incluso los insultos que consideréis oportunos. Trabajo en la tele, estoy acostumbrado. :P
Nota para mí mismo
Sé que tengo carencias, pero intento vivir con ellas, ¿vale?
Perdonad, es que era algo que tenía que decirme en voz alta.
Son las dos de la mañana y no tengo sueño porque ayer (o quizá hoy, según se mire) tuve rodaje nocturno y tengo el horario cambiado. Así que lo que he hecho ha sido ver el festival de vísceras, cráneos abiertos, cajas torácicas reventadas y fracturas ensangrentadas de la película SAW III, para después tomarme un vaso de leche con galletas. El motivo de la unión de estos dos conceptos es algo que dejo a la imaginación del lector.
Por cierto, me gustan las galletas que se reblandecen cuando las mojas en la leche con nesquick. Así que uníos a mi y alcemos la voz: decid NO A LAS GALLETAS MARBÚ DORADAS, que no se reblandecen ni aunque las pongas "American Beauty", las muy hijas de la gran puta.
Voy a intentar dormir.
Perdonad, es que era algo que tenía que decirme en voz alta.
Son las dos de la mañana y no tengo sueño porque ayer (o quizá hoy, según se mire) tuve rodaje nocturno y tengo el horario cambiado. Así que lo que he hecho ha sido ver el festival de vísceras, cráneos abiertos, cajas torácicas reventadas y fracturas ensangrentadas de la película SAW III, para después tomarme un vaso de leche con galletas. El motivo de la unión de estos dos conceptos es algo que dejo a la imaginación del lector.
Por cierto, me gustan las galletas que se reblandecen cuando las mojas en la leche con nesquick. Así que uníos a mi y alcemos la voz: decid NO A LAS GALLETAS MARBÚ DORADAS, que no se reblandecen ni aunque las pongas "American Beauty", las muy hijas de la gran puta.
Voy a intentar dormir.





