Un fin de semana magnífico.
Este fin de semana ha sido fantástico. Después de todos los meses de invierno que pasamos y de unas últimas semanas muy pasadas por agua, los dioses nos han regalado un fin de semana con un tiempo estupendo, un mini-verano que ha venido estupendamente para quitarse la humedad.
Como en realidad sigue siendo invierno, es de esperar que en las próximas semanas no se repita con frecuencia un tiempo como este por lo que convenía aprovecharlo. Por suerte pude disfrutarlo bien. El sábado el club informal de senderismo al que pertenezco había programado una marcha por Vedra. Las últimas convocatorias de marchas senderistas habían sido acogidas con bastante frialdad, pero con el buen tiempo nos juntamos bastante gente y finalmente lo pasamos muy bien recorriendo un camino de pescadores por la orilla del río Ulla. El río estaba algo crecido y algunos tramos del camino estaban algo inundados pero el recorrido fue bastante facilito, con muy pequeños desniveles. La distancia era discreta, unos 15 km, pero parecieron menos. Fue una gozada poder andar por ahí con camiseta bajo el sol e incluso nos salieron algunos coloretes en la cara, sin llegar a quemarse nuestras pieles invernales.
Por la noche del sábado no salí por la ciudad, tenía sueño atrasado y el que se le haga a uno de noche en el monte también da bastante sueño. Además quería aprovechar el domingo. Fui a dormir a la dacha familiar y amanecí en el campo, en una mañana soleada.
Desayuné y, mientras me bajaba el desayuno, realicé la ingrata tarea de lavar el coche, no tan molesta si no hace frío (hoy descubrí que ahora se ve mucho mejor a través de los cristales, ja ja). Antes de comer fui a echar una carrerita por el bosque cercano a mi casa, en compañía de mi perro, una carrera no muy larga porque al fin y al cabo el sábado ya había hecho ejercicio. Al vestirme para correr vi que hacía demasiado calor para llevar las mallas que uso para correr en invierno por lo que me puse camiseta de manga corta y pantalón corto ¡Que agradable correr con calorcito! El ambiente del bosque durante la carrera parecía veraniego, aunque se notaba más silencio por no haber tantos pájaros como en verano. Con ese tiempo tan bueno mi sobrina bebé pudo estar al aire libre, en una colcha sobre el césped.
Hoy ya amaneció nublado y me imagino que pronto retomaremos el clima invernal, pero en todo caso ya no queda tanto para el buen tiempo y ya no hace tanto frío.
Dificultades de pareja:
Cambiando del todo de tema, a media tarde del domingo ya me bajé a La Coruña y me encontré con un amigo que vive fuera. Parece que ha superado sus problemillas de pareja y que ahora está en un momento dulce. Ya habían estado viviendo juntos y ahora han vuelto a hacerlo. Me contó que ahora están más cómodos porque se dejan más margen para sus actividades individuales, que ya no se sienten obligados a hacerlo todo juntos. Ahora ella, que es futbolera, a veces se va sin él a los partidos del equipo de su ciudad y el ya se siente libre para irse solo a hacer ejercicio o quedarse solo leyendo un libro. Vamos, que se respetan mejor los espacios personales.
Creo que antes mi amigo estaba un poco agobiado por sentirse demasiado absorbido por la relación, me parece que se sentía un poco desindividualizado. Me parece que ese es un problema muy extendido y seguramente tenga que ver con ese fenómeno los largos noviazgos en que ambas partes siguen viviendo cada uno en la casa de sus padres (otra mala consecuencia de la escasez de vivienda y la precariedad laboral). En esa situación, en las horas que la pareja pueden estar juntos, quieren estar lo más juntos posible, porque viviendo en casas separadas la convivencia necesariamente es más escasa de lo que quisiera. Eso hace que el tiempo libre quede muy condicionado, es necesario dejar de hacer otras cosas para poder estar juntos. Así la pareja se acostumbra a pasar mucho tiempo juntos en su tiempo libre sacrificando gustos y actividades individuales por hacer más cosas juntos es fácil que conserven esa pauta de comportamiento de estar juntos todo el tiempo que sea posible y entonces, eso que cuando vivían en casas separadas era más o menos razonables, se empieza a convertir en asfixiante porque se quedan sin espacios de individualidad. Si no se dan cuenta de que ya no es necesario mantener ese esfuerzo tan intenso por hacer cosas juntos, porque ahora les resulta más fácil compartir sus vidas, pueden sentir que la relación es demasiado absorbente y que les anula como individuos.
Por lo que veo este miedo a perder el espacio individual es algo bastante extendido. Por ejemplo, no siendo el caso de mi amgo, tengo visto más de una vez casos en los que una pareja son novios estabilísimos desde la adolescencia y cuando tienen veintitantos la pareja se rompe sin que luego consigan una nueva pareja. En ese fenómeno de ruptura sin nuevo emparejamiento puede influir mucho el que al acabar una relación que era muy exigente en cuanto al tiempo y esfuerzo que se le dedicaba, al descubrir todas las cosas que pueden hacer estando solos, a pesar de que puedan echar de menos el tener pareja les espanta la pérdida de espacio personal que creen que necesariamente les va a conllevar una nueva relación.
También me parece que hay otras razones por las que cuando la chica tiene 26 años o así se lía la manta a la cabeza y rompe la relación hasta entonces tan estable. Me parece que suele pasar que para muchas chicas jóvenes con las inseguridades propias de la edad, muchas veces un novio (sobre todo si tiene coche) es algo que les permite hacer cosas que solas no se atreverían a hacer, ir de excursión e ir de aquí para allá e integrarse en la vida adulta. El novio les resulta muy práctico para enriquecer su vida. Ese tipo de chicas, al alcanzar cierta edad en que han ganado en seguridad en si mismas, pueden pensar que ya no les hace tanta falta un novio para hacer las cosas para las que antes necesitaban su compañía. Además, el chico que antes les parecía tan interesante pese a que no fuera exactamente como sus ídolos de la época adolescente y que les servía para tener una vida más rica, a fuerza de conocido les puede empezar a parecer un poco soso. Sienten que ellas han crecido como persona, que son jóvenes mujeres más maduras y sofisticadas que su pareja de toda la vida y que ahora pueden aspirar a una pareja más fascinante, quizá un tipo más parecido a aquellos ideales de sus tiempos adolescentes a los que en su día renunciaron. Así que este tipo de veintimuchoañera deja a su confortable noviete de toda la vida y se lanza a la búsqueda de un hombre fascinante como los de las películas, que aporte más a su vida. Muchas veces creen encontrarlo e inician una nueva relación con un tío que les parece más sofisticado y mundano, para al poco descubrir que bajo la fachada cuidadosamente diseñada, el presunto fascinador es un tipo basta vulgar. Tras ese batacazo puede que de nuevo intenten una relación con alguien supuestamente fascinante y cinematográfico, antes de darse cuenta de que en la vida real la gente es poco fascinante y que ningún príncipe azul les va a llevar a una vida espectacular sacándoles de su trivial cotidianeidad (¡Cuánto daño ha hecho el cuento de la Cenicienta!). Unas lo aceptan y acaban siendo capaces de tener una relación satisfactoria, mientras que otras, tras muchos años de noviazgo, se quedan definitivamente desparejadas.
Como en realidad sigue siendo invierno, es de esperar que en las próximas semanas no se repita con frecuencia un tiempo como este por lo que convenía aprovecharlo. Por suerte pude disfrutarlo bien. El sábado el club informal de senderismo al que pertenezco había programado una marcha por Vedra. Las últimas convocatorias de marchas senderistas habían sido acogidas con bastante frialdad, pero con el buen tiempo nos juntamos bastante gente y finalmente lo pasamos muy bien recorriendo un camino de pescadores por la orilla del río Ulla. El río estaba algo crecido y algunos tramos del camino estaban algo inundados pero el recorrido fue bastante facilito, con muy pequeños desniveles. La distancia era discreta, unos 15 km, pero parecieron menos. Fue una gozada poder andar por ahí con camiseta bajo el sol e incluso nos salieron algunos coloretes en la cara, sin llegar a quemarse nuestras pieles invernales.
Por la noche del sábado no salí por la ciudad, tenía sueño atrasado y el que se le haga a uno de noche en el monte también da bastante sueño. Además quería aprovechar el domingo. Fui a dormir a la dacha familiar y amanecí en el campo, en una mañana soleada.
Desayuné y, mientras me bajaba el desayuno, realicé la ingrata tarea de lavar el coche, no tan molesta si no hace frío (hoy descubrí que ahora se ve mucho mejor a través de los cristales, ja ja). Antes de comer fui a echar una carrerita por el bosque cercano a mi casa, en compañía de mi perro, una carrera no muy larga porque al fin y al cabo el sábado ya había hecho ejercicio. Al vestirme para correr vi que hacía demasiado calor para llevar las mallas que uso para correr en invierno por lo que me puse camiseta de manga corta y pantalón corto ¡Que agradable correr con calorcito! El ambiente del bosque durante la carrera parecía veraniego, aunque se notaba más silencio por no haber tantos pájaros como en verano. Con ese tiempo tan bueno mi sobrina bebé pudo estar al aire libre, en una colcha sobre el césped.
Hoy ya amaneció nublado y me imagino que pronto retomaremos el clima invernal, pero en todo caso ya no queda tanto para el buen tiempo y ya no hace tanto frío.
Dificultades de pareja:
Cambiando del todo de tema, a media tarde del domingo ya me bajé a La Coruña y me encontré con un amigo que vive fuera. Parece que ha superado sus problemillas de pareja y que ahora está en un momento dulce. Ya habían estado viviendo juntos y ahora han vuelto a hacerlo. Me contó que ahora están más cómodos porque se dejan más margen para sus actividades individuales, que ya no se sienten obligados a hacerlo todo juntos. Ahora ella, que es futbolera, a veces se va sin él a los partidos del equipo de su ciudad y el ya se siente libre para irse solo a hacer ejercicio o quedarse solo leyendo un libro. Vamos, que se respetan mejor los espacios personales.
Creo que antes mi amigo estaba un poco agobiado por sentirse demasiado absorbido por la relación, me parece que se sentía un poco desindividualizado. Me parece que ese es un problema muy extendido y seguramente tenga que ver con ese fenómeno los largos noviazgos en que ambas partes siguen viviendo cada uno en la casa de sus padres (otra mala consecuencia de la escasez de vivienda y la precariedad laboral). En esa situación, en las horas que la pareja pueden estar juntos, quieren estar lo más juntos posible, porque viviendo en casas separadas la convivencia necesariamente es más escasa de lo que quisiera. Eso hace que el tiempo libre quede muy condicionado, es necesario dejar de hacer otras cosas para poder estar juntos. Así la pareja se acostumbra a pasar mucho tiempo juntos en su tiempo libre sacrificando gustos y actividades individuales por hacer más cosas juntos es fácil que conserven esa pauta de comportamiento de estar juntos todo el tiempo que sea posible y entonces, eso que cuando vivían en casas separadas era más o menos razonables, se empieza a convertir en asfixiante porque se quedan sin espacios de individualidad. Si no se dan cuenta de que ya no es necesario mantener ese esfuerzo tan intenso por hacer cosas juntos, porque ahora les resulta más fácil compartir sus vidas, pueden sentir que la relación es demasiado absorbente y que les anula como individuos.
Por lo que veo este miedo a perder el espacio individual es algo bastante extendido. Por ejemplo, no siendo el caso de mi amgo, tengo visto más de una vez casos en los que una pareja son novios estabilísimos desde la adolescencia y cuando tienen veintitantos la pareja se rompe sin que luego consigan una nueva pareja. En ese fenómeno de ruptura sin nuevo emparejamiento puede influir mucho el que al acabar una relación que era muy exigente en cuanto al tiempo y esfuerzo que se le dedicaba, al descubrir todas las cosas que pueden hacer estando solos, a pesar de que puedan echar de menos el tener pareja les espanta la pérdida de espacio personal que creen que necesariamente les va a conllevar una nueva relación.
También me parece que hay otras razones por las que cuando la chica tiene 26 años o así se lía la manta a la cabeza y rompe la relación hasta entonces tan estable. Me parece que suele pasar que para muchas chicas jóvenes con las inseguridades propias de la edad, muchas veces un novio (sobre todo si tiene coche) es algo que les permite hacer cosas que solas no se atreverían a hacer, ir de excursión e ir de aquí para allá e integrarse en la vida adulta. El novio les resulta muy práctico para enriquecer su vida. Ese tipo de chicas, al alcanzar cierta edad en que han ganado en seguridad en si mismas, pueden pensar que ya no les hace tanta falta un novio para hacer las cosas para las que antes necesitaban su compañía. Además, el chico que antes les parecía tan interesante pese a que no fuera exactamente como sus ídolos de la época adolescente y que les servía para tener una vida más rica, a fuerza de conocido les puede empezar a parecer un poco soso. Sienten que ellas han crecido como persona, que son jóvenes mujeres más maduras y sofisticadas que su pareja de toda la vida y que ahora pueden aspirar a una pareja más fascinante, quizá un tipo más parecido a aquellos ideales de sus tiempos adolescentes a los que en su día renunciaron. Así que este tipo de veintimuchoañera deja a su confortable noviete de toda la vida y se lanza a la búsqueda de un hombre fascinante como los de las películas, que aporte más a su vida. Muchas veces creen encontrarlo e inician una nueva relación con un tío que les parece más sofisticado y mundano, para al poco descubrir que bajo la fachada cuidadosamente diseñada, el presunto fascinador es un tipo basta vulgar. Tras ese batacazo puede que de nuevo intenten una relación con alguien supuestamente fascinante y cinematográfico, antes de darse cuenta de que en la vida real la gente es poco fascinante y que ningún príncipe azul les va a llevar a una vida espectacular sacándoles de su trivial cotidianeidad (¡Cuánto daño ha hecho el cuento de la Cenicienta!). Unas lo aceptan y acaban siendo capaces de tener una relación satisfactoria, mientras que otras, tras muchos años de noviazgo, se quedan definitivamente desparejadas.
Alejandro Sanz pregunta “¿Qué hubieras hecho si fueras una compañía discográfica frente a la piratería?"
Yahoo tiene un servicio de preguntas, el “Yahoo Respuestas”, en el que la gente inscrita en Yahoo puede formular preguntas y la gente le responde. Es un poco como un foro pero sin admitir réplicas y contrarréplicas, solo puede poner una respuesta cada uno y no se puede añadir nada a la pregunta. Los preguntantes y respondedores son gente anónima pero de manera destacada ha aparecido una pregunta hecha por el mismísimo Alejandro Sanz en persona, que preguntaba “¿Qué hubieras hecho si fueras una compañía discográfica frente a la piratería?” Viendo que el señor Sanz debe estar sufriendo por el tema me sentí obligado a responderle:
“Que tal Alejandro. Que detalle que hayas encontrado un hueco en tu agenda para escribir esa pregunta de tu puño y letra y luego leer y analizar las respuestas. Que tío más majo. Alguno podría pensar que quien escribió esa pregunta fue algún currito de una discográfica que tiene que hacer esas cosas para ganarse los garbanzos, pero estoy seguro de que no es el caso, que esto lo estás haciendo tu mismito por el cariño que sientes por tu discográfica y la honda preocupación que te causa la piratería.
Depende de lo que entendamos por piratería, que ese término se utiliza de manera ambivalente.
Si entendemos por piratería la edición comercial de soportes musicales sin pagar derechos de autor, o sea, el Top Manta, por un lado reclamaría civilmente los derechos impagados a las empresas ilegales que realizaran esas ediciones, mientras que por otro rebajaría el precio del producto aprovechando que las tiradas masivas de las ediciones de discos realizadas por las discográficas permiten reducir los costes de producción mucho más de lo que pueden hacer las pequeñas empresas de edición pirata. Cuando aun había discos de vinilo, yo los compraba en el hiper a 1.600 pesetas. Al eliminarse del mercado los vinilos los CDs aprovecharon para subir sus precios, que ya eran mayores que los de los vinilos, a pesar de que su grabación es más sencilla. Creo que CDs bien editados al precio que tenían los vinilos, 1.600 pesetas, o lo que es lo mismo, 10€, podrían funcionar bien, acompañados con una serie B de CDs peor editados y envasados que costaran unos 3€.
También podrían adoptar medidas más de fondo. No se como anda la cosa por ahí por Miami, pero por aquí, dejando a parte la cuestión de las descargas de Internet, la principal razón por la que la gente compra discos piratas en la calle es que es una forma de ahorrar y que siente que sus economías no pueden soportar el esfuerzo de comprar discos a 18€ para ver si hay suerte y le gustan. Esto tiene mucho que ver con la precariedad en el empleo y los sueldos bajos de subempleados, mileuristas y los que son menos que mileuristas. Si uno se permite caprichitos caros como comprar un disco en una tienda no llega a fin de mes pero la machacona publicidad directa e indirecta insiste en que si no escuchas esto y compras lo otro eres un pringado y estás fuera de onda ¿Debe renunciar a la opción de comprar en el top manta y asumir resignadamente su condición de mayor o menor marginación? ¿Debe asumir que debe limitarse a mirar los pasteles a través del escaparate sin esperar poder probarlos? ¿Qué te parece, amigo Alejandro? Para hacer frente a este problema, el de que la gente anda muy justita y vive en la cuerda floja, las empresas discográficas, a través de su participación en las organizaciones patronales, deberían mejorar las condiciones de trabajo recogidas en los convenios colectivos. Para dar ejemplo a las otras empresas, las discográficas desde ya mismo deberían pasar a todos sus empleados a contratos indefinidos, mejorar significativamente sus salarios, cumplir a rajatabla sus horarios laborales y, en su caso, pagar religiosamente todas las horas extras. Seguro que hacen toso eso muy contentos porque se les ve muy preocupados por sus empleados. Si se les hunde el tinglado que se les hunda, pero que no vayan dejando a sus trabajadores tirados por el camino. Un auténtico compromiso con sus empleados supone que mientras la empresa aguante se reconozca sin regateos el valor del trabajo de sus empleados. En la empresa todos unidos, o todos o ninguno. Incluso podrían ir transfiriendo la propiedad de las empresas a sus currantes hasta convertirlas en cooperativas ¡Que caramba!
Aun así, puede que también fuera conveniente que las discográficas sacaran discos directamente en MP3 porque acostumbrado el consumidor a tener paquetes de 100 canciones o más, resulta engorroso manejar discos que solo traen 10 canciones. Resulta curioso que se dieran tanta prisa en eliminar el vinilo (que tenía precio más bajo pese a su mayor coste de producción) y les cueste tanto empezar a vender música en nuevos soportes como discos de MP3 o incluso lápices de memoria USB cargaditos de música, que ya hay radio-CDs que los leen directamente.
En cambio, si entendemos por piratería la copia privada de música realizada a través de internet, o sea, lo que hacía la gente en los 80 con los radiocasetes de doble pletina en su versión siglo XXI, si fuera una discográfica utilizaría el mismo sistema que utilizaron los vendedores de alfalfa cuando la invención del automóvil les privó del mercado de los usuarios de carruajes o los fabricantes de pergaminos cuando se inventó el papel: la resignación cristiana. Frente a la obsolescencia tecnológica lo que le queda a cualquier industria es diversificar sus actividades y concentrarse en lo que si que puede hacer, de nada sirve intentar coaccionar al consumidor en fuga ni intentar despertar la compasión de quienes en su vida laboral saben que no pueden contar con la más mínima lealtad por parte de las empresas que les mal-emplean, tiene gracia que esperen que nos preocupemos por sus compañías quienes vamos malviviendo con contratos precarios y mal pagados. En el caso de la industria musical esa reorientación de su actividad podría suponer centrarse más en la realización de espectáculos en vivo y en el merchandising. También podrían adoptar estrategias industriales más arriesgadas cambiando de actividad más radicalmente, por ejemplo abriendo una filial de energía solar, un sector en auge tras la ley que obliga a instalar ese tipo de equipos en nuevas construcciones. Según crecieran las filiales que abrieran en nuevos sectores podrían ir traspasando a ellas a sus trabajadores, de cuya estabilidad laboral tanto dicen preocuparse cuando se quejan de la piratería”.
“Que tal Alejandro. Que detalle que hayas encontrado un hueco en tu agenda para escribir esa pregunta de tu puño y letra y luego leer y analizar las respuestas. Que tío más majo. Alguno podría pensar que quien escribió esa pregunta fue algún currito de una discográfica que tiene que hacer esas cosas para ganarse los garbanzos, pero estoy seguro de que no es el caso, que esto lo estás haciendo tu mismito por el cariño que sientes por tu discográfica y la honda preocupación que te causa la piratería.
Depende de lo que entendamos por piratería, que ese término se utiliza de manera ambivalente.
Si entendemos por piratería la edición comercial de soportes musicales sin pagar derechos de autor, o sea, el Top Manta, por un lado reclamaría civilmente los derechos impagados a las empresas ilegales que realizaran esas ediciones, mientras que por otro rebajaría el precio del producto aprovechando que las tiradas masivas de las ediciones de discos realizadas por las discográficas permiten reducir los costes de producción mucho más de lo que pueden hacer las pequeñas empresas de edición pirata. Cuando aun había discos de vinilo, yo los compraba en el hiper a 1.600 pesetas. Al eliminarse del mercado los vinilos los CDs aprovecharon para subir sus precios, que ya eran mayores que los de los vinilos, a pesar de que su grabación es más sencilla. Creo que CDs bien editados al precio que tenían los vinilos, 1.600 pesetas, o lo que es lo mismo, 10€, podrían funcionar bien, acompañados con una serie B de CDs peor editados y envasados que costaran unos 3€.
También podrían adoptar medidas más de fondo. No se como anda la cosa por ahí por Miami, pero por aquí, dejando a parte la cuestión de las descargas de Internet, la principal razón por la que la gente compra discos piratas en la calle es que es una forma de ahorrar y que siente que sus economías no pueden soportar el esfuerzo de comprar discos a 18€ para ver si hay suerte y le gustan. Esto tiene mucho que ver con la precariedad en el empleo y los sueldos bajos de subempleados, mileuristas y los que son menos que mileuristas. Si uno se permite caprichitos caros como comprar un disco en una tienda no llega a fin de mes pero la machacona publicidad directa e indirecta insiste en que si no escuchas esto y compras lo otro eres un pringado y estás fuera de onda ¿Debe renunciar a la opción de comprar en el top manta y asumir resignadamente su condición de mayor o menor marginación? ¿Debe asumir que debe limitarse a mirar los pasteles a través del escaparate sin esperar poder probarlos? ¿Qué te parece, amigo Alejandro? Para hacer frente a este problema, el de que la gente anda muy justita y vive en la cuerda floja, las empresas discográficas, a través de su participación en las organizaciones patronales, deberían mejorar las condiciones de trabajo recogidas en los convenios colectivos. Para dar ejemplo a las otras empresas, las discográficas desde ya mismo deberían pasar a todos sus empleados a contratos indefinidos, mejorar significativamente sus salarios, cumplir a rajatabla sus horarios laborales y, en su caso, pagar religiosamente todas las horas extras. Seguro que hacen toso eso muy contentos porque se les ve muy preocupados por sus empleados. Si se les hunde el tinglado que se les hunda, pero que no vayan dejando a sus trabajadores tirados por el camino. Un auténtico compromiso con sus empleados supone que mientras la empresa aguante se reconozca sin regateos el valor del trabajo de sus empleados. En la empresa todos unidos, o todos o ninguno. Incluso podrían ir transfiriendo la propiedad de las empresas a sus currantes hasta convertirlas en cooperativas ¡Que caramba!
Aun así, puede que también fuera conveniente que las discográficas sacaran discos directamente en MP3 porque acostumbrado el consumidor a tener paquetes de 100 canciones o más, resulta engorroso manejar discos que solo traen 10 canciones. Resulta curioso que se dieran tanta prisa en eliminar el vinilo (que tenía precio más bajo pese a su mayor coste de producción) y les cueste tanto empezar a vender música en nuevos soportes como discos de MP3 o incluso lápices de memoria USB cargaditos de música, que ya hay radio-CDs que los leen directamente.
En cambio, si entendemos por piratería la copia privada de música realizada a través de internet, o sea, lo que hacía la gente en los 80 con los radiocasetes de doble pletina en su versión siglo XXI, si fuera una discográfica utilizaría el mismo sistema que utilizaron los vendedores de alfalfa cuando la invención del automóvil les privó del mercado de los usuarios de carruajes o los fabricantes de pergaminos cuando se inventó el papel: la resignación cristiana. Frente a la obsolescencia tecnológica lo que le queda a cualquier industria es diversificar sus actividades y concentrarse en lo que si que puede hacer, de nada sirve intentar coaccionar al consumidor en fuga ni intentar despertar la compasión de quienes en su vida laboral saben que no pueden contar con la más mínima lealtad por parte de las empresas que les mal-emplean, tiene gracia que esperen que nos preocupemos por sus compañías quienes vamos malviviendo con contratos precarios y mal pagados. En el caso de la industria musical esa reorientación de su actividad podría suponer centrarse más en la realización de espectáculos en vivo y en el merchandising. También podrían adoptar estrategias industriales más arriesgadas cambiando de actividad más radicalmente, por ejemplo abriendo una filial de energía solar, un sector en auge tras la ley que obliga a instalar ese tipo de equipos en nuevas construcciones. Según crecieran las filiales que abrieran en nuevos sectores podrían ir traspasando a ellas a sus trabajadores, de cuya estabilidad laboral tanto dicen preocuparse cuando se quejan de la piratería”.
Microbuses para solucionar el transporte público en Santiago de Compostela.
En Santiago de Compostela no es del todo fácil moverse. Siendo una ciudad pequeña debería ser mucho más fácil, porque el caminar resuelve bastante, pero no deja de haber algunas distancias incómodas de andar, más aun con las lluvias santiaguesas. Hay barrios periféricos como Cancelas desde los cuales ir al centro de Santiago andando, incluso cuando hace buen tiempo, es bastante esforzado y lleva mucho tiempo. Luego están las personas de mucha edad, enfermas o los niños pequeños, que quedan excluidos por sus limitaciones físicas de recorrer esas distancias caminando. Hay que añadir que, aunque el centro de Santiago es un buen lugar de paseo, las periferias no lo son pues están cruzadas por grandes vías diseñadas para soportar un gran tráfico automóviles que resultan hostiles para el caminante y que se tardan un montón en cruzar por sus complicados pasos de peatones con sus lentos semáforos.
La mayoría de la gente, para recorrer distancias grandes en Santiago e ir al centro, recurre al automóvil particular, pero realmente es un sistema de transporte con bastantes defectos dado que el tráfico en el centro es bastante denso y aparcar es muy complicado, lo cual suele obligar a aparcar en aparcamientos subterráneos de pago que tienen precios muy altos. La tarifa de los parkings nos duele mucho en el bolsillo, pero se puede justificar como una medida para disuadir la entrada de coches particulares en la ciudad y así evitar un colapso de la circulación rodada.
El problema de la movilidad en Santiago de Compostela, más que el precio del aparcamiento, es que para los ciudadanos no hay una alternativa adecuada al automóvil para cubrir sus necesidades de movilidad. El transporte público deja mucho que desear. Los buses urbanos tienen una frecuencia bajísima que los hacen prácticamente inútiles para las personas a quienes no les sobre el tiempo, o sea, para casi todo el mundo. Una frecuencia de 20 minutos hace que el autobús sea inútil para ir al trabajo y realizar cualquier actividad con exigencia de prontitud y puntualidad.
Creo que el problema de los autobuses de Compostela es de dimensionamiento. Los autobuses urbanos santiagueses son demasiado grandes, adecuados para una ciudad grande pero difíciles de llenar en Santiago salvo que se tenga esperando un buen rato a los pasajeros en las paradas. De esta manera, para que tengan cierta ocupación, los autobuses tienen bajas frecuencias para que sea más probable encontrar pasajeros esperando en las paradas, una torpe manera de rentabilizarlos porque al imponer esas esperas a los pasajeros mucha gente, no pudiendo permitirse ese despilfarro de tiempo, evitan usar el bus urbano perdiéndose como clientes. Los autobuses urbanos de Santiago de Compostela deberían ser cambiados por buses más pequeños y numerosos, tendiendo al microbús, que pudieran pasar con mucha más frecuencia por las paradas, reduciendo las esperas a 10 minutos y permitiendo así que el transporte público santiagués fuera una solución práctica para las necesidades de movilidad de los ciudadanos a los que no les sobra el tiempo libre. Si ninguna empresa quisiera hacerse cargo de las líneas de microbuses por considerar que no les resultaría rentable, se podría optar por hacer concesiones de líneas de microbús a conductores individuales, como se hace con los taxistas, y quizá facilitándoles créditos blandos para la adquisición de los vehículos.
La mayoría de la gente, para recorrer distancias grandes en Santiago e ir al centro, recurre al automóvil particular, pero realmente es un sistema de transporte con bastantes defectos dado que el tráfico en el centro es bastante denso y aparcar es muy complicado, lo cual suele obligar a aparcar en aparcamientos subterráneos de pago que tienen precios muy altos. La tarifa de los parkings nos duele mucho en el bolsillo, pero se puede justificar como una medida para disuadir la entrada de coches particulares en la ciudad y así evitar un colapso de la circulación rodada.
El problema de la movilidad en Santiago de Compostela, más que el precio del aparcamiento, es que para los ciudadanos no hay una alternativa adecuada al automóvil para cubrir sus necesidades de movilidad. El transporte público deja mucho que desear. Los buses urbanos tienen una frecuencia bajísima que los hacen prácticamente inútiles para las personas a quienes no les sobre el tiempo, o sea, para casi todo el mundo. Una frecuencia de 20 minutos hace que el autobús sea inútil para ir al trabajo y realizar cualquier actividad con exigencia de prontitud y puntualidad.
Creo que el problema de los autobuses de Compostela es de dimensionamiento. Los autobuses urbanos santiagueses son demasiado grandes, adecuados para una ciudad grande pero difíciles de llenar en Santiago salvo que se tenga esperando un buen rato a los pasajeros en las paradas. De esta manera, para que tengan cierta ocupación, los autobuses tienen bajas frecuencias para que sea más probable encontrar pasajeros esperando en las paradas, una torpe manera de rentabilizarlos porque al imponer esas esperas a los pasajeros mucha gente, no pudiendo permitirse ese despilfarro de tiempo, evitan usar el bus urbano perdiéndose como clientes. Los autobuses urbanos de Santiago de Compostela deberían ser cambiados por buses más pequeños y numerosos, tendiendo al microbús, que pudieran pasar con mucha más frecuencia por las paradas, reduciendo las esperas a 10 minutos y permitiendo así que el transporte público santiagués fuera una solución práctica para las necesidades de movilidad de los ciudadanos a los que no les sobra el tiempo libre. Si ninguna empresa quisiera hacerse cargo de las líneas de microbuses por considerar que no les resultaría rentable, se podría optar por hacer concesiones de líneas de microbús a conductores individuales, como se hace con los taxistas, y quizá facilitándoles créditos blandos para la adquisición de los vehículos.





