logotipo

img_google
Vida real y ficticia a principios del XXI
Vivencias cotidianas, ocurrencias y comentarios. Empiezo esta aventura del blog sin saber muy bien a donde llegaré.
Sindicación
 
El coche como droga
Cuando se habla de los límites de velocidad no falta un montón de gente partidaria de que se suban esos límites ¿Cuál es la razón de ese interés en aumentar los límites? Que para mucha gente la velocidad y la agresividad en la conducción es un elemento importantísimo de autoafirmación, que les sirve para sentirse poderosos durante un rato y así resarcirse de las frustraciones cotidianas. El coche es una musculatura postiza con la que todos nos podemos sentir el primate más fuerte de la manada. El coche se usa como un estimulante al que mucha gente está enganchada y que causa estragos en nuestra sociedad.

Pero aumentar la velocidad no aporta nada aparte de esa autoafirmación pueril, ni más seguridad, ni menos contaminación, ni ahorro energético. Soy partidario de que los límites de velocidad sigan como están pero mejorando su cumplimiento aumentando los controles, tanto humanos como mediante nuevos dispositivos automáticos, además de que las autoridades comunitarias intervengan para que la industria del automóvil límite la potencia de sus productos. La principal causa de los accidentes no es ni las carreteras ni el estado de los vehículos sino la agresividad, ese generalizado juego insensato en el que tanta gente ve la carretera como un espacio para el combate. Sería necesario que algo quedara claro: el coche solo sirve para desplazarse de un punto a otro, no debe usarse ni para divertirse ni para sentirse fuerte. Quien quiera correr que lo haga, pero fuera del coche.