Las peleas siguen de moda
Pues mira tú por donde el pasado viernes me dirigía yo, como todos los días, a mi clase diaria de inglés, que uno tiene que practicar esto de la conversación porque sino cuando te toca hablar con un guiri te pasas media hora diciendo cosas como "Eeeeeeeh... du yu... eeeeeeh... espikin... eeeeeeeeh.. inglis?" Y claro, no es plan, que para eso ya tenemos a nuestro querido ZP y con uno que haga el ridículo por esos mundos de Dios (bueno, dos, que esta semana ví el discurso de Aznar en los USA) ya es suficiente.
Pues nada, que iba yo tan tranquilamente andando por la calle Burgo Nuevo a eso de las 8 de la tarde cuando de repente veo a pocos metros como aparece una riada de chavalines, de esos que han estrenado hace poco los 14 y acaban de descubrir que comerse los mocos no es ya muy popular entre los demás, y prácticamente toman la calle. En principio pensé que se trataba de una excursión, aunque me extrañaba que hubiera tanta gente junta sin moverse, hasta que vi como dos de ellos directamente se lanzaban dos puñetazos de aupa y comenzaban una pelea. Que bonito, que recuerdos de mis años mozos, en los que casi siempre por culpa de alguna chavala, los chicos de la pandilla nos acababamos peleando con alguno de los de la pandilla de enfrente. Total para que la chica en cuestión acabase liándose una semana después con el de una tercera pandila que era más listo que nosotros y que había sabido consolarla muy bien ante el disgusto de ver como aquellos dos brutos insensibles se habían destrozado media cara por ella. Y es que tamaña falta de consideración no podía por menos que ser castigada con el desprecio más absoluto, así que lo mejor era liarse con un tercero (y con un cuarto, un quinto...) que no fuera ninguno de nosotros y así no alimentábamos más esas rencillas.
Pues nada, que es muy bonito ver como el hombre sigue siendo igual de estúpido con el paso de los años. Si es que hay cosas que no cambiarán nunca.
Pues nada, que iba yo tan tranquilamente andando por la calle Burgo Nuevo a eso de las 8 de la tarde cuando de repente veo a pocos metros como aparece una riada de chavalines, de esos que han estrenado hace poco los 14 y acaban de descubrir que comerse los mocos no es ya muy popular entre los demás, y prácticamente toman la calle. En principio pensé que se trataba de una excursión, aunque me extrañaba que hubiera tanta gente junta sin moverse, hasta que vi como dos de ellos directamente se lanzaban dos puñetazos de aupa y comenzaban una pelea. Que bonito, que recuerdos de mis años mozos, en los que casi siempre por culpa de alguna chavala, los chicos de la pandilla nos acababamos peleando con alguno de los de la pandilla de enfrente. Total para que la chica en cuestión acabase liándose una semana después con el de una tercera pandila que era más listo que nosotros y que había sabido consolarla muy bien ante el disgusto de ver como aquellos dos brutos insensibles se habían destrozado media cara por ella. Y es que tamaña falta de consideración no podía por menos que ser castigada con el desprecio más absoluto, así que lo mejor era liarse con un tercero (y con un cuarto, un quinto...) que no fuera ninguno de nosotros y así no alimentábamos más esas rencillas.
Pues nada, que es muy bonito ver como el hombre sigue siendo igual de estúpido con el paso de los años. Si es que hay cosas que no cambiarán nunca.
Comentario:
AAhhh, que bonito es ver la retroevolución humana...
Comentario:
supongo que serian crios que estaban ya borrachos perdidos y que iban a la antigua candilejas que ahora se llama tropi
pasar un viernes o sabado por la tarde por el paseo de salamanca a las siete u ocho y ver a los niñatos esos mamándose a vino barato en las orillas del rio me da bastante pena, yo por lo menos usaba los contenedores y no hacia esas estupidas pintadas
pasar un viernes o sabado por la tarde por el paseo de salamanca a las siete u ocho y ver a los niñatos esos mamándose a vino barato en las orillas del rio me da bastante pena, yo por lo menos usaba los contenedores y no hacia esas estupidas pintadas





