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Cuaderno de un leonés con mucho que decir
Opiniones personales de mi vida y de otras cosillas, pero siempre con buen humor.
Acerca de
Poco hay que decir aquí sobre mi. Si lees mis comentarios podrás hacerte una idea de como soy, así que... ¿a qué esperas para empezar a leer? :-)
Sindicación
 
Se acabó lo bueno
Acabo de regresar de mis vacaciones en Santander y debo decir que tenía miedo de que a mi llegada pudiese coger la típica depresión post-vacacional tan típica y que tanta gente padece. Pues bien, debo decir que no la he cogido por la sencilla razón de que ya empecé a deprimirme antes de venir. No me ha hecho falta llegar a León para darme cuenta de la diferencia entre dos ciudades que cada vez amenaza con ser mayor.

Sí, vale, alguno direis, y no os falta razón, que lo que nos pasa a los leoneses es culpa nuestra principalmente. Y es cierto, somos apáticos y sólo protestamos en el bar tomando unas cañas con los amigos, pero a la hora de la verdad no nos mojamos para nada y dejamos que las cosas vayan como van. Y a eso hay que añadir a varios políticos que tan sólo se preocupan de que no les muevan de la silla y poder seguir chupando de la piragua cuantos más años mejor. Y si mientras tanto León se hunde les trae al fresco, mientras no se hundan ellos. Si a eso le unes la vergonzosa política ultra-hiper-centralista de la Junta de querer centralizar todo en Valladolid dejando al resto de las provincias en el más absoluto desamparo, pues así nos va.

Independientemente de todo este rollo que os acabo de soltar, reconozco que adoro Santander. No es cuestión de que mi madre sea de allí ni de que tenga familia a la que visitar, sino que es una ciudad llena de vida y con unas posibilidades de futuro impresionantes. Hombre, no es ni Madrid ni Barcelona, pero yo si pudiera me iría mañana mismo a vivir para allá sin dudarlo. lo que pasa es que no conozco en este momento a ningún empresario rumboso que esté dispuesto a darme un trabajo majo y con buen sueldo para poder hacerlo. Quizás sea cuestión de esprimirse el tarro y dar con una idea empresarial acertada que pueda funcionar bien y lanzarse a la aventura, aunque de momento tendré que contentarme con seguir viviendo en León.

Pues nada, ya estamos de vuelta en el pueblo (y nunca mejor dicho lo de pueblo porque esta ciudad cada día da más pena) así que tendremos que pensar en coger de nuevo la rutina diaria y adecuarnos a ella. Para empezar mañana en vez de playa, a la oficina. Que plan más sugestivo.
 
Comentario:
Si te sirve de consuelo, adoro León :))

Y no digo más que aún he leído muy poquito
 
Comentario:
lo del segundo párrafo es una verdad más grande que san isidoro, aunque has olvidado mencionar que esto terminará siendo una ciudad de jubilados, funcionarios y estudiantes.
No