Basta de inactividad
Y es que hoy al fin he reunido fuerzas... ¡Menos mal! Que ya creíais que me estaba tomando unas vacaciones de órdago en Salamanca eh? Jejeje, mis ganas, que mis tías cocinan de pm (me lo dice la báscula a la vuelta).
Además, hoy ha sido uno de estos días en los que me encuentro llena de energía y me entran ganas de hacer todas las cosas pendientes que tenía. A saber:
- Ir a por el certificado del expediente académico, que dice que tengo una birria de 6,81 de media de momento (sí birria! yo quiero llegar a un 7!).
- Hacer una fotocopia del expediente.
- Llevar el original a la subdirección de extensión universitaria, para con ello terminar de completar la documentación necesaria para pedir la doble diplomatura en la Universidad de Cranfield (Inglaterra). Y es que, querido público, el próximo año me piro de nuevo a ultramar (coñe, que aunque sólo haya una birria de Canal de La Mancha por enmedio, algo es algo). Soy un culo inquieto, lo reconozco, aunque a P. no le haga ni puñetera gracia el que me pire otro año y lo deje triste y solo (aquí es cuando me entra un ataque de angustia pensando en lo egoísta que soy porque sólo pienso en mí).
Voy a hacer un máster de "Gestión de Suelos" en el que aprenderé a controlar la erosión, evaluar pérdidas de materia orgánica y degradación.... Ese tipo de cosas que os deben parecer un coñazo absoluto, pero que a mí me llaman la atención. Y es que siempre me moló la edafología y esto del máster tiene muchas salidas. Eso sí, ya me han dicho que voy a currar como una burra (al estilo Bologna, aunque le fastidie a Nemo). Y lo que más mola del máster es que cuesta 4500€ de los cuales no voy a pagar ni uno. Sólo tendré que costearme la vida allí (y no es Londres, así que no es para tanto) y si me dan una Erasmus, menos todavía (aunque poco, poco... que ya podían dar más beca...)
- Llevar la copia al departamento de Biología Vegetal, junto a una carta en la que explico por qué soy la candidata idónea y por qué quiero hacer un "libro digital acerca de los jardines de la Escuela". Vamos, que pido una beca de colaboración para ponerme a hacer fotos por el jardín, editar las fotos, hacer los planos en AutoCAD de los aledaños, colocar las especies en esos planos... Y ponerlo todo bonito en HTML para luego hacer un precioso CD en el que venga todo detalladito. Si me la dan, voy a tener que refrescar mis cursos de AutoCAD, mis apaños de Photoshop y aprender como funciona el DreamWeber ese (aunque ya he manejado otros parecidos). Me gusta la idea y encima podré sacar unas pelillas para mi año en Inglaterra.
- También he ultimado la presentación del Cupressus arizonica (vamos, arizónicas de toda la vida) para mañana, con mi compañera. Voy a hacer toda una presentación teatral acerca del valor ornamental de tan importante especie en la jardinería española. Ese tono azulado de sus hojas.... Esos estróbilos puntiagudos y agrupados... Ese porte cónico... Esa facilidad de formar setos... Bueno, vale, a mí tampoco me llaman mucho la atención las arizónicas, pero tengo que hacer como si fuese mi conífera favorita.
- He ido por fin a pedir hora para el análisis de orina que tenía que haberle entregado a mi doctora hace cuatro meses ya... Es que no me lo tomo en serio, me dice que parece que tengo infección (por otro análisis anterior), pero como a mí no me duele nada... Pues lo dejo y lo dejo y nunca me animo. Pero ahora con el susto de mi padre (por cierto, el operan el día 6 y parece que no hay ningún tipo de complicación adicional, gracias a todos por los ánimos) pues me replanteo muchas cosas. Y el cardiólogo me dijo a los 15 años que me hiciese un electrocardigrama a los 16... Y hasta ahora. Así que se lo comentaré también a la doctora, que a ver si se me van a complicar las cosas y la liamos.
- ¡He hecho un post! ¡Y he leído la mayoría de vuestros blogs! (El resto me pondré ahora) Lo cual es todo un logro... Y es que últimamente me siento rara. Me han dicho que para lo del próximo año, tengo que dejarme todas las asignaturas de este cuatrimestre, de forma que no voy a tener que hacer ningún examen... Pero voy a seguir yendo a clase, haciendo las prácticas y todo eso. Los profesores me miran raro cuando les digo lo que voy a hacer y que por favor, me pongan un "no presentado" en la convocatoria. Pero así están las cosas y yo lo que quiero es aprender, así que no dejaré de ir a clase... O esa es mi intención. Yo supongo que lo lograré, porque ya lo hice un año entero (al volver de EEUU me convalidaron todo, pero yo volví a hacer COU de oyente, sin faltar a clase, haciendo los exámenes y hasta sacando buenas notas, aunque luego no saliesen en las listas oficiales). Pero si me diesen la beca de colaboración, ya me lo replantearía :o)
Bueno, gente, que seguro que escribo con menos frecuencia porque parece que la fiebre inicial bloguera se me va pasando (ya lo advierto en la presentación, que escribo de Pascuas a Ramos, y es que me conozco) pero espero que no se me pase tanto como para dejar de leeros.
Además, hoy ha sido uno de estos días en los que me encuentro llena de energía y me entran ganas de hacer todas las cosas pendientes que tenía. A saber:
- Ir a por el certificado del expediente académico, que dice que tengo una birria de 6,81 de media de momento (sí birria! yo quiero llegar a un 7!).
- Hacer una fotocopia del expediente.
- Llevar el original a la subdirección de extensión universitaria, para con ello terminar de completar la documentación necesaria para pedir la doble diplomatura en la Universidad de Cranfield (Inglaterra). Y es que, querido público, el próximo año me piro de nuevo a ultramar (coñe, que aunque sólo haya una birria de Canal de La Mancha por enmedio, algo es algo). Soy un culo inquieto, lo reconozco, aunque a P. no le haga ni puñetera gracia el que me pire otro año y lo deje triste y solo (aquí es cuando me entra un ataque de angustia pensando en lo egoísta que soy porque sólo pienso en mí).
Voy a hacer un máster de "Gestión de Suelos" en el que aprenderé a controlar la erosión, evaluar pérdidas de materia orgánica y degradación.... Ese tipo de cosas que os deben parecer un coñazo absoluto, pero que a mí me llaman la atención. Y es que siempre me moló la edafología y esto del máster tiene muchas salidas. Eso sí, ya me han dicho que voy a currar como una burra (al estilo Bologna, aunque le fastidie a Nemo). Y lo que más mola del máster es que cuesta 4500€ de los cuales no voy a pagar ni uno. Sólo tendré que costearme la vida allí (y no es Londres, así que no es para tanto) y si me dan una Erasmus, menos todavía (aunque poco, poco... que ya podían dar más beca...)
- Llevar la copia al departamento de Biología Vegetal, junto a una carta en la que explico por qué soy la candidata idónea y por qué quiero hacer un "libro digital acerca de los jardines de la Escuela". Vamos, que pido una beca de colaboración para ponerme a hacer fotos por el jardín, editar las fotos, hacer los planos en AutoCAD de los aledaños, colocar las especies en esos planos... Y ponerlo todo bonito en HTML para luego hacer un precioso CD en el que venga todo detalladito. Si me la dan, voy a tener que refrescar mis cursos de AutoCAD, mis apaños de Photoshop y aprender como funciona el DreamWeber ese (aunque ya he manejado otros parecidos). Me gusta la idea y encima podré sacar unas pelillas para mi año en Inglaterra.
- También he ultimado la presentación del Cupressus arizonica (vamos, arizónicas de toda la vida) para mañana, con mi compañera. Voy a hacer toda una presentación teatral acerca del valor ornamental de tan importante especie en la jardinería española. Ese tono azulado de sus hojas.... Esos estróbilos puntiagudos y agrupados... Ese porte cónico... Esa facilidad de formar setos... Bueno, vale, a mí tampoco me llaman mucho la atención las arizónicas, pero tengo que hacer como si fuese mi conífera favorita.
- He ido por fin a pedir hora para el análisis de orina que tenía que haberle entregado a mi doctora hace cuatro meses ya... Es que no me lo tomo en serio, me dice que parece que tengo infección (por otro análisis anterior), pero como a mí no me duele nada... Pues lo dejo y lo dejo y nunca me animo. Pero ahora con el susto de mi padre (por cierto, el operan el día 6 y parece que no hay ningún tipo de complicación adicional, gracias a todos por los ánimos) pues me replanteo muchas cosas. Y el cardiólogo me dijo a los 15 años que me hiciese un electrocardigrama a los 16... Y hasta ahora. Así que se lo comentaré también a la doctora, que a ver si se me van a complicar las cosas y la liamos.
- ¡He hecho un post! ¡Y he leído la mayoría de vuestros blogs! (El resto me pondré ahora) Lo cual es todo un logro... Y es que últimamente me siento rara. Me han dicho que para lo del próximo año, tengo que dejarme todas las asignaturas de este cuatrimestre, de forma que no voy a tener que hacer ningún examen... Pero voy a seguir yendo a clase, haciendo las prácticas y todo eso. Los profesores me miran raro cuando les digo lo que voy a hacer y que por favor, me pongan un "no presentado" en la convocatoria. Pero así están las cosas y yo lo que quiero es aprender, así que no dejaré de ir a clase... O esa es mi intención. Yo supongo que lo lograré, porque ya lo hice un año entero (al volver de EEUU me convalidaron todo, pero yo volví a hacer COU de oyente, sin faltar a clase, haciendo los exámenes y hasta sacando buenas notas, aunque luego no saliesen en las listas oficiales). Pero si me diesen la beca de colaboración, ya me lo replantearía :o)
Bueno, gente, que seguro que escribo con menos frecuencia porque parece que la fiebre inicial bloguera se me va pasando (ya lo advierto en la presentación, que escribo de Pascuas a Ramos, y es que me conozco) pero espero que no se me pase tanto como para dejar de leeros.
En Salamanca la blanca
Pasando unos días con mi padre, mi abuela y más familiares... Mientras mi madre está en Canarias con la otra parte de la familia. Cómo se lo monta :P
Pues, eso que ya volveré, pero es que no quería dejar lo de mi padre como último post.
Ciao y pásenlo bien! Ya les leeré a la vuelta.
Pues, eso que ya volveré, pero es que no quería dejar lo de mi padre como último post.
Ciao y pásenlo bien! Ya les leeré a la vuelta.
"Ir a lentejas"
A mi padre le van a quitar un pulmón. Mi primera reacción debió de ser un tanto estúpida, porque sentía mis ojos empañados y al tiempo notaba que en mi cara se dibujaba la más tonta de las sonrisas. Sonreía porque no sabía cómo reaccionar exactamente. Pero no me duró nada.
Mi padre se lo tomaba con calma. Sabe que está en buenas manos y por eso parece estar tranquilo de momento (dice que ya se verá cuando se acerque el momento). Además, le han dicho que podrá seguir con la vida que lleva porque oxigena muy bien con el pulmón izquierdo.
Yo he hecho un trato con él. Mientras él esté tranquilo y se le vea tan sereno y contento como hasta ahora, yo me lo tomaré con la misma filosofía. La que no lo lleva tan bien es mi madre. La sorprendemos a veces con una pinta así decaidilla y los ojillos llorosos. Mi madre, la que es pura energía y un torbellino... Supongo que será cuestión de que lo vaya asimilando, no sé.
De momento lo notamos en la energía de mi padre. Desde hace un tiempo se pasa todo el día en el sofá y el ir a por el periódico le fatiga (y es bajar y caminar 100 metros).
El domingo salimos a dar un paseo, íbamos a encontrarnos con mis tíos y mis primos, que se daban un paseo a su vez. Subíamos por la calle y me di cuenta de que mi ritmo era un pelín superior al de mi padre, que quería caminar despacito para no cansarse. Así que me agarré de su brazo y le dije que me marcase el paso, que no quería dejarle tirado. Y me explicó la expresión "ir a lentejas" que se dice en su pueblo (el mío a todos los efectos también).
Uso
Un grupillo dando un paseo... Alguien va a paso vivo. Le dicen:
-Bueno, qué... ¿Vamos de paseo o vamos a lentejas?
Significado
El ritmo de paseo es un paso tranquilo, pausado... Y el de "ir a lentejas" es vivo. Aquí he de aclarar que mi pueblo está en La Armuña, una región de Salamanca en la que se cultivan muchas lentejas y garbanzos (jejeje, cómo no si es mi pueblo). Así que antes, se procuraba ir tempranito (y cuanto antes se llegase mejor ) a la era, para que las labores que se tuviesen que realizar, no se hiciesen a pleno sol (que cómo pega allí en verano...).
De aquí la expresión por la que "ir a lentejas" es ir a paso rápido.
Mi padre se lo tomaba con calma. Sabe que está en buenas manos y por eso parece estar tranquilo de momento (dice que ya se verá cuando se acerque el momento). Además, le han dicho que podrá seguir con la vida que lleva porque oxigena muy bien con el pulmón izquierdo.
Yo he hecho un trato con él. Mientras él esté tranquilo y se le vea tan sereno y contento como hasta ahora, yo me lo tomaré con la misma filosofía. La que no lo lleva tan bien es mi madre. La sorprendemos a veces con una pinta así decaidilla y los ojillos llorosos. Mi madre, la que es pura energía y un torbellino... Supongo que será cuestión de que lo vaya asimilando, no sé.
De momento lo notamos en la energía de mi padre. Desde hace un tiempo se pasa todo el día en el sofá y el ir a por el periódico le fatiga (y es bajar y caminar 100 metros).
El domingo salimos a dar un paseo, íbamos a encontrarnos con mis tíos y mis primos, que se daban un paseo a su vez. Subíamos por la calle y me di cuenta de que mi ritmo era un pelín superior al de mi padre, que quería caminar despacito para no cansarse. Así que me agarré de su brazo y le dije que me marcase el paso, que no quería dejarle tirado. Y me explicó la expresión "ir a lentejas" que se dice en su pueblo (el mío a todos los efectos también).
Uso
Un grupillo dando un paseo... Alguien va a paso vivo. Le dicen:
-Bueno, qué... ¿Vamos de paseo o vamos a lentejas?
Significado
El ritmo de paseo es un paso tranquilo, pausado... Y el de "ir a lentejas" es vivo. Aquí he de aclarar que mi pueblo está en La Armuña, una región de Salamanca en la que se cultivan muchas lentejas y garbanzos (jejeje, cómo no si es mi pueblo). Así que antes, se procuraba ir tempranito (y cuanto antes se llegase mejor ) a la era, para que las labores que se tuviesen que realizar, no se hiciesen a pleno sol (que cómo pega allí en verano...).
De aquí la expresión por la que "ir a lentejas" es ir a paso rápido.
...

8 de marzo. Felicidades mamá.

Me voy a quedar sin post para el día de la madre, pero quiero dedicarle este día a mi mamá. En realidad no creo que llegue a leerlo. No es que oculte el blog a nadie, sólo que mi madre no se interesa por estas cosas.
Mi madre es alguien muy peculiar. La verdad es que suelo criticarla mucho, pero es que soy incapaz de terminar de acostumbrarme a sus cosas. Empezaré por decir que mi madre es una mujer muy impulsiva. Dice las cosas como le vienen a la cabeza, parándose pocas veces a pensar en el efecto que pueden causar en los demás. Supongo que en general, esto es un rasgo positivo: mi madre dice todo sin tapujos. Es sincera a más no poder. Pero yo echo de menos la diplomacia.
Desde pequeñitas nos educó en el feminismo. Y aquí tengo que parar para decidirme entre las acepciones del diccionario y la concepción de “feminismo” que se suele tener. Creo que Lola aclara esto, pero yo no puedo decidirme entre una acepción y otra para mi madre. Veamos casos prácticos:
- Mi madre desde pequeñas nos dijo que no tuviésemos novios. Que no necesitábamos a los hombres. Esto lo analizo ahora y creo que siempre tuvo (y debe tener, porque sigue diciéndonoslo a pesar de que mi hermanita y yo tenemos novio desde hace más de 3 años) miedo a que nos hiciesen daño. Como a ella se lo hicieron. Otra persona quizás pensase que mi madre quería dos pequeñas lesbianitas en su casa y debo admitir que mencionó en alguna ocasión “no tengáis novio, tal vez una mujer”, lo cual es como para tener la mosca detrás de la oreja acerca de sus intenciones. Bueno, en definitiva, supongo que eso me ha servido para ser alguien de mente abierta que en todo momento ha estado abierta a todo tipo de relaciones. Pero parece ser que soy heterosexual... Podría tener sexo con una mujer y estar muy a gusto, pero sé que no podría tenerla como pareja. Seríamos una bomba de relojería (o al menos yo).
- Mi madre insistía también en que teníamos que estudiar, sacarnos una carrera y ser autosuficientes por encima de todo. Sigue insistiéndonos, pero no sé yo muy bien para qué, si las dos estudiamos una carrera, la llevamos muy bien y (P. no te piques, jejeje) probablemente en un futuro ganemos más que nuestras parejas.
- Recuerdo una ocasión en la cual mi madre me mencionó mientras comía (a saber a cuento de qué, yo sólo recuerdo esto) algo así como que para tener un orgasmo no necesitaba un hombre. Por suerte a esas alturas estaba yo ya curtidilla en esos lares y precisamente eso, lo tenía muy claro. “Mamá, ya lo sé...” dije yo intentando disimular mi azoramiento.
¿Qué era entonces mi madre? Pues no lo sé. Si hay algo que le fascine a mi madre, son los radicalismos. Si hay que ponerse en una postura, seguro que opta por la más extremista de todas. Porque le va el riesgo, la aventura, el saber que está al filo de lo imposible. Pero normalmente es sólo de boquilla (o eso quiero pensar yo, que no quiero imaginármela de francotiradora esperando que Pinochet asome la cabeza para darle el “tiro de gracia”) y además, no suele tener muy buenos argumentos para defender su postura y en cuanto intentamos razonar con ella se cierra como una ostra, nos suelta algún insulto y cree que con eso ya ha ganado la batalla. Aunque en general esto es lo que les pasa a muchos extremistas. Y hablo de ambos lados. En cuanto sales con un argumento (por muy sólido, válido y bien estructurado que sea) que pone en peligro en lo más mínimo su ideología, te descalifican llamándote “fascista” (por un lado) o “rojo de mierda” (por el otro). Pero no hablaba yo de esto.
De cuando era pequeña, recuerdo a mi madre siempre involucrada en asociaciones y ONG’s. No sólo asociaciones de mujeres (AIMA, Asociación Independiente de Mujeres Alcarreñas; ayudó a organizar y llevar una cooperativa para mujeres) sino de todo tipo (Plataforma por el 0’7; donde ayudaba a inmigrantes marroquíes a encontrar un trabajo y un lugar donde vivir) e incluso cosas que directamente no le afectaban para nada (APIEPA: Asociación para la Integración de Enfermos Psíquicos Alcarreña de la que fue vicepresidenta sin tener ningún familiar afectado; Proyecto Hombre...). Mi madre era toda una activista (hace ya tiempo que dejó todo aquello, estas cosas terminan cansando). Y por supuesto, nos contagió ese espíritu a ambas.
Decían mis tías que de pequeña (yo casi bebé) a veces daba pena verme, porque mi madre no me abrigaba demasiado y yo tenía los labios morados del frío. Jamás pillé nada grave, todo hay que decirlo. Pero quería poner el ejemplo para mostrar como mi madre nos “curtía”. No era el mejor ejemplo del mundo, la verdad, pero era uno muy gráfico. Intentó que fuésemos independientes casi desde la cuna. Y sin el casi:
- Cuando todavía dormíamos en la cuna, y no podíamos salir de allí, cuentan mis tías que se quedaban asombradísimas de cómo nos comportábamos. Resulta que por las mañanas mi madre se levantaba a la hora que fuese, sin tener en cuenta a qué horas nos habíamos levantado nosotras. Entonces, los días que yo me despertaba antes que mi madre y estaba allí tumbada boca arriba en la cuna, con un hambre de biberón que pa' qué te cuento... Simplemente esperaba a que me hiciesen caso. Bueno, eso de esperar simplemente no va conmigo, así que yo llamaba a mi madre. Pero no con gritos histéricos reclamando atención, sino con una suerte de “cancioncilla”... A saber: cada 2 o 3 minutos yo decía en un volumen ligeramente superior al de mi voz normal: “Maaaaaammáaaaaaaaaaaaaaa.” Pero que para que os hagáis a la idea del tono musical, era algo así como en Mi amigo MAC, el tonillo del silbido (creo que era esa la peli). Y después me callaba durante otro rato. Y así podía estar media hora seguida, sin llegar a desesperarme en ningún momento por la falta de atención.
- Desde los 7 u 8 años, cogíamos solas el autobús para ir a nuestra casa, que estaba a 8 km del colegio. Cierto que era una ciudad pequeña, pero sé de gente que pondría el grito en el cielo ante semejante barbaridad. Ahora veo en el metro a los niños sudamericanos chiquitines ellos, con su uniforme y manejándose estupendamente con el sistema de transportes de Madrid, y siento que lo mío no tenía mérito. Pero... ¿cuántos niños que no sean hijos de inmigrantes veo hacer eso? Ninguno. Veo sobreprotección por muchos sitios, aunque yo creo que tampoco soltaría a mis hijos por el metro de Madrid.
La gente me ha dicho en ocasiones que qué huevos tengo para hacer determinado tipo de cosas. Se lo debo todo a mi madre (otro día le daré una justa parte del mérito a mi padre, pero hoy le toca a mamá) que con su “aparente irresponsabilidad” logró hacer de sus niñas unos seres independientes, que se saben mover por el mundo sin miedo. Y además de sin miedo, sabiamente, porque cabezas locas no somos.
Mamuchi: que te debo muchísimo y gracias a cómo eres, he salido como quería ser. Alguien de quien puedes estar completamente orgullosa (y sé que vas presumiendo de mí, pillina). Toda una mujer con capacidad de enfrentarme a la vida, cogerla por los cuernos y mirarla fijamente a los ojos sin sentir un ápice de miedo. Como tú.
No una lenteja cualquiera...

:) ¡¡¡Un "fansing"!!!! Y yo ni sabía qué era esto. Esto del mundo de los blogs es realmente otro universo...
Este leguminoso fansing se lo debo a Nemo, un chico la mar de razonable y con una paciencia infinita. O eso me parece a mí, que leo su blog desde hace un tiempillo (desde que empecé el mío, supongo).
La verdad, estas cosas levantan el ánimo de cualquiera. Y encima hoy, un día que mi profesora de "Enfermedades de cultivos" se ha puesto enferma y no he tenido clase.
Gracias Nemo por tratar las cosas con la mesura que lo haces, por tu diplomacia y ¡cómo no! Por este lindísimo fansing. Hoy toca comer lentejas.
Y prometo escribir más tarde un post dedicado a mi mamá. Que no es el día de la madre, pero sí de las mujeres trabajadoras y no es que sea la más trabajadora que conozco, pero sí a la que más quiero.
Días de nieve

Ciudad Universitaria nevada.
Esto... Si, bueno... La foto es de hace unos días y, efectivamente, ya no hay ni pizca de nieve allí. Pero con el frío que hace, bien podría haberla (es mi excusa). No, en realidad no tengo excusa... Más que la típica de que soy una vaga y no escribo.
Llevaba ya un tiempo esperando tener alguna foto de nieve para contar mis inviernos en mi antigua casa. Y el caso es que tenía estas estupendas fotos, pero el fin de semana me fui a la sierra y estaba esperando a que me mandasen algunas mejores: aquellas sí que eran preciosas, ya colgaré alguna y narraré mi hazaña de coronar el "Montón de trigo" (¿cómo no me iba a llamar la atención a mí algo con ese nombre?). No es una gran hazaña, pero para alguien como yo que me dejé los pulmones por el camino... Pues sí. Y eso que no fumo.
En fin, que como siempre, divago demasiado. Vamos al meollo.
Lo mejor de vivir en una casa en lo alto de una montaña (psa, mejor colina, no me quiero hacer la interesante) y que nieve, es que te quedas sin ir al cole. Sobre todo cuando mi madre tenía un 600 con tracción en media rueda y encima bajábamos allí dentro 5 o 6 personas. Así que si nevaba, nos quedábamos aislados hasta que la nieve se derretía.
Recuerdo mañanas de invierno en que mi madre entraba por la mañana en la habitación y nos despertaba y decía: "niñas, ha nevado". Y saltábamos de la cama empijamadas a pegar nuestras narices a la ventana, con los ojos todavía somnolientos pero con los niveles de adrenalina al 200%.
Queríamos salir inmediatamente a tocar la nieve con nuestras manos, pero qué rabia, mi madre vigilaba que no lo hiciésemos, por lo menos en pijama. Si fuese por nosotras hubiésemos salido en camisón a tirarnos bolas de nieve. Hubiese sido una bonita postal, pero de la pulmonía no nos libraba nadie.
Así que esos días hasta mi hermana se daba relativa prisa en arreglarse. Y es que he de decir que lo de mi hermana no era normal. No lo era. Más de una vez estuve a punto de dejarla tirada en casa porque no había terminado de comer y teníamos que pillar el bus. Pero luego siempre le decía al conductor del bus: "por favor, por favor, ¿puede esperarse un poquito que mi hermana llega ahora mismo?".
Desayunábamos y nos embutíamos en tropecientas capas de ropa, incluidos, cómo no, gorrito, bufanda, guantes y botas de plástico (forraditas de borreguito por dentro, qué gran invento). Entrábamos y salíamos por la cocina, y cada vez, había que dejar toda la ropa mojada al lado de la salida de aire caliente, para pasar secas al resto de la casa.
Cuando salíamos, yo lo primero que buscaba era huellas. Normalmente estaban las de mi perra Peche (o la que tuviésemos en ese momento) y solía haber huellas de urraca, que como son tan grandes dejaban buenas huellas. Miento un poco... Lo primero que buscaba era darle un buen bolazo a mi hermana, jejeje.
Siempre intentábamos construir un muñeco de nieve, pero aquello era un poco frustrante: nunca quedaban igual de bonitos que los de los cuentos. Alguna vez intentamos construir un iglú (a saber de qué libro saqué cómo se hacía uno, tal vez fui a mirarlo en una enciclopedia) pero no pasamos de la primera "fila de ladrillos". Claro... Queríamos uno enorme para entrar todos (incluido el perro) y no lo podíamos acabar con nuestras manitas.
También intentábamos inventar trineos. Los mejores, aunque no los más bonitos, los de los sacos de arena que rondaban por la parcela. Nos tirábamos en una cuestecilla asfaltada que había en mi casa, para llegar al garaje. La de leches que nos hemos dado en esa cuesta y nunca nos partimos nada...
Hacíamos excursiones a las parcelas adyacentes, que estaban sin construir. Allí había más nieve todavía y como estaba todo lleno de maleza te sentías una auténtica exploradora. Pero al final de la mañana, estábamos molidas.
Llegábamos a casa y como para hacer buenas bolas los guantes son un incordio... Pues hasta sabañones creo que nos salían. Vamos, aquello dolía una barbaridad, las manos rooojas rooojas, casi moradas del frío y con el contacto con el calor parecía que se te clavasen agujas. Pero hasta que no entrabas en casa no te enterabas.
Cuando ya fuimos mayores, teníamos una "pandilla" de amigos y las actividades eran colectivas, pero eso son otras historias...
Una de las mejores cosas de los días de nieve era cuando mi padre encendía la chimenea... Estábamos muertas del cansancio y el fueguecillo en el salón nos adormecía, nos hipnotizaba mientras nuestros miembros despertaban poco a poco de la congelación y volvían a la vida.
Cuando sea mayor (es que a mis 24 todavía me queda mucho que crecer) quiero poder pasar algún fin de semana al año en una cabaña aislada del mundo por la nieve... Poder llevar allí a mis niños para que se resfríen en condiciones, pero pensando en que se lo han pasado de muerte y seguro que no olvidan ese resfriado.





