La Paradoja de Schrödinger

Otra vez la misma dicotomía. ¿Qué hacer ante un dilema así?. Media vida encomendada a unos laboratorios, treinta años encerrado, día tras día, en la misma habitación. Un gato, una caja y un ordenador para resolver la paradoja. Todas las mañanas los mismos tediosos saludos a la entrada y las aún más tediosas despedidas a la salida. Reproches y malas caras de mis superiores ante la lentitud del proceso e incredulidad ante mis promesas, desconfianza ante mis explicaciones de mis lentos pero inexorables avances.
Años de aguantar la petulancia de los demás departamentos, de soportar su fatuidad por sus nimios avances, bien sea en su lucha contra el cáncer o en la definitiva erradicación de la tuberculosis. Pero yo fui pertinaz, nunca ceje en mi empeño ni me dejé obnubilar cuando creí alcanzar la solución, ni tampoco desfallecí cuando esos avances se disolvieron como la niebla que amaina cuando avanza la mañana. La perseverancia, al fin, ha dado sus frutos.
Atrás queda un matrimonio y un hijo que reniega de su padre, atrás una vida sin placeres, una vida dedicada enteramente a un objetivo; a la definitiva resolución de “La Paradoja de Schrödinger”. El experimento presenta un problema clásico en la física cuántica. Un gato encerrado en una caja opaca, una botella de gas venenoso y un mecanismo que alberga un átomo con un cincuenta por ciento de posibilidades de estallar y romper la botella, con la consiguiente muerte, o no, del animal. La escuela de Copenhague afirma, según leyes de física cuántica, que si no abrimos la caja, el gato está muerto y vivo a la vez. He aquí el problema. Durante años y años se ha discutido acerca de la naturaleza del enigma. ¿Puede estar realmente un gato vivo y muerto a la vez?. Mil veces se ha tratado de hallar la solución. Decoherencia, ondas cuánticas y disquisiciones de naturaleza filosófica han significado esfuerzos loables para resolver la parábola. Pero ellos no han sabido ir más allá. Filosofía y ciencia enfrentadas por alcanzar la gloria, pero cada una por su lado; he ahí el error.
Todo sucedió hace una semana. Después de haber intentado de mil formas resolver el enigma, después de haberme encerrado en una caja, después de ser gato y dormir junto a una botella de gas venenoso, mucho después de haber perdido el juicio, al fin, entendí todo. He de reconocer, que tras tantos esfuerzos, fue el azar quien me eligió para ver todo con la clarividencia de los elegidos. De camino al laboratorio, en un vagón de metro, asistí involuntariamente a la conversación de dos jóvenes estudiantes de arte que trataban de discernir, con vagos argumentos, si las señoritas de Avignon, acerca de un cuadro de Picasso, eran en realidad tales o si bien la ambigüedad que había rodeado al artista estaba plasmada en la obra y no eran más que señores, o más aún; una indefinición. Ellos acabaron llegando al acuerdo de que en realidad eran ambas cosas, según quién admirase la pintura. La conversación se quedó ahí, sin más, y yo creí haberla olvidado. Hasta ayer.
Con motivo de una retrospectiva de Borges, un periódico de tirada local, trataba, más bien de una manera bastante pueril, sobre una de las obras más importantes del escritor; “El aleph”, un pequeño relato. Lo cierto es que sentí curiosidad y al llegar a mi aséptica habitación decidí buscar el relato por internet. Al comenzar a leer recordé, casi al instante, que ese mismo relato lo había leído en mi juventud, probablemente como trabajo de clase. Me hizo falta leerlo dos veces para entenderlo, o al menos para acercarme un poco más a lo que el autor quería decir. Entonces reparé en esas líneas que empiezan así: “En el suelo logró ver el Aleph…” y mi mente encontró el camino, cómo el protagonista que acierta a ver todas las cosas, yo también acerté a vislumbrar todo; puesto que todo para mi era la resolución de “La parábola de Schrödinger”. ¿Sería posible hallar la resolución en un cuadro y en un libro?. Presto acudí a mi laboratorio, encendí el ordenador y comencé a operar con distintas y complejas operaciones (que aquí no plasmaré, tal es su naturaleza de peligrosa, que en manos bastardas podría suponer un autentico peligro para la humanidad). Integré, derivé y prácticamente mutilé todas las normas básicas de la física cuántica hasta que encontré lo que con tanto ahínco había estado buscando. Ya sólo me faltaba comprobar a efectos prácticos lo que la pantalla del ordenador reflejaba. Metí al gato en la caja, a su lado la botella y activé el mecanismo con el átomo. Me alejé y cerré los ojos. Todo estaba hecho. Uno, dos, tres y hasta veinte segundos conté antes de abrir la caja. Había funcionado.
He aquí ahora mi dilema; esa dicotomía que de cuando en cuando se nos presenta. Esa elección entre legar mi descubrimiento al laboratorio o aprovecharme de él. Ceder ante el bien común o convertirme prácticamente en Dios. ¿Cómo explicar que he resuelto la parábola de Schrödinger?. ¿Cómo decir que he discernido la entropía? ¿Cómo exponer que he convertido al gato en ratón?.
Galeria de personajes: Valle-Inclán

Siendo hoy 27 de Marzo, día mundial del teatro, no podemos encontrar un mejor exponente para nuestra galería de personajes que nuestro estandarte en el mundo de las tablas.
El 28 de Octubre de 1866 nace en Villanueva de Arosa Ramón José Simón Valle Peña, hijo de un escritor liberal y Galleguista. Tras cumplir su bachillerato en Pontevedra se desplaza hasta Santiago para cursar los estudios de Derecho, que jamás llegaría a terminar. Será en esta época cuando comience con sus primeros escritos literarios en revistas locales de la época, participando así activamente en la actualidad de las letras gallegas. Tras recibir clases de esgrima y dibujo decide partir a Madrid, dónde frecuentará los ambientes culturales, desde El Museo del Prado a las representaciones teatrales, principalmente zarzuela. Será en 1882 cuando viaje por primera vez hasta América, concretamente a México, dónde participará en revistas literarias como “El Veracruz” o “El Universal”, alojado en casa de unos amigos no dudará en batirse en duelo o verse envuelto en peleas de distinta índole, no todas por motivos nobles. Tras una breve estancia en México regresará a Pontevedra un año después y en 1884 publicará su primer libro de relatos: “Femeninas”.
En 1886 volverá a Madrid, ya con su particular vestimenta; capa, boina y unas largas barbas. Participa en tertulias con Benavente, Azorín o Baroja. A cargo del primero hará sus pinitos en la interpretación sobre las tablas del teatro madrileño. En una de estas tertulias el periodista Manuel Bueno le causará una herida en el brazo que finalmente le tendrán que amputar.
Son sus relatos en las distintas revistas de la época lo que le mantienen sus gastos en la noche bohemia, dónde pasará hambre y se verá obligado a vivir en lugares lindantes con el subdesarrollo.
Las sonatas se publican entre 1902 y 1905, símbolo de la prosa modernista también se estrenaran en teatro, interpretadas por Josefina Blanco, a la postre su esposa. Adscrito al “Carlismo” publica varias obras políticas y llega a presentarse cómo diputado, aunque sin obtener el escaño. En 1910, este viajero incansable, viaja hasta Argentina, dónde pronuncia varias conferencias sobre la literatura patria. Denegadas sus peticiones para restablecer sus títulos nobiliarios decide ir, cómo observador, al frente de la I Guerra Mundial. En París conocerá a varios autores cómo Salinas y publicará varias obras influenciadas por el conflicto, cómo “En la luz del día”. Tras su visita al México revolucionario pública “Tirano Banderas”, quizá su mejor obra en prosa, abriendo el camino para otros autores en lo que dio a llamar “Literatura de la revolución”. Posteriormente inicia su inacabado proyecto literario conocido cómo “El ruedo Ibérico” con la intención de contar el pasado reciente de la historia de España.
Opositor a la dictadura de Primo de Rivera ayuda a fundar la Alianza Republicana, siendo encarcelado en 1929 por negarse a pagar una multa por unos incidentes en el Palacio de la Música, episodio contado en su gran obra “Luces de Bohemia” que abriría el camino del modernismo español y que podemos encontrar también en “Martes de carnaval”. El esperpento había nacido.
Con la llegada de la Republica es reconocido con numerosos nombramientos, desde director del museo de Aranjuez a presidente del Ateneo de Madrid.
En la última etapa de su vida muestras simpatías hacia el comunismo siendo nombrado presidente, en 1933, de La Asociación de amigos de la Unión Soviética. En 1935, desengañado y casi arruinado, se retira a Santiago de Compostela, dónde le daría alcance la muerte. Un cáncer se lo llevo en la víspera de Reyes de 1936, tras negarse a recibir ayuda religiosa. Moría así el creador del “esperpento”, uno de los principales bastiones del modernismo y de las letras españolas, con Mayúsculas. Un hombre que viajó, un hombre que gozó de las mieles del éxito y las penurias del fracaso, un hombre que vivió y murió por unos ideales.
El despertar

No sabía ni cómo ni por qué, pero me estaba pasando. Abrí los ojos y todo a mi alrededor seguía tal y cómo lo había dejado la noche anterior. Mi cama de paja y mis pocas pertenencias seguían en el mismo lugar. ¿Sería acaso un sueño?. Volví a cerrar los ojos y caí de nuevo en los brazos de Morfeo. No soñé. Desperté, por segunda vez, con más miedo que la vez anterior. Miré hacia abajo y volví a comprobar, con espanto, que no era un sueño. Mi tronco inferior había cambiado por completo. Toqué mis nuevas patas y comprobé lo robustas que estas ahora eran. Poco a poco, con miedo a que se me desprendieran, moví la derecha y luego la izquierda. Me puse de pie y caminé a mi alrededor con el miedo ante lo desconocido. Al principio me costó coordinar los movimientos, pero al final conseguí acostumbrarme. Entonces escuché ruido en la habitación de al lado. Mi superior debía haberse levantado y, cómo cada mañana, comenzó a soltar esos esputos tan horrendos.
Pronto llegaría la hora de ir a trabajar. Sentí miedo ante la reacción de mis compañeras y al más que seguro rechazo. Desde que tengo noción del tiempo, desde que alcanza mi memoria, siempre he trabajado en la fábrica haciendo lo mismo; cargando enormes pesos sobre mi espalda para procurarme la comida. Seguro que a mi superior no iba a hacerle ninguna gracia mi nueva situación.
Cuando oí el toque en la puerta, el mismo que todos los días me indicaba que debía ir a cumplir con mi labor, no pude evitar arrodillarme en un rincón y cerrar los ojos con todas mis fuerzas. Cómo esperando que al abrirlos todo cambiase. Y en efecto la situación cambió. Ahora tenía unas manos de color terroso con unos apéndices que parecían moverse independientemente. La puerta volvió a sonar, esta vez con dos toques. Y este ruido produjo un intenso dolor en mi cabeza. Al llevarme las manos a mis ojos noté que algo había pasado. Ahora tenía pelo y mi boca, que ahora sentía húmeda, había crecido.
Volví a meterme en la cama, giré la cabeza e intenté volver a conciliar el sueño. Pero esto me fue imposible. Desde afuera, mi superior parecía llamarme. No logré entenderle ya que no profería más que unos chillidos ininteligibles, aunque parecía muy cabreada.
Empecé a tragar y a expulsar aire de la forma más extraña. Primero entraba hasta mi interior y luego lo volvía a echar fuera.
Traté de pensar rápidamente, intentando abstraerme de los golpes y chillidos que venían del exterior. La puerta estaba a punto de abrirse. Entonces comprendí todo. Me estaba transformando en un monstruo, pero no en uno cualquiera. ¿Entenderían todos que la obrera número 3426, se estaba convirtiendo en el más dañino de los animales, en un hombre?
La vida de los otros

“La vida de los otros” es la opera prima de Florian Henckel-Donnersmarck (vaya nombrecito). José Luis Garcí ha afirmado que es el mejor debút de los últimos quince años, probablemente desde “En busca de Bobby Fischer”, según sus palabras. Trataré de desentrañar un poco la película.
La historia se ubica en la Alemania dividida por el telón de acero. El capitán Gerd Weisler es un oficial que forma parte de la Stasi, servicio de espionaje de la Republica Federal Alemana, metódico y leal al régimen cumple su oficio con eficacia, siempre callado y vigilante de la vida de los demás; de la vida de los otros. Estamos en un tiempo en que todo el mundo es susceptible de traición, pero especialmente aquellos individuos que se dedican al mundo de la cultura. Un buen día le encargan la vigilancia de la pareja formada por un escritor y una famosa actriz y será este servicio el que cambie de un modo definitivo su perspectiva sobre su trabajo y sobre su propia vida…
Siguiendo la estela del más reciente cine alemán, cómo por ejemplo en “Goodbye Lennin” o “El hundimiento”, el director se atreve con el capitulo más oscuro de la historia reciente, y no tan reciente, alemana. Esta vez no nos van a mostrar el horror de la maquinaria Nazi, mil veces ya contada, sino que nos va a situar al otro lado del telón de acero, sumergiéndonos en las entrañas del aparato Comunista y en su versión de “El gran hermano” del que ya nos habló Orwell en esa gran novela que es “1984”. Estamos ante un retrato de la sospecha, del honor, de la lealtad y de esa lucha entre el bien y el mal que se produce dentro de todos nosotros en determinados momentos.
Aparte de la temática hay que destacar el gran trabajo que hace el director con los actores, especialmente con Ulrich Muhe, actor que ya me había fascinado en la no menos esplendida “Funny Games” de Michael Haneke. Es encomiable lo que es capaz de transmitirnos el protagonista sin apenas hablar, sólo con su mirada y sus gestos en los que va implícito esa dura y apenas detectable frontera entre lo correcto y lo incorrecto, esa frontera dónde la libertad individual prevalece sobre los intereses comunes.
Ahora bien, ¿Estamos ante una obra maestra?. Yo creo que este es un término que utilizamos con demasiada frecuencia. Para empezar tendremos que esperar para comprobar como afecta el paso del tiempo a esta opera prima. No obstante podemos decir que el director tiene una mirada sobria, dónde su cámara parece situarse dónde tiene que hacerlo en cada momento y nos regala una visión bastante cercana de la Alemania Comunista, con unos dirigentes comunistas tal vez demasiado estereotipados. Para mí gusto una visión demasiado cerrada, sin casi exteriores, que nos hace tener una sensación claustrofobica en demasía.
Además de esto, para mí, hay algunos fallos más que me deja con la sensación de no estar ante algo que me llena completamente. Si bien el guión es más que correcto no me gusta el tratamiento técnico que se le da al final, retrasándolo con demasiados saltos temporales y sacándonos un poco de la historia, que en honor a la verdad tiene un final argumental glorioso en una librería, los que la hayan visto sabrán a lo que me refiero.
Estamos, por tanto, ante una historia densa que discurre en algunos pasajes con lentitud y que en algunos momentos se nota que es una opera prima. Me refiero al tratamiento de las conversaciones. En el patio de butacas se huye del plano-contraplano, cosa a la que recurrirá posteriormente en todas las conversaciones posteriores.
Resumiendo. Estamos ante una muy buena película, seguramente ante una de las mejores del año que cuenta con una dirección de actores asombrosa, con una cámara muy sobria y con una historia muy original, pero que para mí se queda a las puertas del título de Obra maestra. Quizá cambie mi opinión con el tiempo y con posteriores visionados, pero en estos momentos me sigo quedando con esa visión de la Alemania partida que nos regaló el gran Billy Wilder, siempre vuelvo a él, en esa maravilla llamada “Uno, dos, tres”.
Historias mitológicas: Prometeo y Pandora o el precio del fuego

Cuenta la mitología, concretamente Hesiodo y Hómero, que un hijo de un Titán( Criaturas a las que destronaron los Dioses, con Zeus a la cabeza) llamado Prometeo creó de sus lágrimas y el barro criaturas semejantes a los Dioses; los hombres. Atenea, que era su amiga, les concedió el soplo divino, con lo que aquellas figuras inertes de barro, de repente, cobraron vida. También les otorgó la Diosa el don de la inmortalidad.
Pronto Prometeo les enseñó a subyugar a los animales, les enseñó la artesanía y les indicó cómo debían procrearse. Un buen día Prometeo se dirigió al Olimpo para pedir al padre de todos los Dioses que les concediese a sus criaturas el fuego, pues este les era indispensable para el trabajo y para el progreso. Temiendo que las nuevas criaturas se volviesen más poderosas que los Dioses y receloso por ser estas provenientes de una cultura más oscura que la suya, negó el favor a Prometeo.
Sin embargo este no hizo caso de la negativa de Zeus y decidió robar una antorcha de fuego. Cuando las hogueras comenzaron a encenderse en la tierra, Zeus se percató de lo ocurrido. Entonces este ideó un plan para llevar a cabo su venganza: Envió a Pandora, una virgen de una belleza inimaginable, portando una caja. Epimeteo, hermano de Prometeo fue el encargado de recibir a Pandora, y desoyendo el consejo de su hermano de no aceptar ningún regalo de los Dioses, abrió la caja.
De “La caja de Pandora” salieron todos los males que asolarían, y aún lo hacen, a la humanidad. El vicio, la enfermedad, el odio y finalmente la muerte se expandieron por el mundo para desesperación de los humanos. Pero algo salió también del fondo de la caja:
Sólo la esperanza permanecía dentro, que no había alzado el vuelo,
Bajo el margen del recipiente, ocultada de la luz. (Wordsworth)
Así salió el espíritu de Esperanza para luchar contra los males. Finalmente los Dioses se habían apiadado de los mortales y les habían concedido este favor. Pese a la muerte, el odio y todos los males, siempre habría Esperanza para la humanidad.
Peor suerte corrió Prometeo. En todos los lugares de la tierra se oyeron los gritos de Zeus y no hubo ningún Dios que no sintiese miedo ante la atronadora voz. Prometeo fue condenado a estar posado en lo más alto de los montes caucásicos, atrapado por unas inmensas cadenas. Pero ahí no acabó todo. Zeus mandó a un buitre comer su hígado durante el día y a ser regenerado este por la noche para volver por la mañana a cumplirse una y otra vez el ciclo. Prometeo fue venerado por todos los mortales y con el paso de los años sería liberado por Hércules, que con una de sus flechas dio muerte al buitre y llevó a Prometeo consigo en el cumplimiento de sus trabajos…pero eso es otra historia que otro día contaremos.
Tu crimen divino fue el ser bondadoso,
Devolver con tus preceptos menos
Que la suma de las desdichas humanas
Y reforzar al hombre con su propia mente. (Byron)
Galería de personajes: Salinger

Corrían las primeras horas del año 1919 cuando en un pequeño hospital de Nueva York vio nacer a uno de los mitos más enigmáticos del siglo pasado; me refiero a Jerome David Salinger. Hijo de un vendedor de quesos Judío, pronto llamaría a su puerta esa gran puta que se llama Literatura. Siendo apenas un adolescente comenzó a publicar cuentos en revistas de la ciudad, entre ellas dos que luego servirían cómo base de su más conocida, y única, novela. Se graduó en una academia militar y estudió brevemente en dos universidades, pero su formación se vio interrumpida por la Segunda Guerra Mundial.
Conoció de cerca el horror de la guerra y participó en varias batallas defendiendo a su país, entre ellas el famoso desembarco de Normandía. Esto marcaría definitivamente su vida y ya durante el conflicto empezaría a redactar los primeros bocetos de “El guardián entre el centeno”. A la vuelta a su país siguió escribiendo cuentos para revistas o periódicos como el “New Yorker”.
Será en 1951 cuando vea la luz “El guardián entre el centeno” (“Catcher in the ray”), la obra sobre un chico llamado Holden Caulfield revelado contra el mundo hipocrita que le rodea. Inmediatamente elevó a los altares a su autor siendo una obra de culto casi en el mismo momento de su publicación, siendo traducida a varios idiomas. Apabullado por el éxito rehuyó todo contacto con la prensa y decidió retirarse a una pequeña granja de Humpshire, dónde reniega de todo contacto con el mundo exterior. Desde su reclusión ha publicado otros libros, siempre de cuentos o relatos cortos, genero en el que se ha revelado un auténtico maestro. Especialmente recomendables son sus “Nueve cuentos”, obra capital de este tipo de literatura dónde se encuentra toda la esencia de su obra; estilo simple, conciso y directo, alejado de cualquier alarde, dominado por unos personajes fracasados o hastiados por el mundo que los rodea, lleno de poder mal entendido y falsedad.
Se dice que el asesino de John Lennon llevaba en su bolsillo la obra capital del autor, y hay quien asegura que hay más asesinos a lo largo de la historia que también la portaban. ¿Hay algún mecanismo que perturba a las mentes enfermas entre las líneas de "El guardián"? Lo dudo.
Las leyendas acerca del autor son innumerables. En parte alimentadas por su propia hija, que en su libro titulado “El guardián de los sueños” dice cosas tan horribles cómo que su padre bebía su propio orín o tenía cierta tendencia a los jóvenes y el maltrato. A sus casi noventa años se dice que el autor sigue escribiendo sin parar en su pequeño rancho, dónde dispondría de varias obras que se niega a publicar. Y pobre de aquel que se acerque a visitarlo, ya que recibe a todos los visitantes a balazos, literalmente hablando. Otros rumores lo acercaron durante un tiempo a la Cienciologia. Sea como fuere, lo que si podrán comprobar en sus libros es que nunca aparece una biografía suya ni una foto, ya que obliga a los editores, por contrato, a ser celosos con su intimidad.
Esta es la historia de uno de los Ermitaños más famosos del mundo, un viejecito que vive en una pequeña granja alejada del mundanal ruido, de dónde algún día, quién sabe, se podrá descubrir uno de los legados literarios más importantes del último siglo. Para acabar dejo aquí una de mis frases favoritas, por supuesto de Jerome David Salinger:
"Lo que distingue al hombre insensato del sensato
es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa,
mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella"
Letboy en La Cope

Fue el pasado día 10 de Marzo cuando fui invitado al programa “Cowboys de medianoche”, presentado por Luis Herrero y en el que participan José Luis Garci y Eduardo Torres Dulce. Ana Bermejillo fue la encargada de mostrarme los estudios de la segunda emisora más importante de España, desde el trono de Federico al santuario de César Vidal.
El estudio dónde se graba el programa es un pequeño habitáculo, confortable y que invita a la distensión en sus tertulias. Nada más llegar pude conversar en solitario con José Luis, ya que los demás no habían llegado aún. Estuvimos cambiando opiniones acerca de Scorsese y sobre la economía hasta que llegaron los demás. Mi sorpresa fue la llegada de ese gran escritor que es Juan Manuel de Prada. Me sentí cómo en el paraíso, y eso que soy ateo. No revelaré nada de las conversaciones que tuvimos en el estudio antes y después de acabar el programa ya que considero que son personajes públicos que me hicieron confesiones en privado, y me creo en el deber de no revelarlas. Sólo comentar que hablamos de editoriales, de la correspondencia COPE- Ser, de la película que el director tiene en cartera y de algunas cosas más que se fueron consumiendo a la vez que consumían los cigarrillos y la noche. Sólo agradecerles a todo su comportamiento, tan cercano, para conmigo. Desde la profesionalidad de Luis Herrero y Ana Bermejillo, a la llaneza de Juan Manuel de Prada o la eterna elegancia y saber estar de ese gran señor que es Eduardo Torres Dulce. No me olvido de Garci, reconozco que me sentí cohibido frente a él. Cómo aquel Perceval que se encuentra por primera vez ante el Santo Grial. Reconozco que estuve nervioso, pero no dejé de disfrutar ni un solo minuto, ni un solo instante de una noche maravillosa e inolvidable.
Breve nota de Letboy
Estoy aquí para comunicarles las mejoras que va a sufrir el blog. En primer lugar, cómo ya habrán notado, he decidido contar con más secciones para hacer más ameno el blog y expandir así los temas a tratar, aunque siempre relacionados con la cultura. A los habituales comentarios de literatura y cine y a mis textos literarios se van a unir en los próximos días dos secciones nuevas: La primera será "Historias mitológicas", que realmente ya está en funcionamiento y la otra será "Galería de personajes" en la que trataré sobre diversas biografías de determinados personajes.Pero las novedades no se quedan ahí. Adaptándome a los nuevos tiempos y con el fin de hacer más enriquecedor el blog he decidido la inclusión de videos, cómo ya se pudo ver en el anterior post sobre "Sed de mal" y también música para acompañar a los artículos. Sólo tendrán que pulsar "Play"...espero los disfruten. La primera canción es toda una declaración de principios( y finales) "Sympathy for the devil" cantada por "Los Rolling Stones", ahí es nada...
Sed de mal

Tras ser derrotado por los elementos en su intento infructuoso de rodar una adaptación de “Don Quijote de la Mancha”, Orson Welles se adentró en un proyecto que daría a luz a una obra maestra llamada “Touch of evil”, traducida en España cómo “Sed de mal”. Corría el año 1958 cuando el genio volvió a sorprender al mundo con un auténtico ensayo fílmico, una declaración de principios de un autor que nos ha entregado joyas cómo las celebérrimas “La dama de Sanghai”y “Ciudadano Kane” o las menos conocidas “El cuarto mandamiento” o “El proceso”. Estamos ante un creador que se arriesga en todas y cada uno de sus proyectos, bien sean adaptaciones de Shakespeare o guiones originales.
La película que hoy he decidido comentar está llena de modernidad, a Welles le encanta jugar con la cámara y estudia concienzudamente cada plano. Podemos decir que es un director muy técnico que cuida, casi hasta la obsesión, cada detalle de la puesta en escena. Todo el metraje está lleno de planos agobiantes, de picados y contrapicados imposibles y de unos primeros planos muy cerrados. Todo esto dota de un barroquismo que le viene cómo anillo al dedo al tipo de historia que se nos quiere contar. Porque la cinta no deja de ser un homenaje al cine negro, a la serie Noir, que tanto se había rodado en los años anteriores, desde “El halcón Maltés” de Huston a “Perdición” de Wilder pasando por “El sueño eterno”, rodada tan sólo dos años antes. La fotografía de Russel Metty, en blanco y negro, nos va a meter de lleno en la historia; vamos a oler el sudor y el olor a podrido de la corrupción de un pequeño lugar de la frontera Mexicana.
La historia de la película es un arquetipo de las cintas del género. Trata sobre el enfrentamiento de un policía de Narcóticos norteamericano interpretado por Charlton Heston y un jefe de policía de la frontera, Quinlan, interpretado por el propio director, bordando una vez más su papel. Entre ambos se desarrollará una trama criminal que indaga en la traición, la corrupción y el abuso de poder. A estos les acompañará Janet Leigh, cómo la esposa de Heston y un elenco de secundarios de autentico lujo; entre otros: Zsa Zsa Gabor, Marlene Dietrich y Joseph Cotten.

Pero todo lo que les he contado no es el auténtico motivo de este artículo. Lo que más me interesa de esta obra maestra con letras mayúsculas es su inicio, para algunos el mejor de todos los tiempos. Es una clara muestra de lo que es capaz de hacer el señor Orson Welles. No voy a decirles nada, ya que lo podrán ver con sus propios ojos, si es que aún no lo han hecho. Sólo daré algunas pistas. Fíjense en la sincronización de los actores y su perfecta integración en el ambiente en que se desarrolla. Fíjense cómo está rodado; todo un alarde de virtuosismo técnico ya que está rodado en un solo plano secuencia largísimo( sólo se utiliza una cámara), desde el maletero del coche al picado desde los cielos, pasando por ese travelling antes de la frontera hasta…y todo ello acompañado por la sublime música de Henry Mancini, autor de la música de, entre otras, “La pantera rosa” o “Desayuno con diamantes”… atentos porque apenas dura cinco minutos, sólo tienen que pulsar “Play” para disfrutar de cine en estado puro…
Historias mitológicas: Eco Y narciso o la belleza y el amor no correspondido

Cuenta la mitología que la hermosa y dulce Ninfa Eco vivía sin preocupaciones y llena de amor hasta que conoció a Narciso, que se encontraba cazando en el bosque dónde ella moraba. Nada más verle cayó enamorada de él, pero su amor nunca fue correspondido. Todos sus halagos fueron despreciados por el insensible joven y hasta sus súplicas a Venus fueron desoídas. Melancólica y herida erró hasta llegar a las montañas. Allí sufrió por su amor hasta tal punto de desear la muerte. Tanto lloró que se consumió hasta sólo quedar su voz. Los Dioses, ofendidos por su falta de orgullo, impropio de una Ninfa, la condenaron a frecuentar las montañas y lugares solitarios, cómo advertencia a las demás doncellas, condenándola a repetir las palabras que llegaran hasta sus oídos.
Pero su voz aún vive inmortal,
La misma que Oíste con frecuencia
En tus excursiones a los valles y los bosques,
Repitiendo tu palabra final. (Saxe)
Sólo Venus se apiadó de la pobre Eco y esperó la hora propicia para vengarse de Narciso. Y pronto llegó la ocasión. Una buena tarde, tras una larga cacería, se dirigió a un pequeño estanque para saciar su sed. Se arrodilló sobre la hierba y se dispuso a beber, pero algo le detuvo a medio camino. Reflejada en el agua apareció la más hermosa Ninfa que jamás había contemplado. Rápidamente intentó abrazarla, pero al contactar los brazos con el agua la Ninfa desapareció. Narciso se puso en pie y se alejó un poco del estanque, justo hasta que las ondas acuáticas se difuminaron y volvió a aparecer la imagen. Sigiloso volvió a acercarse para contemplar los ojos de la Ninfa, llenos de vida y pasión, cómo si estuvieran a punto de emerger de las aguas. El joven se dirigió a ella con tono adulador y entonces fue correspondido por unos labios que parecían contestarle. Narciso la invitó a salir, con un gesto y luego con otro. Curiosamente cada movimiento, cada palabra, parecía ser repetida por la figura que descansaba en el fondo. Otra vez intentó Narciso abrazarla, asirla por los brazos, pero de nuevo la Ninfa desapareció. Obsesionado por la imagen, el joven no pudo parar de repetir la misma pantomima cientos, que digo cientos, miles de veces. Llegó la noche poblando de oscuridad el lugar, que bien podría asemejarse al Hades, y el iluso Narciso siguió y siguió intentando en vano abrazar la imagen bajo la luz de la luna.
Y así permaneció Narciso durante varios días sin comer ni beber, repitiendo inútilmente los mismos movimientos. Hasta que llegó su muerte, ignorante de que la imagen que se reflejaba en el estanque era la suya propia. Quedó así vengada la infortunada Eco. El cuerpo del joven Narciso fue admirado por los Dioses, tan bello como era, y decidieron convertirlo en flor. Una flor que desde entonces llevaría su nombre y que comenzaría a florecer al lado de los manantiales tranquilos, en dónde algunas noches, cuando la luna brilla con más fuerza, puede verse la figura del joven Narciso.
Si atraviesa el espejo hierven las aguas que agitan el oído.
Sí se sienta en su borde o en su frente el centurión pulsa en su costado.
Si declama penetra en la mirada y se fruncen las letras en el sueño.
Ola de aire envuelve secreto albino, piel arponeada,
que coloreado espejo sombra es del recuerdo y minuto del silencio.
Ya traspasa blancura recto sinfín en llamas secas y hojas lloviznadas.
Chorro de abejas increadas muerden la estela, pídenle el costado.
Así el espejo averiguó callado, así Narciso en pleamar fugó sin alas.
(José Lezama Lima)
Historias mitológicas: Aracne o el "Hybris" griego

Cuenta la mitología que en la antigua Grecia vivía una joven de nombre Aracne. Guapa, inteligente y encantadora hubiera sido admirada por todos de no haber sido por su enorme orgullo; no por sus características personales sino por sus habilidades a la hora de tejer. Tanta era su seguridad en sí misma que no dudaba, más a menudo de lo que la prudencia debió dictarle, en ser mejor en las labores de costura que la mismísima Atenea, Diosa nacida de un dolor de cabeza del mismísimo Zeus venerada por sus virtudes en numerosas artes y por ser la consejera de su padre.
De su imponente cabeza
Júpiter la sacó, vestida con una armadura de guerra,
Dorada, radiante. (Shelley)
Tanto se vanagloriaba la joven que un buen día la Diosa decidió bajar del Olimpo y disfrazada de anciana se coló en el taller de la presuntuosa Aracne. Al poco de conversar con ella la Diosa pudo comprobar la alta estima que tenía sobre sí misma la tejedora. Atenea la aconsejó que fuese más modesta, pues podría molestar a los Dioses pero tan cejada estaba Aracne que no dudó en exclamar que no la importaba que la oyese la misma Diosa. Esta, harta de tanta charlatanería, se despojó de su disfraz y retó a la joven temeraria a tejer un tapiz; el más hermoso sería el que ganase. Atenea eligió su competición con Neptuno mientras que su rival se decantó por el rapto de Europa.
En silencio comenzaron a trabajar ambas y pronto surgieron los resultados. La fuerza del toro blanco sobre las olas y la asustadiza Europa sobre sus lomos fue contrarestado por los hábiles dedos de la Diosa; el olivo, los dioses congregados y el caballo parecieron cobrar vida en el más hermoso tapiz que pudo crearse en todo el mundo antiguo.
A partir de las hojas hizo una mariposa,
Con una mecánica y una delicadeza maravillosa,
Revoloteando entre los olivos caprichosamente,
Que parecía cobrar vida, y así se presentaba a la vista;
La lanilla de terciopelo que reposaba en sus alas,
La seda en su espalda,
Sus anchas antenas, sus patas con vello,
Su glorioso colorido y sus ojos resplandecientes. (Spenser)
Una vez acabadas las respectivas obras, cada una fue a contemplar la obra del rival. Aracne fue superada tras sus orgullosos alardes y nada pudo ser para ella más humillante. Desesperada y herida decidió ahorcarse con los mismos hilos de tejer. Viendo el cuerpo de su rival colgado sobre los hilos, un instante antes de que su vida expirara, la Diosa decidió convertirla en araña, condenándola a tejer y a girar sobre sí misma durante toda la eternidad cómo advertencia a todos aquellos mortales engreídos que osasen enfrentarse a un Dios.
Historias mitológicas: Una nueva noción sobre Europa

Cuenta la mitología que una tarde Europa, la bella hija de Agenor, jugaba junto a sus tres hermanos en las hermosas y verdes praderas de su padre. Ajena a todo, saltaba y corría entra la hierba cuando de repente se acercó un imponente toro blanco. Lejos de asustarse, pues algo en la mirada del animal transmitía paz y serenidad, se arrodilló ante él y comenzó a acariciarle. Observada por sus tres hermanos en la lejanía, la joven doncella cepilló al toro y le engalanó con una guirnalda compuesta de las mejores flores de la pradera. Entonces el toro se arrodilló ante ella y la invitó a subir a sus lomos. Una vez arriba ella invitó a sus hermanos a hacer lo mismo, pero cuál fue su sorpresa al comprobar que el toro comenzó a correr sobre sus robustas patas dejando atrás a los hermanos, que en vano, trataron de alcanzarla.
Al volver al palacio, el rey Agenor, ordenó a los tres príncipes salir en busca de su hermana y no descansar hasta que la princesa descansara en el palacio. El primero de los hermanos, de nombre Fénix, buscó sin éxito durante largos años, hasta que logró asentarse en una región que recibió el nombre de Fenicia. El mismo camino llevó Cilix, el cuál asumiendo su fracaso tuvo que esperar el fin de sus días en la próspera región de Cilicia, dónde tuvo hijos que siguieron su búsqueda, igualmente inútil.
El tercero de los hermanos, Cadmo, deambuló errante por toda la península del Peloponeso hasta dar con el Oráculo de Delfos dónde la única respuesta que halló fue “Sigue a la vaca y asiéntate dónde ella descanse”. Años pasó viajando de un extremo a otro de lo que en un tiempo daría en llamarse Grecia. A su búsqueda se unieron numerosos seguidores que juraron acompañarlo hasta la muerte. Un buen día, entre la hierba de un prado cualquiera, apareció una vaca y a la cabeza de Cadmo acudieron las palabras del Oráculo. Todos siguieron a la vaca a través de numerosas tierras hasta que llegaron a la zona de Beocia, dónde la vaca decidió descansar. Cansados por el viaje Cadmo mandó a sus hombres a beber a un manantial de dónde salió un enorme dragón que devoró a todos. Alzando su espada y pidiendo ayuda a Júpiter logró acabar con la vida del enorme monstruo que acabó convertido en cenizas. Una voz habló entonces a Cadmo pidiéndole que enterrara los dientes del dragón. Cadmo, sabiendo que eran los dioses quienes le hablaban, obedeció en el acto. Tras enterrar los dientes salieron de la tierra cinco enormes gigantes que ayudaron a Cadmo a construir la ciudad de Tebas. Para recompensar a Cadmo Júpiter le ofreció la mano de Harmonía, hija de Marte y Venus.
Cuentan los sabios que el imponente toro blanco galopó a través de toda Grecia hasta llegar a los mismo confines del mar, dónde lejos de detenerse incrementó su paso, cabalgando sobre las espumosas olas blancas. Pronto comprendió la joven Europa su situación y se aferró aún con más fuerza al cuello del gran toro hasta llegar a una nueva tierra.
¡Ten coraje gentil doncella¡ No temas la marea;
Yo, aunque aparente ser un toro, soy el celestial Júpiter;
Cambio de forma de acuerdo con mi deseo. (Moschus)
Sorprendida ante la revelación la joven Europa se sintió a salvo de todo; una simple mortal admirada por un Dios. Europa contrajo matrimonio con Júpiter y tuvo tres hijos: Minos y Radamanto, que serían jueces en el Hades y Sarpedón que encontró la muerte en la batalla de Troya luchando al lado de Ulises. La joven doncella pasó sus días en la nueva tierra, la cuál recibiría su nombre: Europa.
5 de Marzo

Tal vez esta noche te me aparezcas
Quieta, muda y distante
Entre las sombras.
Tal vez esta noche quieras
De nuevo abrazarme
Y posar tu boca en mi boca.
Volveré a sentir tus manos
Creando formas en mi espalda
Y tus dientes mordiendo mi cuello.
Volveré a sentirme amado
Cuando en algún rincón de mi alma
Sienta de nuevo que te tengo.
Tal vez esta noche la lagrima
No lacere mi cuerpo
Impregnado de tu ausencia.
Tal vez esta noche escriba
Y será en mis versos
Dónde más note tu presencia.
Escribiré sobre tu cuerpo,
Sobre la tristeza de tus ojos,
Y se hará la noche eterna,
Eterna entre silencios;
Entre silencios y sollozos…
Sí, tal vez esta noche te me aparezcas.
Para ti Maldita, estés dónde estés, tras este cinco de marzo, dos años después nada sigue teniendo ningún sentido.





