Un hombre que se ahoga(Versión de "Las tres hermanas")

"Un hombre que se ahoga" es una versión libre, escrita por Veronese, de la obra de Chéjov "Las tres hermanas". La revisión introduce algunos cambios significativos con respecto a la obra del escritor Ruso como puede ser la supresión de algunos personajes secundarios(los alférez y la criada) y sobre todo que los papeles femeninos son interpretados por actores y viceversa. También el escenario se vuelve más minimalista, sin apenas adornos externos y con una iluminación sobria que no distraiga la atención de los espectadores sobre lo realmente importante: la historia.
No obstante el texto permanece casi invariable, manteniendo la esencia del original. El drama se divide en cuatro actos(algo habitual en la obra de Chéjov) en los que se nos irá mostrando la evolución de los personajes. Es muy importante resaltar que Chéjov no nos va a aportar soluciones a los problemas que nos va a plantear. Es el Ruso un escritor que retrata como nadie la sociedad en que le tocó vivir, dónde la burguesía va ganando terreno a una nobleza en continua decadencia. Los actores juegan un papel fundamental en sus obras. Son figuras llenas de matices en las que el bien y el mal se confunden con frecuencia. Cómo la vida misma.
Todo esto se ve muy bien en "Las tres hermanas", quizá su obra más oscura, donde un cierto halo de fatalismo parece perseguir a los personajes. Se trata de la historia de un anhelo frustrado, de un viaje a una Moscú idealizada e inalcanzable. Es también la historia de lo cotidiano, de las relaciones humanas y de su conformismo ante un destino que les es esquivo. Es la historia de esa intromisión burguesa, aquí encarnada por Natasha que acaba arrebatándoles la casa a las hermanas. No esperen grandes cambios de efectos, esto es en definitiva la historia de un trocito de realidad visto a través de los ojos de un genio.
La representación llevada a cabo por la escuela Bululú 2120 pasa el examen con muy buena nota. Cierto es que el montaje es modesto y que el escenario está encima de los incomodísimos asientos del espectador, pero la labor de los actores y del director da muy buenos resultados.
Estamos ante una obra coral donde se han introducido elementos muy importantes. Por ejemplo en el primer acto confluyen ,en un determinado momento, todos los personajes sobre el escenario. Es ahí dónde las miradas de unos con otros, el erotismo que rebosa la obra, las risas y la música llevan a una especie de éxtasis dramático al público, que absolutamente desbordado parece faltarle ojos para ver lo que está ocurriendo. Es ese primer acto dónde más destaca la representación(la que yo vi). En los dos siguientes peca de irregularidad, para acabar en un último acto al que parece faltarle algo. El grupo de actores está muy bien, aunque iremos por partes.
En el apartado masculino destacan Miguel Espejo(Olga), que nos logra trasmitir con exactitud el cansancio vital de su personaje e Iván Mínguez(Masha) que borda su papel, especialmente en su duelo con Natasha, dónde da la impresión de que cada vez que sube el tono sube su nivel interpretativo. Santi González(Irina) no logra convencerme como Irina al que no sabe imprimir ese toque infantil, en un papel que debería dar más juego. Algo parecido le pasa a Pedro Entrena con Natasha, en quizá el personaje menos trabajado de la obra, cosa que perjudica a Sara Altez(Andrei) en sus duelos interpretativos, ya que en solitario nos da otra medida más acertada.
Nerea del Rio(Kuliguin) y Marisa San Juan(Chebutikin) nos dejan adivinar que hay grandes actrices de futuro, pese al vestido rojo de la última. Rosana Santisteban en el papel de Tusenbach está mejor cuanto más contenida y cuenta con el punto a favor de su meloso acento que cautivó al público. La mejor actuación femenina corre a cargo de Ana Isabel López haciendo de Vershinin, consigue llenar de fuerza y verdad el escenario y hace totalmente creíble la relación imposible con Masha. Capitulo aparte merece Tamara Rosado haciendo de Solioni. Cierto es que puedo pecar de poca objetividad al ser esta mi amiga, pero trataré de serlo. Quizá empezó algo pasada, sobreactuando y un poco nerviosa pero enseguida logró reponerse para dar la auténtica medida de sus posibilidades, creciendo con la obra y haciéndola más grande. Es Solioni uno de los personajes más interesantes y Tamara logra llevarlo adelante con solvencia ayudada por ese físico que tanto se adecua al personaje. Creo que le van los personajes histriónicos, con un punto oscuro. Uno diría que es una mezcla de la inocencia de Audrey Hepburn y ese punto misterioso de Marlene Dietrich. Se la augura un buen futuro, como a la mayor parte de sus compañeros si la suerte les acompaña en este difícil mundo de las tablas.
Así pues termino el artículo recomendándoles la obra y la representación y animándoles a que vayan a verla(solo queda una función) ya que en estos pequeños teatros descansa la esencia del verdadero teatro, tan alejado de la fiebre del musical, que asemejándose a una epidemia ha tomado el centro de la capital.
Carlos Robledo García.
Relato abierto

Como lo prometido es deuda, me dispongo a comenzar un relato común; esto es: comenzaré un relato que vosotros debéis continuar. Para que cada parte sea más o menos de la misma extensión, propongo que cada uno escriba a ordenador un máximo de 10 líneas.
La forma de continuarlo será escribir en el apartado de comentarios, de modo que el comentario más antiguo quedará en la parte baja y los nuevos irán incorporándose hacia arriba. No podrán hacerse comentarios a lo escrito debajo, sino en el anterior artículo o en otros para facilitar la lectura y escritura. Al concluir el relato (será cuando cesen las continuaciones o cuando se agote el argumento, aproximadamente dos semanas) será Carlos quien lo concluya y publique entero en el blog. Creo que no me dejo nada por decir y espero que participéis que puede ser muy interesante.
Todo lo hermoso brilla. Por eso le gustaba sentarse a mirar como los rayos de sol atravesaban los cristales facetados de la vieja lámpara del salón. Le gustaba poner la mano y que se le dibujaran pequeños arco iris; luego cerraba el puño para poder atrapar la luz, pero era inútil porque se escapaban para iluminar el exterior de su mano. Cada momento del día regalaba un reflejo diferente; sin duda, era el del mediodía el que más le gustaba: el que hubiera deseado guardar en su mano para que nadie se lo quitara y enseñarlo como si fuera su tesoro. Es fácil amar los colores cuando no hay nada más a lo que amar...
Cristina a 18 de Mayo de 2006
Manu en Macondo: Siddhartha

Antes de comenzar a escribir sobre este libro, me asaltan las dudas sobre la conveniencia de escribir sobre un tema del que lo desconozco todo como es el Budismo, pero esta novela es una de mis favoritas y pese a mi ignorancia no me resisto a comentarla.
De la mano de Hermann Hesse (1887-1962) nos adentramos en la búsqueda del conocimiento y la sabiduría a través de los ojos y la piel de Siddhartha, un joven brahmán que abandona la casa paterna junto con su amigo Govinda para seguir la doctrina de los samanas.
Al cabo de unos años de vida ascética los jóvenes abandonan estas prácticas con unos conocimientos incluso superiores a los de sus maestros. Es en ese punto cuando conocen a Gotama Buda, el iluminado, un hombre que ha logrado detener la rueda de las reencarnaciones alcanzando el nirvana. Govinda se hace seguidor de la doctrina de Buda confiando que Siddhartha hará lo mismo, pero este, con una gran determinación de espíritu, prefiere encontrar por si mismo y fuera de toda doctrina su camino.
Alejado ya de Govinda, Siddhartha conoce a Kamala, una cortesana de gran belleza e inteligencia que inicia al joven en el arte del amor y el erotismo. Y es la joven quién se encarga de que Siddhartha consiga un trabajo para que pueda agasajarla con regalos.
Kamaswani es el mercader con el que trabajará el joven brahmán. Poco a poco esta vida de trabajo y placer, tan alejada de lo espiritual hace mella en Siddharta, hasta el punto de apartarlo de la que hasta entonces había sido su forma de vivir. Se hace jugador y bebedor, en los negocios se convierte en un tirano y afloran en el la envidia, la avaricia y otros sentimientos que nunca antes albergó su corazón.
Vacío, desolado e inconsolable intenta suicidarse en la aguas de un río. A punto está de conseguirlo, pero a las puertas de la muerte acude a su mente una palabra de gran valor y sentido para él: Om.
A partir de ahí renace Siddhartha. Otra vez retoma las riendas de su vida y reinicia su búsqueda. A la orilla del río en que decide suicidarse conoce a Vasudeva, un barquero que ha encontrado en el río a un maestro del que ha aprendido a escuchar amén de otras muchas cosas. Acoge a Siddhartha en su casa y comienzan una amistad con el río como testigo. Cualquier problema lo consulta con Vasudeva, que ha convertido en arte el escuchar, y aunque su conversación es siempre breve, a cada momento demuestra que es un sabio.
Reaparece Kamala, aunque brevemente, en la vida de Siddhartha y herida de muerte por una serpiente lega al brahmán el hijo de ambos.
El pequeño Siddhartha (pues el niño se llama como el padre) es caprichoso y consentido y aunque su padre se afana en ganarse su cariño, no consigue amor por parte del pequeño.
Un día abandona a los hombres y se marcha a la ciudad y aunque Siddhartha trata de buscarlo en un principio desiste aconsejado por Vasudeva que ve sufrir a su amigo.
Mucho tiempo tarda en superar la perdida de su hijo pero meditando a la orilla del río durante largas jornadas y siempre con el referente de su amigo consigue superarlo.
Anciano ya Vasudeva, abandona todo y se va a los bosques, convertido en un anciano venerable, un sabio.
El reencuentro final de Govinda, que sigue apegado a la doctrina de Buda con Siddhartha y las similitudes que encuentra Govinda entre Gotama y su amigo dan lugar a un final que nos deja a Siddhartha convertido en un Ser Sublime, en un iluminado. En Buda.
He tratado de resumir un gran libro, uno de mis favoritos y del cual me gustaría escribir una conclusión:
Al igual que Siddhartha, cualquiera que tenga un objetivo en la vida, deberá consagrar su existencia para llegar a la meta que se haya propuesto. Nunca será fácil, pero si no dejamos que nada superfluo nos seduzca habremos dado un paso más en nuestro camino.
Desde Macondo a 13 de Mayo de 2006.
Cristina, a través del espejo:Rendición de Breda o Las Lanzas

1635, Museo del Prado (Madrid), autor: Velázquez (1599-1660)
Atendiendo a una de las sugerencias, me dispongo a reseñar una de las obras de arte mas hermosas de la historia de la pintura; no sólo por su técnica sino por los valores que representa.
Primero, como siempre, un poco de historia, que en este caso me veo obligada a ampliar para enriquecer el estudio del cuadro: Durante el reinado de Felipe II el problema religioso que enfrentaba a protestantes y católicos en Europa se había recrudecido. Los Países Bajos pertenecían a España y habían quedado divididos en la Unión de Arrás (protestante al Norte) y la Unión de Utrecht (católica al Sur).
Felipe II no estaba dispuesto a tolerar tal pérdida y utilizó las armas para evitarlo.
La división continuó durante el reinado de Felipe III, pero esta vez en forma de coexistencia pacífica, pues se había firmado la Tregua de los Doce Años.
Durante el reinado de Felipe IV (época de Velázquez) no se renovó la Tregua, por iniciativa del Conde Duque de Olivares (hombre fuerte de Felipe IV). Es entonces es cuando situamos nuestro cuadro: Felipe IV ha enviado a Ambrosio de Spinola (genovés, personaje central de la derecha) a enfrentarse en Breda con Justino de Nassau (entregando las llaves).
No sólo representa Spinola los valores militares, sino también los humanos: impide que el derrotado se incline ante él y permite que salgan de la ciudad en formación militar (cosa que no solía permitirse a los vencidos). Esta reconociendo la valentía y la dignidad de su adversario.
El orden y disciplina de los españoles se enfrenta al caos vertical de los hombres de Nassau.
Es una instantánea: Velázquez ha recogido sólo un instante, que resume años de historia.
Pero no podía, Velázquez, terminar el cuadro sin alguna que otra provocación: ha dejado el centro del lienzo vacío, cosa que no solía ocurrir, pues este lugar se reserva para la escena principal: pero aquí el centro lo ocupa un cuadro vacío y la llave.
Es larga la tradición de “entregas de llaves” en la historia de España y de la pintura en general, pero, sin duda, ésta es la que más ha calado en la memoria colectiva.
Otro elemento para la discordia es el primer plano de la derecha; si, el sevillano nos ha colocado la trasera del caballo; pero es tal la calidad y el aterciopelado del pelaje que no ofende como debería.
Composición estudiada y meditada, equilibrada e intencionada.
No quiero irme sin mencionar dos aspectos que podéis rastrear en toda la obra de Velázquez: el gusto por los tonos salmón que podemos ver en casi todas sus obras; y la obsesión por la perspectiva aérea (lograr la sensación de profundidad mediante la representación del aire que se interpone entre nuestro ojo y el fondo del cuadro) que consigue a la perfección en Las Meninas.
Podría escribir durante folios, pero me temo que entonces la mayoría se aburriría y descendería el número de lectores. En cualquier caso, prefiero dejarme algo en el tintero a extenderme en exceso.
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Pedro Bonifacio Palacios
Desde mi lado del espejo, Cristina a 6 de Mayo de 2006.
Poema
Muchas son las voces que me piden que publique un poema en la web y aquí lo presento para acallarlas. Es un poema muy especial para mi por motivos que no vienen a cuento...siempre he creido que la mejor poesía es esa que más duele y sin duda esta dolió y mucho...ahí va, es un trocito de mi:
No me quedan lágrimas
Ni suspiros del alma
Con que predicar ya nada.
Ni despecho,
Ni alivio,
Ni esperanza.
Tan solo me quedan
Mañanas.
Y disimulos de sonrisas
Dibujando mi cara.
Tan solo me queda añoranza,
Y rabia,
Y el mendigar de los sueños
Que siempre acaban en nada.
Y el crepitar de las sienes
Comprometiéndose el alba.
La infancia del llanto
Camuflada en las entrañas
Como aleteo de palomas
Que, en manada,
Sobrevuelan por encima
De mi corazón en llamas.
No me queda de tus manos,
Las palmas,
Ni sueños,
Ni rastro de tus besos
En cada madrugada.
Tan solo queda desaire
Y telas de araña,
Y devenir de fantasmas
Acechando tras la ventana...
Intento comprender,
Pero no puedo,
Esa siempre injusta
Y maleable forma impuesta,
Que parece querer llevarnos siempre
La contraria.
Cuando te tengo deseo que pare,
Pero es cuando no estás ahí
Cuando se calma.
¡SHSSSS¡ no hables.
No digas nada.
¡Por favor, calla¡
¿Oyes algo mi amada?
Escucha al tiempo, a la distancia.
Permanece atenta y dime luego
Si no es duro para el amor,
No sentir,
No oír nada.
Carlos Robledo Garcia. Un día cualquiera de un año cualquiera en un lugar cualquiera.
Los olvidados

Lo primero que tengo que hacer es excusarme por mi ausencia en estas páginas. El puente, los estudios, mi ordenador roto...no puedo engañar a nadie lo que realmente me ha pasado es: "Los detectives salvajes". Casi por casualidad cayó en mis manos esta novela de Roberto Bolaño y, desde entonces, no puedo escapar de los desiertos de Sonora, del DF y del maravilloso mundo que ha creado este escritor del que se ha dicho(Vilas Mata dixit) que es el escritor más influyente de las últimas décadas y que ha acabado de un plumazo con la Rayuela de Córtazar. Yo, en mi caso, y llevando la mitad del libro puedo decir que no se queda corto. Prometo un comentario acerca del libro en un futuro no muy lejano.
"Los olvidados", obra de Buñuel también se desarrolla en México, aunque al principio una voz en "off" nos anuncia que podría ser cualquier ciudad del mundo, dando ese cáracter universal a la historia. Universal también fue Buñuel, que desarrolló su obra a caballo entre México, Francia y España con títulos tan importanes como "Viridiana" o "El ángel exterminador".
"Los olvidados" nos cuenta la historia de un grupo de niños que vive en los suburbios de la ciudad a base de delinquir. Jaibo, el líder de la banda, sale del correcional y mata al "chivato" que le mandó allí en presencia de Pedro. A partir de ahí el futuro de ambos se verá unido...
Buñuel cuenta con Alcoriza en el guión para hacer una cruda denuncia de la sociedad Méxicana. Dónde conviven grandes edificios con un poblado de chavolas; la opulencia y la miseria. Buñuel retrata con cariño a los personajes, en especial al joven Pedro, un niño de buen corazón arrastrado por la espiral de violencia y represión que le rodea. Memorable cuando el niño, en un gesto de rabia, tira un huevo a la camara que lo sigue y lo mima.
La figura del ciego también es clave. Añorante de la vuelta del Gobierno de Porfirio Díaz quiere la aniquilación física de todos esos pequeños canallas. Es un personaje malvado, en extremo desagradable. Tiene un criado al que apenas da de comer, un perro al que muele a palos y una afición desmedida por las jovencitas...es la ejemplificación de la barbarie, del no deseo de un sistema más justo y humano.
La obra data de 1950 y devolvió a Buñuel a la primera fila internacional al ganar el premio al mejor director en Cannes(prometo un comentario sobre el festival más importante del mundo, que se celebra dentro de pocos dias con Almodovar a la cabeza). Por aquella época el neorrealismo Italiano empujaba con fuerza con películas como "Roma, ciudad abierta" de Rosellini o "El ladrón de bicicletas" de De Sicca, que al igual que en esta se vale de actores sin experiencia. Y esta obra no deja de ser una obra que podría englobarse en ese estilo, pero con matices. Todos los matices que caben en un genio como Buñuel. Es un obra realista pero con los toques del genio. Aquí sigue su obsesión por el surrealismo con la genial escena del sueño del niño tras presenciar el asesinato. Sigue su obsesión por los gallos...sigue el erotismo como solo él sabe tratarlo...leche sobre las piernas de una niña, la tensión sexual de Jaibo y la madre de Pedro, el viejo ciego y la niña en su regazo...
Es innegable que el genio de Calanda sabe contar historias. Durante todo el metraje se nos mantiene el pulso narrativo, sin apenas secuencias de transición...
Un policía dispara a alguien...el ciego sonríe, dice:" Aquí va uno más"...la cámara sigue a un perro por el asfalto....¿Qué es todo esto? Simplemente Buñuel.





