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Les Jours Tristes
Acerca de
Sin crueldad no hay fiesta...
Sindicación
 
Stairway to heaven




Limones y naranjas de la China. Agua, menta, frescor en la manhana. Estático en el picor agradable de un rayito de sol o abriendo amplios rectángulos con pasos muy cortos, el Hermano Juan recorre el claustro reflexionando en su breviario, fragante compendio de alegrías franciscanas, mientras los novicios de picarones mofletes corretean hacia la capilla con los faldones levantados procurando no pisotear el esmero en los jardines de los esclavos andalusíes.
Juan navega en laberintos ramificados en los que, como el machete civilizador en un bosque lujurioso, se abre paso la luz clara de la Teología Dogmática. Aparta y siega. Da esplendor. Mientras a la par disfruta de las disgresiones envolventes de sus víctimas tamizadas por la lejana cascada del laúd, bizantinas implicaciones, caminos -crossroad, cruceiros- que nos tientan soleados, pero bajo los que acecha envuelto en su capa de fuego luterano, Mick Jagger, serpiente, el ajedrecista, el Gran Razonador.
Una sorpresa rompe el poso de los siglos. Estremece la piedra.
-Qué ocurre> -pregunta el Prior asomándose sobresaltado desde la torreta en la que se convierte su celda.
-El Hermano Juan! -chillan los frailes de tierra apuntando al cielo con dedos assombrados-.
-El Hermano Juan! -gritan todos mientras sus rostros se elevan hacia el milagro-.
Arriba, muy arriba ya, el Hermano, humilde en la llamada, flota en un día azul, radiante como una compresa de la madre del Rey de los Nazarenos.

by zé



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