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Acerca de
Javivi para los amigos, soy un leganense nacido en febrero de 1982. Desde hace muchos años he tenido aspiraciones cinematográficas y televisivas, aunque quién sabe si se cumplirán o me dedicaré a ser crítico de cine. Me gusta el cine, la buena TV (que la hay), los grandes cómics... Puedo presumir de grandes amigos/as, y también puedo arrepentirme de enormes fracasos. Qué se le va a hacer, la vida está llena de contrastes...
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Si lo hubiera escrito ayer, este post sería muy distinto. De hecho comencé a hacerlo, pero ante la enorme cantidad de palabras mal sonantes e insultos que estaban haciendo acto de presencia, preferí esperar a que se calmaran un poco los ánimos. Fue un día extraño y lleno de insospechados giros argumentales.

Primero, localización técnica por la mañana. Cada día que pasa estoy más seguro de que la planificación es no sólo factible, sino que es la adecuada. Ardo en deseos de hacer realidad esos planos que ahora sólo veo en mi cabeza (bueno, y en el storyboard que dibujé como buenamente pude). Segundo, compruebo en internet que acaban de publicarse las concesiones de las ayudas a la producción de cortometrajes del Ministerio de Cultura. Me enfado, me enfado mucho y llamo por teléfono a gente del equipo. Me desahogo y decido ir al cine y cenar con unos buenos amigos para intentar arreglar el día. Su compañía, un delicioso Fundy o’clock del Vip’s y una película dirigida por el gran Ben Stiller lo consiguen. Seguridad, enfado y diversión. Todo ello mezclado en un cóctel de 24 horas.

Lo de la subvención (mejor dicho, la no-subvención) no me ha desanimado. Ni mucho menos, pero el hecho de que nuestra propuesta haya conseguido una puntuación tan baja y que, por lo tanto, ni siquiera haya rozado las migajas de una ayuda simbólica, es para cabrearse. Nuestro dossier era bueno. Sé que era bueno porque lo preparó alguien que sabe lo que hace. Y más concretamente, alguien a quien hace un par de años le concedieron una buena cantidad por otro proyecto presentado. ¿Por qué no nos la han concedido? No tengo ni idea ¿Esto significa que el corto no se hará? En absoluto. El cortometraje va a rodarse y a kinescoparse de la misma forma, solo que ahora hay que buscar el dinero en otros sitios (ayuntamientos, cajas de ahorros, ancianas desprevenidas e inocentes…). Así que siento tener que comunicarles a los sucios traidores que surgieron en los comentarios del post anterior, los que amenazaron con revelar públicamente el título de mi cortometraje, que no voy a poder realizarles la transferencia bancaria de los 6.000 que me pedíais. Y es que de algún sitio debe salir el dinero para el rodaje y ya que, repito, el Ministerio de Cultura no ha considerado que merezca la pena apoyar nuestro proyecto, los emplearé en costear el material técnico. Así, solo me queda confiar en vuestro silencio y en la limpieza de vuestra conciencia. ¿Qué decís? ¿Que no sólo me perdonáis ese pago sino que incluso queréis costear todos los gastos renunciando a todo derecho intelectual, económico o sexual posterior? Bueno, bueno, quién soy yo para quitaros la ilusión…

Qué demonios, no tengo que guardármelo dentro. Voy a soltarlo. Más o menos, y después de una conveniente revisión, el texto que iba a publicar ayer era el siguiente:

“Pero que hijos de pu** que son los del Ministerio de Cultura, panda de ma*ones sin criterio que pretendéis jo**rnos el rodaje porque no queréis darnos ni un **to euro para sacar adelante esto. Seguro que han habido otros que os han chup**o vuestras po***s en posturas realmente incómodas y habéis decidido pasar de juzgar objetivamente los dossieres para tocaros los co**nes mientras coméis mier** de toro sifilítico.”

Efectivamente, ahora me siento un poco mejor. Espero que en el futuro tenga que tragarme estas palabras ante la concesión de una sustanciosa subvención para mi próximo proyecto cinematográfico. Pero vayamos por partes, primero tengo que rodar esta historia titulada “M…” Uyyyy, casi se me escapa.

Hoy Domingo, el día ha sido muy diferente. He descansado más (hecho que no valdrá de nada porque estoy escribiendo esto realmente tarde y dormiré más bien pocas horas) y he vuelto a disfrutar con la FICCIÓN. Así, con mayúsculas. Y es que he terminado de ver la quinta y última temporada de “Ángel”. Me ha vuelto a invadir la misma sensación de vacío que te embarga cuando sabes que jamás volverás a ver a tus personajes favoritos, personajes que con el tiempo han pasado a formar parte de ti. Me pasó con el final de “Friends”, de “Alias”… joder, hasta el de “El príncipe de Bel-Air”. Pero esta serie era especial, esta serie era de Joss Whedon.

Siete años de “Buffy” y cinco de “Ángel”, su spin off. Cada uno de esos años, escribiendo un mismo universo de vampiros, hombres lobo, demonios, cyborgs, hechizos, magia… pero, sobre todo, escribiendo y describiendo un universo de personajes tan ricos y complejos como lo somos nosotros: amor, sufrimiento, muerte, amistad, miradas, redención, valor… Personajes con los que alguien como yo sueña en poder escribir algún día. Y es que con “Buffy”, muchos años atrás aprendí a sentir la fuerza de la empatía. Nunca una serie de televisión me ha hecho sufrir, reír, llorar y disfrutar tanto como esa. Cada final de temporada conseguía hacer que fuera incapaz de dejar de pensar en otra cosa que no fuera el dolor de Buffy ante el peso del mundo que le ha tocado llevar, o el amor enfermo de Spike, o la bondad y transparencia de Willow, o la sorprendente y vital importancia de Xander, o la serenidad de Giles, o… Lo dejo aquí, porque podría estar días así.

Por suerte, Joss no nos ha abandonado (¡eh, parece que hablo de un mesías!). No creo que él tampoco pudiera deshacerse sin más de sus poderosísimas creaciones, y ante la imposibilidad de continuar con sus historias en su medio natural, la televisión, decidió no rendirse y ofrecernos un maravilloso regalo. Buffy y Ángel aún tienen muchas historias que contar, y lo seguirán haciendo aunque sea en otro medio. Así, su “padre” decidió devolver el favor al mundo del cómic, del que tanto se ha impregnado durante toda su vida, y llevar la continuación de la vida de sus personajes a las viñetas. Si no sentís una pasión semejante, entiendo que penséis “Siempre has sido un friki”. Pues sí. Y disfruto leyendo los cómics de Buffy y Ángel a tantos niveles que no sería capaz de describirlo. Adoro la FICCIÓN.

Se acabó la semana. Hay que volver al trabajo. Así que, resumiendo:

A Joss Whedon, gracias POR TODO.

Al Ministerio de Cultura, gracias POR NADA.
 
Comentario:
No tienes subvención, pero tienes a tu equipo.

Como bien decían en barrio sesamo: Con amigos puedes.

Animo Javi Velasky Whedon
No