Cuando las lentejas no caben en la cacerola
Acerca de
Cuando las lentejas no caben en la cacerola
Leguminosa, Legumbre, Lenteja, Garbancita, Frijolita... Llámame como quieras.
Soy un proyecto de ingeniera agrónoma cuyo profesor de leguminosas era un cielo y le enseñó a amar los altramuces y los garbanzos. De ahí el nombre.
Quiero contar cosas. Cosas de todo tipo, normalmente personales. Rescatar recuerdos o anécdotas de la semana pasada.
Quiero seguir el proyecto que comencé en Leguminosa en fotos, pero que allí, por falta de espacio físico (¡sólo 5000 caracteres en el post!) pues no puedo continuar.
Podréis apreciar que en el fondo soy un completo desastre y escribiré de Pascuas a Ramos. Qué le voy a hacer.
De todas formas, espero que lo disfrutéis y que os entren ganas de volver.
Sindicación
 
Modesta
No, no. No es que me vaya a poner a hablar de lo estupendamente modesta que soy. Para hablar de mis virtudes ya está P. que no hace más que decirme lo linda que soy (siempre a sus ojos, claro).

Modesta es mi abuela. Una de ellas, vamos. Es a la que menos veo, con diferencia. Vive en Las Palmas (GC) y la veo de Pascuas a Ramos. Tan es así, que hacía ya 5 años que no la veía. 5 años es mucho tiempo, claro.

Este fin de semana (de sábado a lunes) fui a verla después de tanto tiempo. Aproveché que mi hermana mayor iba a verla, y arreglé mi vuelo para llegar más o menos al tiempo que ella, que volaba desde Sevilla (mis padres me debían un billete para ir a verla).

Qué cosa más dulce es mi abuela. Debe medir no mucho más de 1.40, la pobre ya está encorvada, son 86 años los que lleva encima. Anda con unos pasitos muy cortitos y como ladeándose. El puñetero de P. dijo que debía parecerse a Yoda (él no la ha visto nunca).... Ya no puedo pensar en los andares de mi abuela sin acordarme de Yoda.

Tiene la piel blaaanca y delicada, muy suave y casi sin arrugas (muchos le preguntan su secreto). Las manitas las tiene deformadas por la artrosis. Pero hay que ver cómo conserva su cabeza, su vista (ahora que la operaron de cataratas), su oído... Es increíble.

Tiene una sonrisa así picarona, cuando hacemos bromas y ella intenta permanecer seria como si no le hiciese gracia, pero al final se le escapa la risa. Como si la risa fuese algo que no debiera expresarse abiertamente (¿será por esto por lo que tiene tan pocas arrugas? Si es así, voy a ser una pasa en lugar de una lenteja).

Vive sola con sus recuerdos. Dice que se pasa los ratos muertos recordando cosas de su infancia, de la gente de antaño... Por eso siempre acaba hablando de muertos o de cosas acabadas. Ya ha sobrevivido a su marido, a una hija, incluso a su gatita Momi que un día al ir a saltar al alféizar de la ventana, cayó a la calle. Los de la recogida de basura se la llevaron y a la mañana siguiente mi abuela la llamaba desconsolada "¡Mooooomi!, ¡Moooomi!". Y la gata no venía. Le hacía muucha compañía.

Fuimos con ella a misa. Le preguntamos luego si ella no se confesaba y nos respondió con toda la lógica del mundo: "si yo no peco, qué voy a confesar". Y es cierto, con tan sólo mirarla, está claro que no peca ni de pensamiento ni nada. Si los ángeles existiesen, seguro que mi abuela sería uno de ellos.


Mi abuela con sus gafas de sol.

Me hago la promesa de hablar con ella más a menudo. Debe ser la persona más buena que conozco, y eso no se encuentra todos los días.
 
La meglio gioventù

La mejor juventud.

Yo ni había oído hablar de esta película cuando decidí acompañar a mis padres al cine. De camino, en el taxi (mi padre no está para estar pillando buses), me enteré de que me iba a meter a ver una película de 3 horas, en italiano y que lo mejor que tenía era una ambientación en una época en la que yo todavía ni había nacido. Pero me apetecía horrores un cine.

Un poco más tarde, ya mirando en el cine, me di cuenta de que no, la película no era de 3 horas, era de 6 horas. Pero han sido lo suficientemente astutos (por el bien de los espectadores y el de su bolsillo) de dividirla en dos partes que se proyectan simultáneamente en diferentes cines (en este caso, Conde Duque Alberto Aguilera la 1 y C.D. Santa Engracia la 2).

Y claro, si escribo sobre la peli en mi blog, una de dos, o me gustó, o está claro que me aburrí mortalmente durante tres largas horas de mi valioso tiempo.

Bueno, me gustó. Todo hay que decirlo, sólo he visto la primera parte, que transcurre desde 1966 a 1980 (hey, justo cuando entro YO en escena... la parte que quizás conozca mejor :P).

No quiero contaros de qué va la peli, porque para eso están los tipos que se dedican a hacer sinopsis y les pagan por ello, así que o bien pilláis un periódico y leéis que pone en esas cuatro líneas, o miráis esto [en] o esto [es].

Quiero contaros lo que más me ha gustado (y todavía no he terminado la peli, ojo), sin entrar en argumentos ni nada así.

Los gestos. Sí señores/as. Supongo que si fuese una buena crítica de cine, diría que los actores son muy buenos, o muy naturales, o yo qué sé (al fin y al cabo, NO soy una buena crítica de cine).

Pero es que se puede notar en la cara de los personajes a qué velocidad les está latiendo en ese momento el corazón. Casi puedes sentir con ellos la angustia de determinados momentos. Es fácil que se te escape una sonrisa justo en el momento en que se les escapa a ellos. Te entra una cosita por la tripa cuando ves que sí, que en esa relación que se acaba de crear hay feeling y que ambos deben estar notando mariposillas por ahí dentro.

No sé, es difícil de explicar. Mi teoría es que al ser actores italianos, sus gestos, su forma de expresarse, las situaciones... Se parecen mucho más a nosotros (como mediterráneos) que el resto de películas americanas o incluso europeas (ya sabemos que más al norte son... diferentes). Entonces es mucho más fácil sentirse reconocidos en los personajes (no en ellos en sí, sino en su modo de actuar).

Por otra parte, mis padres dicen que la ambientación en esos años está muy conseguida. A ver si veo la 2ª parte :)

PD: Mi PC está haciendo ruiditos raros... Y con los calores cada vez se calienta más. Voy a tener que trabajar con la CPU metida en la nevera a este paso...
 
Todo lo bueno se acaba tarde o temprano

Y es que así es la vida, y se ve claramente en los blogs.

En la última semana, cierran dos de los primeros blogs que empecé a leer. Desde aquí digo adiós a Nancy y su Polvo de tiza que por cosas de la vida ya no encuentra más ganas de escribir.

Y por supuesto, también toca despedirse de la "chacha" OnTheDot y sus aventuras como au-pair en EEUU.

Se echarán de menos sus historietas, las de ambas, llenas de frescura y anécdotas divertidas (que son las que, personalmente, más me gusta leer en los blogs).

Y si alguien no las conoce, recomiendo que se pase por sus archivos y comience la lectura. Son intemporales.
 
Lo que le gusta a P. de mí
Yo siempre había pensado que lo que más le gustaba a P. de mí era mi sonrisa. No sé, siempre he sido consciente de que soy una chica muy alegre y que eso se nota de lejos.

En particular a mí no me parece una sonrisa maravillosa. Es cierto que mejoró mucho después de llevar la ortodoncia, eso sí, aunque desde entonces se me han vuelto a descolocar bastante los dientes de nuevo (qué timo).

Lo que más me gusta de mi sonrisa, y que no sé yo de quién los he sacado, son mis hoyuelos:





Pero eso no es lo que más le gusta, sino todo lo contrario.

Le encanta cuando estoy enferma. Sobre todo si es una gripe horrible, con fiebre alta, que me deja inmovilizada en la cama. Con una cara de "chof" que no puedo con ella, los ojillos medio cerrados porque me lloran continuamente, la velilla deslizándose por mi nariz, los pelos de recién levantada, la mantita a cuadros por encima a todas horas...

También le gusta mucho mi cara de enfurruñamiento. Se podría pasar el día entero haciéndome rabiar sólo para que me mosquee a ratos con él. Como suele ser siempre de coña, mi cara es como la de Obelix cuando no lo dejan beber poción. Y ya ves, le fascina o algo así.

Otra cara mía que le encanta es la de cuando lloro. No es que le guste la cara en sí, pero disfruta mucho con la temperatura de mi cara. Cuando lloro se me pone calentísima la cara (¿soy la única?) y a él le encanta besarla y apretujarse contra ella para absorber ese calor.

Le encanta verme "chof". Supongo que debe de tener mucho que ver con lo desprotegida y vulnerable que estoy en esos momentos. Si estoy enferma, puede prodigarse en cuidados sin que yo me queje. Si lloro, desde luego no estoy en mi mejor momento. Y si pongo cara de enfurruñada, sabe perfectamente que es porque no sé cómo defenderme de sus pinchazos.

No está mal esto de que tus peores momentos sean los que más le gustan a tu pareja :P
 
Momo
Ayer saqué "Momo" de la biblioteca de la Escuela.

Tengo el vago recuerdo de haber leído el libro. Recordaba esas tapas naranjas de la editorial Alfaguara y el dibujo a plumilla de la portada. También tengo imágenes grabadas de la película, sobre todo de la muñeca "perfecta". Tengo la sensación de que era una película rara.

Hoy iba leyendo el libro en el ascensor, por la calle, en el metro, por las escaleras, en los pasillos de la Escuela... Con esa habilidad cultivada a lo largo de años de mirar con un ojo el libro y con el otro la gente que pasa a mi lado, los escalones, el mobiliario urbano...

Supongo que no mucha gente puede leer en el autobús o en el coche (sin marearse o similar), pero cuando un libro me engancha, cualquier momento es bueno. Lo malo es que al leer así, lo bueno se acaba antes. Jo, tendré que buscar otro libro.

Y porque era "Momo", empecé a aminorar mi paso. La calle comenzó a pasar más lentamente por el rabillo de mi ojo. Y me reprendía a mí misma si había dado una pequeña carrera para alcanzar el vagón que acababa de llegar.

Y es que... ¿Para qué ahorrar tiempo si se esfuma irremediablemente?

 
Llenando huecos
Porque hace días que no pongo nada.

Mi padre va superando las naúseas iniciales de la primera quimio :)

Yo me dedico a jugar en Isketch un Pictionary online. La única pega es que en los canales en español también hay sudamericanos. (Jejeje, que esa noooo es la pega). La pega es que dibujan un biberón, que está clarísimo que es un biberón, vamos, que no hay equivocación posible.... Y no. Se llama "mamila". Acierta eso... Joer.

Me convierto poco a poco en una profesional de la fotografía :P Una cebada de dos carreras preciosa, oigan. Y las flores de la vid... Bueno, geniales, lástima que se me pasaran las del guisante.

Descubro que tengo conflictos de moralidad a pesar de ser una persona apenas "moralizadora". Y aquí un test para que averigües (en inglés, aviso) que tal tú. Yo 0.17 0.00 y 0.33.

Me engancho sin remedio a una radio en inglés. Vaughan. Mi favorito: Cloverdale's corner. Aunque al tipo este creo que se le ha subido a la cabeza lo buen profesor de inglés que es... Pero caray, es que lo es.

P. está en una etapa "devora-libros" y va a libro por día (encima mamotretos de historia... y en inglés). Menos mal que soy capaz de dormir con la luz encendida.

Me llamaron por teléfono unas viejas amigas de Guadalajara. Preguntaban por mí y por mi padre. Qué lindísimas. A ver si me animo a visitarlas.

Tengo la entervista para lo de Inglaterra en la semana del 6 de junio. O preparo mi discurso o voy a estar hecha un flan.

Y esas son las noticias breves por hoy. Pescado vendido.
 
Cuando los profesores muestran su lado más humano
8.30 AM Metro. últimamente vamos apretujadillos, no sé qué carajo pasa. Dos chicos (¿20 años?) hablan de sus cosas y como es habitual en mí, pego la oreja.

A.- ¿Sabes quién es Rubalcaba?
B.- ¿Rubalcaba? No me suena de nada.
A.- Sí, hombre, te tiene que sonar.
B.- (Aquí no estoy segura de qué dijo, pero debió ser una burrada estilo:) ¿El presentador del telediario?
A.- No hombre nooo, es político.
B.- Ah, pues ni idea.
A.- Que sí, que es el de Un país...
B.- Ah, Un país en la mochila. Pero ese es Labordeta.
A.- Ah, eso, Labordeta. (Y aquí me perdí el resto, una lástima, porque hablaban del Debate y no sé qué de canciones... seguro que había mucho material)

Y yo soy una inculta porque casi no veo los telediarios. Me consuela saber que hay gente que me supera :P

9.00 AM. Clase. Todos medio sobados, esperando que el profesor conecte su PC para la presentación de PowerPoint.

Se enciende la pantalla y el fondo de escritorio es de la cara de una niña (¿1 año?) con sombrerito vaquero y haciendo morritos, mirando directamente a la cámara. (Murmullos de Oooohhhh) Y el padre señalando la pantalla con dos manos, como si fuese el guía de El Prado mostrándonos las Meninas.

Después de unos segundos en los que parecía extasiado con la imagen, al fin reacciona y dice:

- Está por encima de la media, ¿verdad? (Supongo que sólo los ingenieros decimos eso en lugar de ¡qué guapa es! :P )

Unos segundos más de meditación...

- ¿Creéis que se parece a mí? (Nadie responde) Nada, ¿verdad? Es que es preocupante. Y lo que más me mosquea son esos ojos claros, que no sé de dónde los ha sacado...

Alguien (amablemente) aclara que en la primera batería de fotos que nos puso de la niña (debimos perder como cuarto de hora de clase) se parecía mucho más a él. La verdad es que esta parecía la típica foto que viene con el marco.

1.30 PM Cafetería de Odontología. (Ya lo sé, dije que dejaría lo de escuchar conversaciones ajenas, pero es inevitable...) Bueno, esta conversación no la recuerdo exactamente. Dos chicos y una chica de aeronáuticas (deduje de su conversación) hablaban de sexo. Uno contaba que él había venido al mundo porque a su madre se le fue la pinza con el Ogino y se adelantó. Y empezaron a hablar de cómo se tiene que hacer y cómo va. Estuve a esto -->.<-- de (por el bien de sus futuras relaciones) explicarles que era muy mala idea el que se planteasen el usarlo (con el riesgo de que descubriesen que los escuchaba). Menos mal que uno de ellos mencionó que existen ovulaciones espontáneas (aunque no usó ese término) y ya pude seguir comiendo tranquila.

Y menos mal también que ya estaba terminando de comer, porque cuando pasaron a otro tema, casi estallo de la risa. Estaban los chavales explicando sus erecciones involuntarias, contando cómo les había pasado alguna vez que les tocaba salir a la pizarra. Uno de ellos explicó que cuando le pasaba estudiando, perdía toda una hora.

- ¿Pero cómo me voy a concentrar en el cálculo con eso? ¡Se me nubla la vista y todo!

Tuve que salir rápidamente para reírme a gusto.
 
Va a ser que me lo busco...

Qué estupendo domingo.

Por la mañana salimos con mi padre al Retiro, a tomar algo en una terracilla. El día estaba estupendo y la sombra de los castaños de indias era fresquísima. Estuve jugando con mis primos a la pelota, además de tomarme la primera horchata del año, en vaso extra grande (así me gustan las horchatas).
Jugamos también con Lynch, un terrier majísimo cuya dueña nos miraba divertida. La verdad es que debíamos ser una estampa. Mis primos iban vestidos con ropa de la misma tela. El chaval una camisa a cuadros verdes y blancos y la niña un vestidito igual.


Encima no se parecen en nada, una es guatemalteca (indígena de arriba a abajo) y el otro es paraguayo (y rubio). Y luego yo, que a mis 24 tacazos estaba jugando a los países (ya sabéis, se tira la pelota arriba gritando el nombre del país de uno de los jugadores, éste coge la pelota y grita ¡pies quietos! Y todos se paran, para luego recibir un pelotazo si el otro llega tras dar tres pasos). El caso es que yo pensé que si escogía un nombre así complicadillo y largo, se olvidarían y nunca me tocaría. Pero los pingajos esos se aprendieron "Emiratos Árabes Unidos", así que a pringar como ellos (Alemania y España).




Por la noche, fui a casa de P. que lo tengo abandonadísimo al pobre. En Nuevos Ministerios, al cambiar del Cercanías al Metro, había una mujer que no lograba pasar. Supuse que era musulmana, por las ropas y el pañuelo en la cabeza. Viajaba con una niña que sí que había logrado pasar y estaba al otro lado, entre la puerta de salida del Cercanías y la entrada del Metro.

El caso es que yo veía que la señora (uis señora, si tendría treintaypico...) no lograba pasar. No sé si es que intentaba salir de la Renfe usando el billete de metro o si ya lo había metido una vez y entonces no le valía para otra. Pero me puse detrás de ella, metí mi abono y cuando se abrieron las puertas, le dije: ¡vamos, vamos, vamos! y la colé descaradamente conmigo.

Y es que debe ser eso. Que los voy buscando o algo así. Ya le vale a mi portero, que dice que soy su preferida de todo el portal (y encima no duda en soltarselo a todos los vecinos, con lo cual me sonrojo cual semáforo). Pero a una señora que no conozco de nada... Y es que me plantó un BESAZO en la mejilla al tiempo que me daba las gracias por colarla. Jo, se me debió quedar cara de tonta :P Es que... ¡Qué agradable que es eso de que te planten besos por la calle!

Y encima luego me encontré con Inma. Madremía Inma. Su historia tengo que contarla algún día. Es una de esas historias que ilustran a la perfección eso de "el mundo es un pañuelo". Como parece que el destino nos persigue y nos reencontraremos algún día, pues ni nos dimos las señas ni nada, nos bajamos del metro y decidimos esperar a que el tiempo nos volviese a juntar de nuevo.

Qué estupendo domingo.
 
Si ya sabía yo que soy un cacho de pan :P
Soy fiel lectora de El Blog de Manuti y me encanta entretenerme curioseando las cosas que pone en él. En esta ocasión, he terminado haciendo un pequeño test para ver dónde carajo me encuentro políticamente hablando. La verdad, ya tenía yo miedo de que me saliese alguna cosa rara, pero estaba dispuesta a asumirlo.

Lo que pasa es que sí que me ha sorprendido lo que al final me ha salido... Sobre todo al compararlo con la referencia que hacen con personajes famosos.


Jejeje, os toca intentarlo y averiguar dónde estáis.




Y ya puesta a publicar enlaces que me han gustado visitando blogs. Haciendo un repaso a The Fucking Shit, que hacía siglos que no lo visitaba porque no me lo "ficha" el Bloglines (que por cierto Luther, el de la página, me recomendó), me vicié un ratito a este juego: Guess-The-Google, que Luther explica tan bien (por las comillas lo ha sacado de algún lado), que lo voy a copiar: "20 segundos, 20 imágenes y un concepto que las une a todas. Guess the Google es un adictivo juego que te plantea 20 imágenes sacadas de una búsqueda de Google para que adivines cuál es el término de búsqueda que las generó. Como un Pictionary pero "powered by Google""

Mi récord por el momento (considero que 45 minutos es suficiente intento): 347 puntos. Cuanto más juegues más fácil es, pues salen palabras repetidas. Aviso: toca pensar en inglés.
 
Alacrán cebollero


Esto es un alacrán cebollero. He cogido uno este puente y ha sido la sensación entre mis primos y tíos. Pero el único que conocía su nombre, ha sido mi querido portero (al volver a casa le he enseñado mis bichos). Yo tampoco me acordaba de su nombre vulgar. Recordaba que era un grillo-topo porque sí me acordaba del nombre científico Grillotalpa grillotalpa.

Mi padre lo ha pasado muy bien estos días. Ha comido en abundancia (en comparación a NADA) y seguro que hasta ha engordado como yo (previsiones cumplidas). Se le ha visto muy animado y eso nos ha animado a todos. Es el hospital, que desilusiona a cualquiera.

Mi madre ha venido toooodo el viaje de vuelta cantando. Yo intentaba dormir, pero ella no paraba de encadenar trozos de canciones (porque entera no se sabe ni una). Es otro buen síntoma, se ve que ha logrado desconectar.

El resto de mi familia... Estupendos. El domingo nos juntamos 26 a comer y celebrar el cumpleaños de mi padre. Él dice que es fiesta nacional por ser su cumpleaños... Tendrá morro :P

Las dos becas son compatibles, se ve que no son exactamente del mismo tipo de beca. ahora estoy deseando ponerme manos a la obra y currar (quién me manda a mí, luego acabaré harta).

Así que no me puedo quejar... Vuelta a una realidad un poco más dura. A P. lo tengo un pelín abandonado, demasiados líos. Ya intentaré compensarle de alguna forma.

Y de regalo, la receta del helado de queso de mi tía M., altamente recomendada para los que no les gusten los postres demasiado dulzones:

300 ml de nata (montarla)
2 tarrinas pequeñas de queso Philadelphia (batir un poco también).
4 yemas de huevo
150 gramos de azúcar (batir con las yemas)

Se mezcla todo y al congelador. Para los más golosos (como yo), una mermelada de moras, arándanos o fresas por encima... Y de muerte.