Descubriendo América. La yerba mate.
Al empezar a usar esto de la internete, hace ya unos cuantos años, hubo algún descubrimiento que me sorprendió. Una cosa que descubrí fue América, más en concreto Hispanoamérica. Antes de Internet Latinoamérica era una cosa que sabía que existía pero con la que no tenía mucho contacto. En Internet no hay fronteras territoriales y lo único que viene a marcar ciertos límites es el idioma. Así me encontré que al entrar en Internet los límites de lo español se desvanecían y que el patio de juegos en que te movías ya no era el español sino el hispánico.
Aunque en la Internet en castellano predominan los contenidos españoles acabas moviéndote por webs de otros países hispánicos y conociendo gente del Nuevo Mundo. Es un importante cambio de perspectiva porque lo Iberoamericano paso de ser una idea más bien teórica y retórica, algo que era una referencia escolar, o de actividades institucionales tipo Día de la Hispanidad, festival de la OTI o Quinto Centenario, a ser algo muy real y con un efecto concreto en la propia vida. Este ciber-descubrimiento de América coincidió en España con la llegada de inmis latinoamericanos, con lo cual ese conocimiento directo de lo hispanoamericano también se intensificó, pero lo cierto es que aquí en Jakobsland hay más bien poca inmigración.
Al conocer un poco más sobre Sudamérica y sus formas de vida, una cosa que descubrí, aunque no sea muy importante, es el mate. Parece que el mate no es una infusión o una planta concreta sino un recipiente para beber infusiones y una forma de tomarlas, pero la hierba característica para hacer infusiones para tomar con el mate es la yerba mate, una planta análoga al café y al té, que en vez de cafeína o teína tiene mateína, con los mismos efectos. Al conocer la existencia de esa planta tuve curiosidad por probarla porque suelo tomar infusiones y siempre está bien ampliar el repertorio de plantas con una hierba exótica. La yerba mate ya es bastante fácil de encontrar en España en herboristerías y algunos supermercados, pero la venden en paquetones de un kilo que resultan un poco exagerados para hacer una prueba y que, si no consumes grandes cantidades, tenderá a estropearse antes de que lo hayas acabado. Pero un día me encontré con un sitio en que vendían yerba mate en bolsitas, que no es la forma ortodoxa en que se prepara la yerba mate, o sea, como mate, sino que es un modo de presentación de la yerba mate adecuada para hacer el llamado “té jesuita”, que es cuando se prepara como una infusión convencional.
Al día siguiente de comprarlo, por la mañana tuve un dolor de cabeza del tipo que se me suele quitar tomando un té (o sea, la camellia sinensis de toda la vida). Me pareció buena ocasión para probar la yerba mate y comprobar no solo su sabor sino sus propiedades. Me quitó el dolor de cabeza lo mismo que el té, parece que tiene el mismo efecto. En cuanto al sabor resultó curioso, se parecía bastante al té verde pero quizá con un sabor menos ácido y como cierto sabor a cereal. Otra diferencia es que la yerba mate tiene un sabor algo ahumado porque secan las hojas con fuego (incluso leí que prenden fuego al arbolito para secarle las hojas, no se si será cierto). El sabor ahumado resulta un poco extraño. Unos días después volví a prepararme uno de estos tés jesuitas de yerba mate y me dejé demasiado tiempo la bolsita a remojo, lo que hizo que el sabor ahumado fuera demasiado fuerte y me resultó desagradable, por lo que ahora tengo más cuidado en retirar la bolsita a tiempo. Además me pregunto si ese secado con fuego no hará que halla dioxinas y benzopirenos en la yerba mate que le darían cierto potencial cancerígeno, eso me inquieta un poco pero aun así he seguido tomando esta infusión, pensando quizá ingenuamente que algo así se sabría ¿no? No se si habrá versiones de yerba mate sin ahumar. Dejando al margen esa cuestión, la yerba mate parece una buena opción para alternar con el té y el café.
Aunque en la Internet en castellano predominan los contenidos españoles acabas moviéndote por webs de otros países hispánicos y conociendo gente del Nuevo Mundo. Es un importante cambio de perspectiva porque lo Iberoamericano paso de ser una idea más bien teórica y retórica, algo que era una referencia escolar, o de actividades institucionales tipo Día de la Hispanidad, festival de la OTI o Quinto Centenario, a ser algo muy real y con un efecto concreto en la propia vida. Este ciber-descubrimiento de América coincidió en España con la llegada de inmis latinoamericanos, con lo cual ese conocimiento directo de lo hispanoamericano también se intensificó, pero lo cierto es que aquí en Jakobsland hay más bien poca inmigración.
Al conocer un poco más sobre Sudamérica y sus formas de vida, una cosa que descubrí, aunque no sea muy importante, es el mate. Parece que el mate no es una infusión o una planta concreta sino un recipiente para beber infusiones y una forma de tomarlas, pero la hierba característica para hacer infusiones para tomar con el mate es la yerba mate, una planta análoga al café y al té, que en vez de cafeína o teína tiene mateína, con los mismos efectos. Al conocer la existencia de esa planta tuve curiosidad por probarla porque suelo tomar infusiones y siempre está bien ampliar el repertorio de plantas con una hierba exótica. La yerba mate ya es bastante fácil de encontrar en España en herboristerías y algunos supermercados, pero la venden en paquetones de un kilo que resultan un poco exagerados para hacer una prueba y que, si no consumes grandes cantidades, tenderá a estropearse antes de que lo hayas acabado. Pero un día me encontré con un sitio en que vendían yerba mate en bolsitas, que no es la forma ortodoxa en que se prepara la yerba mate, o sea, como mate, sino que es un modo de presentación de la yerba mate adecuada para hacer el llamado “té jesuita”, que es cuando se prepara como una infusión convencional.
Al día siguiente de comprarlo, por la mañana tuve un dolor de cabeza del tipo que se me suele quitar tomando un té (o sea, la camellia sinensis de toda la vida). Me pareció buena ocasión para probar la yerba mate y comprobar no solo su sabor sino sus propiedades. Me quitó el dolor de cabeza lo mismo que el té, parece que tiene el mismo efecto. En cuanto al sabor resultó curioso, se parecía bastante al té verde pero quizá con un sabor menos ácido y como cierto sabor a cereal. Otra diferencia es que la yerba mate tiene un sabor algo ahumado porque secan las hojas con fuego (incluso leí que prenden fuego al arbolito para secarle las hojas, no se si será cierto). El sabor ahumado resulta un poco extraño. Unos días después volví a prepararme uno de estos tés jesuitas de yerba mate y me dejé demasiado tiempo la bolsita a remojo, lo que hizo que el sabor ahumado fuera demasiado fuerte y me resultó desagradable, por lo que ahora tengo más cuidado en retirar la bolsita a tiempo. Además me pregunto si ese secado con fuego no hará que halla dioxinas y benzopirenos en la yerba mate que le darían cierto potencial cancerígeno, eso me inquieta un poco pero aun así he seguido tomando esta infusión, pensando quizá ingenuamente que algo así se sabría ¿no? No se si habrá versiones de yerba mate sin ahumar. Dejando al margen esa cuestión, la yerba mate parece una buena opción para alternar con el té y el café.





