¿Por qué os gusta tanto ir de compras?
Hoy no me apetecía demasiado escribir (he preferido fusionarme con la NADA), así que para saciar el apetito de mis lectores (hola... ¿estáis ahí?), he decidido recuperar un texto que escribí hace ya unos años. En él relataba la ocasión en la que un amiguete y yo tuvimos que comprar unos regalos de cumpleaños a unas amigas. Fue una locura, y de aquel infierno intenté rescatar estas palabras, que quedarán para la posteridad como el recuerdo de la incapacidad masculina para comprar ropa para vosotras. Allá va:
"Hay días en los que te levantas con la sensación de que vas a hacer algo grande, algo de lo que te vas a sentir completamente orgulloso. Bien, pues el jueves 19 de septiembre de 2002, no fue uno de esos días. Y así nos fue… Pero ante las adversidades es cuando más se aprende, y aquel día Rober y yo aprendimos una valiosa lección: no sabemos ir de compras. Bueno, no es que no sepamos hacerlo, es que estamos genéticamente incapacitados para dicha actividad.
¡Es verdad! Una persona no puede ser perfecta para todo… ¿o acaso alguien es capaz de imaginarse a Fernando Fernán Gómez presentando el “Bricomanía”?
El caso es que ese fatídico día Rober y yo fuimos los encargados de comprar los regalos para Ceci, Inma y Raquel, que celebrarían su cumpleaños apenas 24 horas después. Estudiamos detenidamente los tipos de regalos que podíamos hacer, y establecimos dos grupos: los útiles y los que les gustan a las mujeres. Así, tras una importante reflexión, optamos por comprarles ropa (obsequio que sin duda pertenece al segundo grupo). Ahora bien… ¿qué tipo de prenda deberíamos comprar? Sinceramente, nuestros primeros pensamientos se dedicaron a la ropa interior. Pero, lectores, el primer pensamiento no siempre es el más adecuado. Llegamos a la conclusión de que era posible que no aceptaran un sujetador transparente y un tanga de piel de leopardo.
El día anterior, el miércoles, consultamos a una experta en estos temas: nuestra amiga Estela. Nos recomendó unas prendas que serían del agrado de nuestras tres amigas: camisetas y jerseys de cuello no-se-qué y mangas francesas. Intentamos retener tan complicados conceptos en nuestras memorias, pero como era de esperar, no lo logramos. Así, nos encontramos perdidos de nuevo.
Nos encaminamos hacia Parquesur, con el fin de introducirnos en el misterioso mundo de las tiendas de ropa. Entrábamos en esas tiendas, pero como no teníamos ni idea de qué y cómo comprar ropa, no avanzábamos en nuestra misión. Además, toda nuestra atención se centraba en las dependientas de Zara, y así no había forma de comprar nada. Recorrimos varias de esas tiendas, pero no encontrábamos absolutamente nada, comenzábamos a desesperarnos. Cogíamos perchas y nos preguntábamos: “¿para quién podría ser esto?”. Pero luego veíamos que en aquella prenda había dibujada una ranita con un corazón en sus manos. “Para nadie,” nos respondíamos “nadie debería llevar esto”.
Aquello se estaba convirtiendo en un infierno, y llegamos a pensar que jamás cumpliríamos nuestro objetivo. Veíamos algo curioso pero era caro, escogíamos prendas cuya talla ni siquiera sabíamos interpretar…La desorientación era total. Pero es en esos momentos cuando ocurre algo que lo cambia todo, que llena de luz el oscuro camino del fracaso… ¡Nos encontramos a Irene, otra amiga nuestra, paseando ociosa por allí! Los dos saltamos exaltados hacia ella a pedirla ayuda, y yo recuerdo que fui capaz de ver un aura mística en torno a ella, una señal divina. Pero luego recordé que era ateo y me dije: “Tío, deberías dejar las drogas… o tal vez empezar a tomarlas ya”. Entonces Rober y yo le explicamos nuestra situación y ella accedió a ayudarnos. Se convirtió en LA GUÏA.
Así, lo que Rober y yo no fuimos capaces de hacer en más de una hora, Irene lo logró en apenas 10 minutos. Nos dirigió a las tiendas adecuadas, accedimos a ofertas antes ocultas a nuestros ojos inexpertos y realizamos las compras necesarias con una gran satisfacción. ¡Y a buen precio! Comprendimos entonces que ir de compras era una ciencia nunca estudiada. Aprendimos muchas cosas, como por ejemplo que si vas a comprar ropa por primera vez y no lo haces en compañía de una chica, estás perdido; o que si coges una prenda y la dejas en una estantería sin doblar, no pasa nada porque las dependientas la doblan después por ti. Um, interesante…
Nada más terminar, Rober compró unas palomitas para agradecer su ayuda a nuestra salvadora, aunque sabíamos que en realidad se merecía que le otorgaran el Premio Novel a la Concordia. Y así acabó un día en principio difícil, pero después gratificante por la sensación del trabajo bien hecho. Habíamos hecho unas buenas compras. Aún así, por si acaso, nos guardamos los tickets de compra, que nunca se sabe…
Javivi.
PD: ¡Sí! Cuando les dimos los regalos a nuestras amigas el día después, nos dijeron que les gustaron. Felicidades a las tres (quizá por fingir tan bien, jeje…)."
Pues así terminó nuestra aventura. Aprendimos además algo fundamental: dejar siempre que otros compren los regalos de cumpleaños...
"Hay días en los que te levantas con la sensación de que vas a hacer algo grande, algo de lo que te vas a sentir completamente orgulloso. Bien, pues el jueves 19 de septiembre de 2002, no fue uno de esos días. Y así nos fue… Pero ante las adversidades es cuando más se aprende, y aquel día Rober y yo aprendimos una valiosa lección: no sabemos ir de compras. Bueno, no es que no sepamos hacerlo, es que estamos genéticamente incapacitados para dicha actividad.
¡Es verdad! Una persona no puede ser perfecta para todo… ¿o acaso alguien es capaz de imaginarse a Fernando Fernán Gómez presentando el “Bricomanía”?
El caso es que ese fatídico día Rober y yo fuimos los encargados de comprar los regalos para Ceci, Inma y Raquel, que celebrarían su cumpleaños apenas 24 horas después. Estudiamos detenidamente los tipos de regalos que podíamos hacer, y establecimos dos grupos: los útiles y los que les gustan a las mujeres. Así, tras una importante reflexión, optamos por comprarles ropa (obsequio que sin duda pertenece al segundo grupo). Ahora bien… ¿qué tipo de prenda deberíamos comprar? Sinceramente, nuestros primeros pensamientos se dedicaron a la ropa interior. Pero, lectores, el primer pensamiento no siempre es el más adecuado. Llegamos a la conclusión de que era posible que no aceptaran un sujetador transparente y un tanga de piel de leopardo.
El día anterior, el miércoles, consultamos a una experta en estos temas: nuestra amiga Estela. Nos recomendó unas prendas que serían del agrado de nuestras tres amigas: camisetas y jerseys de cuello no-se-qué y mangas francesas. Intentamos retener tan complicados conceptos en nuestras memorias, pero como era de esperar, no lo logramos. Así, nos encontramos perdidos de nuevo.
Nos encaminamos hacia Parquesur, con el fin de introducirnos en el misterioso mundo de las tiendas de ropa. Entrábamos en esas tiendas, pero como no teníamos ni idea de qué y cómo comprar ropa, no avanzábamos en nuestra misión. Además, toda nuestra atención se centraba en las dependientas de Zara, y así no había forma de comprar nada. Recorrimos varias de esas tiendas, pero no encontrábamos absolutamente nada, comenzábamos a desesperarnos. Cogíamos perchas y nos preguntábamos: “¿para quién podría ser esto?”. Pero luego veíamos que en aquella prenda había dibujada una ranita con un corazón en sus manos. “Para nadie,” nos respondíamos “nadie debería llevar esto”.
Aquello se estaba convirtiendo en un infierno, y llegamos a pensar que jamás cumpliríamos nuestro objetivo. Veíamos algo curioso pero era caro, escogíamos prendas cuya talla ni siquiera sabíamos interpretar…La desorientación era total. Pero es en esos momentos cuando ocurre algo que lo cambia todo, que llena de luz el oscuro camino del fracaso… ¡Nos encontramos a Irene, otra amiga nuestra, paseando ociosa por allí! Los dos saltamos exaltados hacia ella a pedirla ayuda, y yo recuerdo que fui capaz de ver un aura mística en torno a ella, una señal divina. Pero luego recordé que era ateo y me dije: “Tío, deberías dejar las drogas… o tal vez empezar a tomarlas ya”. Entonces Rober y yo le explicamos nuestra situación y ella accedió a ayudarnos. Se convirtió en LA GUÏA.
Así, lo que Rober y yo no fuimos capaces de hacer en más de una hora, Irene lo logró en apenas 10 minutos. Nos dirigió a las tiendas adecuadas, accedimos a ofertas antes ocultas a nuestros ojos inexpertos y realizamos las compras necesarias con una gran satisfacción. ¡Y a buen precio! Comprendimos entonces que ir de compras era una ciencia nunca estudiada. Aprendimos muchas cosas, como por ejemplo que si vas a comprar ropa por primera vez y no lo haces en compañía de una chica, estás perdido; o que si coges una prenda y la dejas en una estantería sin doblar, no pasa nada porque las dependientas la doblan después por ti. Um, interesante…
Nada más terminar, Rober compró unas palomitas para agradecer su ayuda a nuestra salvadora, aunque sabíamos que en realidad se merecía que le otorgaran el Premio Novel a la Concordia. Y así acabó un día en principio difícil, pero después gratificante por la sensación del trabajo bien hecho. Habíamos hecho unas buenas compras. Aún así, por si acaso, nos guardamos los tickets de compra, que nunca se sabe…
Javivi.
PD: ¡Sí! Cuando les dimos los regalos a nuestras amigas el día después, nos dijeron que les gustaron. Felicidades a las tres (quizá por fingir tan bien, jeje…)."
Pues así terminó nuestra aventura. Aprendimos además algo fundamental: dejar siempre que otros compren los regalos de cumpleaños...
Comentario:
Yo no tengo problemas con las compras, pero sí con los regalos... Son una comida de cabeza total!!! Jajaaja!!!
Yo conozco a más de uno que se pirra por ir de compras y que no compra más porque económicamente no puede.
De toas formas, siempre habrá alguna mujer dispuesta a pasar una buena tarde de shopping contigo... Jajaaja!!
Besotesss
Yo conozco a más de uno que se pirra por ir de compras y que no compra más porque económicamente no puede.
De toas formas, siempre habrá alguna mujer dispuesta a pasar una buena tarde de shopping contigo... Jajaaja!!
Besotesss
Comentario:
Eh, eh!!! Que a mi me ncanta ir de compras. Me lo paso pipa, lo pruebo todo. El Mortal Kombat, el Fifa 06, los cd's de novedades.... jiji.
Ahora en serio, va por rachas. Hay semanas que necesitas repatearte todas las tiendas buscando solo por buscar y viceversa.
Yo reivindico prendas mas baratas para los hombres.
Ahora en serio, va por rachas. Hay semanas que necesitas repatearte todas las tiendas buscando solo por buscar y viceversa.
Yo reivindico prendas mas baratas para los hombres.
Comentario:
Tranquilo, señor Velasco. La desorientación sensorial al entrar en una tienda es signo inequívoco de que se es realmente un machote. A mí también me pasa. Esa sensación de agobio, el querer dar de ostias a todo el que se te cruce, la necesidad de salir al exterior pero saber que no es posible... Todos estos síntomas pueden ir acompañados de un agudo dolor de cabeza y de una excesiva sudoración (también es cosecha propia, sí).
Por cierto, Laura, un hombre no va a comprar sin saber lo que busca, un hombre solo va a comprar cuando necesita algo (o cuando tiene novia, pero solo de acompañante).
Reivindico una zona masculina con playstations o con cabinas que den a los probadores en todos los zaras y bershkas (o como coño se escriba).
Por cierto, Laura, un hombre no va a comprar sin saber lo que busca, un hombre solo va a comprar cuando necesita algo (o cuando tiene novia, pero solo de acompañante).
Reivindico una zona masculina con playstations o con cabinas que den a los probadores en todos los zaras y bershkas (o como coño se escriba).
Comentario:
No es una ciencia aparte, es una de las pruebas de que somos más inteligentes que vosotros...(si, discurso feminista), además de más capaces, organizadas, observadoras...entramos a una tienda, la analizamos a simple vista y nos dirigimos hacia lo que buscamos (si a veces tardamos más es porq no sabemos lo q buscamos).
Hay que fijarse que la ropa se coloca siempre por estricto orden atendiendo a la siguiente clasificación: colores, utilidad (de fiesta, de sport, de diario..), tipo (pantalones, jerseys, complementos...)y precio (lo más caro suele apreciarse a simple vista colgadito, lo barato amontonado) y entonces dirigirte haci tu objetivo. Ejem: cazadora verde para diario no muy cara... y ya está.
Es fácil, sólo hay que practicar.
Un besito
Hay que fijarse que la ropa se coloca siempre por estricto orden atendiendo a la siguiente clasificación: colores, utilidad (de fiesta, de sport, de diario..), tipo (pantalones, jerseys, complementos...)y precio (lo más caro suele apreciarse a simple vista colgadito, lo barato amontonado) y entonces dirigirte haci tu objetivo. Ejem: cazadora verde para diario no muy cara... y ya está.
Es fácil, sólo hay que practicar.
Un besito
Comentario:
por qué a vosotros os gusta tan poco ir de compras??
;)
;)