Alejandro Sanz pregunta “¿Qué hubieras hecho si fueras una compañía discográfica frente a la piratería?"
Yahoo tiene un servicio de preguntas, el “Yahoo Respuestas”, en el que la gente inscrita en Yahoo puede formular preguntas y la gente le responde. Es un poco como un foro pero sin admitir réplicas y contrarréplicas, solo puede poner una respuesta cada uno y no se puede añadir nada a la pregunta. Los preguntantes y respondedores son gente anónima pero de manera destacada ha aparecido una pregunta hecha por el mismísimo Alejandro Sanz en persona, que preguntaba “¿Qué hubieras hecho si fueras una compañía discográfica frente a la piratería?” Viendo que el señor Sanz debe estar sufriendo por el tema me sentí obligado a responderle:
“Que tal Alejandro. Que detalle que hayas encontrado un hueco en tu agenda para escribir esa pregunta de tu puño y letra y luego leer y analizar las respuestas. Que tío más majo. Alguno podría pensar que quien escribió esa pregunta fue algún currito de una discográfica que tiene que hacer esas cosas para ganarse los garbanzos, pero estoy seguro de que no es el caso, que esto lo estás haciendo tu mismito por el cariño que sientes por tu discográfica y la honda preocupación que te causa la piratería.
Depende de lo que entendamos por piratería, que ese término se utiliza de manera ambivalente.
Si entendemos por piratería la edición comercial de soportes musicales sin pagar derechos de autor, o sea, el Top Manta, por un lado reclamaría civilmente los derechos impagados a las empresas ilegales que realizaran esas ediciones, mientras que por otro rebajaría el precio del producto aprovechando que las tiradas masivas de las ediciones de discos realizadas por las discográficas permiten reducir los costes de producción mucho más de lo que pueden hacer las pequeñas empresas de edición pirata. Cuando aun había discos de vinilo, yo los compraba en el hiper a 1.600 pesetas. Al eliminarse del mercado los vinilos los CDs aprovecharon para subir sus precios, que ya eran mayores que los de los vinilos, a pesar de que su grabación es más sencilla. Creo que CDs bien editados al precio que tenían los vinilos, 1.600 pesetas, o lo que es lo mismo, 10€, podrían funcionar bien, acompañados con una serie B de CDs peor editados y envasados que costaran unos 3€.
También podrían adoptar medidas más de fondo. No se como anda la cosa por ahí por Miami, pero por aquí, dejando a parte la cuestión de las descargas de Internet, la principal razón por la que la gente compra discos piratas en la calle es que es una forma de ahorrar y que siente que sus economías no pueden soportar el esfuerzo de comprar discos a 18€ para ver si hay suerte y le gustan. Esto tiene mucho que ver con la precariedad en el empleo y los sueldos bajos de subempleados, mileuristas y los que son menos que mileuristas. Si uno se permite caprichitos caros como comprar un disco en una tienda no llega a fin de mes pero la machacona publicidad directa e indirecta insiste en que si no escuchas esto y compras lo otro eres un pringado y estás fuera de onda ¿Debe renunciar a la opción de comprar en el top manta y asumir resignadamente su condición de mayor o menor marginación? ¿Debe asumir que debe limitarse a mirar los pasteles a través del escaparate sin esperar poder probarlos? ¿Qué te parece, amigo Alejandro? Para hacer frente a este problema, el de que la gente anda muy justita y vive en la cuerda floja, las empresas discográficas, a través de su participación en las organizaciones patronales, deberían mejorar las condiciones de trabajo recogidas en los convenios colectivos. Para dar ejemplo a las otras empresas, las discográficas desde ya mismo deberían pasar a todos sus empleados a contratos indefinidos, mejorar significativamente sus salarios, cumplir a rajatabla sus horarios laborales y, en su caso, pagar religiosamente todas las horas extras. Seguro que hacen toso eso muy contentos porque se les ve muy preocupados por sus empleados. Si se les hunde el tinglado que se les hunda, pero que no vayan dejando a sus trabajadores tirados por el camino. Un auténtico compromiso con sus empleados supone que mientras la empresa aguante se reconozca sin regateos el valor del trabajo de sus empleados. En la empresa todos unidos, o todos o ninguno. Incluso podrían ir transfiriendo la propiedad de las empresas a sus currantes hasta convertirlas en cooperativas ¡Que caramba!
Aun así, puede que también fuera conveniente que las discográficas sacaran discos directamente en MP3 porque acostumbrado el consumidor a tener paquetes de 100 canciones o más, resulta engorroso manejar discos que solo traen 10 canciones. Resulta curioso que se dieran tanta prisa en eliminar el vinilo (que tenía precio más bajo pese a su mayor coste de producción) y les cueste tanto empezar a vender música en nuevos soportes como discos de MP3 o incluso lápices de memoria USB cargaditos de música, que ya hay radio-CDs que los leen directamente.
En cambio, si entendemos por piratería la copia privada de música realizada a través de internet, o sea, lo que hacía la gente en los 80 con los radiocasetes de doble pletina en su versión siglo XXI, si fuera una discográfica utilizaría el mismo sistema que utilizaron los vendedores de alfalfa cuando la invención del automóvil les privó del mercado de los usuarios de carruajes o los fabricantes de pergaminos cuando se inventó el papel: la resignación cristiana. Frente a la obsolescencia tecnológica lo que le queda a cualquier industria es diversificar sus actividades y concentrarse en lo que si que puede hacer, de nada sirve intentar coaccionar al consumidor en fuga ni intentar despertar la compasión de quienes en su vida laboral saben que no pueden contar con la más mínima lealtad por parte de las empresas que les mal-emplean, tiene gracia que esperen que nos preocupemos por sus compañías quienes vamos malviviendo con contratos precarios y mal pagados. En el caso de la industria musical esa reorientación de su actividad podría suponer centrarse más en la realización de espectáculos en vivo y en el merchandising. También podrían adoptar estrategias industriales más arriesgadas cambiando de actividad más radicalmente, por ejemplo abriendo una filial de energía solar, un sector en auge tras la ley que obliga a instalar ese tipo de equipos en nuevas construcciones. Según crecieran las filiales que abrieran en nuevos sectores podrían ir traspasando a ellas a sus trabajadores, de cuya estabilidad laboral tanto dicen preocuparse cuando se quejan de la piratería”.
“Que tal Alejandro. Que detalle que hayas encontrado un hueco en tu agenda para escribir esa pregunta de tu puño y letra y luego leer y analizar las respuestas. Que tío más majo. Alguno podría pensar que quien escribió esa pregunta fue algún currito de una discográfica que tiene que hacer esas cosas para ganarse los garbanzos, pero estoy seguro de que no es el caso, que esto lo estás haciendo tu mismito por el cariño que sientes por tu discográfica y la honda preocupación que te causa la piratería.
Depende de lo que entendamos por piratería, que ese término se utiliza de manera ambivalente.
Si entendemos por piratería la edición comercial de soportes musicales sin pagar derechos de autor, o sea, el Top Manta, por un lado reclamaría civilmente los derechos impagados a las empresas ilegales que realizaran esas ediciones, mientras que por otro rebajaría el precio del producto aprovechando que las tiradas masivas de las ediciones de discos realizadas por las discográficas permiten reducir los costes de producción mucho más de lo que pueden hacer las pequeñas empresas de edición pirata. Cuando aun había discos de vinilo, yo los compraba en el hiper a 1.600 pesetas. Al eliminarse del mercado los vinilos los CDs aprovecharon para subir sus precios, que ya eran mayores que los de los vinilos, a pesar de que su grabación es más sencilla. Creo que CDs bien editados al precio que tenían los vinilos, 1.600 pesetas, o lo que es lo mismo, 10€, podrían funcionar bien, acompañados con una serie B de CDs peor editados y envasados que costaran unos 3€.
También podrían adoptar medidas más de fondo. No se como anda la cosa por ahí por Miami, pero por aquí, dejando a parte la cuestión de las descargas de Internet, la principal razón por la que la gente compra discos piratas en la calle es que es una forma de ahorrar y que siente que sus economías no pueden soportar el esfuerzo de comprar discos a 18€ para ver si hay suerte y le gustan. Esto tiene mucho que ver con la precariedad en el empleo y los sueldos bajos de subempleados, mileuristas y los que son menos que mileuristas. Si uno se permite caprichitos caros como comprar un disco en una tienda no llega a fin de mes pero la machacona publicidad directa e indirecta insiste en que si no escuchas esto y compras lo otro eres un pringado y estás fuera de onda ¿Debe renunciar a la opción de comprar en el top manta y asumir resignadamente su condición de mayor o menor marginación? ¿Debe asumir que debe limitarse a mirar los pasteles a través del escaparate sin esperar poder probarlos? ¿Qué te parece, amigo Alejandro? Para hacer frente a este problema, el de que la gente anda muy justita y vive en la cuerda floja, las empresas discográficas, a través de su participación en las organizaciones patronales, deberían mejorar las condiciones de trabajo recogidas en los convenios colectivos. Para dar ejemplo a las otras empresas, las discográficas desde ya mismo deberían pasar a todos sus empleados a contratos indefinidos, mejorar significativamente sus salarios, cumplir a rajatabla sus horarios laborales y, en su caso, pagar religiosamente todas las horas extras. Seguro que hacen toso eso muy contentos porque se les ve muy preocupados por sus empleados. Si se les hunde el tinglado que se les hunda, pero que no vayan dejando a sus trabajadores tirados por el camino. Un auténtico compromiso con sus empleados supone que mientras la empresa aguante se reconozca sin regateos el valor del trabajo de sus empleados. En la empresa todos unidos, o todos o ninguno. Incluso podrían ir transfiriendo la propiedad de las empresas a sus currantes hasta convertirlas en cooperativas ¡Que caramba!
Aun así, puede que también fuera conveniente que las discográficas sacaran discos directamente en MP3 porque acostumbrado el consumidor a tener paquetes de 100 canciones o más, resulta engorroso manejar discos que solo traen 10 canciones. Resulta curioso que se dieran tanta prisa en eliminar el vinilo (que tenía precio más bajo pese a su mayor coste de producción) y les cueste tanto empezar a vender música en nuevos soportes como discos de MP3 o incluso lápices de memoria USB cargaditos de música, que ya hay radio-CDs que los leen directamente.
En cambio, si entendemos por piratería la copia privada de música realizada a través de internet, o sea, lo que hacía la gente en los 80 con los radiocasetes de doble pletina en su versión siglo XXI, si fuera una discográfica utilizaría el mismo sistema que utilizaron los vendedores de alfalfa cuando la invención del automóvil les privó del mercado de los usuarios de carruajes o los fabricantes de pergaminos cuando se inventó el papel: la resignación cristiana. Frente a la obsolescencia tecnológica lo que le queda a cualquier industria es diversificar sus actividades y concentrarse en lo que si que puede hacer, de nada sirve intentar coaccionar al consumidor en fuga ni intentar despertar la compasión de quienes en su vida laboral saben que no pueden contar con la más mínima lealtad por parte de las empresas que les mal-emplean, tiene gracia que esperen que nos preocupemos por sus compañías quienes vamos malviviendo con contratos precarios y mal pagados. En el caso de la industria musical esa reorientación de su actividad podría suponer centrarse más en la realización de espectáculos en vivo y en el merchandising. También podrían adoptar estrategias industriales más arriesgadas cambiando de actividad más radicalmente, por ejemplo abriendo una filial de energía solar, un sector en auge tras la ley que obliga a instalar ese tipo de equipos en nuevas construcciones. Según crecieran las filiales que abrieran en nuevos sectores podrían ir traspasando a ellas a sus trabajadores, de cuya estabilidad laboral tanto dicen preocuparse cuando se quejan de la piratería”.





