La niebla

El día comenzó cómo cualquier otro del mes de Agosto. El sol castigaba a los habitantes con altas temperaturas y en no pocas ocasiones, a eso del mediodía, el mercurio sobrepasaba los cuarenta grados haciendo la vida imposible. La canícula estaba en su pleno apogeo y la gente paseaba por el puerto marítimo en busca del consuelo del mar. La bahía la componían un mosaico de barcos pesqueros que iban y venían mecidos por la suave melodía de las olas; dibujando el horizonte. Más adentro, el corazón de la urbe entonaba una melodía mucho más perturbadora, con su sinfonía de cláxones y desasosiegos. Desde la lonja hasta el centro comercial la mañana seguía la senda de lo cotidiano: Mientras en la lonja los pescadores subastaban su mercancía desde unos improvisados púlpitos de madera, en el centro comercial una joven púber suspiraba por unos zapatos de tacón alto de doscientos euros.
Pero entonces, lo extraordinario ocurrió. Los periódicos y telediarios abrieron hoy con la noticia. Al parecer la primero en verlo, hace unos días, fue una señora mayor de unos ochenta años. Todo se originó en los arrabales de la zona este. Cuenta la señora, de nombre Moira, que yendo de camino a la tienda donde compraba hilo para coser decidió coger un atajo para llegar antes a su destino. Cuenta la señora que cogió un callejón cercano a la estación de trenes, por detrás de lo que en otro tiempo fue el mercado Persa. La policía y el servicio especial de protección al ciudadano, cuerpo formado para la ocasión cómo medida de choque, han organizado diversas batidas por la zona pero no ha podido hallar nada. El caso es que lo que le llamó la atención a Moira fue una pequeña cajita, muy bien ornamentada, de no más de veinte centímetros que reposaba a los pies de un contenedor de basura. Se agachó a cogerla y comprobó que unos misteriosos símbolos nacarados cubrían la caja. Pese a que en un principio pensó que algo tenebroso podía estar oculto en ella, la llamada de la curiosidad pudo más que la sensación de que algo malo podía ocurrir. Y así fue como abrió la caja. Moira afirma que lo que pasó atormenta sus días y sus noches y por lo que cuentan los periódicos es más que posible que pase el resto de sus días recluida en un sanatorio.
Dice Moira que al abrir la caja pudo asomarse al infinito. No obstante, no sabe explicar lo que vio, sólo sabe que duró un instante, un momento de horror al que siguió una tremenda ola de calor que la golpeó en la cara. La caja calló al suelo y ella comprobó que tenía toda la cara quemada. La histeria se apoderó de ella y comenzó a correr y a correr en busca de ayuda, pero antes de girar la calle volvió la vista atrás y comprobó cómo de la caja empezaba a salir niebla; La niebla. Después de esto, la señora pudo encontrar a alguien que la ayudase, un turista despistado que la llevó al hospital más cercano dónde la atendieron y dónde, por supuesto, no creyeron nada de lo que contaba. Fue con el paso de los días, cuando la evidencia le ha dado la razón. Lamentablemente ya es demasiado tarde.
Sea cierta o no la historia de la señora Moira, lo que si es cierto es que la niebla vino del Este. Al principio nadie pareció reparar en ella y cuando los vecinos más cercanos dieron la luz de alarma ante lo que parecía un enorme incendio lamentablemente ya no se pudo hacer nada. La niebla empezó a multiplicarse y a expandirse con rapidez. Los primeros hombres que llegaron fueron los del cuerpo de bomberos. Quedaron sorprendidos ante el espesor de la niebla, que casi podía palparse con las manos. Fue entonces cuando se adentraron en ella. Estuvieron durante horas perdidos y uno jamás regresó sin que a día de hoy conozcamos su paradero. Por supuesto, no encontraron ninguna caja. Al volver de la niebla algo extraño les sucedió. No podían hablar. Enseguida fueron llevados al mismo hospital que la señora Moira. Los médicos no encontraron ninguna respuesta al misterio que se les planteaba. Siete bomberos habían perdido el habla sin, al parecer, ninguna causa física ni mental. Las autoridades enseguida evacuaron a toda la zona este ante el avance inexorable de la niebla. No obstante decenas de personas se vieron sorprendidas en sus casas o en sus trabajos y tuvieron que ser trasladas a un viejo pabellón habilitado por las autoridades para atender a las víctimas.
El segundo día, “El silencio blanco”, cómo ha titulado un avispado periodista, siguió extendiéndose por la ciudad. El pánico se apoderó de las calles y los habitantes se dispusieron a abandonar la ciudad. Pero no pudieron hacerlo. Nadie podía escapar. Las más altas autoridades del Estado cerraron todas las vías de escape y apostaron al ejército a las afueras bajo la amenaza de disparar a quién tratara de escaparse. La ciudad estaba en cuarentena y el Estado no quería correr el riesgo de un posible contagio masivo. Todos los medios del país mandaron a sus más intrépidos reporteros a la ciudad, a los cuales no les importaba quedarse atrapados en ella. Todas las cadenas de televisión hicieron una programación especial y dedicaban varias horas al acontecimiento. Al tercer día la niebla siguió avanzando hacia el centro y toda la ciudad buscó el refugio del Oeste.
Los más afamados investigadores de las más diversas ciencias estudiaron el caso: Científicos, médicos, especialistas en sucesos paranormales…ninguno de ellos pudo hallar ni la causa ni la solución.
No tardaron en surgir nuevos profetas y farsantes que presagiaban el desastre final; el Apocalipsis. Algunos afirmaban que la ciudad se estaba convirtiendo en el Pandemónium, otros eran más partidarios de la teoría que afirmaba que aquello no era más que el castigo divino a tanta charlatanería… todos ellos, tanto los que buscaban una razón celestial como los que se aferraban a la metafísica quedaron mudos.
Esta mañana, creo que es el cuarto día o el quinto según a que teoría te aferres, toda la ciudad ha sido trasladada a los puertos. Las vías de comunicación han sido totalmente cortadas y la ciudad está completamente aislada del mundo exterior. La niebla cubrirá todo en unas horas. La gente trata de huir, pero el ejército está matando a cientos de ellas. También los hay que intentan escapar a nado. Pero el puerto más cercano está a setenta kilómetros por lo cuál no hacen más que abocarse a una muerte segura. La mayoria de la gente espera su suerte en el puerto. El mar está embravecido, cómo si quisiera enfrentarse a la niebla, o como si la temiese. Yo he decidido quedarme en casa, la idea de aguantar un suplicio colectivo es algo que no puedo soportar. Hace horas que estoy hablando conmigo mismo, en voz alta. Disfrutando del sonido de las palabras. Pronunciando, acaso por última vez, palabras tan bonitas como amar, soñar o amanecer.
El final está cerca. La niebla ha comenzado a entrar en la casa. Primero entró por la ventana del comedor y ha ido avanzando poco a poco a través de los pasillos, la cocina y las habitaciones. Ahora estoy encerrado en mi habitación; mi último refugio. Me aterroriza la idea de no volver a hablar, de no volver a escuchar de los labios de una chica las palabras “Te quiero” o decir a un amigo “Lo siento”. Reconozco que aunque soy agnóstico he comenzado a rezar. No sé ni a qué ni a quién pero lo estoy haciendo. Supongo que tenemos Fe cuando necesitamos tenerla.
La niebla está comenzando a entrar por debajo de la puerta. Despacio y silenciosa. Supongo que sólo queda el silencio.
FIN
CARLOS ROBLEDO GARCÍA. Madrid a 31 de Julio de 2006.
Esta es la despedida del Blog. Espero que entiendan el relato y lo disfruten y acepten en él las influencias de Camus y Borges , entre otros. Ha sido un placer escribir durante todo este tiempo, he disfrutado y aprendido mucho… gracias…y…¡Hasta siempre¡
Ciudadano Kane

No se me ocurre mejor manera de terminar con las reseñas cinematográficas que hablar en este último artículo con una de las películas mas alabadas de todos los tiempos. Estoy hablando de “Ciudadano Kane” de Orson Welles. Cada cierto tiempo se van revisando las listas con los mejores títulos de la historia del cine, siempre acude puntual a su cita con los primeros puestos esta película de 1941. Comenzaremos haciendo un breve resumen del argumento:
El magnate de la prensa Charles Foster Kane muere en su mansión, Xanadú. Pero antes de morir una palabra se desliza por entre sus labios: “Rosebud”. Un periodista llevará a cabo una investigación para aclarar el posible significado de tan misteriosa palabra. Mediante flash back (saltos temporales hacia el pasado) iremos conociendo la vida del magnate, desde que era un niño pequeño hasta que llega a ser uno de los hombres más influyentes de América. Contemplaremos su ascenso social y poco a poco veremos como va consiguiendo dirigir periódicos, emisoras de radio, sindicatos, obras de arte, mansiones…pero a la vez que va ganando fortuna irá perdiendo su alma…
Unos años antes de 1941 un joven actor dirigía e interpretaba en la radio una versión de la obra de H.G Wells “La guerra de los mundos”. El terror se apoderó de las calles paralizando las ciudades y la vida de los americanos. El nombre de ese actor no era otro que el de Orson Welles que conseguía de esta forma que la RKO (interesante la historia de esta productora, les recomiendo la busquen en la red o en las enciclopedias) le cediera un cheque en blanco para que diera rienda suelta a su imaginación y a su creatividad. Con tales medios, cosa inusual en la época, el director se rodearía de lo mejor de cada campo. Mankiewicz en el guión, fotografía de Greg Toland, la música de Bernard Hermann (habitual de Hitchcock) y para la interpretación eligió a compañeros suyos del teatro británico: Joseph Cotten y Dorothy Comingore. El resultado de todo esto no podía ser otro que el de una obra maestra sin paliativos.
Pasaremos a desentrañar algunos de los entresijos del film. Lo primero que hay que decir es que la opera prima de este joven director, sin duda el mejor debut de la historia del cine, es una obra rompedora y transgresora que revolucionó la manera de hacer cine y la manera de verlo, tanto que fue un fracaso de taquilla para una sociedad que aún no estaba preparada para ver cosas como esta, aburguesadas por las historias de Capra. Para empezar la historia es contada por diversas personas que se vieron envueltas en la vida del magnate. Serán estas cinco personas las que nos vayan contando, mediante los citados flash back, pasajes claves en la vida de Kane, un personaje distante y frío como todos los demás y magistralmente interpretado por el director. La forma es que está montada (el montaje es la manera en qué están dispuestas las imágenes) fue totalmente innovadora para la época debido a su ritmo y a su continuidad.
Estamos ante una historia complicada, que trata sobre la ambición y sobre la nostalgia cómo culpa final. Y la manera en que lo filma el genio no se queda atrás. Planos imposibles y picados y contrapicados como nunca antes se habían hecho y una profundidad de campo nunca igualada. Sólo hace falta remitirse a la escena en que el niño juega al fondo en la nieve, ¿hace falta decir con qué?, y en primer término tenemos a los padres mandándolo a un internado. También hay que destacar la forma en que Welles utiliza la elipsis temporal. Se abre el plano. Una pareja come en una mesa alargada. Están pegados, comen juntos y leen el periódico. Las fechas del periódico se van distanciando en el tiempo y la pareja se va alejando más y más en la mesa…extraordinario la manera en que nos explica cómo se ha deteriorado un matrimonio durante varios años en apenas unos segundos.
Y que podemos decir de la música del maestro Hermann…simplemente que está a la altura del resto del film. Se sorprenderían la cantidad de música que han oído de él. Por ejemplo de “Fahrenheit 451”, “Taxi driver” o “Psicosis” (¿quién no tiene en la cabeza la música de la escena de la ducha?)
Muchos se olvidan de la filmografía de Welles, dónde existen películas de la talla de “Campanadas a medianoche”, “El proceso”, “La dama de Shangai” o la tremenda “Sed de mal”. Estamos ante uno de los directores más destacados y que más ha aportado al cine. Porque ante todo Welles fue un provocador, un “enfant terrible” que disfrutaba de lo que hacía.
Aquí me he reservado la sorpresa final. En realidad Ciudadano Kane no es más que una sátira sobre la vida del magnate de comunicación William Randolph Hearst, un hombre poderosísimo de su época. Sin ir más lejos la palabra en torno a la cual se estructura el argumento, “Rosebud”, no es más que el apelativo cariñoso que el magnate dedicaba al sexo de su amada. Esto hizo que la película fuese boicoteada en los medios y que sólo ganase un Óscar al mejor guión, dónde el propio Welles competiría en el de mejor director con Hawks, Huston y Ford en la que posiblemente sea la más dura competencia que se ha dado en este apartado. ¿Se imaginan a, por ejemplo, Aménabar (lo siento pero no es de mi agrado) después de realizar su “Tesis” haciendo una crítica de Polanco?. Pues eso exactamente es lo que hizo el genio de Orson Welles. ¡Ay¡ y ese plano final…la cámara elevándose por encima de las pertenencias de Kane y en la cima de la montaña…”Rosebud”, el significado de todo…la llave que abre el cine moderno.
Don Quijote de la Mancha

Llega el momento de recomendar el último libro en este blog. Atrás quedan recomendaciones de los más variopintas cómo “El perfume”, “Cien años de soledad”, “La familia de Pascual Duarte” o “Los detectives salvajes”. También se comentaron fenómenos literarios recientes cómo “El código Da Vinci” o “La sombra del viento”. Siempre se ha tratado de abarcar diferentes estilos y épocas para hacer más variada y amena la lectura de los artículos y sus recomendaciones y para que quedasen cubiertas todas las preferencias de los lectores.
Llega, como decía, el último libro para comentar. Se trata, ni mas ni menos, que de “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes. Allá por el 1605 veía la luz “El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha”, obra capital de la lengua española y el segundo libro más traducido en la historia tras la Biblia. Es obvio que todos hemos oído hablar de este libro y que todos nos hemos examinado, con mayor o menor fortuna, en la escuela sobre sus características. Es muy difícil resumir el argumento. Podríamos decir que es la historia de un Hidalgo Caballero, llamado Alonso Quijano, de esos de adarga antigua y lanza en astilleros que pierde el juicio leyendo libros de caballería. En lo más profundo de la demencia decide convertirse él mismo en caballero y decide salir en busca de toda clase de aventuras. En el camino encontrará a su fiel escudero Sancho y a una doncella a la que brindar todas sus gestas: su amada Dulcinea del Toboso…
Este resumen queda a la fuerza incompleto pues el libro trata tal cantidad de temas que es imposible hacerle frente en unas líneas. Harían falta varios blogs como este para ocuparse de resumir las andanzas y correrías del caballero y su escudero y su temática filosófica y cultural. Por ejemplo el discurso sobre las armas y las letras daría para llenar varias hojas. Todos conocemos aventuras como la de los pellejos de vino o la celebérrima de los molinos, mil y una vez copiadas y parodiadas a través de los años.
Estamos ante un libro que se adelantó a su época. Un visionario que transgredió las normas para entregarnos la modernidad, varios siglos antes de que esta se produjese. Insisto en que el análisis queda a la fuerza incompleto. Sólo quiero apuntar la trascendencia y la vigencia eterna del libro que ha sido adorado a través de los siglos por los más diversos autores de las más diversas corrientes literarias que han ido interpretando el libro de distintas formas. Desde la mera sátira a las interpretaciones más serias. Yo creo que todas caben en el libro. Desde el idealismo ilustrado de Voltaire o Rosseau al Romanticismo alemán. Dejaremos algunas frases de diferentes escritores y pensadores sobre la obra:
- Don Quijote ha asestado con una sonrisa un golpe mortal a la caballería Española. (Lord Byron).
- El sentido literal es uno y el verdadero otro muy diferente. (José Cadalso)
- Ora por nosotros, señor de los tristes. (Rubén Darío, invocándolo)
- Una sustancial alegoría viviente de la razón y el sentido moral. (Samuel Coleridge)
- “De todas las figuras de hombres buenos en la literatura cristiana, sin duda, la más perfecta es Don Quijote". (Dostoievski)
Es incontable la influencia que ha tenido el libro a través de los tiempos. No sólo en literatura sino también en el arte o en el cine, dónde hasta Orson Welles trató de hacer una versión, o también mediante una serie de televisión o en las extraordinarias litografías de Doré. Las ramas sobre las que se expande El Quijote son simplemente inabarcables. Sin ir más lejos a nivel popular la obra ha impregnado la sociedad con sus refranes y frases: Con la Iglesia hemos topado o Los perros ladran, luego la caravana sigue (este último de origen Oriental) son frases que todos hemos pronunciado alguna vez.
He querido hacer este último comentario literario de una forma muy personal. Siempre he tenido una relación muy especial con este libro ya que fue el primer libro que leí. Esto puede parecer asombroso y en realidad lo es. Estaba perdido aún este joven aprendiz de escritor entre los vericuetos del instituto cuando una profesora de nombre Carmen, amor siempre inconfesable, le retó a leerse el libro mofándose de la ignorancia infinita del que ahora suscribe estas líneas. Cual fue la sorpresa de la profesora al comprobar no sólo que acababa la primera parte del libro, cómo se había acordado, sino que pedía con entusiasmo la segunda. Así comencé mi camino en el mundo de la Literatura, nunca se ha empezado de forma más inadecuada, y en los siguientes meses comencé a devorar libros de manera compulsiva. “La Ilíada” y “La Odisea” serían los siguientes libros, sumándolos al despropósito. Luego Quevedo, Lope de Vega Y Calderón pondrían un poco de cordura…y así hasta el infinito, hasta estos días en que todavía sigo mi formación, ya de una forma menos errática.
A lo largo de los años he vuelto a releer el Quijote y es curioso cómo cada vez que lo lees descubres un libro distinto, cómo el libro se va amoldando a tu edad o a tus estados emocionales.
Sólo me queda recomendarles encarecidamente leer el libro, si es que no lo han hecho ya, estoy seguro que les sorprenderá descubrir su humor, sus aventuras y su pensamiento sobre los más diversos temas. Les aseguro que al terminar les quedará una sensación de orfandad, de abandono, sus vidas ya no volverán a ser las mismas. El Quijote, más que un libro, más allá de la obra imperecedera que nos sobrevivirá a todos a través de los tiempos, acaba por ser un estilo de vida.
El adiós de Letboy

El círculo se cierra y llegamos, por tanto, al fin del trayecto. Cómo un pequeño ciclo vital llega el ocaso de lo que para mi siempre fue una aventura. Porque escribir no es otra cosa que eso: La aventura de descubrirse a uno mismo. Perdonen la poética, pero el absenta envuelve la noche con un halo mágico. Durante casi un año, desde el pasado mes de Octubre concretamente, se han revisado numerosos libros y películas. Ignoro si esto servirá de algo a alguien, espero que si, aunque tampoco me jugaría los cuartos. A mí si me sirvió para adentrarme en un terreno dónde mis pasos no me habían llevado aún: el artículo periodístico-cultural. Tras la novela, la poesía, algunos breves apuntes teatrales y ensayos me apetecía abordar este terreno. Se ha tratado de dar una muestra amplia sobre diferentes obras que me gustan, tanto en cine como en literatura. Ahí han quedado las recomendaciones, con mayor o menor acierto, para quién se deje recomendar y algunos relatos y poesías sin mayor importancia...
¿Por qué esta decisión tan repentina?. La culpa la tuvo la noche, una vez más. Corría el absenta y otros líquidos infernales por la noche madrileña; como el arroyo que no cesa. La noche empezaba a doler; ya saben a esa hora tan tardía que realmente la noche ya es amanecer. Esa hora en que los recuerdos y la melancolía te arrastra como la amada al poeta;hacia las orillas de la laguna Estigia, dónde aguarda Cerbero, vigilante con sus tres cabezas.
Malasaña empezaba a hervir por los calores matutinos y la vida en la ciudad comenzaba a despertar. La noche daba sus últimos latidos
antes de entregarse a la mañana.Fue a esa hora en la que este humilde aprendiz de escritor salió de un garito de cuyo nombre no puedo acordarme. Fue entonces cuando una idea asaltó mi mente. Una idea maravillosa. La musa dormida despertó, al fin, después de un largo período de ausencia. Y lo hizo allí, en un lugar perdido de Malasaña, creo recordar que sonaba "Take a walk in the wild side" de Lou Reed. Allí, al fin, encontré a mi segunda novela. O tal vez me encontrara ella a mi, eso aún no lo tengo claro. El caso es que llevo todo el fin de semana dando vueltas a la idea, creándola, dándola forma en mi cabeza y viendo sus enormes posibilidades. Y ha llegado el momento de tomar la decisión. La creación de una novela es algo muy serio, y que en mi caso me exige completa dedicación...no explicaré aquí el proceso. El caso es que el blog llega a su fin. Estoy orgulloso de como ha quedado y estoy muy agradecido con las personas que colaboraron, bien con sus escritos como Jorge o Cristina o bien con sus comentarios. Así pues llega el fin para iniciar una nueva etapa dónde este humilde aspirante a escritor debe dar el paso definitivo para llevar adelante su gran sueño o al menos intentarlo de una forma seria y sin concesiones, desde el continuo estudio hasta la plasmación de las ideas en una hoja en blanco(¿existe algo mas aterrador que una hoja en blanco?). Sólo queda decir que en los días venideros, hasta el 1 de Agosto, se comentará un libro: Don Quijote de la Mancha, una película: Ciudadano Kane y un relato a modo de despedida, después de esto se eliminarán todos los comentarios externos y quedaran solamente los artículos. No queda sino despedirse: Lean, vean películas...y sobre todo piensen, que es de lo que se trata. ¡Hasta siempre¡
El verdugo

Mucho hemos hablado en esta página del neorrealismo italiano, de la nouvelle vague, de Bergman...del mejor cine europeo ,en definitiva, de a partir de los años cincuenta, y sobre todo de los sesenta. Pero, ¿Qué se hacía en España por esa época?. Ha llegado la hora de volver a casa...
Antes de nada unas breves reseñas históricas. Este nuestro país, crisol de culturas y naciones(no nos metamos en líos...), aún vivía en los años sesenta bajo la bota opresora del Franquismo. Bien es cierto que empezaba una apertura exterior e interior que haría de los años venideros una de las épocas más fructíferas a nivel económico. Los extranjeros empezaban a copar las plazas hoteleras de nuestras costas, el Real Madrid ganaba su sexta copa de Europa en el 66 y Masiel conquistaba Eurovision en el 68 con el la, la, la...pero había vida más allá de la canción comercial y de lo políticamente correcto. No hay que olvidar que veníamos de una de las épocas más oscuras de la historia de España y aunque el Franquismo aflojaba un poco la soga, esta no dejaba de apretar.
La maquinaria del fascismo engrasaba sus engranajes con su mecanismo favorito en contra de la cultura, en pos del analfabetismo del pueblo: La censura.
Con la influencia del 98, con el pensamiento de Ortega y Gasset y las cenizas de la generación del 27 aún flotando en el ambiente la literatura de aquella época solo puede calificarse como convulsa; combatiendo desde el exilio y desde las mismas entrañas de la dictadura...pero centrémonos en el cine, quizá volvamos en un futuro artículo sobre la literatura durante el Franquismo.
Se abre la década de los 60 con un título clave: "Viridiana", en 1961,de Luis Buñuel, el genio de Calanda hacía una cinta escandalosa para la época y tildada de sacrílega por la iglesia. La estupidez de la censura no podía hacer frente a la imaginación de los maestros, que la camuflaban en estupendos guiones y lograban, como en este caso, financiación del mismo Estado. A partir de entonces, nombres como Mario Camus, Bardem,Víctor Erice,Fernando Fernán Gómez o Vicente Aranda se suman a la causa, que realmente llevaba activa desde mediados de los 50: la crítica al régimen y la denuncia del atraso Español. Europa, cómo en el fútbol y la música, también se rinde al cine de nuestro país y nos reconoce con numerosos premios en Cannes y Venecia.
Pero una figura se alza por encima de todos ellos: Luis García Berlanga, con permiso de Buñuel, el director más grande que ha dado este país. Sólo con citar algunos de sus títulos nos damos cuenta de la verdadera trascendencia de este director: "Bienvenido, Mister Marshall"(1953)¿hay alguien en este país que no recuerde el...ejem ejem...Americanos os recibimos con alegría...?,del 56 y el 57 "Calabuch" y "Los jueves, milagro" y posteriormente "La vaquilla", "Tamaño natural" o "La escopeta nacional".
La película que hoy comentamos es "El verdugo", de 1963, para mi su mejor obra. Con guión de Rafael Azcona, quizá y sin quizá el mejor guionista de este tierra nuestra, colaborador suyo habitual y presente en la mayoria de sus títulos más importantes, supone la plasmación de la mejor comedia negra Española, mezclada con el neorrealismo Europeo y el esperpento más castizo. Yo obligaría a supuestos directores como Santiago Segura y su "Torrente" a ver películas como esta. Es más, les ataría a una silla al mas puro estilo de "La naranja mecánica" y les obligaría a ver entera la filmogafría de genios como Berlanga o Bardem...
José Luis es un trabajador de una funeraria que desea casarse con Carmen, la hija del verdugo Amedeo. El viejo verdugo tiene que jubilarse y al yerno no le queda más remedio que ocupar el puesto, el cuál le reportará un trabajo seguro y muy bien remunerado que le ayudará a hacer frente a la compra de una casa y a los enormes gastos a los que se enfrentan los recién casados. Además, la dictadura está debilitada y la pena de muerte está a punto de abolirse, con lo cual la perspectiva de llevar a cabo su oficio es bastante remota. El tiempo pasa y un buen día llega una carta del ministerio para que ejecute a un preso en Mallorca...
Es increíble como retrata Berlanga a la España de los 60 y sus problemas: La diferencia de clases, el problema de la vivienda, la emigración, el turismo...todo con un humor corrosivo que nos hará soltar más de una carcajada, incluso en las situaciones más crueles. Es aquí dónde hay que alabar el trabajo del guionista Azcona, que logra camuflar de comedia lo que en realidad es un profundo drama y una velada critica social con una historia y unos diálogos que rozan la perfección.
Los personajes se irán sucediendo, el matrimonio formado por Manfredi y Emma Penella y un sinfín de personajes secundarios que son pequeñas partes de un enorme collage. Aquí está lo mejor de nuestra cinematografía: Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Chus Lampreave y un largo elenco de secundarios de lujo que elevan el resultado final dando lo mejor de sí mismos. Pero uno destaca por encima de todos: El verdugo, que está a punto de jubilarse, encarnado por Pepe Isbert. Este actor es uno de los rostros más conocidos del cine Español. Él es el alcalde de "Bienvenidos Mister Marshall", él es el beato creyente de "Los jueves, milagro" o el abuelo de la familia (Chencho, chencho...). Si cerramos los ojos y le oímos hablar sabremos que es él. Su voz ronca es inconfundible y su imagen sienta las bases de la interpretación española con una variedad de registros, desde el más dramático al más cómico, que parece no tener fin. Su interpretación en esta "El verdugo" sólo se puede tildar de inolvidable. No se puede hacer mejor. Su ironía, sus gestos, su saber estar en escena...todo jaleado por el guión de Azcona hace de esta su mejor actuación.
Berlanga nos cuenta la historia de un modo directo, sin alardes, de una manera simple( no hay cosa más difícil que hacer de lo complicado algo simple, se lo aseguro) con los ecos del Neorrealismo, nunca estuvimos tan cerca de Europa. Nada tenemos que envidiar de Truffaut y sus "Cuatrocientos golpes" o a Fellini y su "Ocho y medio". Nosotros tenemos en Berlanga todo lo mejor de ellos, rodando en espacios cerrados y en abiertos como en Mallorca, y además sumando la mejor tradición Española: el humor ácido y el esperpento, dónde abundan multitud de situaciones cómicas que nos harán reír sin parar. Pero la risa se congelará...
Si todo esto que les acabo de explicar no les parece suficiente les daré una razón fundamental y acaso la más importante para verla:
Por encima de todo la película es el mayor alegato contra la pena de muerte que se ha rodado, no sólo en España, sino en todo el cine mundial, no les desvelaré nada, prefiero que lo descubran por ustedes mismo, simplemente comentaré la escena a la que me refiero con todo esto:
Estamos en el presidio. Estamos en un pasillo que lleva al patio, dónde se celebrará la ejecución. Aparecen tres guardias arrastrando a la víctima que se niega a ir a encontrarse con su cruel destino, con el garrote vil. No hay sonido alguno aparte de sus lamentos. De repente se oyen otras súplicas, un llanto en mitad del silencio. Y aparece por el mismo sitio dónde apareció la víctima, el verdugo, en igual situación que el preso: Arrastrado, con los pies temblorosos, incapaz de andar y llevado en brazos por otros tres guardias. Las sombras reflejadas en la pared, los guardias dando ánimos al verdugo que no para de balbucear cómo un niño, obligado a matar a otra persona...nunca se ha filmado nada parecido.
Pedro Páramo de Juan Rulfo

Seguimos deambulando por los procelosos y angustiosos caminos del realismo mágico. Desde Macondo nuestros cansados pasos(largo y duro es el camino) nos llevan hacia un pueblo, ubicado en mitad de la nada, llamado Comala. Tan lejos y a la vez tan cerca de todo.
Una única novela es suficiente para alcanzar lo sublime; lo irrepetible y la enormidad, pese a su corta extensión. En 1953 el autor pública una recopilación de relatos que tiene por título El llano en llamas, un libro también maravilloso. Será dos años después, en 1955, cuando Juan Rulfo nos abra para siempre el camino para llegar a Comala con su novela Pedro Páramo. Después el autor no escribió mas novelas. Tampoco le hacía falta.
(Lean sin miedo el artículo, sólo comentaré el texto de la primera hoja, dos a lo sumo).
La historia comienza con una búsqueda, la de un hijo en pos de su padre:
"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en un plano de prometerlo todo".
Así da comienzo una de las novelas estandartes del realismo mágico. Esa que hizo callar al autor pero que también le encumbró como un narrador inolvidable. No era posible tan siquiera intentar superar lo que ya había conseguido con su primera novela. Era mejor callar, pues todo estaba ya contado.
-¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
-Comala, señor.
-¿Está seguro de que ya es Comala?
-Seguro, señor.
-¿Y por qué se ve esto tan triste?
-Son los tiempos, señor.
Enseguida hace aparición el gran personaje de la novela: Comala, un lugar hecho de recuerdos y de olvidos, de revoluciones, de espíritus que andan como personas y de personas que vagan como espíritus, un lugar siniestro y misterioso lleno de áridas tierras en mitad de la nada (la nada absoluta de Bergman), de los suspiros y la nostalgia de una madre que no puede volver, de la ilusión de un hijo que tiene que cumplir con una promesa y acaba descubriendo la aterradora realidad…
"Habíamos dejado el aire caliente allá arriba y nos íbamos hundiendo en el puro calor sin aire. Todo parecía estar como en espera de algo.
-Hace calor aquí -dije.
-Sí, y esto no es nada me contestó el otro-. Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija."
La palabra Comala hace referencia a una palabra utilizada en México, Comal concretamente, que no es más que un recipiente que se coloca sobre las brasas. Pero no traten de buscar similitudes con la realidad, cualquier parecido es mera coincidencia. Cuando empiecen a leer la novela libérense de todos sus prejuicios, entran en un territorio dónde todo puede ser posible, dónde lo cotidiano no es más que una mera anécdota, dónde no existe una sola descripción física de los personajes, estos son sólo voces, o mejor dicho: “Murmullos”, palabra que en un principio iba a dar titulo al libro.
Detengámonos aquí, es preciso hablar de dichos “Murmullos”. No será extraño que a lo largo del libro nos encontremos con personajes que han muerto y que ahora nos hablan, que se confunden con las voces de los vivos y que se mezclan con los silencios y la elipsis (omisiones) que el autor no explica. Todo esto, la intromisión del pasado en el presente, se sucederá sin previo aviso a lo largo de las hojas. Escenas que han sucedido concatenadas, como por ensalmo, con otras que están ocurriendo.
La técnica que utiliza el autor sólo puede calificarse de majestuosa. Se acabó aquello del narrador omnisciente que sabe todo acerca de sus personajes y de lo que va a contar. Aquí Juan Rulfo se sitúa detrás de ellos, en una esquina, y simplemente nos relata lo que estos ven, lo que les ocurre, nunca lo que piensan o lo que va a pasar ya que yo siempre he sospechado que él es un alma más que vaga por Comala. ¿Acaso no lo somos todos?.
Porque Comala es un territorio lleno de contrastes, así lo serán también las descripciones, unas veces poéticas y otras directas y sencillas, aunque siempre llenas de ambigüedad:
"…Hay allí, pasando el puerto de Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche…"
"… Llanuras verdes. Ver subir y bajar el horizonte con el viento que mueve las espigas, el rizar de la tarde con la lluvia de triples rizos. El color de la tierra, el olor de la alfalfa y del pan. Un pueblo que huele a miel recién derramada…"
Dispóngase a adentrarse en los territorios prohibidos de lo desconocido para averiguar la historia de Pedro Páramo, un cacique de un pueblecito perdido de México, y sigan a su hijo a través de una búsqueda imposible que le llevará a averiguar la verdad sobre su padre, que es un rencor vivo( no es revelar nada), y finalmente sobre sí mismo.
No dejen que nadie les interprete la novela, por mucho que estos se llamen Vargas Llosa, Jorge Volpi o Carlos Fuentes. Léanla y saquen sus propias conclusiones. Yo tampoco he profundizado mucho en el siginificado, apenas unos breves apuntes, que no les condicionen la lectura, la relectura y el inmenso placer de descubrir lo extraordinario por nosotros mismos. Atrevánse a pensar , tanto en los libros como en la vida, y descubriran una de las obras que más han influido en la cultura del final de siglo.A la cabeza se me vienen los versos del maestro Sabina en la preciosa canción"Peces de ciudad": "En Comala comprendí que al lugar dónde has sido feliz no debieras tratar de volver".
Descubran un lugar dónde el pasado y el presente no existen. Dónde todo es un recuerdo y un anhelo imposible de alcanzar. Dónde viven los vivos y los muertos. Sobrevuelen a ras de suelo la historia de latinoamérica. Descubran una de las cimas literarias del siglo pasado y de la literatura en general. Prosa con letras de oro, con contenido, con sentimientos y angustia plasmada en unas paginas grabadas con el alma de los que sufren, con los sentimientos y las vidas de los que vivieron, los que viven y los que viviremos en Comala, que a fin de cuentas somos todos.
Poemas para Ana: Amor...y sombras

I.
Mis dedos son arañas
Que desvelan tus pudores,
Que arremeten incesantes
Tus nervios dormidos.
De polo a polo,
Con sal y azúcar,
Con valles y cerros
Que rebosan dulzura.
Mi boca es madera
Que crea tus formas,
Que inunda sin tregua tu barro de seda.
De norte a sur,
Con llanto y sonrisas,
Con luces y cuevas
Que van formando la vida.
Cincelando, puliendo el marfil de tus huesos
Hasta que el alma se funda con el mismo cielo.
II.
Te pienso apenas.
Y el silencio es el eco
De tus sonrisas lejanas.
La noche es una sábana
incompleta;
Le faltan los hilos
de tus entrañas.
Y en esta luna muerta,
Ahogada en la madrugada,
Y en esta oscuridad tan llana,
Y en la soledad de mis manos
Que te buscan sin hallar nada,
Me faltas, me faltas...
Para Ana, con la luz por encima de las sombras...
Carlos Robledo García. Madrid...pérdido en la madrugada.
"Amores perros" y "21 Gramos" de Iñárritu


Otra vez la noche y otra vez México. Acabo de terminar de ver 21 gramos, la segunda película de Alejandro González Iñárritu y me siento turbado, impresionado y herido en lo más profundo. Un deseo irrefrenable se apodera de mí: Tengo que escribir este artículo.
Pero vamos a saltarnos las normas, una vez más. No voy a hablar de una película, voy a hablar de dos, aunque en realidad de lo que quiero hablar es del autor. Me refiero a la ya citada y al film con el que debutó este director: Amores perros.
Amores perros supuso su debut. Esta opera prima está llena de un pulso narrativo que la mayoria de los directores actuales no pueden siquiera llegar a soñar, aún después de haber hecho más de una decena de películas. Durante el metraje, quizás el único pero sean los 150 minutos de duración, se hace patente el talento de Iñárritu. Desde el inicio nos arrastra irremediablemente hacia la historia. Por un lado Octavio, interpretado por Gael García Bernal, un adolescente que se escapa con la novia de su hermano mayor. Por otro lado Goya Toledo interpretando a una actriz de éxito y para acabar Emilio Echevarría, un desconocido actor mexicano, haciendo un inolvidable papel de vagabundo. Un accidente de coche en el que se ven involucradas las tres historias y a partir de ese momento todo toma un cariz distinto. Peleas de perro, un asesino a sueldo y una actriz que pierde todo. No daré más datos del argumento.
Con 21 gramos Iñárritu se consagró definitivamente. Esta vez Hollywood puso más medios a la película, aunque en realidad podemos considerarla más intima que la primera. Los medios se traducen en tres actores que elevan el arte de actuar a lo sublime: Sean Penn, Benicio de Toro y Naomi Watts. Sean Penn como benefactor de un transplante de corazón, Benicio del Toro cómo un exconvicto y Naomi Watts cómo feliz madre de familia. Otra vez un accidente de tráfico para unir las tres historias. Una vida destrozada, o quizá varias, la culpa, la venganza, la pérdida de la Fe…
Estamos ante dos películas muy duras con personajes extremos que nos sitúan en los bordes del sufrimiento humano. La vida no es una película de Capra o una dulce comedia Americana. La vida duele e Iñárritu nos lo muestra sin tapujos. Para ello se valdrá de todo su poderío visual, casi pareciera que con su propia cámara en mano. Con pulso nervioso, con planos imposibles siguiendo al milímetro la acción de los personajes que no nos darán tregua ni un solo minuto. Todo lo que se nos muestra cuenta y no hay ninguna secuencia que sobre, todo tiene su significado.
¿Qué es lo que hace realmente único a este realizador? Para empezar diremos que la ayuda inestimable de Guillermo Arriaga. Este guionista le acompaña en las dos cintas y juntos hacen cosas muy difíciles de superar. Hemos visto recientemente a Guillermo en otra excelente película dirigida por Tommy Lee Jones: Los tres entierros de Melquíades Estrada, que también cuenta con otro soberbio guión muy en la línea de sus trabajos con Iñárritu. Pero esa es otra historia que quizá algún día contaremos
No se puede negar que es un regalo para los actores recibir la oferta para hacer papeles así. Los personajes son inolvidables y la dirección de actores y el guión hacen que las actuaciones, hasta una sorprendente Goya Toledo, rocen la perfección. Destacan, especialmente, el vagabundo de “Amores perros” y el exconvicto de “21 Gramos”. Pero si por algo destaca el guión es por la forma en que son contadas las historias. Las películas están enteramente desfragmentadas con continuos saltos adelante y hacia atrás en la trama. Esto puede parecer una pega, y admito que en un principio es difícil de seguir, pero bien analizado no hace más que ensalzar el global de las películas y darles un sello característico, reconocible, intelectual y con un punto de misterio. La sombra de Tarantino, ya comentada aquí su obra maestra “Pulp Fiction” y próximamente “Reservoir Dogs”, es alargada. La forma es, en cierto modo, muy parecida. Pero hay algo que los diferencia: mientras Tarantino es absorbido por la violencia y nos cuenta lo que nos quiere contar de un modo casi humorístico (algunas veces sin el casi) Iñárritu prefiere asomarse a las profundidades del alma humana para desentrañarnos sus misterios. Nunca he visto en un director Occidental tanta sensibilidad a la hora de filmar. Pese a su pulso nervioso es capaz de removernos las entrañas con sus historias y sus imágenes, llenas de sentimientos y pequeños detalles que en un primer visionado se nos pueden llegar a escapar. Sean Penn en la cama, a su lado Naomi Watts duerme. Él abre un cajón: encuentra pastillas y cocaína de ella. Él se acerca a ella, la besa, la acaricia…un corte nos lleva al brazo tatuado de Benicio del Toro: Una enorme cruz en su brazo. Él calienta un cuchillo y corta la cruz...sin palabras, sin concesiones.
Ya saben que soy partidario de la opinión que determinados títulos es conveniente verlos, al menos, dos veces. Estas dos películas necesitan, al menos, ese segundo visionado para disfrutarlas en su verdadera dimensión.
Atrévanse ha acercarse al universo Iñárritu- Arriaga. Un mundo duro y amable dónde habitan las peleas ilegales de perros y una dulce comida familiar, las persecuciones entre tiroteos y la ternura de un hombre que recoge canes abandonados de la calle….un universo fascinante en definitiva lleno de pequeñas historias que no podemos definir de otro modo que arrebatadoras.
Atrévanse a descubrir al director con un talento descomunal que está llamado a marcar una época que esperemos confirme en su próxima película llamada “Babel”(estreno en Diciembre y premio al director en Cannes). No es una apuesta arriesgada ya que con dos películas ha ganado el Óscar a la mejor película extranjera, diversas nominaciones, premios en Cannes y Venecia…entren en el universo de Iñárritu y descubrirán el verdadero cine, ese en el que al aparecer los títulos de crédito le deja pensando en lo que acaba de ver. Ese cine que le lleva a la reflexión sobre las cosas que realmente importan…el amor, la vida, la Fe, el odio, la tragedia…los 21 Gramos.
Cien años de soledad

Hace calor. Cierro los ojos. Conciliar el sueño es una utopía. Algo extraño comienza a ocurrir, cómo por ensalmo me veo transportado a Macondo, un pueblo de Colombia (quizá Aracataca, aunque bien podría ser cualquier pueblo de Sudamérica) dónde vive la familia Buendía...el pueblo ha sido fundado por José Arcadio Buendía y Ursula Iguarán, un par de primos condenados al exilio por el miedo a que sus hijos nazcan con cola de cerdo.
Tres hijos verán la luz(o tal vez la oscuridad, esto no lo tengo muy claro) José Arcadio, Amaranta y Aureliano.
Abro de nuevo los ojos, estoy empapado en sudor, mi pecho sube y baja con virulencia. Voy a la cocina y bebo un poco de agua. Vuelvo a la cama y comienzo de nuevo el viaje...
El patriarca está atado a un árbol, cómo si atara sus temores y sus penas a las mismas raíces del árbol. Ha dedicado su vida a su pueblo, su destino irá ligado al de éste. De fuerte carácter ha dedicado su vida a sus hijos, pero también a la filosofía. Un momento. Aparece en escena el fantasma de Prudencio Aguilar, su gran rival...la imagen se vuelve difusa. Niebla en mitad de la nada. En un rincón Ursula Iguarán vela por las distintas generaciones de su familia durante más de cien años, más de cien años rodeada de gente, más de cien años de soledad.
Disparos al aire. Militares corriendo de un lado a otro de la plaza. ¿Liberales, conservadores?. Que más da...la guerra ha comenzado. Veo muertes, veo la barbarie del hombre detrás de un fusil, detrás de la impotencia de la razón, veo un niño llorando, una vieja cerrada en su casa, olvidada por el tiempo y por todos...
Vuelvo a abrir los ojos. Ahora la oscuridad me rodea, sólo un rayo de luna, o tal vez la luz de la casa de en frente, se cuela por la ventana. Vuelvo a Macondo cómo el que vuelve a una cárcel de la que no se puede escapar...
Un coronel se dispara en el pecho, pero no muere. La guerra ha acabado. El coronel vuelve a su casa para encerrarse en su taller, dónde hace pescaditos de oro. De nuevo brumas en medio de la nada. El tiempo ha pasado. Un hijo de Aureliano logra traer el tren, y el cine y mil y un inventos más que hacen prosperar a la región. Una empresa extranjera instala una empresa bananera. Más brumas. Ahora veo una huelga general de los trabajadores. Confusión. Muerte. De nuevo la barbarie de las armas. Balas convertidas en gritos. Gritos que son silencios. Trabajadores arrojados al mar. El agua de mar teñida de muerte. El agua se evapora para convertirse en lluvia. Las nubes descargan durante más de cuatro años...y cuando para, paradoja cruel del destino, llega la muerte de nuevo a Macondo. Y los Buendía caen en el olvido. Pero el olvido no es eterno, siempre nos quedará un niño, siempre nos quedará un libro, siempre nos quedará Macondo...Vuelvo a abrir los ojos, y tengo miedo de volver a cerrarlos. Entonces me pongo a pensar en García Márquez, ese viejecito de aspecto simpático que baila con la vida cómo bailó al recoger el premio Nóbel. Ese viejecito que ha nacido para contar historias, para contarnos "La crónica de una muerte anunciada" o que "El general no tiene quién le escriba". Veo a un autor dentro de una tormenta llamada "Realismo mágico", no está sólo, con él...Bennedeti, Borges,Vargas Llosa y tantos y tantos otros. El realismo mágico es el grito, el aullido de dolor de una generación fundamentalmente sudamericana (esto con muchos matices, por ejemplo México). Es situarse en el extremo de la realidad, tanto que a veces cruzamos al otro lado, para denunciar la situación de unos países ahogados bajo el yugo de sus vecinos del Norte. Bajo la sinrazón de las dictaduras con tantas y tantas matanzas con el exterminio cultural...una realidad dura, en la que se lucha más que para vivir para sobrevivir. Vuelvo a Macondo que es la gran metáfora de la situación de Sudamérica. Estamos en realidad ante la historia de Colombia desde finales del XIX a principios del XX, con su guerra civil entre liberales y conservadores, con Uribe, con la guerra de los mil días, con la masacre de las bananeras...Pero la novela va más allá de ser la gran crónica de una época. También trata otros temas que la engrandecen hasta límites insospechados. La soledad es un tema obvio, es un mal congénito que afecta a las seis generaciones de Buendía. La soledad del patriarca, alejado de la modernidad que viene de mano de los gitanos. La soledad del coronel Aureliano que parte a la guerra ante la imposibilidad de amar a sus hijos. La soledad, en definitiva, de Ursula, la gran matriarca, que ve pasar ante sus ojos todas las generaciones sin sentirse parte de ninguna.
También tiene unos vínculos muy estrechos con la Biblia; dónde se trata el Génesis, el éxodo y el Apocalipsis. Estamos ante una obra amplísima con multitud de personajes, cada uno con su propia historia, con sus sentimientos y con sus miedos.
Déjense llevar durante los veinte capítulos en que se divide la novela por la historia de Sudamérica a través de una pequeña región llamada Macondo. Déjense arrastrar por su estructura lineal y circular(sí, tal cosa es posible) por la historia de los sentimientos, por la historia de la soledad, del desarraigo, de los necios que ven la vida a través de su punto de mira. Déjense llevar por la prosa barroca, elegante y eficaz de "Gabo". Viajen al "Realismo mágico", la frontera entre lo normal y lo que no lo es tanto, ese lugar dónde lo posible y lo imposible conviven en armonía.
Descubran, si es que no lo han hecho ya, uno de los pilares sobre los que se asienta "El boom latinoamericano", una novela que ha sido traducida a treinta y cinco idiomas y que es la segunda novela en castellano más leída tras “El Quijote”. Una novela que hizo grietas por dónde transitaron y aún transitan autores cómo Isabel Allende, Skarmeta, Grass, o cómo el último premio Cervantes Sergio Pitol, por citar sólo a algunos.
Yo por mi parte vuelvo a tumbarme sobre mi cama. Consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero(es imposible abarcar la enormidad) pero también con la esperanza de haber hecho un buen artículo y que alguien que aún no lo haya hecho lea la novela o la vuelvan a releer. Es aquí dónde tengo que denunciar la estupidez que impera en los institutos y colegios, no por parte de los alumnos, que en su inmensa mayoria también, sino por parte de unos profesores y un sistema que obligan a leer a sus alumnos obras cómo esta o "El Quijote" sin ir más lejos. ¿Cómo se puede ser tan necio?¿cómo puede un joven,de 16 a 18 años, enfrentarse a novelas tan adultas cómo estas?Lo normal es que acabe superado. Cuando enseñamos sin pasión lo único que se consigue es el aburrimiento y un abandono cultural que acaba germinando en una sociedad sin valores.
Pese a todo quiero volver a cerrar los ojos y quiero volver a Macondo, uno tiene la sensación de que siempre acaba volviendo allí. El camino está empinado. El polvo se levanta bajo mis pies. A la sombra de un álamo me encuentro a un hombre delgado, casi famélico. Fuma un cigarro rubio y tiene la mirada gastada. Su nombre es Roberto Bolaño. Todo ha terminado- me dice. Esta vez no abro los ojos.
Carlos Robledo García. 11 de Julio, Madrid en una noche de calores y Macondos.
Homenaje a un campeón

La bella Italia

El capo, el mejor.

Del Piero, simplemente imperial.

Gattuso, el hombre

La elegancia y la inteligencia, Pirlo.

El cerrojo, Buffon.

Materazzi, el gladiador.

El mister, Lippi.

Y para terminar, aún entre risas, La estética de Grosso.
Escribiendo lágrimas

Esta noche la poesía es eco,
Y el poeta pierde la vida
Escribiendo lágrimas
Y llorando sueños.
Esta noche la soledad,
Y el llanto, y la tristeza,
Y el dolor, y este poema,
Magullarán mi alma en pena...
¡Cuánto más vacío el corazón,
este más me pesa¡
Y entonces llegará el alba
Y oiré la voz del recuerdo,
Voz que será acallada
Por el paso del tiempo.
Porque la vida es olvido
Y nosotros solo llovizna,
Que en alguna mezquina brisa,
Desemboca en el mar infinito.
¡Ay¡ cuando rompa la mañana…
El día nos traerá silencio;
Sólo el gemir de las campanas
Que lloran por los muertos.
Carlos Robledo García. 7 de Julio del 2006 en una mala noche.
Cuentos de la luna pálida

Nos seguimos acercando cada vez más al cine Oriental, cada vez más influenciado por una de las culturas más desconocidas y absorbentes del planeta y revestimos temporalmente el blog para la ocasión. Muy a menudo me preguntan cual es mi película favorita. La mayoria de las veces respondo que no hay una película favorita, sino una docena, o tal vez varias. Siempre respondo que depende del estado de ánimo con el que la veas o la información que previamente hayas recogido sobre ella; las ganas con que te dispongas a verla. En esta lista nunca faltan títulos como “El séptimo sello” de Bergman, “El crepúsculo de los Dioses” de Wilder o “La diligencia” de John Ford. Es esta una lista dinámica; en constante renovación. Pero si hay una película que nunca falla es “Cuentos de la luna pálida” (hay diversos títulos para esta película que originalmente se llamó “Ugetsu Monogotari”)
Allá por el año 1953-1954 salían a la luz títulos emblemáticos para la historia del cine como “La ley del silencio” de Kazan, “La Strada” de Fellini, “La palabra” de Dreyer o “Los cuentos de Tokio” de Ozu. Estamos por tanto en una de las épocas más productivas del cine mundial, no sólo de los grandes estudios. Festivales como el de Venecia (León de Oro para “Cuentos de la luna pálida” en 1953), están abriendo mercados y la hegemonía de las grandes producciones hollywoodienses parece venirse abajo…
Mizoguchi será la fuente de la que beban los dos grandes representantes del cine japonés. Por un lado el estatismo y la cultura japonesa de Ozu y por otro el movimiento y la “Occidentalización” del cine Oriental de Kurosawa. Mizoguchi será el maestro de estos dos grandes genios y su filmografía albergará lo mejor de las dos “escuelas”. El maestro nos regalará un buen puñado de obras maestras cómo “El intendente Sansho”, “La mujer crucificada” o “Historia del último crisantemo”. Desgraciadamente sólo nos ha llegado un tercio de su obra, ya que la mayoria de sus películas no lograron sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. Es “Cuentos de la luna pálida”, para mi, su cota más alta.
Me encontré con esta película hace ya algunos años en el desaparecido programa de José Luis Garcí. Mi curiosidad por el cine comenzaba a crecer y yo ignoraba que tenía aquel desconocido Kenji Mizoguchi para ser tan alabado y que tenía esta película en concreto para ser considerado uno de los títulos más importantes de la historia del cine para uno de los mejores directores y cineastas de este país. Así comencé a ver la película. Títulos en Japonés y una imagen que bordeaba lo inaceptable. Malos presagios. Pero sin saber cómo, me vi metido de lleno en la historia.
Me fue imposible despegarme de la pantalla siguiendo las andanzas y correrías de dos campesinos del Japón medieval que deciden abandonar a sus familias, sus hogares y su vida para ir en busca de sus sueños…
Impresionante es la única palabra que se me viene a la cabeza para describir lo que nos cuenta el director. Se trata de la búsqueda imposible de la felicidad, de la tiranía, de la ambición como pecado y el amor más allá de la muerte como única redención… y todo esto contado en menos de cien minutos, dejando claro que no hace falta gastar horas y horas de metraje (se me viene a la cabeza “Erase una vez en América” de Leone, entre otras muchas) para dejar claras tus ideas.
Pero además estamos ante un retrato neorrealista (sí, hablamos de Truffaut o Renoir) de la sociedad de la época dónde todo es distinto de cómo nos lo han contado (Kurosawa sin ir más lejos); Los samuráis son malvados y no héroes, el honor es una quimera y la mujer es vendida como mercancía. Son las mujeres la máxima obsesión del autor a lo largo de toda su obra, me río de cuando hablan de Almodóvar (junto a Amenabar los dos directores más sobrevalorados de este país) y su amor por las féminas. Esto si es amar lo femenino, cuidadas y respetadas hasta en el más mínimo detalle y convertidas en mártires y heroínas en esta inolvidable “Cuentos de la luna pálida”. Lejos del egoísmo y la sinrazón de sus maridos, son los personajes claves de la historia.
Hablemos ahora de la forma de filmar de Mizoguchi. No encontrarán en todo Occidente, ni en Oriente (salvo contadas excepciones que imiten al maestro) a nadie que filme como él. Con la premisa de hacer planos secuencia (esto significa que sólo con una cámara va a rodar una secuencia, que es entendido en el mundo Occidental como la concatenación de varios planos que vertebran una unidad) nos va a regalar la belleza hecha imagen. Van a abundar los travellings, siempre en un tono calmado y la ausencia de todo artificio para reflejar la realidad. La poesía refleja cada plano, cada fotograma está cuidado hasta el último detalle con una puesta en escena cuidadísima en la que todo está puesto con intención y nada parece sobrar.
La escena en que decapitan a un hombre con un árbol de por medio o ese largo travelling final son una buena muestra de ello. O la belleza absoluta del plano amoroso entre el hombre y el espirítu con el arbol muerto de fondo.Se trata de sugerir más que de enseñar.
Sólo así se puede crear una atmósfera tan misteriosa e inquietante, que pese al neorrealismo, se evade constantemente a un mundo onírico. Porque la película encierra una historia de fantasmas basada en dos cuentos del folklore popular japonés. Les aseguro que se les helará la sangre en la escena de la barca, el río y las brumas o en la del asalto (¡presten mucha atención a esto porque es la clave de la película¡).
En definitiva la mejor película de uno de los cuatro mejores directores de la historia y que componen, para mi, el olimpo del celuloide: Ford, Mizoguchi, wilder y Bergman.Una película de fantasmas que deja en ridículo a subproductos como “Los otros” y demás espectáculos vacíos y efectistas. Llena de poesía, de sensibilidad, desprovista de todo artificio para entregarnos la verdad sobre el hombre y sus sentimientos. Eso sí, una verdad muy dura que cuesta digerir.
Carlos Robledo García.





