Cuando las lentejas no caben en la cacerola
Acerca de
Cuando las lentejas no caben en la cacerola
Leguminosa, Legumbre, Lenteja, Garbancita, Frijolita... Llámame como quieras.
Soy un proyecto de ingeniera agrónoma cuyo profesor de leguminosas era un cielo y le enseñó a amar los altramuces y los garbanzos. De ahí el nombre.
Quiero contar cosas. Cosas de todo tipo, normalmente personales. Rescatar recuerdos o anécdotas de la semana pasada.
Quiero seguir el proyecto que comencé en Leguminosa en fotos, pero que allí, por falta de espacio físico (¡sólo 5000 caracteres en el post!) pues no puedo continuar.
Podréis apreciar que en el fondo soy un completo desastre y escribiré de Pascuas a Ramos. Qué le voy a hacer.
De todas formas, espero que lo disfrutéis y que os entren ganas de volver.
Sindicación
 
Aterrizaje en la pérfida Albión.
32 euros de exceso de equipaje tuve que pagar. Y eso que sólo me cobraron 5 kg de los 9 que eran. Y es que por mucho que me empeñé en llegar a primerísima hora a facturar, no hubo forma (mi hermana se durmió, el atasco en Madrid era imposible, el vuelo salía de una terminal que no era la que pensábamos...).

Además, llevaba equipaje de mano para un regimiento o dos. Cuando P. me dejó en el control de pasaportes, me tocó llevarlo a mí todo. Macuto de 60 L a la espalda, mochila con el im-portátil (si viéseis su tamaño lo entenderíais) por delante, una bolsa con el abrigo, el bolso colgando... En el mostrador de facturación no enseñé todo lo que tenía que enseñar... Jejeje, lo metí luego en el macuto, que así abultaba bastante más.

En el bus que me llevaba al avión me puse a escuchar la conversación de un grupo. Ya he mencionado que me encanta más de una vez... Pues los chicos iban a estudiar a la misma universidad que yo, pero a otro campus. Cachis, no podía pillar taxi con ellos.

Entraba yo en el avión buscando no ya un sitio para mí (easyjet no tiene asientos asignados) sino un hueco para mis cosas, cuando de repente oigo mi nombre (y como es raro supe que era yo). Miro para abajo y ahí mismo estaba... Sí, hombre... Esto... Como se llamaba... Si es de agrónomos, eso seguro... Bueno, no me salía. Pero resulta que iba al mismo sitio que yo!!! Cuando oyó Silsoe, la chica del asiento de atrás se puso con nosotras... Porque ella también iba a Silsoe!! Tremendo. Gracias a la desconocida, recordé (porque juro que lo sabía) el nombre de Patricia. La desconocida es una Riojana llamada Cristina. Muy maja, la verdad. Las dos lo son, pero Patricia es una persona más calmadita y sencilla y Cristina es más del tipo "torbellino".

Cristina nos contaba cosas del campus, porque había estado allí hacía un par de meses, para verlo. Todos los adjetivos que utilizaba, terminaban en "ito". Con eso os hacéis una idea :P

Les dije que había reservado un taxi para ir, que puede que si negociábamos, nos dejarían ir a las tres. Y así fue, el coche era un monovolumen de estos de 7 plazas, si no llega a serlo, ¡no cabíamos todas y nuestros equipajes!.

A la llegada, nos daban una etiqueta con nuestro nombre y el máster que íbamos a hacer. A mí no me habían hecho etiqueta, jo. Luego nos dieron las llaves de nuestra casa. A mí no me abría la puerta de la habitación. Jo. Menos mal que una de las veteranas estaba ayudándome y envió a alguien a cambiarme la cerradura. No era mi día y las de recepción me hacían bromas con ello.

Mi casa: 6 habitaciones, una cocina amplia, con dos neveras y bastantes armarios, un salón con dos sofás. De propina, nuestra casa tiene TV y lavadora, un regalo de los anteriores habitantes (dicen que se tira todo todo cuando llega gente nueva). (Ver foto de la casa en el link de la izquierda)

Mi habitación: exactamente igual que la de la foto que os digo. Pero en la foto no se ve ni el armario ni el lavabo, que están a continuación de las estanterías y la cama, respectivamente. Es una habitación grande y con bastante luz, sobre todo por las tardes, que será cuando pase más tiempo aquí.

Sólo me crucé un poco de pasada con algún compañero de piso. Ya hablaré un poco de ellos más adelante.

Averiguamos que había una tiendecilla en el pueblo, no muy lejos, y fuimos a comprar algo para comer. Estábamos muy hambrientas. Tenían sandwiches preparados, alguna verdura, leche fresca y fruta. Para hacer apaños de última hora no está mal. Pero había que hacer una compra grande en breve. Esa ha sido una de nuestras principales preocupaciones: encontrar la forma de ir a TESCO (ver link a la izquierda) en el coche de alguien.

A las 17:30, teníamos un buffet libre de bienvenida. Un montón de cosas muy ricas, curiosamente ordenadas. Había una leyenda en el centro de la mesa: las cosas sobre servilletas rojas llevan carne, sobre azules, pescado y sobre verdes son vegetarianas. Siempre pensando en otras culturas...

Porque aunque los españoles somos una abrumadora mayoría (creo que por encima de ingleses incluso), esto es un vergel de nacionalidades. Es genial. Pero demasiado español, ¡así nunca voy a terminar de aprender inglés!

Repaso de la gente que conocí el primer día: Patricia, Cristina, Adriana (una colombiana encantadora), Víctor (valenciano que es un amor) y luego un surtido de gente con la que tampoco intimé tanto. Pero ya llegará el momento, ya... Esto es diminuto, acabaremos conociéndonos todos.

Después de la fiestecilla, me fui a la cama. Ya había deshecho el equipaje y el único problema era que el acumulador lo había encendido apenas un par de horas antes. Y hacía fresquito, sí. Pero bueno, por la mañana ya había calentado suficiente.

Ele. Primer rollo soltado.
 
 
 
No