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Pescando corazones
Anécdotas imprevistas...
Acerca de
Llegar hasta aquí ha sido posible gracias a mi hija, que dice que cuente las cosas graciosas que me pasan, que son muchas, al cabo de los días. Yo no sé si sabré transmitiros todos mis sentires, pero eso lo sabremos vosotros y yo, cuando haya empezado a postear y lo hayáis leído. Si sabré o no manejar esta tecnología, eso también lo sabremos...
Sindicación
 
Bonito recuerdo
Hace muchos años tuve un sueño. Fué tan bonito que parecía real y quedó tan arraigado en mi cerebro que no he podido olvidarlo. Te cuento.
Fueron días de vino y rosas, como la famosa película de ese título.
Le conocí en un baile. Yo miraba la orquesta cómo tocaban una bonita canción de una historia de amor, " María la portuguesa". Él me pidió para bailar y yo, sin mirarle, le dije que no, no quería perder ni una sola nota de ese amor trágico que contaba el cantante de la orquesta. Seguía insistiendo y yo pensaba "otro pesado, como todos". Me decidí a mirarle para decirle otra vez que no bailaba. Entonces, choqué con sus ojos azules y quedé echizada con su mirada. Ya la canción se estaba acabando, en ese momento me arrepentí no haberle mirado antes, cambié repentinamente mi expresión de disgusto por la de afable y sonrreí, él tenía la sonrrisa más bonita y dulce que he visto en mi vida y sólo pude decirle:
- Qué bonita canción, es una historia de amor desgarradora y trágica.
-Sí. es muy bonita, me hubiera gustado bailarla contigo, no por lo trágico, sino por ese amor que hay en ella. Pero no importa bailaremos otra, ¿sí?
Y bailamos otra, y otra, y hablamos y reímos, yo volaba y él también, los pies no me tocaban el suelo, me sentía como una bailarina entre tules y velos.
Y transcurrió la noche y tuvimos que irnos, me acompañó hasta mi coche, quedamos para vernos otro día, mañana, por ejemplo. Bien y ya cuando me marchaba me dijo:
-Eres maravillosa- sin perder la sonrrisa de sus labios, y con el inmenso brillo de sus ojos azules.
Yo le sonrreí y arranqué el coche y me fuí. Iba flotando, mi felicidad estaba completa, pensé que había llegado, ¿quién? el hombre de mi vida, así es como yo lo quería, sin más y sin menos.
Llegué a mi casa, pensando en mañana, para volver a verle. Me puse a dormir y, como es normal, cuando me desperté todo había sido un sueño, maravilloso, pero un sueño...
No