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Vida real y ficticia a principios del XXI
Vivencias cotidianas, ocurrencias y comentarios. Empiezo esta aventura del blog sin saber muy bien a donde llegaré.
Sindicación
 
Un sueño
Esta noche tuve un sueño cuyo tema eran las amistades que tengo en Internet. En el sueño estaban mis dos mejores amigas de Internet, ambas de Sudamérica pero de diferentes países, a los cuales para ser más discretos llamaremos Ilexia y Neochipre. Las dos estaban visitándome, aunque en eso el sueño era confuso porque se suponía que estábamos en mi país pero esa ubicación era ligeramente confusa, porque por momentos el lugar tenía algo de sudamericano y a veces no estaba claro si aquella era mi casa o la de mi amiga neochipriota, porque incluso por allí había parientes de ella. En todo caso yo tenía obligaciones de anfitrión. Algo que hay que tener en cuenta es que la neochipriota es mayor que la ilexiana.

Las dos estaban allí y como no estábamos solos sino acompañados por los familiares de la neochipriota, mi atención tendía a bascular a favor de esta porque sus familiares también reclamaban atención. Por eso estaba desatendiendo un poco a la ilexiana, que no tenía con quien hablar, que se debía sentir desplazada en aquel ambiente y que tenía una expresión algo triste. En un momento dado me di cuenta de la situación y traté de atender mejor a mi amiga de Ilexia, le di un abrazo y un besito en la mejilla y me propuse quedar a su lado y atenderla, sin dejar de seguir atendiendo a mi amiga de Neochipre y a su bulliciosa familia pero estableciendo como prioridad atender a mi amiga ilexiana, que era la que estaba sola en aquella situación.

En el sueño me sentía un poco incómodo porque me parece que cada una de mis amigas antes de aquel encuentro no sabía de la existencia de la otra y temía que la situación fuera desagradable para ellas, que pudiera haber celos. Eso sobre todo después de decidir atender especialmente a mi amiga ilexiana, que venía sola y necesitaba más cariño que la neochipriota, que estaba arropada por su familia. Al mostrarme más cariñoso con la chica de Ilexia me temía que la neochipriota se molestara. No se si el sueño acabó ahí, si mutó a otra trama como suelen hacer los sueños o si simplemente no me acuerdo de más.

Creo que el haber visto la película “Million dollar baby”, el sábado pasado, influyó en que tuviera este sueño. La relación entre el personaje de Clint Eastwood y la boxeadora es más bien de tipo paternofilial y muy emotiva. Algo de esa película me hizo pensar fugazmente en mi amiga ilexiana, que es más jovencita, y se ve que esa idea quedó revoloteando por mi subconsciente hasta aparecer en un sueño. No es que vea a la chica de Ilexia como a una hija, pero al ser más joven si que tengo ciertos sentimientos protectores hacia ella.
 
Dos parejas opuestas.
Ayer en... bueno, para más diecreción voy a transformar un poco las cosas. Digamos que estoy de prácticas como robotista en la Asociación de Usuarios de Robots. Pues resulta que ayer en la AUR hubo dos matrimonios clientes casi opuestos. Las dos parejas eran cincuentonas. Sus diferencias me hicieron pensar en los roles de pareja.
En el primer caso ella era más lista y explicaba mejor el problema del marido, pero él insistía en explicar lo que había entendido mal. Como Polonio, el experto robotista con el que estoy haciendo las prácticas, tampoco se explica muy bien, el hombre aquel no salía de su error, como no entendía y parece que es una de esas personas poco instruidas que desconfía de la gente con estudios, le dio la impresión de que Pousa le estaba intentando liar y, creyéndose muy espabilado, le ofreción contratarle como robotista particular pagando lo que fuera necesario en vez de através de la Asociación de Usuarios de Robots, pensando que esa era la manera de conseguir que Polonio le atendiera bien. La mujer se daba cuenta de que su marido estaba haciendo el tonto y con habilidad consigió irlo llevando al redil. En esa pareja el hombre llevaba la voz cantante pese a que la más lista era ella.
En la segunda pareja en cambio él era más inteligente que ella, él era de un hombre grandote de 50 y muchos en el paro y una señora cincuentona con un aspecto rarísimo, demasiado artificial, muy maquillada, con pelo más que peinado construido, enjollada y con gafas de sol no graduadas que se mantenía puestas pese a estar en un sitio malamente iluminado mientras hablaba con nosotros (lo cual es de muy mala educación en realidad) y solo se las sacaba para leer. Trabajaba haciendo sustituciones en diversos puestos de la administración autonómica. Lo que me llamó la atención de esa pareja es que ella parecía la típica mujer tradicional que aspira a ser "señora de", queriendo tener un marido fuerte, más bien dominante y protector ( el físico de su marido apoyaba la idea de que era eso lo que quería en un hombre) y a ser posible quedarse en casa sin trabajar y con una asistenta que le haga las cosas. En cambio las cosas habían resultado al revés, su marido se había quedado en el paro (con lo que él se veía que tiene que esforzarse para mantener su autoestima) y ella se quedaba como el principal sostén económico de la familia, una situación que si a él, como cave esperar, le molestará, porque quedarse en el paro no es agradable, parecía que aun le molestaba más a ella porque le distorsionaba el modelo ideal de matrimonio que tiene en la cabeza, con una relación de tipo patriarcal. Ella no tenía la más mínima intención de ser una mujer emancipada y sin embargo se encontraba en un papel de protagonismo económico muy a su pesar, era una situación muy paradójica y chocante. Uno se imaginaría que la mujer de la otra pareja podría haber estado en la situación de la segunda de una manera mucho más adecuada y resultaría más natural que llevara la responsabilidad económica de la familia siendo más lista que su marido, pero resultó que ese papel le tocó a la esposa de la segunda pareja, mucho menos idonea para eso. Estas dos parejas me recordaron un dicho "Diós da de beber al hambriento y de comer al sediento".