Autoodio latinoamericano.
Me encontré en las noticias de Google una información sobre el robo de los mapamundis de Ptolomeo en la biblioteca nacional (en medio de todo el embrollo sobre la dimisión de Rosa Regàs) en el periódico La Nación, de Argentina. Podeis ver la noticia, mientras siga colgada en Internet, en http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cultura/nota.asp?nota_id=939077.
En la versión electróniva del periódico La Nación los lectores pueden hacer comentarios sobre las noticias, y allí me encontré los comentarios de unos ciberenergúmenos argentinos que se felicitaban de la posibilidad de que el ladrón de los mapas antiguos fuera argentino porque entendían que eso era una venganza por los robos españoles a Argentina, incluyendo en esos robos el oro del Inca y la compra de Aerolineas Argentinas. Los usuarios Yetrox y Gotasdelluvia, hacen una demostración, además de mala ortografía, de demagogia barata y patriotera.
Gotasdelluvia decía: "Ja jajajaja..... hace reir éste robo... nada comparado con lo que nos han robado ellos.......... y ensima nos trajeron a américa a todos los presos., ladrones, criminales. etc... mi solidaridad para américa y sobre todo para los argentinos".
Yetrox a su vez comentaba: "EN VENDETTA LOS ESPAÑOLES NOS ROBARIAN EL PETROLEO, TELEFONICA Y AEROLINEAS ARGENTINA....AAA ESO YA LO HICIERON?...BUENO LE HAREMOS OTRO GOL CON LA MANO...DIEGO".
Mi intención fue responder a sus comentarios allí mismo, por lo que rellené el formulario de inscripción necesario para escribir comentarios. Pero la hoja de inscripción falló impidiéndome la inscripción. Como ya tenía ecrito el texto que iba a pegar allí, lo voy a poner aquí y así de paso me ahorro el posible posterior intercambio de mensajes belicosos.
En primer lugar comentar que YPF, teléfonos y Aerolíneas Argentinas no fueron robadas por “los españoles” sino que fueron compradas por unas sociedades españolas que se encontraron con que el gobierno argentino las había puesto en venta. Unos años antes el gobierno español había puesto en venta las, hasta entonces empresas públicas españolas, Telefónica, Repsol e Iberia, que en este caso fueron compradas por capitalistas aborígenes españoles. Al margen de que las privatizaciones sean discutibles y que sea más o menos lamentable que las empresas públicas no sean compradas por capitalistas residentes, la adquisición de esas empresas argentinas no fue un robo sino una compra.
En cuanto al oro de América, hay dos cuestiones diferentes: los botines de guerra de la conquista y las remesas de oro enviadas en siglos posteriores. En cuanto a los botines, eran un elemento intrínseco a las guerras de la antigüedad, desde las tropas de Nabucodonosor a las de de Napoleón Bonaparte, considerándose una forma de retribuir y abastecer a las tropas (piénsese en el funcionamiento de las patentes de corso). El cobro de rescates por los prisioneros ilustres también era una práctica común aceptada por todos los países europeos y del entorno mediterráneo y, cobrando rescate por un cacique prisionero, los soldados españoles no hacían nada diferente a lo que hacían si cazaban en el campo de batalla a un conde francés, o a lo que harían ingleses, franceses o turcos si capturaban a un noble español. Resulta absurdo pretender juzgar las acciones de gente de otras épocas fuera de su contexto cultural y sus valores. Si se relativizan los sacrificios humanos de los aztecas y los antiguos peruanos como “peculiaridades antropológicas”, no es adecuado pretender que los soldados españoles aplicaran la aun inexistente Convención de Ginebra y que pretender que se comportaran como urbanitas del siglo XXI, salvo que seamos condescendientes con los indios porque en el fondo los veamos como niños grandes y exigentes con los conquistadores españoles porque los vemos como a nuestros equivalentes. En cambio el robo de unos mapas antiguos en una biblioteca no parece que sea un comportamiento normal y aceptado en el contexto cultural de la sociedad argentina ¿no es así? ¿Alguien defiende el robo como un rasgo antropológico argentino?
Los conquistadores españoles se quedaron en América, usaron sus botines para montárselo lo mejor posible y sus descendientes ahora tienen pasaportes latinoamericanos.
En siglos posteriores a la conquista, se enviaban remesas de oro de América a Castilla como tributos, igual que también se recaudaban impuestos en Galicia, Andalucía, Aragón y Castilla para financiar las actividades del Estado Español y sus constantes guerras de religión contra los protestantes noreuropeos y los turcos. Apuesto a que actualmente el gobierno argentino, asentado en Buenos Aires, también recauda impuestos en Corrientes y en la Patagonia.
El comentario más lamentable es el de Gotasdelluvia cuando dice que los españoles “trajeron a américa a todos los presos., ladrones, criminales, etc”, una maravillosa muestra de esa lacra que es el autodesprecio latinoamericano, tan teñido de connotaciones racistas. En la antigua España peninsular, los delincuentes que no eran castigados un situ se enviaban a galeras como remeros. En cierta época incluso, en ciertos juzgados, se dejó de aplicar la pena de muerte para así poder disponer de más galeotes que remaran en los barcos españoles que navegaban por el Mediterráneo. España no utilizaba las posesiones americanas como colonias penitenciarias, ese tipo de práctica es anglosajona. La conquista fue hecha por nobles segundones y campesinos que estos de llevaban para el otro lado del charco.
Es lamentable que muchos hispanoamericanos actuales desprecien a todos sus antepasados, y por extensión a si mismos, entendiendo que sus antepasados españoles eran asesinos y delincuentes, mientras que sus antepasados indios eran, tipos entrañables, pero atrasados y medio lelos. En las historias oficiales de los países sudamericanos parece que los argentinos, los chilenos, los uruguayos, etc., nacieron directamente de la tierra unos pocos años antes de la independencia de sus países, que tras la independencia no se produjo ningún abuso sobre los indios y que, todos los abusos anteriores, se pueden poner a la espalda de “los otros”, los españoles, que no tienen nada que ver con los criollos y de cuyos crímenes espantosos (más o menos reales) los criollos de lavan las manos. Pero mucho me temo que no es así, que la identidad de las actuales naciones hispanoamericanas no se entiende sin aceptar sus elementos español e indígena y que, si los sudamericanos odian a los pérfidos españoles y desprecian a los indios, en realidad se están odiando y despreciando a si mismos, con lo que no les queda más que tratar de parecerse cada vez más a los anglosajones, que son inteligentísimos, honrados, pulcros, guapos, genéticamente puros y libres de pecado, colaborando resignadamente como sujeto pasivo de la colonización cultural estadounidense. Quizá ya sea hora de que los hispanoamericanos empiecen a buscar los rasgos positivos de lo hispánico y de lo amerindio, para empezar a tener un poco de autoestima.
En la versión electróniva del periódico La Nación los lectores pueden hacer comentarios sobre las noticias, y allí me encontré los comentarios de unos ciberenergúmenos argentinos que se felicitaban de la posibilidad de que el ladrón de los mapas antiguos fuera argentino porque entendían que eso era una venganza por los robos españoles a Argentina, incluyendo en esos robos el oro del Inca y la compra de Aerolineas Argentinas. Los usuarios Yetrox y Gotasdelluvia, hacen una demostración, además de mala ortografía, de demagogia barata y patriotera.
Gotasdelluvia decía: "Ja jajajaja..... hace reir éste robo... nada comparado con lo que nos han robado ellos.......... y ensima nos trajeron a américa a todos los presos., ladrones, criminales. etc... mi solidaridad para américa y sobre todo para los argentinos".
Yetrox a su vez comentaba: "EN VENDETTA LOS ESPAÑOLES NOS ROBARIAN EL PETROLEO, TELEFONICA Y AEROLINEAS ARGENTINA....AAA ESO YA LO HICIERON?...BUENO LE HAREMOS OTRO GOL CON LA MANO...DIEGO".
Mi intención fue responder a sus comentarios allí mismo, por lo que rellené el formulario de inscripción necesario para escribir comentarios. Pero la hoja de inscripción falló impidiéndome la inscripción. Como ya tenía ecrito el texto que iba a pegar allí, lo voy a poner aquí y así de paso me ahorro el posible posterior intercambio de mensajes belicosos.
En primer lugar comentar que YPF, teléfonos y Aerolíneas Argentinas no fueron robadas por “los españoles” sino que fueron compradas por unas sociedades españolas que se encontraron con que el gobierno argentino las había puesto en venta. Unos años antes el gobierno español había puesto en venta las, hasta entonces empresas públicas españolas, Telefónica, Repsol e Iberia, que en este caso fueron compradas por capitalistas aborígenes españoles. Al margen de que las privatizaciones sean discutibles y que sea más o menos lamentable que las empresas públicas no sean compradas por capitalistas residentes, la adquisición de esas empresas argentinas no fue un robo sino una compra.
En cuanto al oro de América, hay dos cuestiones diferentes: los botines de guerra de la conquista y las remesas de oro enviadas en siglos posteriores. En cuanto a los botines, eran un elemento intrínseco a las guerras de la antigüedad, desde las tropas de Nabucodonosor a las de de Napoleón Bonaparte, considerándose una forma de retribuir y abastecer a las tropas (piénsese en el funcionamiento de las patentes de corso). El cobro de rescates por los prisioneros ilustres también era una práctica común aceptada por todos los países europeos y del entorno mediterráneo y, cobrando rescate por un cacique prisionero, los soldados españoles no hacían nada diferente a lo que hacían si cazaban en el campo de batalla a un conde francés, o a lo que harían ingleses, franceses o turcos si capturaban a un noble español. Resulta absurdo pretender juzgar las acciones de gente de otras épocas fuera de su contexto cultural y sus valores. Si se relativizan los sacrificios humanos de los aztecas y los antiguos peruanos como “peculiaridades antropológicas”, no es adecuado pretender que los soldados españoles aplicaran la aun inexistente Convención de Ginebra y que pretender que se comportaran como urbanitas del siglo XXI, salvo que seamos condescendientes con los indios porque en el fondo los veamos como niños grandes y exigentes con los conquistadores españoles porque los vemos como a nuestros equivalentes. En cambio el robo de unos mapas antiguos en una biblioteca no parece que sea un comportamiento normal y aceptado en el contexto cultural de la sociedad argentina ¿no es así? ¿Alguien defiende el robo como un rasgo antropológico argentino?
Los conquistadores españoles se quedaron en América, usaron sus botines para montárselo lo mejor posible y sus descendientes ahora tienen pasaportes latinoamericanos.
En siglos posteriores a la conquista, se enviaban remesas de oro de América a Castilla como tributos, igual que también se recaudaban impuestos en Galicia, Andalucía, Aragón y Castilla para financiar las actividades del Estado Español y sus constantes guerras de religión contra los protestantes noreuropeos y los turcos. Apuesto a que actualmente el gobierno argentino, asentado en Buenos Aires, también recauda impuestos en Corrientes y en la Patagonia.
El comentario más lamentable es el de Gotasdelluvia cuando dice que los españoles “trajeron a américa a todos los presos., ladrones, criminales, etc”, una maravillosa muestra de esa lacra que es el autodesprecio latinoamericano, tan teñido de connotaciones racistas. En la antigua España peninsular, los delincuentes que no eran castigados un situ se enviaban a galeras como remeros. En cierta época incluso, en ciertos juzgados, se dejó de aplicar la pena de muerte para así poder disponer de más galeotes que remaran en los barcos españoles que navegaban por el Mediterráneo. España no utilizaba las posesiones americanas como colonias penitenciarias, ese tipo de práctica es anglosajona. La conquista fue hecha por nobles segundones y campesinos que estos de llevaban para el otro lado del charco.
Es lamentable que muchos hispanoamericanos actuales desprecien a todos sus antepasados, y por extensión a si mismos, entendiendo que sus antepasados españoles eran asesinos y delincuentes, mientras que sus antepasados indios eran, tipos entrañables, pero atrasados y medio lelos. En las historias oficiales de los países sudamericanos parece que los argentinos, los chilenos, los uruguayos, etc., nacieron directamente de la tierra unos pocos años antes de la independencia de sus países, que tras la independencia no se produjo ningún abuso sobre los indios y que, todos los abusos anteriores, se pueden poner a la espalda de “los otros”, los españoles, que no tienen nada que ver con los criollos y de cuyos crímenes espantosos (más o menos reales) los criollos de lavan las manos. Pero mucho me temo que no es así, que la identidad de las actuales naciones hispanoamericanas no se entiende sin aceptar sus elementos español e indígena y que, si los sudamericanos odian a los pérfidos españoles y desprecian a los indios, en realidad se están odiando y despreciando a si mismos, con lo que no les queda más que tratar de parecerse cada vez más a los anglosajones, que son inteligentísimos, honrados, pulcros, guapos, genéticamente puros y libres de pecado, colaborando resignadamente como sujeto pasivo de la colonización cultural estadounidense. Quizá ya sea hora de que los hispanoamericanos empiecen a buscar los rasgos positivos de lo hispánico y de lo amerindio, para empezar a tener un poco de autoestima.