logotipo

img_google
Acerca de
Javivi para los amigos, soy un leganense nacido en febrero de 1982. Desde hace muchos años he tenido aspiraciones cinematográficas y televisivas, aunque quién sabe si se cumplirán o me dedicaré a ser crítico de cine. Me gusta el cine, la buena TV (que la hay), los grandes cómics... Puedo presumir de grandes amigos/as, y también puedo arrepentirme de enormes fracasos. Qué se le va a hacer, la vida está llena de contrastes...
Sindicación
 
Despedidas
Un minuto más tarde, los dos saldrían de sus camerinos por última vez. Y lo que les esperaba al otro lado, nada más girar el pomo de la puerta, era una vida nueva. Una vida distinta. Una vida feliz.



Tiene gracia.

Hace poco tiempo recordé una cosa. Un montón de años atrás estaba yo en mi pueblo, sentado en aquel sillón que me gustaba y me desviaba la columna a partes iguales. Mi hermano y yo estábamos viendo una serie de televisión que, a decir verdad, no seguíamos muy a menudo. Se trataba de un capítulo especial, el último de la serie, y terminaba con un montaje musical en la que la gente del equipo se homenajeaba a gusto. Recuerdo concretamente un momento en que varios auxiliares, pertiguistas, o qué se yo, corrían por los decorados mientras otros les seguían con la mirada desde unos asientos. Me fijé en sus caras, y en las del resto de personas que iban apareciendo, y me invadió una sensación extraña, un sentimiento ajeno que me transmitían con asombrosa facilidad. Cariño, sonrisas, amistad, apoyo, carcajadas, lágrimas, vocación. Entonces deseé trabajar en una serie y compartir todos esos sentimientos.

Ahora todo aquello que vi en aquel capítulo, lo estoy viviendo a cada segundo. Y más con días como el de hoy, que ha sido el último día en la serie de varias personas que, por distintas razones, dejan de acompañarnos en este viaje. Personas que se han dejado la piel, el tiempo, el sueño, la salud y hasta el dinero del futbolín en sacar adelante un proyecto que hace feliz a la gente. Compañeros que han soportado una cantidad inhumana de horas estudiando en sus casas o descargando furgonetas bajo la lluvia en pleno invierno. Amigos que te regalan sonrisas después de gritarte “graba de una puta vez” o te hacen feliz dejando que te pasees con un disfraz de Darth Vader en medio del rodaje. Corazones que te aplauden cuando has terminado tu última secuencia, y a los que pides seguir luchando mientras intentas que tu camiseta de “Yo soy libre” rivalice por momentos con la alucinante camiseta negra de “Spiderman” que se veía en la redacción de la revista. Es verdad. Les vamos a echar mucho de menos a todos.

Despedidas. Siempre tan duras e implacables, tan exigentes y tan profundas. Y yo ahí en medio, cruzando nuestras miradas mientras se despiden bajo los focos, contendiendo las lágrimas y sin poder sacar las palabras de mi boca. “Si hablas, lloras”, pienso. “No me importa”, añado. “Pero es que si lo haces no van a entender lo que dices”, respondo. “Escríbelo más tarde”, se me ocurre. “Ahora, solo abraza con fuerza”, decido. Y es lo que hago. Abrazo. Abrazo mientras mi boca quiere decir que no quiero que esto se acabe aquí, que ahora viene la parte buena, que tenemos conversaciones pendientes, que la verdadera aventura nos está esperando fuera de ese decorado, y que si queréis mover la isla solo tenemos que empujarla todos juntos.

Pero, ¿sabéis una cosa? Que aún no he dicho lo mejor.

Y es que aquella serie de la que os hablaba antes era “Compañeros”. Y el tiempo ha querido que, muchos años más tarde, la vida me haya sorprendido cumpliendo aquel deseo y abrazando a una de las actrices de aquella serie mientras me regala palabras al oído que me guardo para siempre.

Sí, la verdad es que tiene mucha gracia.
 
Comentario:
Es verdad que estamos en un periodo muy triste de despedidas y hasta luegos...
 
Comentario:
Pero... ¿no seguia la serie sin Bea y Alvaro?
Por cierto, es cierto que se echa de menos a mucha gente, pero al final siempre viene un capullo con un buen guión para hacer un corto y joderte tu tiempo libre. Al final no somos tantos y siempre están bien los reencuentros.
 
Comentario:
Es increíble como somos. Nos gritamos, nos enfadamos nos mandamos a... y después acabas pensando que incluso echaras de menos a cierta gente. Es lo que tienen trabajos como este, de tantas horas. Que quieras o no toda esa gente se convierte en tu familia. Siempre aparece un primo tonto pero lo importante es que descubres un Hermano que está junto a ti.

Solo tengo fuerzas para mandarte un abrazo.

PD: Estoy con la orden, te lo prometo.
 
Comentario:
ayssssssssss qué bonito!!!
qué precioso es todo!
Supongo que tenemos todos una visión tan fría de todo eso que nunca pensamos realmente que pueden ser un grupo de amigos, compañeros, que pasan tanto tiempo juntos que al final son como una familia.

Nuevos retos entonces!
y jope! que tenía que acabar algún día que yo con esta tensión no puedo vivir :P

ale, que me voy a estudiar

Un besoooo
No