logotipo

img_google
El Blog de Letboy
Acerca de
Letboy, otrora conocido como Carlos Robledo, es el encargado y responsable de la página y de todas las opiniones vertidas en ella. Casi economista, escritor a tiempo parcial, lector compulsivo, aprendiz de cineasta, guitarrista sin oído,ajedrecista sin dama, aficionado al fútbol en mis ratos libres y en general interesado en todo aquello que me haga disfrutar.
Sindicación
 
El beso


A la memoria de Becquer y a sus leyendas.

EL BESO

Los rayos de luna se confundían con los brotes de neón sobre los cristales de la ciudad configurando un crisol infinito de luces y colores. El alba aún no amenazaba con romper la suave melodía que envolvía de misterio las horas y el sonido de los coches al pasar no podía despertarme de mi ensueño. La noche había sido larga y aún no eran más de las cuatro de la madrugada. Sin saber cómo me encontraba sólo en mitad de la Gran avenida. Cierto es que a mi lado pasaban pandillas de jóvenes, pero sus risas y sus charlas me eran ajenas por completo, me encontraba guiado por una mano invisible que guiaba mis pasos, cada vez con más celeridad.

Los grandes edificios de cemento, con sus filigranas y adornos, parecían mirarme con malicia, cómo si fueran partícipes del juego. Tras mucho andar me encontré a las puertas del retiro. El inmenso parque que oxigenaba la gran orbe se presentaba inhóspito ante mí y reconozco que por primera vez sentí miedo. Pero fue entonces cuando aquella voz me habló por primera vez. Fue cómo un silbido que saliera de las mismas entrañas del aire que suavemente acariciaba la noche y que mecía la hojarasca que se arremolinaba a mis pies; un susurro cálido y armonioso que envolvió mis sentidos cómo ya lo había hecho años antes.

- Pasa amor mío- dijo la voz que tan bien conocía.

Timorato comprobé como un chasquido metálico me indicaba que la puerta se había abierto como por ensalmo. Empujé con mis manos el frío acero de las puertas y me adentré en aquel parque.
La luz inmensa de la luna llena era el único faro que abría mi camino. Los olmos apostados a ambos lados del principio del camino temblaban cómo temblaba lo más profundo de mi alma. El crujir de la arena bajo mis pies, unido al sonido acompasado de mi respiración, era lo único que rompía la monotonía de aquél horrible silencio. De pronto me vi en medio de la oscuridad, sin ningún sitio dónde ir. Entonces grité su nombre y sólo obtuve por respuesta el eco de mis palabras que se perdían a lo lejos, entre los huecos de los troncos y los arbustos que sin duda estaban a mi alrededor. Empecé a mirar, de un modo enfermizo, a un lado y a otro para buscar una salida y entonces vi una figura imponente e inmóvil. No sin miedo me acerqué hasta ella y poco a poco comprobé su tamaño descomunal. Era un cuerpo desnudo, elevado sobre un pedestal y con la mano alzada pidiendo clemencia. Un rayo de luna se coló entre sus formas, subiendo desde su cintura hasta sus ojos. Y allí comprobé el horror. Corrí y corrí tanto como mis cansadas piernas me permitieron aunque sin saber dónde. Hasta que algo me hizo tropezar y di con mis huesos en el suelo.

Magullado y con lágrimas en mis ojos imploré perdón al cielo por los pecados que hubiera podido cometer y extrañamente obtuve respuesta.

- No temas amor mío, estoy aquí- dijo de nuevo la voz.

Y las pocas dudas que tenía acerca de la identidad de tan misteriosa voz quedaron disipadas. Era la misma voz que había estado escuchando durante tantos años, la misma voz que me había dicho al oído que me quería en tantas y tantas noches. Pero no era posible. Entonces comprendí que estaba volviéndome loco. Ignoro cuanto tiempo estuve tumbado en el suelo, con las manos sobre mi cabeza y los ojos cerrados pero al levantarme comprobé cómo a mi alrededor todo había cobrado sus formas. La mañana había comenzado a llegar sobre el retiro. Yo me encontraba frente al gran estanque. Al fondo sobre su gran pedestal y su hilera de columnas me observaba la figura ecuestre. En el estanque un par de barcas vagaban sin rumbo y el sonido del agua al chocar contra las paredes pareció tranquilizarme. Pero entonces la voz volvió a hablar.

- Ven a buscarme cariño, ya sabes dónde estoy.

Y en efecto sabía dónde estaba. Monte en una barca y así con fuerza ambos remos para dirigirme al medio del estanque. Cuando llegué me asomé a las aguas que años antes habían visto ahogarse a mi amada.

- Ya estoy aquí cariño mío, vengo a que me perdones por no haber podido hacer nada más- dije mientras una lágrima se fundía en el agua.

Y así fue como apareció de entre las aguas el reflejo de mi amada. Seguía igual de hermosa que siempre. Sus finos y hermosos rizos caían sobre sus hombros y su rostro guardaba una armonía infinita. Miré en lo más profundo de sus ojos y comprendí que su amor, y el mío, seguía siendo el mismo, que siempre me aguardaría. Se alzó, suspendida en el aire, y sus labios tocaron los míos. No puedo describir lo que sentí en aquél momento, una paz infinita se adueñó por completo de mí, traspasando todos y cada uno de los poros de mi piel; tal fue la impresión que caí de espaldas en la barca y perdí el conocimiento.

Las voces de los niños me despertaron. Yo seguía en la barca en mitad del estanque, el sol despuntaba en lo más alto y el trinar de los pájaros llenaba de matices la mañana. Miré a mi alrededor pero ella ya no estaba, sólo quedaba la paz infinita.






 
Poemas Lisérgicos (sueños I)


Sueño.
Hojas de árboles
Caídos en mitad
De ninguna parte,
Hojas de árboles
De troncos
Muertos.
Poblando el suelo
De una explanada
De áridas tierras
Sin vegetación
Ni dueño.

Sueño.
Amaneceres que
No llegan
A iluminarme
El día.
Solo la noche
Me acompaña
En mis sueños
Y despertares.
Noches tristes
De pieles frías,
Como la tuya,
Como la mía,
Como las nuestras
Cuando eran una.
Noches apagadas
Sin luna
Y sin estrellas
Que me acompañen
En esta noche eterna.

Sueño.
Un lugar oscuro
Tan ennegrecido
Como la nada absoluta,
Yo en mitad de la soledad,
Cayendo y cayendo
Sobre ningún lugar,
Solo cayendo
Como caen las hojas
Del árbol muerto
Sobre el sucio suelo
Lleno de frutos
Infectos.

Sueño.
Soy una serpiente
Que se enreda
En sí misma,
Que da vueltas
En círculos
De fuego
Pero no se quema.
Soy una serpiente
Que se acaba
Mordiendo y muriendo
En su propio veneno.
Luego queda el cuerpo,
Muerto,
Que acaba alimentando
La tierra y al tronco,
Muerto.



 
Galería de personajes: Mishima


"La acción más pura y esencial logra retratar los valores de la vida y las cuestiones eternas de la humanidad con una profundidad mucho mayor que un esfuerzo humilde y constante" (Mishima, "Instrucciones para un joven samurai")

Uno no puede evitar sentirse cada vez más fascinado por la cultura Oriental y ya en el horizonte comienza a aparecerse el sueño de un viaje a Japón para conocer el mundo de Oé, Kawataba, Mizoguchi, Kurosawa o el escritor que hoy nos ocupa: Yukio Mishima.
Cuando leo ciertos pasajes de “Confesiones de una máscara”, “Caballos desbocados” o alguno de sus famosos relatos, no puedo evitar estremecerme al llegar a vislumbrar, aunque sea de refilón, la magnificencia y el tormento del que para mí es el mejor escritor de la literatura japonesa reciente. Siempre la vida y la obra del escritor suelen estar ligadas en cierto modo, pero en este caso es imposible separar la una de la otra.

Yukio Mishima fue un auténtico "Outsider", hijo de un secretario del ministerio de pesca, fue criado por su abuela Natsu, la cuál provenía de una larga estirpe de samuráis de la era Togukawa. La abuela tenía habitualmente una enfermedad que la causaba dolores que desembocaban en violencia contra el pequeño. Natsu no permitía a su nieto jugar con los demás niños ni que le diera la luz del sol, sólo le permitía jugar dentro de casa con sus muñecas; tal era su estado de locura. No obstante fue la primera en inculcarle el hábito de la lectura, pues era una gran aficionada del teatro Kabuki. Luego vendrían Wilde y Rilke, cerrando así el círculo iniciático del joven aprendiz de escritor. Pese a no ser una familia acomodada la abuela consiguió que Mishima ingresara en una elitista escuela de Tokio, dónde pasaría seis años de penurias, siendo un adolescente frágil blanco de las iras de los demás.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue llamado a filas para defender a su país, pero durante la revisión mintió revistiendo de Tuberculosis lo que era un simple resfriado. Pese a la alegría inicial esta deserción fue un tormento durante toda su vida; pues siempre deseó una muerte heroica.
En 1947 ingresó en la Universidad de Tokio, la más prestigiosa del lugar, y pronto encontró trabajo en el ministerio de finanzas. Con una prometedora carrera por delante el joven Mishima no pudo aguantar más de un año de trabajo y decidió dejar todo para dedicarse a su auténtica pasión: La literatura. En 1948 publicaría su primera novela y dos años después llegaría su gran libro: “Confesiones de una máscara”, una novela autobiográfica de un joven de 24 años que es homosexual y que para evitar ser denostado por la sociedad tiene que vivir tras una máscara. La novela fue un éxito inmediato y con sólo 24 años lanzó a Mishima cómo el joven más prometedor de las letras niponas. Tras este éxito el joven dejó su mundo imaginario, siempre lindante con la muerte, para acercarse más a la realidad, o a lo que el consideraba la realidad. Un duro entrenamiento físico a base de Kendo y pesas transformaron físicamente al escritor, haciéndolo un hombre fuerte y musculoso. Practicó la homosexualidad sólo fuera de su país y poco a poco unas ideas “poco convencionales” fueron apoderandose de su mente…

En 1958 se casó con su esposa, con la cuál tuvo dos hijos. De esta época son sus novelas: “El pabellón de oro” “El rumor del oleaje” o la sublime “El marino que perdió la gracia del mar”.
En 1967 se alista en las fuerzas de autodefensa del ejército y un año después formaría la “Tatenokai”, la sociedad el escudo, una milicia privada formada, principalmente, por jóvenes estudiantes que eran adiestrados en artes marciales para defender la vuelta a los valores tradicionales, con la vuelta del emperador cómo “Leit motiv”. Y así es cómo llegó aquella mañana que escandalizaría al mundo entero, una auténtica convulsión a nivel internacional de la que existen numerosos documentos gráficos…me refiero a la mañana del 25 de Noviembre de 1970.

Mishima y otros cuatro componentes de la Tatenokai visitaron el cuartel general de las fuerzas de autodefensa de Japón. Una vez dentro montaron barricadas y secuestraron al comandante en jefe. Fue entonces cuando las milicias de la Tatenokai tomaron el patio del cuartel general…y así salió al balcón el caudillo Mishima para leer su proclama y arengar a sus soldados a que dieran un golpe de estado que trajera la vuelta del emperador. Pero Mishima fue traicionado, todos sus solados se mofaron de él y empezaron a abuchearle. Aquél joven, débil y enclenque, ahora convertido en un hombre de acero, volvía a sufrir las mismas humillaciones. Derrotado volvió dentro y llevó a cabo el ritual Seppuku, con el cual él y sus más allegados acabaron decapitados consumándose el suicidio colectivo y uno de los escándalos más sonados de la sociedad moderna.

Antes de su muerte dejó a su editor el último de los libros que compondría la tetralogía “El mar de la fertilidad” para completar una de las obras más completas de todos los tiempos, con más de cuarenta novelas y muchos relatos que nos dejan el legado de un excelente narrador. Mishima estuvo nominado tres veces al premio Nóbel, que finalmente fue concedido a Kawabata, su más enconado rival en las letras Japonesas. Desde aquí quiero reclamar más presencia para uno de los mejores escritores de todos los tiempos, injustamente denostado por sus ideas ultra patrióticas y lindantes con el fascismo…no dejemos que una vez más la historia sólo la escriban los vencedores y que gente cómo Mishima caiga en el olvido pues estaremos cumpliendo aquella sentencia que dice que sólo entendiendo los errores del pasado podremos evitarlos en el futuro.


"Cuando por fin un excelente protector aparecía frente a sus ojos, tan cerca que sólo necesitaba estirar la mano para tocarlo, Kanako sintió con desesperación que sus manos no podrían estirarse lo suficiente. Su rostro estaba mortalmente pálido y una pegajosa transpiración brotaba de su frente. El corazón humano es sorprendentemente mudable. A medida que el dolor de su abdomen se hacía más intenso, Kanako comprendió que cuanto había deseado con tanto fervor minutos atrás, perdía toda realidad y sólo quedaba reducido a un sueño pueril, irreal y fantástico. Mientras luchaba contra el palpitante e implacable dolor, pensó que, si abandonaba aquellas tontas ilusiones, sus sufrimientos cesarían de inmediato"
("Los siete puentes")

P.D Les dejo un documento gráfico de valor incalculable con las imágenes de la vida y la muerte del genial escritor Japonés (contiene escenas fuertes, abstenerse mentes sensibles)

 
Galería de personajes: Bukowski





A estas horas de la madrugada a uno sólo se le ocurre escribir sobre uno de los escritores más controvertidos del siglo que se nos fue. Me refiero a Charles Bukowski. Aunque de origen Alemán, nació el 16 de Agosto de 1920 en Andernach, su vida se desarrollaría en las calles de Los Ángeles, ciudad a la que emigró su familia cuando sólo contaba con dos años.
Con la gran depresión y la Primera Guerra Mundial de fondo la infancia del escritor no fue fácil. Su padre, un amargado frustrado, maltrataba a su hijo y a su mujer sistemáticamente, célebre es el episodio en que el joven Bukowski, que empezaba a coquetear con la bebida, llegó a casa borracho y vomitó en la puerta. Su padre, que le había estado observando salió tras él y le obligó a meter la cabeza en su vomito…imaginaros el escándalo que esto suponía en la América puritana. Una enfermedad le dejó su cara llena de marcas, hecho que no facilitaría su relación con sus compañeros de casa y las chicas que empezaban a gustarle. Serán estos años los que marquen el carácter y la Literatura de Bukowski, una carrera repleta de cinismo, violencia y de represión sexual.

Estamos ante el retrato de un perdedor. Sin poder llegar a terminar ningún estudio pronto empezó a desempeñar los más variados oficios: Lavaplatos, mozo de almacén o aparcacoches; trabajos que empezaron a procurarle dinero que emplearía en alcohol, el juego y las prostitutas. Un camino a la perdición que le llevaría a convertirse en un auténtico vagabundo, sin casa ni patria, que sobrevivía gracias a las monedas de los viandantes. Tras esta época convulsa consiguió un trabajo en la oficina de correos, aunque nunca sin abandonar sus vicios. No será hasta los cuarenta y nueve años cuando, al fin, la literatura le compensara por los grandes fracasos de su vida. Será una obra creada bajo el manto amargo de la muerte, del alcohol y la mala vida( o buena, según se mire), una desmitificación del sueño Americano. Leamos ahora una carta que escribe el autor a un amigo para acercarnos a la oscuridad de una mente torturada:

“Tenía una sola visita: la mujer borracha de cara redonda y roja, una amante del pasado que a veces se bamboleaba contra la cama, y se iba sin decir nada. Seis días despues yo estaba manejando un camión, levantando paquetes de 20 kilos y preguntándome si la sangre vendría otra vez. Un par de días más tarde tomé el primer trago, ése que dijeron me mataría. Una semana más tarde conseguí una máquina de escribir y, despues de una pausa de diez años y de haberle vendido mis cosas a la revista "Story" y a otras, mis dedos se pusieron a construir un poema. O mejor dicho, una charla de bar. Esa cosa que no es lírica, que no canta. Los rechazos llegaron bastante pronto. Pero no me afectaron, porque yo sentía que en cada línea estaba diciendo algo. No para ellos, sino para mí mismo. Ahora puedo leer muy poca poesía o muy poco de cualquier otra cosa. Bueno, la dama borracha que se bamboleaba contra mi cama la enterré el último 22 de enero. Y nunca vi a mi chica mejicana. Vi a otras, pero ella hubiera estado bien. Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de los glúteos, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal, todavía tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo podía mejor con la que ya no está.”

Considerado cómo uno de los más influyentes escritores del siglo pasado y el punto y final de la generación beat, heredero de Henry Miller y Kerouac sus más destacadas obras son fundamentalmente poéticas, aunque yo también quiero destacar esa mirada cínica, llena de rabia y sordidez que aglutinan sus obras en prosa. A destacar : “Escritos de un viejo indecente” “Factotum” y “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones”.
Cierto es que no soy muy dado a leer poesía pero siempre me he sentido fascinado por este autor. No existen las normas, más allá de la rima, más allá de la razón, más allá de todos los acólitos de los que sin duda el escritor renegaría…Siempre he creído que es una atrocidad leer poesía traducida, así que por esta vez les dejo una en inglés y otra en español…

ABRAZA LA OSCURIDAD

La confusión es el dios
la locura es el dios
la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.
La agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.
no olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes

Versión de Rafael Díaz Borbón



How Is Your Heart?

during my worst times
on the park benches
in the jails
or living with
whores
I always had this certain
contentment-
I wouldn't call it
happiness-
it was more of an inner
balance
that settled for
whatever was occuring
and it helped in the
factories
and when relationships
went wrong
with the
girls.



 
El corazón de las tinieblas


“Yo levanté la cabeza. El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sombríamente bajo el cielo cubierto… Parecía conducir directamente al corazón de las inmensas tinieblas…”(Joseph Conrad).

En Febrero de 1890 un joven escritor polaco llamado Joseph Conrad decidió viajar a África para ver cumplidos así sus sueños. La época del colonialismo, bajo la moral Victoriana, era concebida cómo una especie de colonización moral y ética del continente negro y no era extraño que los jóvenes de la vieja Europa viajaran a las diferentes colonias para realizar algún servicio militar. Conrad pudo comprobar de primera mano la autentica y salvaje realidad que se libraba en aquellas tierras alejadas de la civilización en su viaje al Congo, en aquella época bajo el poder y el yugo belga del emperador Leopoldo II. Y esto es lo que nos contará en “El corazón de las tinieblas”.
El protagonista de este excepcional libro es Marlow, “alter ego” del autor en este y otros libros cómo “Lord Jim”. La historia comienza con el marinero navegando a las orillas del Tamesis junto a unos amigos a los que les cuenta su fascinante viaje. Un viaje en busca de un hombre llamado Kurtz, un agente europeo que ha perdido el juicio en mitad de la selva. Los ideales y la fascinación por lo desconocido son el motor que hace que el protagonista se embarque, cómo capitán de un viejo barco, en los confines de la civilización, en un proceloso río que nos abre las entrañas del Congo. A lo largo del trayecto Marlow irá descubriendo los verdaderos motivos del colonialismo europeo; la explotación y el exterminio de los nativos en pos del beneficio económico con el comercio de marfil y la trata de esclavos. Es importante resaltar este punto, para que se hagan una idea decir que diez de las veinte empresas más importantes del mundo tienen sus origenes, sus raíces, en alguna parte de África, no hace falta que cite nombre..."Just do it".
Es encomiable cómo en poco más de ciento cincuenta hojas el autor llena de simbolismo, ambiguedad y sentido a cada una de las hojas con un estilo introspectivo que se mete en la cabeza del protagonista para llegar al fondo del impresionismo:

“Palos, unos palos pequeños volaban alrededor a montones: pasaban zumbando por delante de mis narices, caían a mis pies, iban a estrellarse detrás de mi contra mi garita de timonel. Durante ese tiempo, el río, la orilla, el bosque, estaban en silencio, en perfecto silencio. Sólo oía el chapoteante batir de las aspas del timón y el zumbido de aquellas cosas…¡flechas, por Júpiter¡ ¡Nos estaban disparando¡.

Observen cómo el autor nos empieza por contar lo que ve: palos volando alrededor. El lector siente estupor ante una situación tan extraña, pero enseguida Conrad nos aclara la verdadera naturaleza del ataque.

La obra soporta varias lecturas y ninguna de ellas es fácil.(Recomiendo leer una buena edición cómo la de Cátedra). La más obvia es la de la crítica al colonialismo encarnada en ese gran personaje de la novela que es Kurtz. Un hombre que inicia su viaje por motivos nobles y que acaba corrompido por el poder y el dinero. Convertido en un Dios tiránico que somete a los nativos y que cuelga a las afueras de su cabaña sus cabezas en unos palos cómo símbolo de su locura, la locura del hombre al fin y al cabo. Otra lectura nos lleva a las faldas de las teorías de Freud:

“Tengo la sensación de estaros contando un sueño, pero inútilmente, porque ningún relato de un sueño puede transmitir la sensación de un sueño…”

¿Estamos por tanto ante un sueño? Yo, en mi humilde opinión, creo que esta teoría es un poco forzada y me inclino más por pensar en que lo que realmente nos cuenta el autor es un “Descensus ad inferus”, con el descenso de Eneas en “La eneída” o la de Dante en “La divina comedia” cómo inspiraciones inequívocas con otros apuntes clásicos como esa descripción de las dos mujeres que tejen, antes de iniciar el viaje, con claras reminiscencias de las parcas que tejen el destino.
Más allá de posiciones que han resaltado su racismo, su machismo o todo lo contrario ,lo que hay que destacar por encima de todo es el oscurantismo que impera en toda la obra, pese a las lecturas positivas que pueden suponer la redención de Kurtz o del propio protagonista. La selva y los personajes parecen fundirse en un tono fúnebre, con un halo de misterio que confiere al libro una naturaleza inquietante. El terror en su máxima expresión:

“Así, pues, apaleó despiadadamente al viejo negro, mientras un gran número de los suyos le observaban, como paralizados por un rayo, hasta que alguien (me dijeron que fue el hijo del jefe), desesperado de oír al viejo chillar, clavó su lanza en el hombre blanco…”

“ La desembocadura estaba bloqueada por un negro cúmulo de nubes, el apacible canalizo que conducía a los más remotos rincones de la tierra fluía sombrío bajo un cielo cubierto, parecía conducir hacia el corazón de una inmensa oscuridad”

Esta última descripción que cierra el libro no pertenece a ninguna zona del Congo, sino del Tamesis. No es casualidad que las tinieblas también acechen en Europa pues el verdadero viaje al corazón de las tinieblas es aquel que conduce a las entrañas de la mente humana, esa mente que al final vislumbra Kurtz gritando ¡El horror¡ ¡El horror¡


Post Scriptum: No comento nada de la película de Francis Ford Coppola, “Apocalypse Now”, simplemente decir que era imposible superar a su gran obra maestra y salvar la actuación de Brandon y el espíritu de la novela que de algún modo logra reflejar…y sobre todo ese inicio con “The end” de The Doors, canción que curiosamente cierra mi guión: "Los sueños de cristal"…




 
Grupo salvaje


1913. Un grupo de bandidos disfrazados de militares del ejército se dirigen con paso calmado hacia un banco. Unos niños juegan con un alacrán y unas hormigas en una caja. Desde un tejado cercano vigilan un antiguo compañero de los ladrones y un puñado de soldados y forajidos contratados por el ferrocarril para dar caza a la banda de Pike, Dutch y los hermanos Gorch. Así comienza “Grupo salvaje”, con permiso de “Sin perdón” el ocaso definitivo del Western.
Tras la emboscada, Pike y compañía, se verán condenados a una huida hasta México, siempre con el aliento de sus perseguidores en la nuca, dónde trabajarán bajo las órdenes del “General Mapache”, un enconado rival de Pancho Villa. En el camino:El asalto a un tren, persecuciones a caballo, puentes que vuelan con dinamita y la toma definitiva de un fortín custodiado por doscientos hombres armados.

Peckinpah siempre se ha interesado por hombres abocados al fracaso, condenados a enfrentarse al entorno que los rodea, cómo el papel que interpreta Dustin Hoffman en esa otra joya llamada “Perros de paja”. Este grupo salvaje esta conformado por asesinos a sueldo, asaltadores y ladrones que no dudan en matar inocentes para lograr sus fines;aficionados a la bebida y a las prostitutas, hombres de la más baja estofa en definitiva. Pero contra todo pronóstico el espectador se identifica con ellos debido a que sus perseguidores no dejan de ser malhechores como ellos o en el caso del general un hombre sin escrúpulos. Si algo diferencia a unos de otros es el concepto de la amistad y el compañerismo. Son egoístas, granujas y arribistas pero llevan el sentido del compañerismo hasta sus últimas consecuencias. Esto, unido al sensacional trabajo del director, hace que tengamos una empatía fuera de toda dudahacia todos y cada uno de ellos.

El oeste de los héroes de Mann y en algunos casos de Ford ha muerto, Peckinpah decide contar el reverso de este tipo de hombres y nos cuenta la historia de unos tipos que viven al límite, haciendo lo único que saben hacer en una sociedad decadente sin remedio. El México del primer cuarto de siglo está acuciado por las huestes de Pancho Villa y hombres cómo el general aprovechan la situación para adueñarse de la parte Norte del país. En medio de todos ellos los lugareños intentan sobrevivir a la tiranía de unos y otros, sin apenas medios. La música cobra aquí especial importancia con canciones Aztecas que acompañan a lo largo de todo el metraje, ¿cómo olvidar la salida del pueblo, con los cantos de los nativos, que saben que no volverán a ver al chico que nació allí?. Los primeros coches ruedan por los caminos polvorientos que otrora pisaran las espuelas de los caballos de Wayne o Steward, incluso con el fantasma de la Primera Guerra Mundial de fondo se empieza a comentar que existen coches como aquellos capaces de surcar los cielos…

Peckinpah recoge el testigo de Ford, Hawks o Mann para sellar de una vez por todas el género, dándole una vuelta de tuerca más y subliminándolo hasta límites insospechados. Estamos ante el que ha sido considerado cómo el primer título hiperviolento de la historia del cine, testigo que recogerán autores cómo Tarantino. De influencia innegable para lo que se ha dado en llamar la generación “MTV”, con el “Fast paced” por bandera. La velocidad de la acción, la sucesión frenética de cortes y la ralentización de los momentos más cruentos de la acción han sido plagiados hasta la saciedad, aunque nunca se ha llegado a las cotas del maestro. La violencia cómo "Leit motiv".Es increíble cómo el autor nos sumerge en la acción mediante las cámaras lentas para mostrarnos lo que pasa a la vez en una escena múltiple, con la plasticidad de las balas entrando en la carne y su reguero de sangre manchándolo todo. Una de las claves está en el innovador montaje con el que contó, de un ritmo trepidante y con un sentido artístico que aún hoy no se ha podido igualar.

Pero no acaban aquí los hallazgos técnicos de la cinta. En ella podemos encontrar “Flashback” que explican la relación de los pistoleros rivales, el que dirige a los perseguidos y a los perseguidores, al más puro estilo Kurosawa. No es sólo esto la única reminiscencia del realizador japonés, al igual que este Peckinpah se empeña en mostrarnos, en contraposición al antiguo Western, que lo que verdad importa son las personas. De ahí que la escena esté constantemente plagada de personajes, al contrario de las antiguas historias de vaqueros que pululaban en solitario por “Monument Valley”. Esto no quiere decir que se haya descuidado la fotografía de exteriores, pues es sublime como se retratan los paisajes, los cielos, pero además de esto cobran especial importancia las miradas, los silencios y las sonrisas de comicidad entre los protagonistas. Destacar la labor de todo el reparto, apenas conocidos, que bordan sus papeles. Desde las miradas perdidas y llenas de cansancio del protagonista al carisma del general, todos están perfectos. Gracias a ellos llegamos a adivinar el hastío de unos personajes que han gastado sus vidas en matar y robar y ahora que llegan a la edad madura, al final del camino, comprenden, no sin amargura, el papel que les ha tocado vivir.

Ahora comentaremos el final, el cual dejo abajo para que lo disfruten. (Abstenerse los que no hayan visto la película aún). Los cuatro protagonistas han cumplido con su trabajo y han cobrado su recompensa. No obstante el joven mexicano ha tenido que ser entregado por Dutch al general por conspirar contra él. Pike y los hermanos han pasado la noche en un burdel. Pike, tras pagar por los servicios se dirige a los hermanos y les dice que es la hora de abandonar el lugar a lo que uno de ellos responde ¿Por qué no?. A la salida se encuentran con Dutch, que no ha tenido fuerzas para entrar y ha pasado la noche recostado contra una pared. Todos se miran y empiezan a caminar en busca del general. Todos han aceptado el suicido como medio redentor, pero a fe que se van a llevar a todos esos hijos de puta por delante. Han pasado la noche con prostitutas y han bebido hasta perder el conocimiento, pero ya nada es igual. No pueden abandonar a un compañero, a un amigo en definitiva…Garci ha afirmado que ese camino que recorren es el camino recorrido por la historia del cine. Nunca podré olvidar este final, los cuatro caminando entre soldados con la mirada desafiante (¿no les suena a algo ocurrido en “Sin perdón”?), cómo el general corta el cuello de su amigo, las balas volando por el aire, el niño matando a Pike, Dutch murmurando el nombre de su amigo antes de morir, los buitres entre los cuerpos…y sobre todo la mirada pérdida y llena de hastío del antiguo compañero, y aún amigo, que apoyado en una de las paredes exteriores del fuerte nos hace comprender que una época acaba de terminar…

THE END

 
Las disertaciones de Letboy





De París a Malasaña


Arde París y no es ninguna novela. Desde los arrabales de las ciudades, desde los suburbios, se eleva la voz de lo que Galbraith dio en llamar “Subclase marginal”. El problema de la inmigración, cómo muy bien profetizó, empieza a hacer mella en el corazón de la vieja Europa atacando de pleno a la “Cultura de la satisfacción”. El problema es que estamos ante la segunda generación de inmigrantes; los hijos nacidos en suelo Francés de aquellos emigrantes de las colonias Africanas. Estos son ya ciudadanos de pleno derecho, con las mismas obligaciones y derechos que los nativos. Por tanto, quieren tener acceso a la misma educación y favores de “La clase opulenta” y ya no quieren prestar sus servicios a los trabajos más bajos del estrato social. Unidos a estos, los nuevos inmigrantes, ahora también de la Europa del Este, y una juventud que alza su brazo en contra de la política social, tanto de la acomodada derecha representada por Sarkozy cómo de la falsa izquierda de la sonrisa difusa de Ségolene Royal.

La política social les condena a unas condiciones de vida precarias, dónde las últimas políticas laborales y de vivienda mantienen bajo mínimos sus condiciones de subsistencia. ¿Estamos, por tanto, cómo pronosticó Galbraith, ante el inicio del fin del “Estado del bienestar”? o cómo dicen sus detractores ¿será el mercado el que acabe regulando la situación?.
Sea como fuere lo cierto es que Arde París y sigue sin ser ninguna novela, aunque bien podría ser una de terror, con centenares de coches quemados a lo largo de la ciudad y el reflejo de las llamas amenazando los mismísimos “Campos Elíseos” y “La torre Eiffel”. El espíritu del Mayo del 68 parece elevarse de nuevo, con más virulencia si cabe, para llevarse por delante a una clase política arraigada en el inmovilismo y las políticas conservadoras que no son capaces de poner fin a la situación. La clase dirigente ha dejado de ser una solución con cada vez más casos de corrupción y el auge de una derecha menos moderada en el país vecino vuelve a poner al racismo (siempre al servicio de la ignorancia), tristemente una vez más, de actualidad. El tiempo hablará y nos indicará la magnitud de los acontecimientos que vivimos hace poco más de un año y tal vez los libros de historia, dentro de algunas décadas, nos hablen del primer alzamiento de la “Subclase marginal”. Pero ahora volvamos a España, hoy más que nunca ese país con olor a ajo y esperpento.

Arde Malasaña y tampoco es ninguna novela, aunque más bien se asemeja a una ópera bufa. Malasaña siempre fue el lugar de encuentro de la juventud, el lugar dónde se alzaba el grito contra la dictadura y la injusticia, ya desde los años setenta y ochenta, tal vez antes, cuna para nuevos poetas y pensadores al margen del paradigma cultural vigente. Desde La Plaza del 2 de Mayo, construida en recuerdo de la victoria sobre los Franceses, diversas arterias vertebran la zona, llena de bares y pubs dónde se mezcla lo canalla con el atrevimiento de la juventud. Estos días tan movidos podía leerse en algunas pintadas:

Mayo-1808- Echamos a los Franceses.
Mayo-2007- Echamos a los maderos.
Viva la Utopía.
Viva la revuelta.

Todo ello coronado por una “A” de anarquía. Todo esto nos hace pensar que estamos siguiendo el ejemplo de nuestros vecinos del norte, que por una vez, la juventud se empieza a movilizar. Motivos no nos faltan. Nos quieren meter en pisos de cuarenta metros. Quieren prostituir la cultura cobrándonos un canon por sacar libros de las Bibliotecas públicas. Tras acabar una carrera hace falta trabajar dos años de becario y el Mileurismo se extiende cómo un tumor canceroso. Por si esto no fuese suficiente el problema de la inmigración no para de crecer. Nunca estuvimos tan lejos de Europa. Tratan de engañarnos con datos económicos que no son más que números vacíos, sin ninguna aplicación útil para el ciudadano de a pie. La izquierda, aún estando en el gobierno, no para de hacer oposición y la oposición, encabezada por el Partido Popular, no puede ser nunca una opción, mientras la encabecen gente que con sus palabras nos hacen mirar más al pasado que al futuro.

¿No es todo lo anteriormente expuesto suficiente para iniciar la revolución? Desde luego que sí. Pero no olvidemos que estamos en España. Las revueltas y los disturbios que estos días se han sucedido en Malasaña no tiene nada que ver con estos ideales nobles, se protesta, simple y llanamente porque no se nos deja beber en la calle. Nos importa un bledo la gente que vive en la zona, se destroza el mobiliario urbano, se tocan los timbales a altas horas de la madrugada y si viene la policía pues se arma el jaleo.
El problema es que la mayoría de la juventud se ha criado en una sociedad sin valores, una sociedad que se esconde tras una pancarta en una manifestación y que carece de toda iniciativa individual. El individuo sometido al poder de la masa, ¿no les suena?.
Malasaña arde, y en efecto, es una ópera bufa. Los jóvenes se creen que con una Palestina enroscada al cuello, una botella volando por los aires y la quema de contenedores es suficiente para creerse un revolucionario. Lo principal en una revolución es el motivo por el que se empieza, cómo así ha ocurrido en Francia. Deberían preguntar estos chavales a sus padres sobre el significado de la palabra revolución, seguro que la respuesta vendría ligada a las canciones de Joan Baez y Bob Dylan, vendría impregnada de la lucha contra una dictadura y la represión que sufrieron. Deberían fijarse estos chavales en las arrugas que se contraen en el rostro de sus progenitores al oír hablar de tiempos pasados, seguro que en esas arrugas encontrarían la noción y el significado de esa palabra que tanto desconocen: Revolución.